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Programa
de Estudios, 3° Semestre, Licenciatura en Educación Física/
Desarrollo
Corporal y Motricidad II/
Introducción
El propósito del curso Desarrollo Corporal y Motricidad II es que los estudiantes
de la Licenciatura en Educación Física reconozcan la importancia
del desarrollo corporal y la motricidad, a partir de la comprensión
genérica del significado del movimiento, considerándolo como un
acto inteligente en niños y adolescentes que cursan la educación
básica.
Esta asignatura destaca el estudio de los desempeños motores que niños y adolescentes
efectúan en las sesiones de educación física escolar y que corresponden
a los ámbitos donde se manifiesta la motricidad: la expresión, el
juego y la actividad ludomotriz, y la iniciación deportiva y el
deporte escolar. Asimismo, enfatiza la observación del niño como
ejercicio fundamental para el análisis y la incorporación de conocimientos
relevantes de sus actuaciones motrices y su desarrollo corporal.
Los contenidos del curso orientan al estudio de la motricidad en niños y adolescentes,
para observar al movimiento desde la lógica interna que suponen
los juegos como actividades en sí mismas; el niño que juega, manifiesta
al mismo tiempo diversas actitudes y aptitudes relacionadas con
los procesos afectivos y cognitivos que representan, en conjunto,
la cristalización de la acción motriz, acción revestida de sentido
y significado. Los contenidos también se enfocan a formar la mirada
pedagógica que permita a los futuros docentes mejorar las prácticas
educativas y revalorar la importancia de la motricidad como contenido
central de su intervención docente.
Este planteamiento inaugura una orientación renovadora del quehacer pedagógico
de la educación física escolar, que sitúa en el centro del proceso
formativo de la especialidad a la acción motriz del niño dentro
de un marco globalizador que destierra la dicotomía cuerpo-mente.
Asimismo, se reconoce que la acción corporal está influenciada por
múltiples factores, que van desde las situaciones motrices de los
juegos hasta los significados que cada alumno le asigna a los cometidos
y las tareas a realizar en cada sesión. En este espectro son muchos
y diversos los elementos a tomar en cuenta al momento de intervenir
pedagógicamente ante un grupo de escolares de la educación básica.
Entre estos elementos podemos destacar los siguientes: las restricciones que
las reglas de los juegos imponen a los participantes; las posibilidades
motrices que el tiempo de realización de un juego brinda a los niños
–no es lo mismo jugar 15 minutos, que jugar El que anota el gol
gana–; los distintos desplazamientos motrices que se realizan
en un área de juego, desde una cancha común, una cancha dividida
o juegos de cancha de invasión, y el móvil de las actividades, que
van desde anotar un tanto hasta hacer capturas del equipo contrario.
Esta gama de elementos estructurales, propios de la dinámica interna
de las actividades, se ve cruzada también por los factores de cooperación-oposición
y la incertidumbre.
Un componente esencial de esta renovación de la educación física escolar es la
consideración del actor principal: los niños. En esta parte conviene
establecer una premisa importante que mueve los propósitos de la
presente asignatura:
El
hombre, a lo largo de su vida, utiliza tanto los procesos intelectuales
como los corporales, y aprende con todo el cuerpo y no sólo por
la educación del movimiento como nos hizo creer la orientación tradicional
de la especialidad.
La pedagogía de la eficiencia y de las ciencias de la actividad física da cuenta
de esta orientación que ve al movimiento sólo desde la eficiencia
de la técnica y no desde la globalización, perdiendo de vista a
la motricidad como un sistema de actuación inteligente, cuyos símbolos
y gestos motores implican siempre los procesos cognitivos y afectivos
que le dan el carácter de motricidad.
Este planteamiento no es nuevo en el campo de la educación física, lo novedoso
es que pone al centro las necesidades, intereses, gustos y aficiones
de los niños y los adolescentes que cursan la educación básica,
así como la respuesta que el educador físico brinda a las exigencias
de diversidad, flexibilidad y atención a grupos numerosos de alumnos.
Además, la integración de la corporeidad como base del aprendizaje en la educación
física es el epicentro de la aplicación de las distintas actividades
que ofrece la especialidad. Al ser así, los contenidos del curso
Desarrollo Corporal y Motricidad II tienen como propósito clarificar
qué elementos, y de qué tipo, supeditan la realización de los desempeños
motrices, cuáles dirigen la acción consciente para asumir actitudes,
cuáles provocan el ajuste y control espacial y postural; cuáles
y de qué tipo deben ser las tareas que reivindiquen el “yo” en la
acción, cuáles provocan respuestas espontáneas y cómo podemos lograr
un desempeño motriz más complejo. Al conocerlos, los estudiantes
normalistas estarán en mejores posibilidades de superar la escisión
cuerpo-mente y arribar a una orientación global de la motricidad,
considerada como un acto inteligente.
Esta orientación pedagógica de la educación física trata de generar una reflexión
permanente para reconsiderar lo pertinente o no del contenido supuestamente
fundamental en la especialidad, la educación del movimiento.
Esa visión tuvo sus orígenes desde Herófilo, quien afirmó en
el año 300 a.C., que el cerebro es el centro del sistema nervioso.
Pero Charles Bell, en 1800, descubre los nervios sensitivos y los
diferencia de los motores, aportando ideas que posteriormente llevarían
al estudio de la percepción sensorial. En 1918 se crea la primera
radiografía cerebral, y en la actualidad, con todos los adelantos
científicos, el cerebro sigue siendo el órgano más estudiado y complejo
del ser humano, pues de ahí surgen todos los movimientos voluntarios
e involuntarios del aparato locomotor y de los demás órganos que
regulan el mantenimiento y equilibrio de las funciones vitales del
ser humano.
La motricidad es mucho más que el propio funcionamiento de las estructuras corporales
que van madurando; es una dimensión humana que se genera a partir
de nuestra condición corpórea, más allá del concepto físico o fisiológico.
Desde este ángulo, se puede reconocer al movimiento en tres dimensiones educativas:
acerca del movimiento, en el movimiento y a través del
movimiento, como premisas fundamentales que encauzarán la práctica
docente en la educación básica.
En la dimensión acerca del movimiento se buscan logros no participativos,
que no necesariamente implican la “acción”, considerando que existen
funciones intelectuales que propician el aprendizaje de reglas y
comportamientos, así como la comprensión de la lógica de la actividad
y que éstos son conocimientos de carácter procedimental que conforman
lo ideomotriz, paso previo a la acción.
La dimensión en el movimiento busca el logro de objetivos participativos,
es decir, los que están plenamente incorporados en la acción, en
el compromiso de realización de los desplazamientos motores y la
cristalización de las tareas; es el conocimiento práctico que proporciona
la sensopercepción propioceptiva y el control de cada parte del
cuerpo, proceso susceptible de hacerse más complejo y que reditúa
más y mejor experiencia motriz de niños y adolescentes.
A
través del movimiento es una dimensión que utiliza al movimiento para un fin instrumental, persigue
el logro de objetivos educativos que no tienen explícitamente que
ver con la acción motriz; considera al juego para incidir, por ejemplo,
en la educación moral, la promoción de la salud, el gusto por la
actividad física o el uso adecuado del tiempo libre.
En el curso Desarrollo Corporal y Motricidad ii
se continúa con el estudio de una visión actualizada de la motricidad,
que busca formar al niño y al adolescente para que puedan reconocer
sus capacidades, discriminar objetos, sonidos, expresiones y movimientos;
es decir, se pretende formar sujetos conscientes a través del carácter
hedonista y lúdico de la educación física, pero también mediante
la vigorización física y la conquista de la praxia; lo que
implica reorientar la significación del movimiento y la acción motriz
con una perspectiva más humanista, que ayude a los alumnos a identificarse,
acercarse, diferenciarse, convivir y disfrutar del movimiento como
de cualquier otra actividad que permite interactuar con el medio,
aprender a observar, a ser observados y comprender todo lo que nos
rodea, limita, ocupa o relaciona.
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