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Programa
de Estudios, 2° Semestre, Licenciatura en Educación Física/
La
Educación en el Desarrollo Histórico de México
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Sugerencias para la evaluación
La evaluación es parte importante del proceso educativo porque
permite valorar el desarrollo de los conocimientos, las habilidades
y las actitudes de los alumnos, tomando como referencia su situación
inicial y los propósitos de enseñanza establecidos. Asimismo, da
cuenta de la eficacia de las estrategias, las actividades y los
recursos empleados. La principal función de la evaluación es identificar
aquellos aspectos del proceso que facilitan el aprendizaje y también
los que lo obstaculizan, por tanto, es la base para corregir deficiencias
y planear actividades que permitan superar los impedimentos.
Sin embargo, con mucha frecuencia, la práctica
de la evaluación –en las escuelas de educación normal y básica–
enfrenta diversos problemas: a)
sólo se usa con fines de acreditación o asignación de calificaciones;
b) se reduce a medir la cantidad de información
que los alumnos recuerdan, a través de pruebas escritas u objetivas
en las que los alumnos seleccionan o registran respuestas correctas,
y c) la información que se obtiene de los
exámenes raras veces se usa para evaluar la participación del profesor,
las estrategias, actividades y recursos utilizados en la enseñanza.
Así, la evaluación deja de ser un medio
y se convierte en el fin principal de la enseñanza, de tal manera
que los estudiantes, poco a poco, pierden interés por el conocimiento
y sólo centran su atención en aquellos elementos útiles para el
examen. Para contribuir a superar estos problemas se presentan enseguida
algunas recomendaciones:
1. En la evaluación es necesario tomar en
cuenta, como parámetros, los propósitos generales de la formación
inicial establecidos en el perfil de egreso, así como los propósitos
generales del curso y los de cada bloque. De esta forma, en lugar
de evaluar cada tema y privilegiar la medición de la información
retenida, se dará prioridad a la comprensión de las características
históricas y los procesos que en esos periodos tuvieron lugar.
Otro punto de referencia son los conocimientos
previos de los alumnos, pues permiten saber cómo evolucionaron sus
conocimientos y sus habilidades; es decir, la influencia de las
actividades de enseñanza y estudio.
2. La evaluación puede realizarse en diferentes
momentos: al inicio del curso y de cada bloque, para conocer los
antecedentes que tienen los alumnos respecto a los temas de estudio;
en el transcurso de cada clase, para verificar lo que se aprende
y la forma como se desenvuelven los integrantes del grupo, y al
final del curso, para comprobar en qué medida se lograron los propósitos
educativos. En cada uno de estos momentos el maestro deberá definir
los aspectos que le interesa evaluar para valorar la efectividad
del proceso educativo y, al mismo tiempo, contar con elementos para
asignar la calificación final de bloque o curso. Es conveniente
que, desde el principio del curso, se comunique a los alumnos los
criterios de evaluación, de esta manera podrán orientar su desempeño.
3. Los medios e instrumentos de evaluación
pueden diversificarse con el propósito de contar con varias fuentes
de información: los textos o ensayos escritos por los alumnos, la
realización de investigaciones, la observación atenta de los procesos
que se desarrollan en el espacio escolar (interés, argumentos expresados
en clase, preguntas formuladas por los alumnos) y distintos tipos
de pruebas.
Muchas veces la participación de los alumnos
revela el grado de comprensión de acontecimientos y procesos estudiados,
su capacidad para relacionarlos y reflexionar sobre ellos, sus habilidades
para interpretar información y vincularla con situaciones actuales,
etcétera. La observación de las actitudes de los integrantes del
grupo es importante no sólo para evaluar a los alumnos, sino también
al maestro y a las estrategias empleadas.
Las pruebas son otro medio para obtener
información; al diseñarlas es conveniente reflexionar acerca de
los aspectos que pueden ser medidos con este tipo de instrumento.
Como se sabe, las pruebas llamadas objetivas, debido a su estructura
(respuesta breve, correspondencia, opción múltiple) miden generalmente
la cantidad de información memorizada por los estudiantes. No obstante,
existen pruebas útiles para evaluar la comprensión e incluso algunas
habilidades, pero para ello es fundamental poner atención en el
tipo de preguntas o reactivos que se incluyen.
La práctica de la evaluación continua permite
contar con información para mejorar las formas de enseñanza o las
actividades didácticas durante el desarrollo del curso, y evita
que se le considere como una actividad separada del curso o que
su función se reduzca a la decisión sobre la acreditación. Así,
tanto estudiantes como profesores estarán en posibilidad de valorar
la calidad del proceso y de los resultados.
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