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Programa
de Estudios, 3° Semestre, Licenciatura en Educación Física
/
Observación
y Práctica Docente I /Edición
2004
Sugerencias
para la evaluación del curso
Los
estudiantes que cursan licenciaturas relacionadas con educación
física y deportes –considerados como principiantes o los
que todavía están en prácticas–, enfrentan los siguientes retos
al iniciarse en la aplicación de actividades motrices con niños
y adolescentes:
• Utilizar reglas que tomen en cuenta el contexto escolar
para dirigir la práctica.
• Implementar una mayor flexibilidad didáctica ante situaciones
pedagógicas.
• Acumular experiencia como futuro docente pero, al mismo
tiempo, promover aprendizajes en sus alumnos.
• Incorporarse a un ambiente novedoso y encontrarle sentido
educativo a sus prácticas.
• Observar a los educandos al promover actividades físicas
e intervenir para que mejoren sus desempeños motores.
• Desarrollar sus capacidades para analizar las habilidades
motrices de los escolares, para reconocer sus aciertos y dificultades,
así como para identificar los componentes del movimiento corporal.
• Durante el trabajo con los alumnos, recopilar información
con el fin de mejorar sus propias competencias para interpretar
las manifestaciones motrices de los escolares y, en consecuencia,
saber tomar decisiones didácticas; lo que implica elaborar diagnósticos
sobre sus alumnos, fundamentados en datos precisos.
• Ampliar sus posibilidades docentes para aplicar soluciones
o alternativas didácticas con los niños o los adolescentes.
• Observar a los alumnos, con el propósito de conocerlos
y utilizar ese conocimiento al realizar inferencias o interpretaciones
pedagógicas, para adquirir la habilidad docente de tomar decisiones
en el trabajo con los escolares.
• Ocuparse de la organización de la tarea motriz y de su
aplicación, tomando en cuenta las necesidades de los alumnos, para
que desarrollen aprendizajes durante la actividad física.
Es importante
conocer y analizar los comportamientos de los estudiantes de la
Licenciatura en Educación Física, para poder identificar, mediante
esa evaluación, los elementos clave sobre los cuales insistir en
su formación didáctica. Si se les enseñan de forma gradual y directa
las habilidades de la observación, enriquecerán su marco de referencia
del entorno pedagógico de la sesión de educación física, lo que
redundará en un mejor desempeño en el terreno de la práctica.
Al organizar
y llevar a cabo las jornadas en las escuelas de educación básica,
los retos antes mencionados pueden servir de guía para observar
a los estudiantes, o bien, para que se observen entre sí al aplicar
actividades motrices; después, en la escuela normal, podrán analizar
su desempeño y tomar decisiones para orientar su actuación didáctica.
Por otro
lado, el establecimiento de criterios para evaluar el curso supone
atender, sobre todo, el proceso de formación de los estudiantes
a lo largo del semestre y dar seguimiento a dicha formación, más
que sólo valorar los productos que se generen en un determinado
momento o al final del curso. Para tal efecto, se propone tomar
en cuenta los siguientes criterios:
• La asistencia y el cumplimiento de las jornadas de observación
y práctica en las escuelas primarias y secundarias; la elaboración
del plan de trabajo y de los planes de actividades didácticas; el
desarrollo de las actividades planificadas, las participaciones
y el trabajo individual en las sesiones de análisis de la experiencia.
• La habilidad para diseñar las actividades de práctica
docente y la guía de observación, así como para observar y registrar
los principales sucesos en la escuela.
• La participación individual y de grupo, puesto que la
exposición y confrontación de las ideas de los alumnos permitirá
ir valorando los avances.
• La responsabilidad, el compromiso y la relación respetuosa
que el estudiante presente con todas las personas implicadas en
su formación –en especial, en su trato hacia los alumnos– durante
el desarrollo de las actividades de observación y práctica en las
escuelas primarias y secundarias, así como durante las actividades
que lleve a cabo en la escuela normal.
• La lectura y el análisis de los textos sugeridos y el
desarrollo de habilidades intelectuales como: la capacidad para
identificar tesis y argumentos centrales, y para interpretar los
materiales de lectura y los documentos escritos a la luz de las
situaciones y características de la práctica educativa en las escuelas
primarias y secundarias; en suma, para vincular la teoría con la
práctica.
• La capacidad para integrar, durante este curso, los conocimientos
obtenidos en las demás asignaturas estudiadas.
Otras
recomendaciones para la valoración de los conocimientos que adquieren
los estudiantes son:
• Considerar su desempeño durante todo el semestre. Un recurso
útil para registrar dicho desempeño es el expediente que cada uno
comenzó a elaborar en la asignatura Escuela y Contexto Social y
que continuaron en Observación del Proceso Escolar. En este curso
se integrarán al expediente los productos escritos que elaboren
los estudiantes normalistas: análisis, reflexiones sobre las lecturas,
guías de observación, planes de actividades motrices, planes de
trabajo previos a la realización de las jornadas, diario de observación
y práctica, y ensayos, notas o registros elaborados durante el curso,
entre otros productos.
• Es importante que desde el principio del semestre los
estudiantes tengan claros los criterios y los productos que se considerarán
en la evaluación permanente y al final del programa; que el maestro
aplique instrumentos de autoevaluación y coevaluación, de modo que
la valoración obtenida corresponda al nivel de los conocimientos
adquiridos y los futuros educadores físicos se percaten de aquello
que les falta conocer o mejorar.
• En este semestre los estudiantes se enfrentan a la complejidad
de observar, practicar y reflexionar en torno a la aplicación de
la educación física en el patio escolar. Para evaluar los dos primeros
aspectos se requiere del apoyo que ofrece el educador físico en
servicio para valorar el desempeño de los estudiantes al poner en
práctica las actividades. Con la finalidad de que este desempeño
mejore, se espera que los guíe al momento de enfrentar dificultades
durante el trabajo con los grupos escolares, sugiriéndoles formas
de realizar las actividades físicas con los alumnos, además de aportar
opiniones positivas y alentadoras acerca de sus aciertos y de aspectos
en los que han logrado mayor dominio. Es conveniente que tanto el
educador físico como el profesor de grupo de las escuelas primarias
y secundarias manifiesten por escrito sus apreciaciones respecto
a las prácticas de los estudiantes normalistas.
• En relación con el análisis de las jornadas de observación
y práctica, lo fundamental a evaluar en los estudiantes es la manera
como establecen vínculos entre lo que estudiaron y lo que observaron,
y cómo se desenvolvieron al aplicar las actividades físicas, la
relevancia que otorgan a ciertos procesos de la motricidad de los
niños o los adolescentes, y la capacidad para identificar qué rasgos
son comunes y cuáles son diferentes en la aplicación de la educación
física en primaria y secundaria, entre otros aspectos.
• Al finalizar una actividad, un bloque y el curso mismo,
es necesario dedicar tiempo para que los futuros maestros reflexionen
sobre los aprendizajes logrados y las dificultades que enfrentaron
en el proceso, para que elaboren propuestas y se comprometan con
su aplicación y solución.
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