Planes y Programas

Programa de Estudios, 3° Semestre, Licenciatura en Educación Física/
Formación perceptivo-motriz a través del ritmo I (Edición 2005)
Anexo

Fichero de actividades

Cuerpo múltiple

Caminar libremente por el espacio de trabajo. A una señal del maestro, formar parejas y seguir caminando, pero la pareja debe tener sólo dos pies en el piso. Ir modificando el ejercicio conforme se indica en los siguientes puntos:

1. Tercias: tres pies; un brazo; dos espaldas; un glúteo; dos manos.

2. Cuartetas: cuatro manos; dos glúteos; tres espaldas; un brazo, dos pies.

3. Sextetas: dos torsos; cuatro pies de diferente tamaño; dos espaldas; dos glúteos (al realizar esta figura se hará hincapié en la siguiente consigna: contaré del 10 al 0, mientras tanto pueden hablar todo lo que quieran para ponerse de acuerdo y realizar la figura; pero al llegar al 0 deberán guardar absoluto silencio para que puedan escuchar la siguiente consigna. La escultura que se formó debe desplazarse a otro lugar 25 cm, sin perder la figura.

4. Se forma otra figura y ésta debe bailar y cantar al compás de Cielito lindo o La cucaracha.

 

El lobo y el cordero en una cueva

Elegir, de entre los integrantes del grupo, a un compañero que será el lobo y a otro que jugará como cordero. El lobo, con los ojos tapados con una pañoleta o trapo, tratará de atrapar al cordero. El cordero no puede correr y el lobo se desplazará libremente. El lobo trata de atrapar al cordero valiéndose sólo de la referencia que le proporcionan sus sentidos. Los compañeros-espectadores deberán guardar silencio. Después de uno o dos minutos, al notar que el lobo no atrapa al cordero, los espectadores a través de percusiones hechas con materiales u objetos que tengan a su disposición, indicarán al lobo el lugar donde está la presa. Si aún así el lobo no logra su objetivo, algunos espectadores podrán utilizar el lenguaje hablado, sólo tres palabras, para darle referentes espaciales; por ejemplo: “a tu derecha” o “dos pasos, abajo”. Por último, sugerirán al lobo, con tres palabras o una acción específica, cómo atrapar al cordero; por ejemplo: “tómame, mano, cadera”.

 

Los cangrejos

Muy quedito al caminar,

un hoyito encontrarás,

dos ojitos te verán,

¿qué cosa es?

Son los cangrejos,

que muy parejos,

van caminando

hacia la mar…

Se hechan al agua,

Flotan un rato…

Se van nadando para su hogar.

 

El zoológico

  • Recuerdan la última vez que estuvieron en el zoológico. ¿Qué vieron? ¿Qué animales había? ¿Qué cosa hacían esos animales?
  • Imaginen los animales: sus patas, los movimientos de su cuerpo, los sonidos que emiten.
  • Ahora hagan como algunos de esos animales.
  • Propongan una historia en la que participe el animal que eligieron.

 

Acitrón

Acitrón

de un fandango,

zango, zango, sabaré,

sabaré de farandela,

con su triqui, triqui, trán.

 

Estructuras móviles

Formar equipos de seis integrantes; cada integrante tendrá un número del 1 al 6. A una señal, el maestro nombrará el número ¡UNO!, en este momento los números uno de cada grupo correrán a un extremo del salón y adoptarán una forma en la que ocupen varias partes de su cuerpo, acomodánlolas en diferente nivel, de tal forma que cuando se escuche al maestro decir ¡DOS!, los números dos de cada grupo irán hacia donde está colocado su compañero y acomodarán su cuerpo en algunos de los espacios que dejó libre, pero cuidando de no ocupar el brazo, por ejemplo, derecho. Así, sucesivamente, se irán incorporando los compañeros hasta llegar al último número del equipo. Cuando llegue el último participante a ocupar su lugar, el maestro pedirá que el brazo que quedó libre se balancee libremente al escuchar la música de salsa.

 Una vez que termine la música se volverá a escuchar ¡UNO!, y el número uno de cada grupo saldrá (sin romper la estructura que se había formado) para volver a acomodarse en otra parte del lugar y con otra forma en su cuerpo. Esta vez la consigna será: no ocupar la cabeza. Cuando termina de colocarse el último participante, el maestro dirá que la cabeza se moverá como robot. Cuando se escuche el sonido de, por ejemplo, las claves o el tamborín, se suspenderá el movimiento robotizado de cabeza.

 Se repite la acción con la consigna de no utilizar una pierna; cuando llegue el último participante se pedirá que flexionen lo más posible y extiendan lo posible la pierna, pero que no ocupen el mismo nivel para hacerlo, sino que se flexione y vaya bajando, y se extienda y vaya subiendo, o viceversa (ruidos de chillidos, silbido, sonidos naturales o música muy suave). Lo importante es que se haga lo más lento posible.

 

Itinerario didáctico “Rítmica corporal”

Propósito

Coordinar rítmicamente, en forma individual y grupal, diversos movimientos y vocablos en diferentes tiempos y espacios diversificados.

Primera sesión

1-2-3… pisotón

Caminar por el área de trabajo en diferentes direcciones; integrar equipos con el mismo número de participantes y formar un círculo tomándose de las manos; al escuchar “1-2-3 pisotón”, todos tratan de pisar a los compañeros que tienen a los lados. La indicación puede variar: incrementar la numeración a cinco y dar “manotazo”; organizarlos en lanzaderas y colocar la mano derecha en el hombro izquierdo para caminar en diferentes direcciones y al conteo de seis dar un apretón en el hombro contrario, etcétera.

Ritmo corporal

Balancear el cuerpo a los lados, sin flexionar el tronco, cayendo sobre la planta de los pies. Una vez que todos logren la armonía del movimiento (ritmo corporal), dar una palmada, hasta coincidir palmada y balanceo, luego se acompañará con el vocablo “ta”. Al lograr unificar sonido, palmada y balanceo girar a la derecha, para seguir a los compañeros, llevando el ritmo en el caminar; después colocarse de frente hacia el centro del círculo, sin dejar de balancearse. Ahora, dar dos palmadas con cada balanceo lateral para luego acompañarlo con el vocablo “ti-ti”. Luego de repetir varias veces combinar “ta” con “ti-ti” y hacer variantes donde los participantes se desplacen por toda el área de trabajo hasta regresar nuevamente a formar el círculo inicial. Considerando el tiempo de ejecución un “ta” es equivalente a un “ti-ti”.

Canción: Juan, Paco, Pedro de la Mar

Sin dejar de balancearse irán repitiendo:

Juan, Paco, Pedro de la Mar

es mi nombre, sí señor,

y cuando yo me voy

me dicen al pasar:

Juan, Paco, Pedro de la Mar,

trala la la la la la la la.

Para memorizarlo acompañarán el movimiento con palmadas, después empezarán a desplazarse por el área. Se proponen diversas formas de desplazamiento para que cada participante pueda seguir al grupo o buscar su propia dirección.

 

Métrica musical

Con el uso del lenguaje métrico-musical se puede hacer referencia a los diferentes patrones motores en su organización temporal. El concepto de tempo se refiere a la lentitud o rapidez con que se desarrolla el movimiento. Está ligado a las vivencias internas, las emociones y expresa un estado de ánimo marcado por el pulso interno. El tempo del acto coincidirá con lo que el niño realice objetivamente, por lo que el maestro debe considerar este aspecto subjetivo como primordial, pues parte de la vivencia e interpretación que el niño hace de la realidad. Concretamente, el maestro reducirá o acelerará la velocidad de la tarea o del canto adaptándola a la del niño. Cada una de las pulsaciones del corazón se puede relacionar con la figura de cuarto:

El compositor y pedagogo musical Kodály utilizaba “las sílabas métricas” para una interiorización de los patrones rítmicos. A los valores musicales de cuarto les llamó “ta”. A los octavos que se desprenden de la división binaria les llamó “ti ti”:

La melodía consiste en una sucesión de sonidos de diferente altura (agudos o graves), que impulsados por el ritmo expresan una idea. Los sonidos de la escala musical son: do, re, mi, fa sol, la y si. El pentagrama está constituido por cinco líneas sobre las que escriben las notas de los cantos:

 

Las notas musicales de la canción “Juan, Paco, Pedro de la Mar” se ubican en el pentagrama de la siguiente forma:

 

 

 

SEGUNDA SESIÓN

“A madrú señores” (formación en círculo)

A madrú señores, vengo de la Habana de comprar manzanas para Doña Juana, la mano derecha (dan la mano al compañero de ese lado) y después la izquierda (dan la mano al compañero de ese lado) y después de lado (se inclinan a la derecha) y después costado (se inclinan a la izquierda), y después la vuelta (giran) con su reverencia (la hacen). ¡Tan, tan!, ¿quién toca la puerta? ¡Tan, tan!, si será la muerte. ¡Tan, tan!, yo no salgo a abrir. ¡Tan, tan! Si vendrá por mí (en este momento se dispersan todos para correr, quedarse en cuclillas, acostarse, sentarse … Aquel que haya sido tocado por la muerte, pasa al centro a ocupar su lugar y vuelve a iniciar la ronda). Luego de cada repetición, conformar grupos más pequeños hasta quedar en parejas y realizar el ritmo corporal frente a frente, marcando palma contra palma y unificando el sonido en cuartos y octavos, según lo indique el maestro.

El alfabeto

Una vez realizado lo anterior, repetir el alfabeto, letra por letra y muy despacio, de tal forma que cuando se llegue a una letra con dos sílabas por ejemplo “e-le” distinguir tanto el cuarto “ta” como el octavo “ti-ti”, sin dejar de hacer con los pies el ritmo corporal. Cuando se logre la armonía entre cuerpo, sonido y voz se podrán realizar variantes como la siguiente: sentados en el suelo, frente a frente y pegando las plantas de los pies con las de su pareja, marcar con una flexión de piernas los cuartos y con dos flexiones los octavos.

 También se podrá realizar un baile estilo norteño en el que se lleve el ritmo del alfabeto en los pies y en la voz, desplazándose por toda el área de trabajo.

Las sílabas

Cambiando de pareja y tomados de las manos se desplazan uno hacia delante y el otro hacia atrás, coordinando pies y brazos en un cuarto. Una vez que se logra la armonía en el movimiento con pies y brazos, construir palabras marcando en cada tiempo una sílaba, de manera alternada, donde uno mencione una y la pareja responda con otra. Después de algunas repeticiones, buscar el mismo movimiento, pero ahora al tiempo de octavos, jugando con las palabras. Formar nuevas parejas donde cada uno propondrá un movimiento que tenga una combinación de cuartos y octavos; emplear palabras para que la pareja responda de igual manera, pero utilizando otros movimientos y varias partes de su cuerpo. En equipos de cinco participantes, uno pasará al frente a inventar un compás, combinando cuartos y octavos; los compañeros repetirán el mismo compás, pero con movimientos diferentes y tratando de no imitar a sus compañeros.

 

TERCERA SESIÓN

Las contracciones

Todo el grupo caminando por el área de trabajo, a una señal del maestro, emite un sonido onomatopéyico (mu, si, te, ra, ka, bu, lo) que represente un movimiento de contracción; a cada señal se emitirá y realizará algo diferente. Después de varias ejecuciones, poco a poco ir disminuyendo la velocidad y seguir desplazándose; hacer respiraciones: aspirar en tres tiempos y espirar en uno siguiendo el ritmo.

 Todo el grupo retoma el ritmo corporal reforzando lo aprendido en las sesiones anteriores. El maestro explicará el tresillo (consiste en tres notas de igual duración que caben en un tiempo de cuarto (en el caso de esta actividad). Para anotarlo se utiliza un pequeño número tres y una línea que contenga los sonidos: al momento de realizar los balanceos, dar tres palmadas en cada uno de ellos, acentuando la primera palmada con voz tríole. Empezar a desplazarse poco a poco mientras el maestro marca el cuarto con voz y/o sonido.

Una pequeña historia

Formar grupos de ocho integrantes, tomados de las manos, desplazarse por el área de trabajo, y repetir cinco palabras esdrújulas que tengan que ver entre sí, por ejemplo: México-quiérelo-límpialo-ámalo-cuídalo. Desplazarse y llevar a la vez tiempo del tresillo y en la voz las palabras esdrújulas elegidas. Una vez que se armonice entre ellos el movimiento, se pondrán de acuerdo para hacer una historia cambiando, si es necesario, de palabra para que encuentren un seguimiento y le den sentido. En equipos representarán su historia con movimientos marcando el tiempo de tresillo en cada una de las partes del cuerpo y lo más lento posible. Se dará el tiempo suficiente para ensayar por equipos y representar su idea.

La pista de hielo

Todos colocados en la orilla del área de trabajo imaginar que es una pista de hielo. El maestro invitará a que se deslicen en ella y marquen el tiempo de tresillo con sonidos o algún instrumento. A una señal empezarán a jugar haciéndose travesuras, jalándose, cayéndose, etcétera; lo importante es que se realice al tiempo solicitado. Para finalizar se reunirá todo el grupo en un círculo regresando al ritmo corporal y llevando el tresillo con palmadas.

 

El canon es una forma de contrapunto que consiste en la imitación estricta de una frase entera o de alguna de sus partes. Usualmente esta imitación se hace a una corta distancia.

Canon a tres voces.

 

La clave de sol nos indica un punto en el pentagrama a partir del cual se ubican las demás notas de acuerdo con la escala:

La figura de mitad (  ) dura lo doble que el cuarto.

La armadura es un espacio al inicio del pentagrama donde se anotan las alteraciones que indican la tonalidad del canto. Los signos pueden ser sostenidos (#) o bemoles (b). El sostenido aumenta un semitono la altura de la nota. Cuando aparece cualquier alteración en la armadura, todas las notas que lleven su nombre deberán ser alteradas, hasta que aparezca un becuadro (  ) la nota regresa a su estado natural. Ejemplo:

 

 

CUARTA SESIÓN

Cantar un canon a tres voces

El cantar un canon a tres voces

Nos alegra porque suena bien

Entonar la canción y llevar a la vez el ritmo corporal con palmadas al tiempo de tresillo. Una vez lograda la armonía del movimiento girar, hacia la derecha, cantar y bailar uno detrás de otro. Dividir al grupo en tres equipos, “A”, “B” y “C”, colocados en media luna y llevando su ritmo corporal, cantarán tres veces el estribillo al unísono. Cuando se logre el tiempo exacto, pedir que el grupo “A” empiece su secuencia de cantar tres veces el estribillo, el grupo “B” empezará un compás después y el “C” entrará un compás después del equipo “B”. De esta forma terminará primero “A”, después “B” y al último “C”.

 Cada equipo formará un círculo y al unísono, utilizando los tres estribillos, girará a la derecha y luego a la izquierda, todos de frente hacia el centro, elevarán los brazos (el cantar un canon a tres voces) y hacia fuera bajarán los brazos (nos alegra porque suena bien). Una vez que aprenden el movimiento, se hará en canon, donde cada equipo iniciará el canto y el movimiento un compás después; los equipos “B” y “C” deben esperar su entrada sin hacer ningún movimiento. El equipo que termine primero permanecerá inmóvil hasta que concluya el “C”.

 Cada participante ocupará un lugar en el área de trabajo con los ojos cerrados, el maestro propondrá variantes del trabajo que han realizado durante las sesiones anteriores, de tal manera que se refuerce lo aprendido hasta el momento.

 

QUINTA SESIÓN

La canción Yemba

Las barras son líneas verticales que cruzan el pentagrama: las dobles aparecen al inicio y al final de la canción delimitando su extensión; las barras de compás dividen los espacios de tiempo de acuerdo con el indicador numérico del principio y las barras de repetición son dobles y se les añaden dos puntos a cada par, conteniendo un fragmento que debe repetirse.

 El rondó es una forma musical usada en las sonatas, las sinfonías y los conciertos clásicos, y consiste en una presentación sucesiva de secciones; en su modo más elemental: A B A C A D A, etcétera.

 

¿De dónde vienen?

Dividir al grupo en dos grandes equipos; uno será el anfitrión (An) y otro los españoles (Es).

An: ¿De dónde vienen?

Es: ¡De España!

An: ¿Qué oficio tienen?

Los integrantes del equipo Es se reúnen y deciden qué oficio representarán.

Luego se dividen y asignan entre ellos las acciones propias del oficio, considerando el proceso completo del mismo. Posteriormente, representarán las acciones del oficio ante los anfitriones, sin hablar.

El equipo An observa la representación y trata de adivinar el oficio. Tienen tres oportunidades para lograrlo. Sí esto sucede, el equipo de los españoles correrá a su territorio y tratará de no ser tocado por el equipo de los anfitriones. Todos los anfitriones tocados pasarán a formar parte del equipo extranjero.

Se cambia el rol.

 

Fábula: El asno, el gallo y el león

Un buen día paseaban juntos un asno y un gallo cuando, de un grupo de árboles, salió un león que se dirigió directamente hacia el asno. El gallo lanzó un agudo kikirikí. Dícese que el león siente un verdadero terror cuando ve un gallo y oye su voz; lo cierto es que aquel león volvió en efecto grupas y salió huyendo. El asno, sin embargo, no quiso admitir que el león se hubiese asustado por un simple kikirikí y pensó: “Se ha asustado al verme a mí”, e invadido de un súbito espíritu guerrero, trotó tras el león.

 El león que oyó el trote corrió hasta ponerse fuera de alcance de la voz del gallo y entonces, rápido se volvió, se lanzó sobre el asno y de un solo zarpazo lo derribó.

 ¡Eh, amigo! –le dijo–, ¿por qué ese afán de pelear, tú que no eres de raza de guerreros? No debiste además, fiarte de un enemigo poderoso que huye; son ardides de la guerra, no lo olvides.

 El no lo olvides estaba de más, pues el asno yacía ya por tierra destripado.

 Reflexionar sobre el no subestimar la ayuda de otros, cómo sonaría el kikirikí, etcétera.

 

Creando imágenes

  • Organizar equipos de seis integrantes, sentados cómodamente en el suelo, formando un círculo. Se solicita a un estudiante que tome notas.
  • A una señal empezar a balancear su cuerpo y darán una palmada sobre el muslo del mismo lado del balanceo.
  • El maestro mencionará una palabra clave que dé apertura a un tema, por decir, “mar”, y los estudiantes empezarán a mencionar otras palabras relacionadas con la primera; por ejemplo, “arena”, “peces”, “barcos”, etcétera.
  • Se escriben las palabras mencionadas.
  • Una vez agotado el tema se mencionará otro, no necesariamente relacionado con el primero, y se trabajará de la misma manera.
  • Los elementos del tema se considerarán para elaborar un cuento motor.
  • Cada equipo redactará una historia que contenga un principio (introducción), una parte media (clímax) y un final (conclusión”, determinando las acciones motrices a realizar.

 

Cuento motor: La caballeriza de Aretti

Aretti era una niña que amaba intensamente a los caballos. Cuando era muy pequeña su padre le regaló un pony. Ahora ya tenía varios: Estrella, Lucero, Pinto, Bayo, Azabache, Caminito, y cada uno entendía por su nombre. Su padre la había dejado al cuidado de la caballeriza, y aunque tenía quien le ayudara en la limpieza, ella era la responsable de todo lo que ahí pasara. Aretti había vivido muchas experiencias: las yeguas parieron hermosos ponys que ahora empezaban a crecer; ella los cepillaba, los alimentaba y cada mañana los llevaba a un lugar especial, lleno de pasto y rodeado por una cerca de madera. Ahí entrenaban: aprendían a caminar de diferentes formas, a trotar hacia el frente, hacia atrás, a los lados. Los entrenadores, o Aretti misma, golpeaban con un fino látigo en el suelo para que los caballos supieran cuándo girar o cuándo saltar; les ponían obstáculos a diferentes alturas y de diferente largo; en fin, cada día los caballos adquirían nuevas destrezas y eran recompensados con cuadritos de azúcar y manzanas. Y justo pensando en las manzanas, una tarde regresaban los caballos del entrenamiento cuando Lucero (uno de los caballos), acortando el paso, comenzó a hablar con sus compañeros: quisiera platicarles lo que vi ayer que llevaba a Aretti en mi lomo ¡acérquense!: “Fuimos a pasear por el lugar en donde crecen las manzanas, aquellas que nos dan a comer. Los árboles, que presumen sus flores hermosas, lucen sus enormes ramas repletas de manzanas, ocultando casi totalmente al cielo. Se pueden acercar y jalar una y otra manzana ¡Las que quieran! También hay un arroyo con piedras que te obligan a pisar con cautela, y puedes beber ahí agua fresca y deliciosa”.

—¿Podríamos ir? –preguntó Azabache, y todos relincharon de gusto y esperanza.

—Sí, ándale Lucero, llévanos a conocer. Te prometemos obedecerte –decía Estrella.

Se hizo un silencio. Todos trotaban despacito sin querer llegar a la caballeriza. Cada uno, a su manera, se imaginaba atravesando las ramas del manzano y arribando al cielo de los caballos, paraíso imaginario de cada quien, mientras Aretti velaría el sueño de todos juntos, orgullosa de poder contemplar tanta belleza.

—Está bien –dijo Lucero– cuando vayan a poner la tranca, dejen caer suavemen te su cola junto a ella, de tal manera que podamos empujarla. Así acordaron todos. Sintiendo cosquillitas en la panza, se despidieron hasta el otro día.

Apenas pasaron unas horas y Lucero, antes de que saliera el sol, ya estaba empu jando con su hocico las trancas de los corrales de sus amigos. Todos se ayudaron, y trotando más mudos que el silencio, salieron de la cuadra. Lucero iba al frente, llevaba levantada la cabeza señalando el camino; pasaron la cerca de entrenamiento, todavía no había luz en las ventanas de los entrenadores; se fueron hacia el arroyo, comenzaron a saltarlo y de pronto, al levantar su cabeza, pudieron apreciar incrédulos en dónde estaban: no se veía ninguna barda, había árboles de manzanas, pasto crecido y muy sabroso. Unos siguieron por el arroyo y otros hacia los árboles. Lucero les gritó: “¡No se separen!”, pero ya era tarde, unos tomaban agua, los otros, más adelante, pasaban nadando en una poza que formaba el arroyo, otros encontraron árboles de peras y otros vieron a lo lejos campos de trigo. No se dieron cuenta del transcurrir del tiempo, sólo disfrutaban saltando cercas de madera, cruzando piedras, se hacían para atrás y tomaban vuelo. Todos se reían, nunca habían estado tan felices. Se revolcaban en el trigo, sentían el sol en su panza, tomaban agua en el arroyo que cada vez era más ancho. De repente quisieron atravesarlo y ya no tocaron fondo. La corriente se los empezó a llevar.

—Ah, qué rico –dijo el Pinto– miren cómo avanzo. Todos se echaron al río, que se los llevó un buen tramo. Cansados, lograron salir en un recodo que se hacia playa y, entre arena y piedras, se echaron a dormir. Los despertó un temible aullido.

Pinto se enderezó rápidamente y les habló a los otros “¿qué es eso?” –relinchó con miedo. “¡Son lobos!” –dijo Estrella. “¡Que horror! –dijo otro–, está oscuro”. Relinchaban y relinchaban y no había respuesta. “¿Nos regresamos?”, se oyó preguntar en un grito ahogado...

Cuando de repente vieron a su alrededor una manada de lobos hambrientos: “¡sobre ellos!”, gritó el jefe de la manada y los lobos bajaron la ladera para atacar a los caballos, éstos salieron despavoridos hacia el otro lado y uno de ellos gritó: “¡No se separen, vamos todos juntos! Sigamos hacia aquellos árboles”. Los lobos aullaban cada vez más cerca. En la huída, Estrella se lastima una pata y se queda rezagada; nadie quería abandonarla, tres se le acercan y van juntos, los otros toman la delantera y cuando más asustados iban, sintieron que ya nadie los perseguía. Efectivamente, luces de reflectores ahuyentaron a los lobos y, ya un poco más calmados, escucharon relinchar a sus compañeros que venían montados por los enfrenadores. Aretti montaba a Lucero, quien relinchaba furioso:

–-Les dije que no se separaran, ahora nos van a castigar, no debí salir con ustedes –todo mundo agachó la cabeza y en silencio regresaron a la cuadra. Los fueron encerrando uno a uno, era tal el silencio que se volvieron a escuchar los aullidos de los lobos. Lucero fue el último en entrar.

—Perdóname Aretti –relinchaba susurrando– tú confiabas en nosotros...

Aretti pareció entender y le acarició el pescuezo.

—¡Que bueno que no le pasó nada a nadie! –decía ella en voz baja mientras iba saliendo.

Los caballos empezaron a hablar muy quedito y poco a poco se oía su relinchar por todos lados. Aretti se quedó oyendo y se dio cuenta que se comunicaban, eran como risas sus relinchos, todos querían platicar su experiencia: “¡qué día!; gracias Lucero, perdón amigo”. Por todos lados se oía algún relincho agradeciendo, sin remordimiento.

Aretti se quedó muy pensativa, “Debo poner atención, no sólo deben entrenar, voy a enseñarles el camino de la huerta, del río y del campo para que sepan regresar”. Satisfecha se fue a dormir.

FIN

 
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