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Programa
de Estudios, 1er Semestre, Licenciatura en Educación
Física/
Estrategias
para el Estudio y la Comunicación /
Criterios
metodológicos para el desarrollo del curso
Por
la naturaleza de esta asignatura, de aplicación práctica
y de ejercicio permanente de las habilidades, el programa que se
propone no plantea una secuencia rígida de contenidos y actividades.
El maestro de la asignatura deberá construir un plan de trabajo
con una organización flexible que permita las adecuaciones
convenientes, de acuerdo con las características y necesidades
de los alumnos y el avance en el estudio de las otras asignaturas.
Las
actividades sugeridas se presentan a manera de ejemplo. El maestro
diseñará por su parte las actividades que juzgue adecuadas
para los estudiantes, tomando en cuenta, por un lado, que cada una
requiere de planificación, atención al proceso, evaluaciones
y retroalimentación y, por otro, que la formación
de las habilidades y el desarrollo de las competencias se atienden
en grados de complejidad creciente. La evaluación de los
progresos individuales y del grupo permitirá decidir en qué
casos es conveniente extender o profundizar un tema y en qué
otros será necesario replantear las estrategias de trabajo
o proponer ejercicios para su consolidación.
Para
el tratamiento de los contenidos se llevará a cabo la lectura
sistemática de revistas y libros especializados, la práctica
cotidiana de la escritura y la realización de debates y exposiciones
preparados con un propósito claro. Los temas del curso serán
abordados buscando resolver problemas comunicativos que se presenten
en las otras asignaturas y además los que tengan que ver
con situaciones particulares de la educación física.
A
lo largo del semestre se desarrollan, simultáneamente, las
competencias de estudio y comunicación señaladas en
los propósitos de esta asignatura, partiendo de las diferencias
individuales de los estudiantes y de la atención a sus necesidades
y dificultades de comunicación, con una dosificación
y niveles de exigencia adecuados a los requerimientos de cada caso.
La
importancia otorgada al fortalecimiento de las competencias para
el estudio y la comunicación responde a la necesidad de reducir
la distancia entre el carácter de la formación y el
ejercicio de la profesión, debido a que se ha hecho evidente
la dificultad de los egresados para poner en práctica las
habilidades adquiridas, cuando en su formación trabajaron
con ejemplos y situaciones irreales o poco relacionadas con los
problemas y demandas más comunes de su campo profesional.
La
recomendación de incorporar en las actividades una estrategia
de resolución de problemas comunicativos significa que se
pondrán en juego las capacidades de los alumnos para reflexionar,
aplicar y poner a prueba sus conocimientos previos; además,
se ejercitarán en la identificación de contextos y
oportunidades para la construcción creativa de soluciones.
Los estudiantes se habituarán a enfrentar las tareas con
una planificación ordenada que facilite su ejecución
y evite sensaciones de frustración o de impotencia. Los estudiantes
estarán conscientes de que ciertos problemas les exigirán
mayor aplicación y esfuerzo y reconocerán sus dificultades
comunicativas. Por ejemplo, no puede esperarse que una lectura rápida
permita la comprensión de textos complejos. Se necesitan
revisiones sucesivas, estrategias de lectura y otros apoyos para
alcanzar la comprensión requerida.
Los
elementos formales de redacción y reglas lingüísticas
se abordarán, preferentemente, a partir de necesidades concretas,
identificándose como recursos para la resolución de
problemas durante el proceso de elaboración y corrección
de textos; se evitará el tratamiento tradicional que siguen
los cursos en que dominan los contenidos formales con definiciones
y reglas abstractas, donde los estudiantes tienen reducidas oportunidades
para desarrollar y ejercitar sus propias habilidades de comunicación
sobre asuntos reales de su campo de formación. Con esto se
destaca que el sentido formativo de Estrategias para el Estudio
y la Comunicación no es equivalente al de un curso de Lingüística
o de Español.
El
desarrollo del programa debe llevar a los estudiantes al convencimiento
de que, por razones de satisfacción académica y por
el gusto que produce leer y entender un texto, por la responsabilidad
consigo mismos en su formación profesional, por las ventajas
que trae consigo el trabajo intelectual organizado y por la naturaleza
de la profesión docente —en la que se requiere fundamentar
la acción corporal y motriz—, es indispensable adquirir los
recursos intelectuales apropiados para mejorar la relación
con el conocimiento y sus aplicaciones educativas, durante el estudio
de la asignatura, en los otros cursos y en el trabajo autónomo.
Un
asunto central del curso se relaciona con las actitudes frente al
estudio y al trabajo académico, necesarias para el desarrollo
de las habilidades intelectuales. Los diagnósticos y la autoevaluación
permitirán a los estudiantes identificar oportunamente las
áreas de la comunicación y el estudio en que se sienten
inseguros o con dificultades particulares. La orientación
de las actividades de estudio parte de los problemas que los estudiantes
enfrentan en las diversas asignaturas como retos personales, para
que se esfuercen en superarlos con el apoyo de sus compañeros
y maestros.
El
fortalecimiento de actitudes positivas comprende la práctica
de principios éticos de la comunicación de ideas y
conocimientos: respeto al interlocutor, honestidad y apego a la
verdad, conocimiento de distintos puntos de vista, criterio propio
informado y basado en argumentos, honestidad intelectual al reconocer
y dar crédito a los autores. Estos principios exigen responsabilidad
para que los mensajes cumplan eficazmente su función.
Los
estudiantes requieren reafirmar su confianza de que son capaces
de desarrollar sus competencias de comunicación, y saber
que sus problemas de expresión pueden derivarse de prácticas
inadecuadas en el estudio y en la lectura. Reflexionarán
también sobre la existencia de distintos modos de manejar
ideas y de diferentes léxicos y estilos de expresión
en diversos contextos sociales. Aquí se insistirá
en que, siendo válidas las formas habituales de comunicación
de los medios familiares y populares —donde el lenguaje tiene su
propia función—, en la educación superior es necesario
trabajar con niveles apropiados de precisión, rigor y fundamentación
al escribir y expresar los argumentos.
La
valoración del estudio y el aprecio por los libros son primordiales
en la formación de los educadores; una actitud convincente
y estimulante por parte de los formadores de docentes es indispensable
para reforzar esa actitud en los estudiantes. Es importante que
otros profesores de la institución participen junto con los
estudiantes en presentaciones de libros, debates y mesas redondas
sobre temas de la carrera y de la profesión docente, situaciones
que también resultan pertinentes para poner en práctica
la responsabilidad intelectual, el respeto por las ideas y la tolerancia
ante las diferencias.
Para
el fomento del placer y el gusto por la lectura en los estudiantes
se propiciarán prácticas flexibles de acercamiento
a los libros, que fortalezcan la apreciación, el disfrute
estético y la valoración de diversas obras literarias
y fuentes de consulta. Los estudiantes encontrarán estímulo
en su propia formación, en la participación en círculos
de lectura y debates, así como en la elaboración de
críticas y reseñas para el periódico mural,
revistas estudiantiles u otros medios disponibles. Por sus efectos
contrarios al propósito, se evitará la asignación
obligatoria de estas lecturas con fines de calificación.
El
fortalecimiento de las competencias de los estudiantes para la lectura
analítica y crítica de textos académicos de
su campo de formación exige una planificación sistemática
que permita la práctica constante de dicha lectura.
En
la selección de los ejemplos y de los problemas comunicativos
requeridos para las actividades del curso se tendrá presente
que en las asignaturas del semestre abundan temas que requieren
del estudio sistemático y representan el mejor material para
ejercitar el análisis, la elaboración de esquemas,
las exposiciones y la consulta de fuentes bibliográficas.
Al respecto, deberá estimularse a los alumnos a ser usuarios
permanentes de la biblioteca de la escuela normal y a explorar en
obras diversas —tanto en textos literarios como en textos para la
lectura comprensiva o para el trabajo autónomo— otras áreas
del conocimiento que complementen su formación.
En
el medio educativo circulan diversas guías y manuales sobre
técnicas de redacción, investigación documental
y elaboración de tesis, que los alumnos deben emplear con
reserva porque resulta frecuente que este tipo de materiales contengan
tratamientos esquemáticos deficientes que no es conveniente
seguir al pie de la letra. El maestro de la asignatura revisará
con cuidado esos textos para seleccionar y aprovechar adecuadamente
los contenidos que resulten de utilidad. Generalmente se trata de
pautas que deben aplicarse con flexibilidad y usarse como apoyo
para ensayar la construcción de estrategias propias, de acuerdo
con las características y necesidades particulares de cada
actividad; es decir, que estas guías servirán sólo
como referente en la construcción y aplicación de
estrategias para la resolución de los problemas comunicativos
que se presenten a los normalistas.
En
esta guía se presentan actividades que requieren la aplicación
de distintas estrategias de estudio y comunicación. Por ello
en la bibliografía recomendada se incluyen textos con contenidos
y técnicas que pueden servir para que el maestro y los estudiantes
construyan, a partir de ellos, estrategias propias que se adapten
a sus necesidades académicas. Conviene recordar que se trata
de textos de consulta y que no deben convertirse por sí mismos
en materia de estudio del curso. Se recomienda revisar los apartados
relativos a los temas: planificación del tiempo, organización
de agendas y horarios; elaboración de notas y apuntes de
clase; lectura de materiales de estudio y manejo de fuentes bibliográficas
y hemerográficas; preparación de una exposición
oral y explicación de una clase; participación en
debates y seminarios; elaboración de gráficas, esquemas
y mapas conceptuales; redacción de reportes y ensayos breves
basados en consultas bibliográficas.
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