Planes y Programas

Programa de Estudios, 3° Semestre, Licenciatura en Educación Física /
Observación y Práctica Docente I /Edición 2004
Orientaciones didácticas generales

Se recomienda que, antes de iniciar el tratamiento de los temas del curso, los estudiantes y el maestro, en conjunto, analicen el programa: introducción, características, estructura de sus contenidos, relación entre asignaturas, orientaciones didácticas generales, bibliografía, estilo de las actividades sugeridas, y recomendaciones sobre la evaluación. Esto les permitirá comprender los propósitos generales que deben lograr durante el semestre, comprometerse con su formación y tratar de superar problemas tales como la falta de interés por la lectura, la idea generalizada de que la práctica deportiva es lo fundamental a atender durante los estudios profesionales o la escasa comprensión acerca de por qué el Plan de Estudios sitúa, en el centro de su formación, la preparación pedagógica en educación física para saber desempeñarse en el patio escolar con un grupo de alumnos. El análisis del programa será útil también para que, a partir de las inquietudes surgidas, puedan proponer actividades o realizar los ajustes necesarios al programa.

Para el mejor desarrollo del curso, en este apartado se proponen algunas orientaciones generales que el maestro y los estudiantes podrán adaptar a las condiciones específicas de la escuela normal.

1. Lectura y análisis de los textos. Existe una relación estrecha entre la lectura de materiales y las experiencias que se obtienen durante las jornadas en las escuelas primarias o secundarias, así como con el análisis de dichas experiencias. Es indispensable que los estudiantes realicen con antelación la lectura individual de cada texto, con el propósito de revisarlo a profundidad durante las sesiones de clase, de acuerdo con las actividades que contiene este programa.

En la bibliografía se sugieren diferentes textos que permitirán a los futuros educadores físicos reflexionar sobre los temas de estudio del curso y, al mismo tiempo, centrar su atención en aspectos que conviene observar o desarrollar durante las actividades motrices que pongan en práctica con los niños o los adolescentes. En esa medida, los estudiantes se forman en la concepción de que los educadores físicos deben fundamentar su quehacer profesional y que los materiales escritos aportan a los docentes orientaciones para la práctica.

2. Observación y análisis de videos. En algunas actividades de este curso se propone analizar videocintas sobre el trabajo de la educación física en la educación básica. Este tipo de material aporta conocimientos desde la perspectiva de la información verbal y visual que contiene, misma que puede compararse con la encontrada en los textos revisados o servir de base para ofrecer un panorama de la didáctica de la educación física a los futuros docentes. Si es posible, y existen recursos para ello, los estudiantes pueden videograbar sesiones de educación física en las escuelas primarias o secundarias, o su propia actuación en la aplicación de actividades motrices con los niños o los adolescentes; el análisis posterior de estas videograbaciones es un recurso que puede apoyar la retroalimentación y la formación de los futuros docentes en educación física.

3. Realización de actividades motrices y deportivas en la escuela normal. Se sugiere que los futuros maestros practiquen éstas con el fin de vivenciar su motricidad. Las actividades de educación física que se organicen se adecuarán a las características de los estudiantes. A partir del análisis de estas experiencias podrán distinguir y diferenciar entre las acciones motrices que realizan los adultos y las que son pertinentes para los niños o los adolescentes.

Cada sesión práctica de educación física en la escuela normal constituye una oportunidad para favorecer en los futuros docentes la adquisición de competencias didácticas y el dominio de contenidos; por ejemplo, para la organización de actividades de educación física o para resolver problemas y tomar decisiones en el momento en que se trabaja con los niños o los adolescentes. El propósito es que los estudiantes se desenvuelvan con más soltura frente a los alumnos de primaria o secundaria y encuentren formas y recursos para organizar a los niños o adolescentes en el área de trabajo y para mantener su interés por la actividad corporal. Algunos de los siguientes ejemplos son ilustrativos al respecto:

         •  No plantear directamente a los niños el “vamos a jugar”, sino retarlos para que comprueben quién puede realizar determinada actividad.

         •  El juego es, en cierta medida, una forma de comunicación que permite ganar la confianza de los niños y de los adolescentes y relacionarse con ellos.

         •  Mantener siempre la motivación de los niños y de los adolescentes en relación con el juego o la actividad motriz. Variar la dinámica cuando el interés decaiga.

         •  Mostrar seguridad al proponer y realizar el ejercicio corporal.

         •  Preparar actividades viables de realizar en el tiempo disponible. Tener listas más actividades de las previstas por si queda algo de tiempo.

         •  Colocarse en el área de trabajo de modo que nunca se pierda de vista a los alumnos, o bien, delimitarles el espacio de trabajo.

Además, conviene aclarar a los estudiantes normalistas que una práctica adecuada de la educación física en la escuela primaria o secundaria puede enfrentar dificultades que es importante detectar y resolver; algunas se relacionan con los propios niños o adolescentes, quienes conciben a la asignatura como deporte y probablemente se opongan a jugar, realizar actividades motrices o proponer variantes, ya que están acostumbrados a rutinas preestablecidas, mismas que no se pueden modificar en una sola sesión.

4. Las jornadas de observación y práctica. De acuerdo con los criterios establecidos en el Plan de Estudios, las observaciones en las escuelas primarias y secundarias tienen la intención de que los futuros educadores físicos obtengan suficientes elementos que orienten su futuro desempeño profesional. No se pretende que evalúen o califiquen de manera apresurada las sesiones de educación física que desarrollan los maestros en servicio; se trata, sobre todo, de analizar las diversas condiciones o razones por las cuales los profesores realizan determinadas prácticas pedagógicas, además de aprender de sus aciertos, errores, dificultades y resultados, los que deben ubicarse en un contexto que responde a la influencia de múltiples factores.

Los estudiantes normalistas asistirán a las jornadas de observación y práctica para iniciarse en la formación didáctica de la especialidad en educación física; en ese sentido, al volver a la normal deberán analizar cuidadosamente todas las experiencias que acumulen, pues es la única posibilidad de evitar juicios a priori o sin fundamento acerca del trabajo que realizan los educadores físicos en servicio y de valorar la función educativa que tienen en las escuelas. Lo anterior les permitirá plantear alternativas de solución ante los diferentes entornos que enfrenten al observar cómo se aplica la educación física en nuestro país, mismos que ellos experimentarán cuando estén frente a los grupos de alumnos.

El programa de este curso prevé dos jornadas de observación y práctica durante el semestre y cada una tendrá las siguientes características:

a) La primera jornada abarca una semana –cinco días continuos–, en la que los estudiantes observan el trabajo de los maestros y el de los alumnos durante sesiones completas de educación física, así como el trabajo de los docentes de grupo en el contexto del aula y de la escuela a lo largo de todo el turno de la primaria o la secundaria a la que asisten. En dos de los cinco días de la semana aplican actividades didácticas organizadas en un plan2 –no sesiones completas de educación física–, con al menos dos grupos de alumnos de un mismo o de distinto grado, según las condiciones de los planteles de educación básica. Estos dos planes de actividades prácticas se pueden derivar, por un lado, de los contenidos y las orientaciones didácticas de los temas que se estudian en las asignaturas de este semestre, así como de los dos anteriores; por el otro, de los contenidos de educación física que les asignen los educadores físicos en servicio, según el programa de estudio que apliquen en las escuelas correspondientes.

La jornada, con sus respectivas actividades a lo largo de la semana, se organizará adecuadamente en un plan de trabajo para que los estudiantes aprovechen al máximo su tiempo de estancia en la escuela. Este plan será un documento sencillo y no debe representar una carga adicional para los estudiantes.

b) La segunda jornada durará una semana completa –cinco días consecutivos–, en la cual los estudiantes observarán y realizarán prácticas con diferentes grupos de alumnos. Se recomienda que, en lo posible, atiendan los mismos grupos con los que trabajaron en la primera jornada, pues se requiere que, con la aplicación de actividades más estructuradas, los estudiantes continúen incorporando a su práctica docente elementos que les permitan responder con mayor eficacia a las características de los niños y los adolescentes.

También aplicarán un plan de actividades motrices por cada día de la semana con los distintos grupos que atiendan. En cada caso, el plan deberá establecer secuencias cortas, con actividades físicas de breve duración y formas de trabajo acordes con el tema o contenido de educación física en cuestión. La finalidad de la puesta en práctica de estos planes es que los estudiantes empiecen a entender cómo trabajar didácticamente la educación física en primaria o secundaria.

Del mismo modo, los estudiantes aprovecharán los cinco días de la jornada para observar: el trabajo del docente en las sesiones de educación física, la participación de los alumnos durante las sesiones, el trabajo de los profesores de grupo, a los alumnos dentro y fuera de los salones de clase; así como para dialogar con los padres de familia, maestros y directivos de la escuela, y efectuar las actividades de los otros cursos del semestre como: El Cuerpo. Estructura y Funciones II, Desarrollo Corporal y Motricidad II, Iniciación Deportiva, Formación Perceptivo-Motriz a través del Ritmo I, o Desarrollo de los Adolescentes I.

En el plan de trabajo, los estudiantes organizarán las actividades a desarrollar durante la jornada y distribuirán el tiempo con el fin de realizar todo lo previsto.

Conviene subrayar que, a través de todas las actividades que se lleven a cabo en las escuelas durante las dos jornadas, los estudiantes normalistas deberán concentrarse en la observación de ciertos grupos de alumnos –en todas las situaciones posibles– para aprender a conocerlos y así aplicar con pertinencia las actividades motrices preparadas.

Para cada jornada o estancia se organizará al grupo o grupos de estudiantes normalistas de tal manera que algunos asistan a escuelas primarias y otros a secundarias, considerando: las características y posibilidades de las escuelas a las que la normal tenga acceso, la existencia de educadores físicos en esas instituciones o cuántos acepten apoyar el trabajo de preparación de los futuros educadores físicos. Dependiendo de estas condiciones, se podrá organizar a los estudiantes individualmente o en equipos –con pocos integrantes de preferencia– para que estén a cargo de un solo educador físico en servicio.

La escuela normal, mediante una adecuada propuesta de vinculación con las escuelas de educación básica, debe garantizar que sus estudiantes puedan: observar el trabajo que desarrollan los educadores físicos, contar con tiempo y espacio en las escuelas para realizar con los niños o los adolescentes las actividades motrices planeadas, además de observar el trabajo de los profesores del grupo y la actuación de los niños o adolescentes dentro y fuera de las aulas. Lo anterior, con el fin de que adviertan las habilidades que los docentes ponen en juego al trabajar con grupos escolares y las tareas que desarrollan, aparte de aprender a conocer a los alumnos en el contexto escolar.

De ninguna manera los estudiantes deben “suplir a” o “fungir como” educadores físicos en servicio, ya sea por la falta de éstos o porque, aprovechando la presencia de los estudiantes normalistas, se ausenten de la escuela en horas de clase. Esta situación genera presión, malestar y confusión entre los futuros docentes, porque saben que su falta de preparación les impide asumir una responsabilidad que, además, no les corresponde. Cada escuela normal buscará los mecanismos para resolver adecuadamente los problemas que se presenten.

En virtud del tiempo que demandan la preparación y la aplicación de las observaciones y las prácticas, y por la complejidad de las mismas, es necesario reiterar que los maestros del tercer semestre tienen que involucrarse en la planificación, la asesoría y el seguimiento que realizan los estudiantes.

5. Elaboración de la guía de observación. Las observaciones planteadas en los bloques temáticos de las demás asignaturas del tercer semestre forman parte de las actividades que se organizan en Observación y Práctica Docente I, tal como lo establece el Plan de Estudios. Por ello, los estudiantes elaborarán la guía de observación en este espacio curricular, integrando tanto los aspectos que interesa observar y analizar en este curso, como los derivados de los temas de otras asignaturas del semestre.

Para el diseño de la guía de observación, los estudiantes revisarán la bibliografía básica, como referente teórico y como orientación didáctica, y los escritos o productos de las actividades realizadas al trabajar en los bloques, para incorporar aquellos aspectos que les permitan conocer, de manera informada, las situaciones que se presenten en el trabajo escolar. Pero no se trata de verificar si los aspectos revisados en los textos se presentan como tales en las aulas, sino de tener más elementos que orienten el análisis de las situaciones particulares.

Es importante señalar que, antes de llevar a cabo las estancias, conviene que los estudiantes lean las actividades que se proponen para el análisis de las jornadas, con el propósito de conocer los elementos de la práctica docente sobre los que reflexionarán a profundidad a partir de sus experiencias en los planteles de educación básica, así como para prever la recopilación de la información que debe contemplarse en la guía.

Asimismo, y con la intención de obtener la información necesaria en las escuelas de educación básica y para su posterior análisis en la escuela normal, es importante que al finalizar las actividades del día, en cada jornada de observación y práctica, los estudiantes escriban con detalle en su diario los sucesos que consideran relevantes; después, para sistematizar los datos encontrados, pueden tomar como referente la guía de observación, sin que esto se convierta en un requisito riguroso que obstaculice la elaboración de los escritos.

6. Análisis de la observación y la práctica. Para que estas actividades tengan un sentido formativo, es necesario que se sometan a un análisis. El curso incluye temas cuyo objetivo es reflexionar sobre esas situaciones y buscar posibles explicaciones, evitando de esta manera el simple recuento anecdótico de los sucesos observados.

Para superar el reto que implica reflexionar sobre la diversidad de las experiencias adquiridas por los estudiantes en las jornadas de observación y práctica, se recomienda que al aplicar las actividades de análisis se organicen equipos de trabajo de acuerdo con el nivel educativo en el que realizaron la estancia. Finalmente, las conclusiones que se obtengan, así como los casos considerados relevantes, se someterán a discusión con todo el grupo.

Al concluir cada actividad destinada al análisis, los estudiantes elaborarán individualmente un escrito donde integren lo aprendido en la jornada de observación y el análisis de la experiencia, realizando una valoración de los aprendizajes obtenidos en su conjunto: los logros, las dificultades y los retos que les plantea el quehacer docente. Se recomienda comentar estos escritos en plenaria, con el fin de obtener una visión global o integrada del trabajo docente.

 

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