Planes y Programas

Programa de Estudios, 4° semestre, Licenciatura en Educación Física /
Desarrollo de los Adolescentes II /
Introducción

Como parte del campo de formación general de maestros para educación básica, el plan de estudios de la Licenciatura en Educación Física integra seis cursos, cuyo principal propósito es el conocimiento sistemático de los procesos de desarrollo de los niños y de los adolescentes, y la comprensión de la diversidad que los caracteriza. Con estos cursos se pretende que los estudiantes conozcan los antecedentes de crecimiento y desarrollo de los educandos y los procesos que tienen lugar en ellos durante su paso por las escuelas de educación básica.1

El curso Desarrollo de los Adolescentes II tiene como finalidad ofrecer a los estudiantes normalistas los elementos necesarios para que concluyan el análisis de los distintos campos del desarrollo que, por cuestión de estudio, se han dividido para su revisión. Se estudiarán los procesos de conformación de la identidad y el desarrollo socio-afectivo de los adolescentes: el papel del establecimiento de nuevas relaciones sociales, los cambios en los vínculos con la familia y en la forma en que se articulan las relaciones en la escuela, así como la influencia de la actividad física; de esta forma se incorporan múltiples dimensiones de análisis para la comprensión de dichos procesos. Asimismo, se revisan las influencias recíprocas entre la cultura y los adolescentes, como parte de la dinámica que muestra las tensiones entre lo que esperan los jóvenes de la sociedad, el lugar que ocupan en ella y la emergencia de estilos propios que dan lugar a culturas juveniles.

Una de las finalidades de este curso es que los estudiantes normalistas, como futuros profesores de educación física, reconozcan el gran desafío que implica trabajar con jóvenes adolescentes en las condiciones que presentan las escuelas secundarias en la actualidad, donde si bien se ha incrementado notoriamente la cobertura en los últimos 10 años (la matrícula pasó de 4 341 924 a 5 480 202 en los periodos escolares comprendidos entre 1993 y 2002),2 los índices de reprobación y deserción se mantienen elevados (para el ciclo escolar 2000-2001, el índice de reprobación fue de 20.9%, mientras que la deserción sumó 6.5%). Esta situación resulta contrastante con el valor que estudiantes y padres de familia asignan a la escuela secundaria; por ejemplo, en la Encuesta Nacional de Juventud 2000 (injuve, 2001) se reporta que 70% de los estudiantes de secundaria y bachillerato que desertan desearían regresar a la escuela y entre los motivos que acompañan esta opinión están: el deseo de aprender más, de vivir mejor y, fundamentalmente, el valor positivo que asignan al ambiente que lograron establecer con sus compañeros durante su estancia en la escuela. Ante estos retos que enfrenta la escuela secundaria actual, la educación física tiene un gran potencial para apoyar a los adolescentes, ya que a través de esta asignatura se puede trabajar con el cuerpo como un medio para expresar sensaciones, sentimientos, emociones, deseos y pensamientos; manifestaciones propias de la condición humana que favorecen la capacidad del adolescente para conocerse a sí mismo y relacionarse con sus grupos de pares, su entorno y la cultura.

Entre los aspectos que generan controversia, se encuentra el conflicto de algunos adolescentes que viven la escuela secundaria como una amenaza a su persona y a su integridad, y para quienes es percibida como un espacio de represión, que ha dejado marcas negativas en muchos de ellos. Así, encontramos diferencias en las formas de expresión, en los modos de percibir y vincularse con los otros, en la relación con la autoridad y en la confianza en el futuro y el propio esfuerzo para alcanzarlo. Sin embargo, aunque los adolescentes critican severamente a la escuela, todo lo que hablan, piensan y realizan está, de alguna manera, influenciado por ella y el docente tiene que saberlo al proponer sus actividades, sean éstas de educación física o de otras asignaturas del curriculum. Esta es una de las razones que nos llevan a vincular a la educación física con el desarrollo de valores y el ejercicio de la reflexión ética, como principios de convivencia humana que, desde la escuela, se pueden favorecer. Al respecto, en estudios recientes se menciona que “en las escuelas puede aprenderse a razonar con ética y a actuar solidariamente, aun en sociedades donde existen prácticas generalizadas de corrupción o donde el tejido social muestra altos niveles de fragmentación”.3 Son estas razones de fondo las que exigen plantear nuevos espacios y formas de llevar a cabo la educación de los adolescentes en las escuelas secundarias.

Ante estos enfoques, que recientemente se incorporaron a la educación física, que se plantearon en el capítulo “La reorientación de la educación física en la educación básica”, del Plan de Estudios de esta licenciatura, y que se consideraron al elaborar este programa, surge la pregunta de si es posible ofrecer, desde la asignatura de educación física, otro tipo de escuela que resulte más significativa para los adolescentes, que sea compatible con sus intereses sin desconocer su necesaria estructura formal; una escuela que estimule un intercambio de las experiencias propias de esta edad, abierta al diálogo y que brinde condiciones para que estas relaciones se den. Desde las actividades deportivas, lúdicas o recreativas, el maestro tiene la posibilidad de lograr que la escuela tenga sentido para los jóvenes, convirtiéndola en un espacio de formación individual y colectiva donde la asignatura sea pertinente.

Este curso tiene como antecedentes los temas que se abordaron en Desarrollo de los Adolescentes I, donde los estudiantes adquirieron un panorama general acerca de qué es la adolescencia y quiénes son los adolescentes, a partir de una revisión histórica y de indicadores sociodemográficos. Al mismo tiempo, estudiaron temas del desarrollo biológico, psicológico y social de los adolescentes; los procesos de crecimiento y maduración sexual, y su impacto en la vida emocional, afectiva y social; así como temas del desarrollo cognitivo, que serán fundamentales por su interrelación con la definición de la identidad personal y la conformación de culturas juveniles.

Los dos cursos sobre el desarrollo de los adolescentes, y los dos que se dedicaron al estudio de los procesos del desarrollo infantil, son la base que permite a los estudiantes normalistas reconocer estas etapas como parte de su propia experiencia humana, y además acceder a diversas fuentes de información y formas de conocer las características de los alumnos en sus contextos reales a partir de revisar las problemáticas vinculadas con las dificultades que implica, en las sociedades actuales, la permanencia en la escuela y su relación con la elaboración de un proyecto de vida; los temas de estas asignaturas ofrecen también un primer acercamiento a las representaciones de futuro que colocan, tanto a niños como a adolescentes, en situaciones de riesgo, temas de la asignatura de esta línea de estudio que se revisarán el siguiente semestre.

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