Normatividad Académica

Licenciatura en Educación Preescolar
Orientaciones Académicas para la Elaboración del Documento Recepcional

V. La sistematización y el análisis de la información

La información que se obtiene en el trabajo docente y en otras actividades aporta a las estudiantes los elementos fundamentales para describir, explicar y analizar el tema o problema que hayan seleccionado para el documento recepcional, así como para identificar cuestiones que pueden ser objeto de consulta o aclaración a través de la asesoría.

La revisión continua del trabajo que se desarrolla en el jardín de niños permite, por una parte, resolver las situaciones que se van presentando en el trabajo cotidiano y, por otra, registrar y organizar la información de manera permanente al término de cada día de trabajo, evitando así que se pierdan u olviden datos o detalles importantes para el análisis de los aspectos centrales del documento recepcional.

 

Por las razones expuestas es necesario que la sistematización de la información se realice en forma simultánea al trabajo docente. Hacerlo de esta manera permitirá detectar posibles insuficiencias en obtención de datos, la necesidad de revisar en fuentes bibliográficas, o identificar nuevos problemas que pueden enriquecer el análisis del tema principal. Además, las estudiantes podrán identificar aspectos específicos que requieran atenderse en relación con la línea temática en que se ubica el tema elegido. Por ejemplo, si el tema corresponde a la línea “Experiencias de trabajo”, será necesario que la estudiante revise los resultados de cada una de las actividades que integran la secuencia didáctica y, de ser necesario, haga las modificaciones que se requieran, de acuerdo con los propósitos previstos y los logros o dificultades que identifique en el trabajo realizado con los niños.

 

La sistematización de la información para elaborar el documento recepcional implica las siguientes acciones:

 

a) Valorar y seleccionar la información. Como se ha señalado, las preguntas que ini­cialmente se plantea la estudiante para decidir los aspectos a analizar en el documento son útiles para saber qué información se necesita obtener. Saber distinguir, entre toda la información que se tiene, aquella que es relevante para los propósitos que se persiguen, es una condición necesaria para reunir elementos suficientes que permitan explicar situaciones y presentar ejemplos o evidencias, plantear reflexiones personales acerca de aspectos que inquietaron a la estudiante sobre su trabajo o los niños, argumentar y contrastar aspectos concretos del tema que se desarrolla en el documento recepcional y que se manifiestan en el transcurso del trabajo docente. Al seleccionar la información se evitará su uso indiscriminado, lo que conduciría a un tratamiento superficial del tema y a un trabajo poco organizado.

b) Clasificar la información. Al revisar con detalle la información de que dispone, la estudiante podrá reconocer cuál es útil para responder cada una de las preguntas que se ha planteado. El uso de instrumentos diversos en el acopio de información permite comparar datos para reconocer similitudes y diferencias entre situaciones o casos, o para identificar constantes. Véanse los siguientes ejemplos:

   Si se trata de estudiar a profundidad el caso de dos niños, al analizar lo que corresponde al desarrollo de su expresión oral será conveniente revisar la información obtenida a través de grabaciones y compararla con aquella que se registró, para poder identificar y explicar las características y las variaciones en la expresión oral de esos niños.

   Si interesa saber qué procedimientos siguen los niños en las actividades propuestas para fortalecer su familiarización con la lengua escrita, será necesario preguntar a varios niños acerca de sus interpretaciones de algunos textos y sobre sus producciones; analizarlas y explicarse qué conocimientos ponen en juego, qué tipo de razonamientos hacen, qué dificultades enfrentan y qué conclusiones obtienen. Comparar esta información con la que aportan los propios niños cuando se les pide que expliquen qué están comunicando, ayudará a tener ideas más precisas sobre lo que piensan y hacen, y a relacionar las ideas que plasman en sus escritos con las que expresan verbalmente.

c) Responder a las preguntas planteadas inicialmente. De acuerdo con las características del tema elegido y con los aspectos concretos que se desea analizar, es necesario reflexionar sobre cómo se puede responder a cada una de las preguntas iniciales que guiaron la recolección de información. Así, la estudiante sabrá, por ejemplo, que para responder una pregunta como “¿qué reacciones manifestaron los niños durante las actividades?”, se requiere de la descripción, o bien, que para responder “¿cómo influyó mi desempeño como educadora en los resultados obtenidos?”, es necesario formular explicaciones sustentadas en la información que contienen los distintos recursos empleados y en lo que aporta la propia experiencia de trabajo con los niños. Habrá también preguntas que deban responderse a partir del planteamiento de una hipotesis o afirmación que deba demostrarse con argumentos, o bien, justificar un punto de vista que se quiere defender o refutar. Por ejemplo, si se afirma que “los juegos de simulación consciente favorecen que los niños ejerciten el lenguaje, su comprensión de situaciones y sus emociones”, habrá que formular los argumentos que susten­tan tal afirmación. Estos argumentos incluyen los datos o evidencias y sus correspondientes explicaciones; éstas pueden basarse en los estudios revisados, pero hay que tener presente que lo más importante son las ideas que la propia estudiante haya elaborado al respecto.

La descripción ayuda a relatar lo que se hace o se percibe, destacando las características que permiten dar a conocer esos hechos con claridad. Los testimonios o situaciones surgidas en el trabajo docente son importantes como evidencias de la información que se obtiene, pero no basta con seleccionarlos e incluirlos en el documento recepcional; es necesario, en cada caso, exponer con claridad los detalles que permitan al lector tener una idea precisa del asunto referido en relación con el aspecto que se analiza. Véanse los siguientes ejemplos:

   Al trabajar un tema inscrito en la segunda línea temática, a una estudiante le interesa conocer a profundidad a dos niños; para analizar los procedimientos que utilizan al resolver situaciones relacionadas con la medición de longitudes, debe contar con registros de lo que hicieron los niños, producto de las observaciones de la propia estudiante o de la educadora y de los diálogos que establecen con la estudiante o entre ellos. Para mostrar lo que hacen los niños en esas situaciones, es indispensable incluir los ejemplos reales a través de una descripción clara, explicando, además, lo que significa para ellos establecer compa­ra­ciones, usar unidades de medida no convencionales, etcétera.

   Para mostrar cómo funcionó una estrategia didáctica, no es suficiente escribir, por ejemplo, “se utilizó un juego de simulación para propiciar que los niños dialogaran entre sí”; será necesario, además, describir en qué consistió esta situación y cómo se llevó a cabo, puntualizando las acciones realizadas por la estudiante y por los niños.

Al describir, se tendrá cuidado de que la información no quede en un simple recuento anecdótico de los hechos, sino que ayude a dar cuenta de los aspectos centrales que interesa mostrar.

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