Planes y Programas

Programa de Estudios, 4° semestre, Licenciatura en Educación Física /
Observación y Práctica Docente II /
Orientaciones didácticas generales

Se recomienda que, antes de iniciar el tratamiento de los temas del curso, los estudiantes y el maestro, en conjunto, analicen el programa a fin de tener claridad acerca de los propósitos generales que deben lograr durante el semestre y del enfoque de enseñanza de la asignatura. El análisis del programa será útil también para que, a partir de las inquietudes surgidas, puedan proponer actividades o realizar los ajustes necesarios.

Para el mejor desarrollo del curso, en este apartado se proponen algunas orientaciones generales que el maestro y los estudiantes podrán adaptar a las condiciones específicas de la escuela normal.

1. Lectura y análisis de los textos. Existe una relación estrecha entre la lectura de materiales y las experiencias que se obtienen durante las jornadas en las escuelas primarias o secundarias, así como con el análisis de dichas experiencias. Es indispensable que los estudiantes realicen con antelación la lectura individual de cada texto, con el propósito de revisarlo a profundidad durante las sesiones de clase, de acuerdo con las actividades que contiene este programa.

En la bibliografía se sugieren diferentes textos que permitirán a los futuros educadores físicos reflexionar sobre los temas de estudio del curso y, al mismo tiempo, centrar su atención en aspectos que conviene tomar en cuenta al elaborar los planes de sesiones, al observar a los niños o a los adolescentes o al desarrollar con ellos actividades motrices. De este modo, los estudiantes se forman en la concepción de que los materiales escritos aportan a los docentes orientaciones para la práctica, en la cual deben fundamentar su quehacer profesional.

2. La elaboración de escritos. La redacción de notas, resúmenes, así como el diseño y la elaboración de esquemas o mapas conceptuales permite seleccionar información y adquirir conocimientos específicos para compartir puntos de vista en torno a ellos. Después de una clase o sesión de discusión conviene redactar ideas propias en forma de ensayo breve, esquemas o fichas de trabajo; asimismo, al concluir una actividad es necesario sistematizar, por escrito, los aprendizajes obtenidos de manera individual. Esta actividad intelectual constante contribuye al logro personal de los rasgos del perfil de egreso y prepara a los futuros educadores físicos para los retos que plantea el trabajo docente.

3. El trabajo en equipo. Es necesario recordar que éste resulta productivo si se organizan las actividades con un referente común que permita aportar elementos para el análisis y la discusión. Hay que destacar que el trabajo colectivo sólo cumple su función formativa si se basa en un trabajo individual responsable y si los integrantes tienen una visión de conjunto del tema que se estudia, se expone o se pone en práctica. Debe evitarse el trabajo colectivo que se reduce a la suma de fragmentos, producto de la acción aislada de cada integrante y que no refleja una elaboración coherente y un esfuerzo común.

4. Observación y análisis de videos. En algunas actividades de este curso se propone analizar videocintas sobre el trabajo de la educación física en la educación básica. Este tipo de material aporta conocimientos desde la perspectiva de la información verbal y visual que contiene, misma que puede compararse con la encontrada en los textos revisados, la recopilada durante la observación de los niños y los adolescentes o servir de base para ofrecer un panorama de la didáctica de la educación física a los futuros docentes.

Si es posible, y existen recursos para ello, los estudiantes pueden videograbar sesiones de educación física en las escuelas primarias o secundarias, o su propia actuación en la aplicación de sesiones o de algunas actividades motrices con los escolares; el análisis posterior de estas videograbaciones es un recurso que puede apoyar la retroalimentación y la formación de los futuros docentes en educación física.

5. La utilización de la internet. La internet se ha convertido en recurso cada vez más importante para obtener información actualizada y pertinente, lo cual resulta muy conveniente para este tipo de cursos. Los estudiantes podrán consultar páginas de interés educativo para investigar y ampliar el estudio de alguno de los temas de este programa.

6. Realización de actividades motrices y deportivas en la escuela normal. Se sugiere que los futuros maestros practiquen éstas permanentemente, con el fin de vivenciar su motricidad. Las actividades de educación física que se organicen se adecuarán a las características de los estudiantes. A partir del análisis de estas experiencias podrán distinguir y diferenciar entre las acciones motrices que realizan los adultos y las que son pertinentes para los niños o los adolescentes.

Cada sesión práctica de educación física en la escuela normal constituye una oportunidad para vincular lo que se lee con lo que puede realizarse corporalmente y favorecer en los futuros docentes la adquisición de competencias didácticas y el dominio de contenidos; por ejemplo, para la organización de sesiones de educación física o para resolver problemas y tomar decisiones en el momento en que se trabaja con los niños o los adolescentes. El propósito es que los estudiantes se desenvuelvan con más soltura frente a los alumnos de primaria o secundaria y encuentren formas y recursos para organizarlos en el área de trabajo y para mantener su interés por la actividad corporal. Los siguientes ejemplos son ilustrativos al respecto:

•        No plantear reiteradamente a los escolares lo que deben hacer sino propiciar una actuación motriz autónoma.

•        Utilizar diversas estrategias didácticas a fin de responder a las necesidades de los alumnos.

•        Darle secuencia a las actividades propuestas y mantener siempre la motivación de los niños y de los adolescentes.

•        Mostrar seguridad al proponer y realizar el ejercicio corporal.

•        Preparar actividades de diverso tipo para responder a los imprevistos o para aprovechar las situaciones didácticas que se presenten.

•        Tener control del grupo por medio de la observación de los alumnos, del planteamiento de propuestas sugerentes, de la incorporación de gustos y aficiones de los alumnos, así como sostener la motivación y plantear actividades con sentido y significado para ellos.

Además, conviene aclarar a los estudiantes normalistas que una práctica adecuada de la educación física en la escuela primaria o secundaria puede enfrentar dificultades que es importante tomar en cuenta, como la imposibilidad de propiciar la actuación motriz amplia y autónoma en una sola sesión si los alumnos están acostumbrados a realizar un trabajo reproductivo de la actividad motriz fijado por su maestro.

7. Las jornadas de observación y práctica. De acuerdo con los criterios establecidos en el Plan de Estudios, las observaciones en las escuelas primarias y secundarias tienen la intención de que los futuros educadores físicos obtengan suficientes elementos que orienten su futuro desempeño profesional. A partir de este cuarto semestre los estudiantes observarán su propio trabajo al dirigir sesiones completas, además de observar las que apliquen los maestros en servicio. En relación con esto último, no se pretende que evalúen o califiquen de manera apresurada las sesiones de educación física que desarrollan los profesores; se trata, sobre todo, de analizar las diversas concepciones por las cuales los educadores físicos realizan determinadas prácticas pedagógicas, además de aprender de sus aciertos, errores, dificultades y resultados, los que deben ubicarse en un contexto que recibe la influencia de múltiples factores.

Los estudiantes normalistas asistirán las jornadas de observación y práctica para continuar iniciándose en la formación didáctica de la especialidad en educación física; en ese sentido, al volver a la normal deberán analizar cuidadosamente todas las experiencias que acumulen, pues es la única posibilidad de evitar juicios a priori o sin fundamento acerca del trabajo que realizan los educadores físicos y de valorar la función educativa que tienen en las escuelas. Lo anterior les permitirá plantear alternativas de solución ante los diferentes entornos que enfrenten al observar cómo se aplica la educación física en nuestro país, mismos que ellos experimentarán cuando estén frente a los grupos de alumnos.

El programa de este curso prevé dos jornadas de observación y práctica durante el semestre y cada una tendrá las siguientes características:

a) La primera jornada abarca una semana –cinco días continuos–, en la que los estudiantes observarán el trabajo de los alumnos y el de los maestros durante sesiones completas de educación física, así como el trabajo de los docentes de grupo en el contexto del aula y de la escuela a lo largo de todo el turno de la primaria o la secundaria a la que asisten. Durante la semana aplicarán actividades didácticas, al menos en tres sesiones completas de educación física, con tres grupos de alumnos de un mismo o de distinto grado, según las condiciones de los planteles de educación básica. Las actividades se organizarán en planes de sesión; para definir los propósitos y contenidos se pueden apoyar, por un lado, en los contenidos y las orientaciones didácticas de los temas que se estudian en las asignaturas de este semestre y de los tres anteriores; por el otro, en los contenidos de educación física que les asignen los educadores físicos en servicio.

La jornada, con sus respectivas actividades a lo largo de la semana, se organizará adecuadamente en un plan de trabajo para que los estudiantes aprovechen al máximo su tiempo de estancia en la escuela. Este plan será un documento sencillo y no debe representar una carga adicional para los futuros docentes.

b) La segunda jornada tendrá las mismas características que la primera, ya señaladas en el inciso anterior. Se recomienda que, en lo posible, atiendan a los mismos grupos con que trabajaron en la primera jornada, a fin de que tengan un mayor conocimiento de los alumnos de los grupos y esto les permita responder con eficacia a las características de los niños y los adolescentes.

Del mismo modo, los estudiantes aprovecharán los cinco días de la jornada para observar: el trabajo del docente en las sesiones de educación física; la participación de los alumnos durante las sesiones; el trabajo de los profesores de grupo; a los alumnos dentro y fuera de los salones de clase. Aprovecharán también para dialogar con padres de familia, maestros y directivos de la escuela, y para efectuar las actividades de los otros cursos del semestre.

Conviene subrayar que, a través de todas las actividades que se lleven a cabo en las escuelas durante las dos jornadas, los estudiantes normalistas deberán concentrarse en la observación –en todas las situaciones posibles– de aquellos grupos de alumnos con los que trabajarán, para conocerlos y así aplicar con pertinencia las sesiones preparadas.

Para cada jornada se organizará al grupo o grupos de estudiantes normalistas de tal manera que algunos asistan a escuelas primarias y otros a secundarias, considerando: las características y posibilidades de las escuelas a las que la normal tenga acceso, la existencia de maestros de educación física en esas instituciones o cuántos acepten apoyar el trabajo de preparación de los futuros educadores físicos. Dependiendo de estas condiciones, se podrá organizar a los estudiantes individualmente o en equipos –con pocos integrantes de preferencia– para que estén bajo la responsabilidad de un solo profesor en servicio. Conviene que los estudiantes que el semestre anterior asistieron a planteles de educación primaria, en esta ocasión acudan a escuelas secundarias y a la inversa.

La escuela normal, mediante una adecuada propuesta de vinculación con las escuelas de educación básica, debe garantizar que sus estudiantes puedan: a) observar el trabajo que desarrollan los educadores físicos; b) contar con tiempo y espacio en las escuelas para realizar con los niños o los adolescentes las sesiones planeadas, y c) observar el trabajo de los profesores del grupo y la actuación de los niños o los adolescentes dentro y fuera de las aulas. Lo anterior, con el fin de que adviertan las habilidades que los docentes ponen en juego al trabajar con grupos escolares y las tareas que desarrollan, aparte de conocer a los alumnos en el contexto escolar.

Conviene reiterar que de ninguna manera los estudiantes deben “suplir a” o “fungir como” educadores físicos en servicio, ya sea por la falta de éstos o porque, aprovechando la presencia de los estudiantes normalistas, se ausenten de la escuela en horas de clase. Esta situación genera presión, malestar y confusión entre los futuros docentes, porque saben que su falta de preparación les impide asumir una responsabilidad que, además, no les corresponde. En este sentido, cada escuela normal buscará los mecanismos para resolver adecuadamente los problemas que al respecto se presenten.

En virtud del tiempo que demandan la preparación y la aplicación de las observaciones y las prácticas, y por la complejidad de las mismas, es necesario reiterar que los maestros del cuarto semestre tienen que involucrarse activamente en la planificación que realizan los estudiantes, así como en la supervisión y el seguimiento durante las actividades de observación y práctica.

8. Diseño de los planes de sesión. Al elaborar los estudiantes los planes de sesiones que aplicarán durante las jornadas, cuidarán que sean congruentes con la propuesta de formación pedagógica que contiene el Plan de Estudios, particularmente con el perfil de egreso. Así, la competencia didáctica de saber diseñar, organizar y poner en práctica actividades y estrategias de enseñanza se logrará, a su vez, si los planes de sesiones se orientan hacia el desarrollo de las habilidades y la competencia motriz de los escolares, y si consideran sus características y necesidades, y toman en cuenta los propósitos y contenidos de la educación física y el enfoque que contiene la reorientación de la educación física en la educación básica, señalada en el Plan de la Licenciatura en Educación Física.

A partir de estos criterios, que toman como base lo que se estudia paralelamente en Planeación de la Enseñanza y Evaluación del Aprendizaje I, los planes tendrán carácter flexible en su diseño y aplicación. Serán una herramienta que ayude a organizar la intervención pedagógica del maestro al trabajar la educación física. Dada la variedad de propuestas de estructuras y tipos de sesión en educación física, por los contenidos y actividades que se manejan, la manera de resolver el diseño del plan será distinta, y será el futuro maestro quien, con orientaciones claras, seleccione las formas más adecuadas para organizar las sesiones, plantear las secuencias o tipos de actividades y los aspectos que conforman el plan de sesión, de tal modo que pueda serle útil para desarrollar su trabajo didáctico. Igualmente, con la experiencia que acumule irá mejorando el diseño y, de ser necesario, usará distintos formatos según corresponda al contenido a atender, a las actividades seleccionadas o a las características de los planteles y de los alumnos con quienes trabajará.

Es fundamental que en la escuela normal se propicie la creatividad didáctica del futuro profesor y no se le encajone en formatos o rutinas de planeación anquilosadas, poco útiles o que contribuyen escasamente al ejercicio profesional. Así, se concibe a la planeación como una herramienta de trabajo individual, de uso práctico en la enseñanza de determinados contenidos a un grupo de alumnos con ciertas necesidades, que el profesor resuelve con un estilo propio de docencia al utilizar ciertas estrategias didácticas, y en la que el maestro elabora y mejora sus propias formas, más allá de modelos que no resuelven el complejo entramado de pensar, desarrollar y reflexionar la docencia.

El estudiante normalista, con la orientación del titular de esta asignatura y como parte de su formación, podrá ir resolviendo cómo planear las sesiones de educación física, del tal modo que tenga presentes los propósitos a lograr, los contenidos a estudiar, las actividades o tipos de actividades a efectuar –así como su secuencia–, los recursos a utilizar, el aprovechamiento del tiempo disponible, las formas de evaluación y las estrategias para observar a los alumnos. Podrá, además, incluir representaciones gráficas de las actividades a efectuar, y señalar medidas de seguridad que abarquen tanto las características físicas del espacio de trabajo, como las condiciones del entorno.

9. Elaboración de la guía de observación. Las observaciones planteadas en los bloques temáticos de las demás asignaturas del cuarto semestre forman parte de las actividades que se organizan en Observación y Práctica Docente II, tal como establece el Plan de Estudios. Por ello, los estudiantes elaborarán la guía de observación en este espacio curricular integrando tanto los aspectos que interesa observar y analizar en este curso, como los derivados de los temas de otras asignaturas del semestre.

Para el diseño de la guía de observación, con características sencillas, claras y que contenga lo que es pertinente y posible observar en una semana que dura cada jornada, los estudiantes revisarán la bibliografía básica, como referente teórico y como orientación didáctica, y los escritos o productos de las actividades realizadas al trabajar en los bloques, para incorporar aquellos aspectos que les permitan conocer, de manera informada, las situaciones que se presenten en el trabajo escolar. Pero no se trata de verificar si los aspectos revisados en los textos se presentan como tales en las aulas, sino de tener más elementos que orienten el análisis de las situaciones particulares.

Es importante señalar que, antes de llevar a cabo las estancias, conviene que los estudiantes lean las actividades que se proponen para el análisis de las jornadas, con el propósito de conocer los elementos de la práctica docente sobre los que reflexionarán a profundidad a partir de sus experiencias en los planteles de educación básica, así como para prever la recopilación de la información que debe contemplarse en la guía.

Asimismo, y con la intención de obtener la información necesaria en las escuelas de educación básica, para su posterior análisis en la escuela normal, es importante que al finalizar las actividades del día, en cada jornada de observación y práctica, los estudiantes escriban con detalle en su diario los sucesos que consideran relevantes; entre otros, el registro de una sesión completa de manera sencilla y general; después, para sistematizar los datos encontrados, pueden tomar como referente la guía de observación, sin que esto se convierta en un requisito riguroso que obstaculice la elaboración de los escritos.

10. Análisis de la observación y la práctica. Para que estas actividades tengan un sentido formativo, es necesario que se sometan a un análisis. El curso incluye temas cuyo objetivo es propiciar la reflexión acerca de esas situaciones –mediante preguntas e intercambios de puntos de vista– y buscar posibles explicaciones, evitando de esta manera el simple recuento anecdótico de los sucesos vividos u observados.

Para superar el reto que implica reflexionar sobre la diversidad de las experiencias adquiridas por los estudiantes en las jornadas de observación y práctica, se recomienda que al aplicar las actividades de análisis se organicen equipos de trabajo de acuerdo con el nivel educativo en el que realizaron la estancia. Finalmente, las conclusiones que se obtengan, así como los casos considerados relevantes, se someterán a discusión con todo el grupo.

Al concluir cada actividad destinada al análisis, los estudiantes elaborarán individualmente un escrito donde integren lo aprendido en la jornada de observación y en el análi-sis de la experiencia, realizando una valoración de los aprendizajes obtenidos en su conjunto: los logros, las dificultades y los retos que les plantea el quehacer docente. Se recomienda comentar estos escritos en plenaria, con el fin de obtener una visión global o integrada del trabajo docente.

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