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Programa
de Estudios, 4° Semestre, Licenciatura en Educación Física
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Seminario
de Temas Selectos de Historia de la Pedagogía y la Educación
I /
Tema IV. El siglo XIX: los sistemas gimnásticos y los inicios de la educación
física escolarizada. De las ideas de Pestalozzi sobre el desarrollo
y cultivo de las aptitudes, a la educación integral de Spencer
Los planteamientos de Locke en torno a la pedagogía como ciencia y principalmente
su concepción sobre los componentes de la salud y la importancia
del ejercicio físico de los niños, así como los de Rousseau en relación
con el modelo de educación individual basados en las etapas del
desarrollo, y en particular sobre el valor y finalidad de los ejercicios
físicos a través del método natural, durante el siglo XVIII no encontraron
un terreno fértil donde pudieran concretarse de manera programática,
al no existir un sistema escolar extendido y consolidado.
Durante el siglo XIX, a la par del fenómeno de la expansión de las modernas escuelas
infantiles, independientes de la asistencia y beneficencia privada
o de iniciativas individuales de naturaleza altruista, surge una
nueva dimensión educativa inherente a la formación del hombre: la
educación física escolarizada. La revaloración a nivel internacional
de la educación física se produce en el transcurso de este siglo
al ser concebida como una actividad esencial en la formación de
los individuos; es decir, como una disciplina orientada al cuidado
y desarrollo físico del cuerpo, sin exclusivismos o privilegios
sociales e incorporada a un plan escolar armónico e integral, en
el cual la intervención estatal jugaría un papel determinante para
su difusión y consolidación.
La forma en que se manifestó esta dimensión educativa se concretó en la gimnasia,
cuya propagación adquirió de inmediato un carácter universal. El
origen de esta primera tendencia de la educación física escolarizada
tuvo un peculiar desarrollo en cuya determinación influyeron dos
tipos de factores: por un lado, el exacerbado nacionalismo decimonónico
que imperó en los países europeos originó que se concibiera a la
preparación física de los ciudadanos como una necesidad cuya atención
permitiría enfrentar cualquier contingencia bélica, además de que
el desarrollo de las sociedades industriales de ese tiempo requería
de hombres sanos y vigorosos, capaces de recuperarse del desgaste
físico producido por las extensas jornadas laborales; por otra parte,
la ampliación de la carga horaria en las escuelas exigió un mayor
sedentarismo de los escolares, propiciando el incremento de las
horas de estudio y, por ende, la aparición del surmenage
intelectual, de los defectos posturales y de enfermedades propias
de la inactividad física infantil.
Estas circunstancias determinaron la división del movimiento gimnástico en dos
líneas conceptuales claramente definidas: la educativa y la militar.
Estrechamente vinculadas en sus orígenes (ya que la gimnasia saltaba
de los cuarteles a las escuelas), ambas tendencias tenían un fin
común: el vigorizamiento de la raza.
Los orígenes de los sistemas gimnásticos se ubicaron en los países europeos,
de donde se extendieron a la mayor parte del mundo*. En Alemania
tuvieron lugar los primeros esfuerzos por consolidar a la educación
física por medio de la gimnasia. Guts Muths, profesor de geografía,
historia, francés y gimnasia, sería el encargado de abrir nuevos
horizontes a la educación física y de ejercer una notable influencia
pedagógica a nivel mundial. Muths sentó los fundamentos del sistema
gimnástico de su tiempo al publicar, en 1793, un libro titulado
Gimnasia para jóvenes, otro sobre juegos gimnásticos y deportivos,
además de un manual de natación, una guía para maestros y alumnos,
un catecismo de ejercicios gimnásticos y un sinnúmero más de folletos.
La obra de Muths, circunscrita al ámbito escolar, fue retomada por Federico Luis
Jahn, alemán también, quien socializó la práctica de la gimnasia
con un enfoque patriótico, además de contribuir a su desarrollo
mediante una serie de aportes pedagógicos. A él correspondió el
mérito de introducir las excursiones gimnásticas o turnfahrt
con la finalidad de ejercitar a los escolares en la caminata. Otra
innovación realizada por este personaje consistió en la creación
del turnplatz, que no era otra cosa que un espacio destinado
a la práctica de los ejercicios con aparatos, es decir, del gimnasio
moderno. El turnplatz consistió, inicialmente, en un área
de terreno de forma rectangular, cercada por los cuatro costados,
donde se realizaban ejercicios en aparato, siendo Jahn el inventor
del burro de madera para saltar y de las barras paralelas.
Además de los aportes anteriores, se avocó a la recopilación y al ordenamiento
de los ejercicios gimnásticos y logró, con apoyo de sus colaboradores,
la publicación en 1816, del libro Deustsche turnkunst (Gimnasia
alemana), considerada la obra más completa y sistematizada de
ese tiempo. Con la aparición de Gimnasia alemana, la práctica
de los ejercicios en el turnplatz asumiría un carácter más
pedagógico y metódico al fundarse en tablas o esquemas de lecciones.
Debido a la popularización de las ideas de Jahn, el gobierno prusiano
expidió, en 1842, un decreto que hacía obligatoria en las escuelas
de niños la práctica de los ejercicios gimnásticos.
El sistema alemán, caracterizado por el uso de aparatos en gimnasios y por maestros
especializados, ejerció una influencia perdurable en muchas partes
del orbe, especialmente en Francia. En este país, el español Ondeario
Francisco Amorós, naturalizado ciudadano galo, retomó las ideas
de Muths y Jahn, conjuntándolas con algunos ejercicios elementales
de Pestalozzi y con ideas propias derivadas de su libro Manual
de educación física, gimnasia y moral, de 1836.
No obstante que los primeros aportes sobre gimnasia aparecieron en Alemania,
sería en Dinamarca donde por primera vez los ejercicios gimnásticos
se declararían obligatorios para las escuelas elementales y se publicaría
el primer manual de gimnasia apropiado para niños, correspondiéndole
el mérito a Franz Nachtegal, seguidor de las teorías pedagógicas
de Guts Muths.
En 1808, Nachtegal fundó el Instituto Civil de Gimnasia, encargado de formar
a los maestros para la enseñanza de esta disciplina en las escuelas
de niños. En Dinamarca, además de la obligatoriedad de los ejercicios
gimnásticos, se legisló para que en las escuelas públicas se instalasen
gimnasios y campos apropiados para juegos. En 1821, Nachtegal como
Inspector de Gimnasia en los establecimientos civiles y militares
publicó su Manual de gimnasia para las escuelas elementales,
hasta ese momento único en su género, el cual adquirió la categoría
de guía oficial de los maestros. Antes de su renuncia, a la Dirección
del Instituto y a la inspección de las escuelas en 1842, publicó
el Manual de gimnasia para las escuelas secundarias.
Las ideas de Nachtegal influyeron en su discípulo sueco Pedro Enrique Ling, quien
después de formarse en el Instituto Civil de Gimnasia y de regreso
a su país de origen elaboraría un método propio, basado en las posibilidades
correctoras que sobre las actitudes viciosas del cuerpo ejercen
los ejercicios gimnásticos, método que a la postre sería conocido
como “gimnasia sueca”.
La orientación de la gimnasia sueca pretendía el desenvolvimiento de todas las
funciones vitales del individuo, pero se avocó mucho más al desarrollo
de éstas a través de la educación impartida en las escuelas para
niños. A diferencia de la gimnasia alemana o amorosiana, más que
acrecentar el vigorizamiento exclusivo de algunas partes del cuerpo,
la gimnasia sueca pretendía el desarrollo armónico del sistema muscular
por medio de movimientos elementales, aspirando con ello a conservar
la salud del individuo. Una diferencia sustancial respecto al sistema
alemán consistió en que su práctica se realizaba simultáneamente
por muchos niños, dentro de un aula o en lugares abiertos.
En nuestro continente, los sistemas gimnásticos antes descritos se introdujeron
por los Estados Unidos de Norteamérica, a raíz de las oleadas de
inmigración europea que se presentaron en el siglo XIX, en las cuales
se internaron, desde 1825, profesores alemanes y discípulos de Jahn,
quienes propagaron sus ideas sobre la práctica de los ejercicios
gimnásticos. Después, en el último cuarto de siglo, con la entrada
de otros migrantes europeos, se introdujo la metodología sueca propiciando
una convivencia de ambos sistemas y creando de esta manera un original
sistema americano de naturaleza ecléctica. Esta información es relevante,
porque en nuestro país este sistema fue adoptado por los precursores
de la educación física escolarizada, como Alberto D. Landa y Manuel
Velázquez, que se formaron en eua.
Estos dos pedagogos introdujeron los principios de los sistemas
gimnásticos y difundieron su práctica en las escuelas de instrucción
primaria elemental con base en los componentes didácticos de la
lección.
El análisis del movimiento gimnástico en su línea educativa, constituye un aspecto
imprescindible para que los futuros educadores físicos comprendan
las ideas y metodologías implementadas a través de los sistemas
gimnásticos, y reflexionen sobre la influencia que tuvieron para
el desarrollo de la educación física actual, en particular al proponer
la realización de los ejercicios físicos por medio de lecciones
de gimnasia, contribuyendo de esta manera a la sistematización de
su práctica y a diferenciarla de otras actividades corporales como
los juegos y los deportes.
Por otra parte, en el transcurso del siglo XIX, paralelamente a la extensión
y consolidación de los sistemas gimnásticos, se produjeron aportes
relevantes para el desarrollo de la pedagogía y la educación física;
estos nuevos planteamientos fueron realizados por el suizo Juan
Enrique Pestalozzi y el británico Herberto Spencer.
Pestalozzi, considerado como uno de los primeros exponentes de la pedagogía moderna,
impulsó un sistema educativo cuyas características y principios
esenciales son: formar al hombre en todas sus facultades según su
naturaleza particular, empleando los medios y objetos necesarios;
implementar una educación positiva que se proponga el cultivo de
los elementos y gérmenes primitivos sin que se vicien por el error
o la duda, para lo cual se utilizan operaciones simples, y considerar
como base y medio de la instrucción a la intuición, principio por
el que se puede discernir a través del entendimiento lo que es imposible
percibir por los sentidos. La aplicación de los anteriores principios
debe ser gradual y progresiva, abarcando los diversos niveles y
las modalidades de educación, considerando en ellos a la mujer.
En el sistema de Pestalozzi se contempla la intervención pública
y particular y, sobre todo, el establecimiento de líneas para la
formación del profesorado y el fomento a la investigación educativa.
En la producción literaria de este gran pensador se patentiza su preocupación
por que la educación siga el camino de la naturaleza, a la que se
considera como un modelo que ofrece motivos de estudio comparativamente
superiores a los recursos didácticos de carácter libresco, propiciando
con su estudio la acción y el ejercicio de los escolares.
Heredero en gran medida de la concepción educativa roussoniana, los planteamientos
de Pestalozzi, respecto a la educación física, establecen que su
enseñanza debería basarse en reglas técnicas generales sustentadas
en el principio de progresión gradual de los ejercicios; es decir,
donde la realización de los más simples hasta los más complejos,
atendiendo las características psicológicas y corporales de los
niños.
Herbert Spencer, pensador inglés y máximo exponente del positivismo evolucionista
(corriente filosófica que pregonó que el desarrollo científico demostraba
que la humanidad evoluciona hacia metas indudables de progreso general),
criticó los defectos de la educación de su época al afirmar, metafóricamente,
que “ésta descuida la planta para ocuparse de la flor; procura con
gran empeño la elegancia y olvida lo sustancial”. Para resarcir
esa situación planteó una teoría sobre el desarrollo de las facultades
del individuo basada en leyes de crecimiento y desarrollo progresivo**. Los principios pedagógicos propuestos
por Spencer se sustentan en la idea de que la naturaleza posee un
método de desarrollo intelectual, moral y físico que deberá ser
asumido como guía en toda enseñanza (fin de la educación).
Spencer afirma que en la educación de las facultades intelectuales, morales y
físicas se procederá atendiendo el desarrollo y crecimiento natural
de los niños, esto es, “de lo simple a lo complejo, de lo indefinido
a lo definido, de lo concreto a lo abstracto, y de lo empírico a
lo racional”. En el caso particular de la educación física,
este autor denuncia el descuido existente en los métodos de enseñanza
para el desarrollo y bienestar corporal de los niños, motivo por
el cual propone “acomodar el régimen de la educación doméstica y
escolar a las verdades establecidas por la ciencia moderna”.
Otro postulado fundamental en su teoría educativa es considerar la influencia
que tienen las leyes orgánicas, por lo que la observación de los
factores que influyen en cada etapa fisiológica y en cada proceso
cognitivo, es una condición esencial que permite aplicar de manera
pertinente cualquier tipo de instrucción.
La cuestión central del pensamiento de Spencer está en definir los conocimientos
que tienen importancia para la preparación del niño en el más completo
ejercicio y empleo de la vida, por lo que desarrollar las facultades
intelectuales, morales y físicas de manera integral y con base en
una metodología científica, constituye para él una condición imprescindible
en la formulación de los planes y programas escolares.
Como consecuencia de los planteamientos de Spencer, tanto en nuestro país como
en otros sistemas nacionales del siglo xix,
se incorporó en la legislación educativa el concepto “desarrollo
integral de las facultades” y se consideró a la práctica de la educación
física como una necesidad para el logro de la formación integral
y armónica del individuo.
El debate sobre los planteamientos pedagógicos realizados en torno a la educación
física por Pestalozzi y Spencer contribuirán a formar en los estudiantes
normalistas un pensamiento histórico y analítico en relación con
las doctrinas pedagógicas que han cimentado el desarrollo de su
profesión.
Bibliografía básica
Bowen, James (1992), “Continuidad orgánica y realización espiritual: la contribución
de Pestalozzi”, en Historia de la Educación Occidental. Tomo
III. El Occidente moderno, Juan Estruch (trad.), 2ª ed., Barcelona,
Herder, pp. 286-303.
Landa, Alberto D. (1894), “La lección”, en Tratado elemental de gimnástica
higiénica y pedagógica, México, Gallegos Hermanos, Libreros
Editores, pp. 29-43.
Pestalozzi, Juan Enrique (1999), “Desarrollo y cultivo de las aptitudes” y “Carta
vigésimasegunda”, en Cómo Gertrudis enseña a sus hijos. Cartas
sobre la educación de los niños. Libros de educación elemental (prólogos),
México, Porrúa, (“Sepan cuantos...”, 308), pp. 111-117 y 182-183.
Spencer, Herberto (1913), “Educación física”, en La educación. Intelectual,
moral y física, 6ª ed., Londres, D. Appleton y Compañía., pp.
219-246.
Bibliografía complementaria
Abbagnano, N. y A. Visalberghi (1996), “Giovanni Enrico Pestalozzi”, “El positivismo
social” y “El positivismo evolucionista”, en Historia de la pedagogía,
Jorge Hernández Campos (trad.), México, FCE (Obras de filosofía),
pp. 466-477, 535-546 y 547-556.
Langlade, Alberto (1986), “Panorama global de la evolución de la gimnasia”, en
Teoría general de la gimnasia, Buenos Aires, Stadium, pp.
22-28.
Velázquez Andrade, Manuel (1916), “La educación física de los ejércitos americanos
y europeos (Alemania)”, en Revista del Ejército y la Marina,
tomo I, 2ª era, núm. 4, febrero, México, pp. 210-215*.
— (1916), “La educación física de los ejércitos americanos y europeos (Dinamarca
y los Estados Unidos de América)”, en Revista del Ejército y
la Marina, tomo I, 2ª era, núm. 4, junio, México, pp. 472-478.*
Como temas de indagación, análisis, reflexión y discusión se proponen los siguientes:
1. Al mismo tiempo que se desarrollaban las propuestas didácticas de los sistemas
gimnásticos, continuó la reflexión acerca de la importancia de la
actividad física en el desarrollo armónico del individuo. Pestalozzi,
en su obra Cómo Gertrudis enseña a sus hijos (1801), cuestiona
la educación memorista e intelectualista que prevalecía en su época,
reflexiona sobre los principios y las reglas generales que favorecen
la enseñanza y el aprendizaje de las clases populares y aborda la
importancia del desarrollo y cultivo de las aptitudes físicas en
la adquisición de los conocimientos. Por otra parte, en las Cartas
sobre la educación de los niños, analiza los conocimientos considerados
técnico-prácticos llamados aptitudes, y sobre todo establece
la relación entre éstas y el conocimiento propiamente dicho.
En el funcionamiento de las escuelas y en las finalidades de los
sistemas educativos en relación con el desarrollo y cultivo de las
aptitudes, ¿qué responsabilidad le asigna Pestalozzi al Estado?
¿Qué importancia tiene el desarrollo de las aptitudes para el desenvolvimiento
individual y social? En el logro de la formación armónica de los
individuos, ¿qué relación existe entre las aptitudes y los conocimientos?
¿A qué se refiere Pestalozzi cuando señala que el hombre debe conocer,
pensar y luego obrar? ¿Qué importancia le concede a la gimnasia
para la promoción de la salud y la adquisición de valores? ¿Por
qué propone que la enseñanza de la gimnasia se realice de forma
gradual? ¿Qué diferencias hay entre la formación armónica que propone
Pestalozzi y la concepción de educación armónica planteada por Platón?
2. Los principios teóricos planteados en la obra de Spencer, Educación. Intelectual,
moral y física (1860), constituyeron la base para que en muchos
países de la época se formularan planes de instrucción pública y
se organizaran los establecimientos de enseñanza, ¿en qué consistieron
las críticas de Spencer a los sistemas de educación que privilegian
el trabajo intelectual? Ante las ideas extremas de respeto a la
inteligencia y desprecio del cuerpo, y viceversa, ¿qué propuso?
Las ideas generales del autor sobre el progreso gradual de la naturaleza y de
la sociedad quedaron plasmadas en su aporte pedagógico al considerar
que la “educación como guía de las facultades, tiene que depender
de las leyes del crecimiento de las mismas facultades”, por
lo que el estudio de los procesos del desarrollo mental es una condición
indispensable que la enseñanza debe considerar. En lo concerniente
a la educación física de los niños y jóvenes, Spencer afirma que
ésta tiene que sujetarse a los principios que rigen las leyes del
desarrollo orgánico, ¿cómo debería aplicarse en los ejercicios físicos
el principio de la progresión gradual? ¿Qué relación establece entre
la Ley Fisiológica y el desarrollo de las facultades del individuo?
¿Cómo influyeron en la didáctica de la educación física los planteamientos
anteriores?
A principios del siglo XIX, el régimen y la organización del tiempo escolar generaban
consecuencias negativas para la salud física de los escolares, por
lo que esta situación determinó que se prescribiera la práctica
de los ejercicios corporales como un medio que contrarrestara dicha
situación. Sin embargo, la práctica de los ejercicios físicos para
las escuelas de niñas encontró resistencias, ¿qué factores las propiciaron?
¿Qué esgrimió Spencer en contra de las opiniones que se oponían
a que las niñas practicaran la educación física?
La consolidación y extensión de la gimnasia fue un fenómeno educativo que permitió
que en las escuelas de instrucción elemental se iniciara la actividad
corporal de los niños, ¿qué opinaba Spencer de la estructura de
las lecciones en relación con el interés que despertaba en los escolares
para motivar su práctica? En los planteamientos de este autor en
torno a los movimientos gimnásticos se afirma la existencia de “defectos
positivos y negativos”, ¿en qué consisten? ¿Por qué, en relación
con los juegos, Spencer considera inferior a la gimnasia?
Según este pensador, el exceso de aplicación mental origina desequilibrio físico
en los niños, ¿en qué situaciones se manifiestan dichos desequilibrios
y cuáles son sus consecuencias para la educación? ¿Cuál fue el planteamiento
de Spencer respecto a la educación armónica de los escolares y qué
similitudes o diferencias tuvo con el de Pestalozzi? ¿Qué importancia
tiene en la actualidad el desarrollo armónico e integral del individuo
y qué papel desempeña la educación física en la consecución de esta
finalidad educativa?
3. Con la sistematización de la gimnasia surgió la preocupación por los espacios
físicos apropiados para el movimiento corporal y la necesidad de
la planeación didáctica de esta disciplina, por lo que la “lección”
se convirtió en el núcleo de su enseñanza. Actualmente, en nuestro
país se propone que la intervención didáctica del educador físico
en la educación básica se realice atendiendo aspectos de planeación
y evaluación, donde se definen elementos básicos de la sesión, tales
como: estructura, enfoque y tratamiento de contenidos, la lógica
de las actividades motrices, los retos del docente, las formas de
interacción y comunicación maestro-alumno, el control del grupo,
el uso del tiempo escolar, y el aprovechamiento de los espacios
y recursos. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la propuesta
didáctica actual con la de los sistemas gimnásticos concretada en
la “lección”? ¿Qué elementos permanecen? ¿Qué innovaciones se han
producido y cuáles factores contribuyeron en su surgimiento?
4. Durante el siglo xix, los sistemas
de educación pública crearon condiciones para la generalización
de escuelas de instrucción elemental, el establecimiento de instituciones
de especialización para la formación de maestros y para la incorporación
de la educación física como disciplina escolar. La educación física
como una nueva dimensión educativa se concretó en la práctica de
la gimnasia, como un medio que coadyuvaría a la formación integral
de los niños. ¿Qué razones influyeron para que la educación física
se convirtiera en disciplina escolar? ¿Por qué la gimnasia fue la
actividad en la que se concretó la enseñanza de la educación física?
¿Cuáles fueron los principales factores que influyeron para que
la gimnasia se propagara universalmente?
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