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Programa
de Estudios, 5° semestre, Licenciatura en Educación Física
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Observación
y Práctica Docente III /
Orientaciones didácticas generales
Las sugerencias de este apartado del programa se proponen a estudiantes y maestros,
considerando que en el quinto semestre los futuros profesores pueden
estudiar tanto individualmente como en equipo al preparar las jornadas
de observación y práctica, así como utilizar los registros de sus
experiencias de observación y práctica para contar con una fuente
propia para la toma de decisiones, y formarse en una visión comprensiva
y reflexiva de la intervención docente en educación física.
A partir de estas posibilidades, se ofrecen las siguientes orientaciones de estudio
y de trabajo:
1. Análisis de la bibliografía y realización de actividades prácticas. Conviene
leer los textos de la bibliografía de manera individual y seleccionar
las formas más adecuadas para pro-cesar la información que cada
lectura aporte desde varias perspectivas, éstas pueden ser conceptuales
o de orientación práctica para trabajar con los alumnos de educación
básica; con base en lo que se identifique, los textos también pueden
aprovecharse para que los estudiantes normalistas realicen o vivencien
alguna actividad motriz, a fin de apreciar su utilidad didáctica
o de explicarse cierta formulación teórica; de cada texto deben
extraerse orientaciones pedagógicas muy precisas para las jornadas
de observación y práctica relativas a cómo aplicar la educación
física en los distintos niveles de la educación básica, según la
experiencia obtenida en las jornadas y el estudio de la variabilidad
de la práctica, que tiene lugar en Planeación de la Enseñanza y
Evaluación del Aprendizaje II. A partir de la lectura individual,
conviene llevar a cabo debates entre estudiantes y profesor para
extraer el mayor provecho de la bibliografía, fortalecer las habilidades
intelectuales y generar un ambiente académico en el grupo.
A la luz de la experiencia obtenida por maestros en las aulas de la escuela normal
al observar y evaluar a sus estudiantes en el cuarto semestre, es
conveniente señalar que éstos podrán, ahora, encontrar mayor significado
a las lecturas que revisen en el curso, porque los remitirán a la
experiencia adquirida en el proceso de acercamiento a la práctica
docente. Asimismo, tendrán mejores condiciones para hacer propuestas
acerca de cómo abordar cada lectura, conforme a sus necesidades
de formación, y entregar productos donde demuestren lo que conocen
o lo que están interesados en aprender. De allí que cada profesor
debe ser sensible para atender estas posibilidades y saberlas relacionar
con el temario que se revisa, porque la riqueza de las situaciones
que enfrentarán los futuros licenciados en educación física les
demandarán reflexiones más cuidadosas u orientaciones claras.
2. Consulta de los acervos de la biblioteca de las escuelas normales.
Con esta orientación se pretende fomentar en los estudiantes el
uso de la biblioteca para indagar elementos teóricos que fundamenten
su quehacer práctico. Tomando como punto de partida los temas o
contenidos de educación física que proporcione el educador físico
en servicio, o los que éste apruebe para que los estudiantes los
apliquen en las dos jornadas de observación y práctica, los futuros
docentes deben buscar información o propuestas didácticas relativas
a dichos temas o contenidos, con el fin de contar con más elementos
para planear y organizar sus propuestas, proyectos, unidades didácticas
o sesiones a aplicar en las dos jornadas. Esta actividad de consulta
dará seguridad y mejorará los niveles de autoestima de los futuros
profesores porque les permitirá argumentar, ante sus maestros asesores
de la escuela normal o el educador físico en servicio, el porqué
de sus decisiones en las planeaciones aludidas y los orientará también
en la toma de decisiones al momento de la práctica, para relacionar
teoría con práctica y para irse formando como un maestro reflexivo
desde esta perspectiva.
El índice de un texto, como se sabe, puede ser aprovechado como una guía de la posible información
que éste contiene; el estudiante deberá utilizar los textos bajo
la lógica de conocer cómo actuar en la práctica o reflexionar sobre
la misma. Un fichero de actividades motrices permite ampliar
el repertorio del quehacer práctico del docente; cuando el futuro
educador físico consulte un fichero para fines de su práctica, debe
tener claro que las actividades didácticas que un maestro diseña
o aplica sirven para generar situaciones de aprendizaje en los alumnos;
en ese sentido, las actividades se determinan por propósitos claros,
van secuenciadas y se adecuan a los educandos, se relacionan directamente
con contenidos educativos, toman un significado para los escolares,
desempeñan la función de estructurar y organizar la enseñanza, si
se trata del maestro, y el aprendizaje, si se trata de los alumnos,
y constituyen un momento de concreción de los contenidos. El
video es un recurso audiovisual único que permite captar imágenes
en movimiento, es decir, la actividad corporal y motriz completa
de un niño o adolescente, de un grupo y su interacción: “el propio
trabajo de los alumnos”; así como ver el proceso y analizarlo, hacer
cierta indagación, tomar ideas, generar proyectos o encontrar orientaciones
para actuar en el patio; es conveniente que de manera autónoma los
estudiantes aprovechen los videos de propiedad personal o de la
biblioteca como una forma de prepararse para las jornadas de observación
y práctica.
3. Análisis de los contenidos o temas de educación física y toma de decisiones
para la planeación y evaluación. Una vez que se tengan los temas
o contenidos a trabajar en las jornadas de observación y práctica,
conviene que los estudiantes y el maestro los clasifiquen por niveles
de la educación básica y los analicen de forma general, en grupo
o en equipos, a partir de los conocimientos teóricos y prácticos
aprendidos en otros cursos para diversificar el análisis en cuestión.
Un aspecto de este ejercicio colectivo es considerar el significado
que tiene un tema que se trabaje en determinado nivel de la educación
básica y con un cierto grupo de niños o adolescentes para poder
generar aprendizajes en ellos, así como comprender que las formas
de enseñanza que selecciona un profesor se relacionan con la naturaleza
de un contenido y a su vez toman en cuenta las características de
los alumnos. Después de esta actividad en grupo, cada estudiante
tendrá mayores posibilidades para efectuar su propio trabajo de
planeación y evaluación y la toma de decisiones que le corresponde;
así, estará en condiciones de poner a discusión sus planes en equipo
o grupo, con el objeto de que sus compañeros los valoren y enriquezcan.
4. Registro de la observación. Es necesario revisar colectivamente los
procedimientos seguidos por los estudiantes para registrar sus experiencias
de observación y el sentido de la misma para su formación. Enseguida,
conviene sistematizar las dificultades o los retos acerca de cómo
observar y registrar la información, conforme a lo que se demanda
en quinto semestre. Lo principal a discutir es cómo utilizar las
formas de registro, entre ellas el diario de trabajo, según la naturaleza
de lo que se observa, el lugar o lo que se observa. La diferencia
estribará en el uso de instrumentos de registro escrito, gráfico
o audiovisual. La claridad respecto a lo que se pretende observar,
y a su objetivo, será una guía para seleccionar los instrumentos
y los momentos de la observación. Por ejemplo, la variabilidad de
la práctica de los escolares amerita un registro que muestre imágenes
en movimiento; seguir toda una secuencia didáctica de una sesión
requiere un registro escrito pormenorizado de las tareas motrices,
acompañado de representaciones gráficas que facilitan la complejidad
de describir las acciones corporales; observar a un par de alumnos
a lo largo del recreo implica, en cambio, registrar por escrito
aquello que es más significativo según el propósito que se persigue.
5. Orientaciones para las jornadas de observación y práctica. Se sugiere,
en primer lugar, recuperar los resultados obtenidos por cada estudiante
en tercero y cuarto semestres en su acercamiento a la práctica escolar,
consultando sus expedientes personales, y contrastar sus resultados
con los retos a cubrir en quinto semestre. En segundo lugar, se
propone a los estudiantes y al maestro prepararse para las jornadas
desde que inicia el estudio de este programa. En tercer lugar, hacer
un cuadro con los nombres de los estudiantes, en el que se registren,
por cada uno de ellos, las actividades de observación y práctica
cubiertas en los distintos niveles de la educación preescolar, primaria
y secundaria, desde primero hasta cuarto semestres, así como los
distintos contextos o modalidades de las escuelas de educación básica
que han visitado, para compartir con los estudiantes la responsabilidad
de decidir el nivel de la educación básica que atenderán en quinto
semestre, así como la modalidad y el contexto de las escuelas –esta
decisión estará sujeta siempre a las posibilidades de la normal
y de las instituciones de educación básica en las entidades, según
la cobertura del servicio de educación física–, que se expresa sobre
todo en la existencia o no de educadores físicos en los planteles
de preescolar, primaria y secundaria. Y, en cuarto lugar, asistir
al mismo nivel, a la misma escuela y quizá con los mismos grupos
en las dos jornadas, porque es conveniente establecer una continuidad
entre una y otra para conocer más a los alumnos, ampliar las competencias
didácticas y contar con elementos suficientes para comparar si los
estudiantes normalistas realmente avanzaron o no en el logro de
los rasgos del perfil de egreso. Es importante que, en lo posible,
la mayor parte de los futuros profesores adquieran la experiencia
de trabajar con niños de educación preescolar en diferentes contextos,
y que los demás mejoren sus habilidades docentes en primaria o secundaria,
de modo que todo el grupo, al socializar su experiencia, pueda arribar
al análisis del significado que tiene la aplicación de la educación
física en los tres niveles de la educación básica.
De acuerdo con el nivel educativo donde vaya a practicar cada estudiante, se
sugiere concentrarse en lo siguiente: a) Preescolar.
Observar la práctica pedagógica de educadores físicos que laboran
en este nivel, poner atención a las formas de comunicación con los
niños, incorporar sus propuestas de trabajo, utilizar con pertinencia
las estrategias de enseñanza según la actuación motriz de los pequeños
y saber secuenciar las actividades conforme la duración de la sesión,
que cuenta con menos tiempo disponible que en los otros niveles
de la educación básica; b) Primaria. Darse la oportunidad
de diversificar ampliamente las distintas formas de enseñanza, desde
las que van de los juegos naturales hasta el deporte educativo,
pasando por las actividades rítmicas y de expresión corporal, tomando
como base la edad de los alumnos y el grado escolar que cursan;
y c) Secundaria. Aplicar nuevas estrategias, sobre
todo las referidas al deporte educativo, para mejorar la actuación
didáctica y ensayar propuestas alternativas al enfoque competitivo
dominante en la práctica educativa.
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Qué hacer previamente a la primera jornada.
Con tiempo suficiente, y antes de la realización de la jornada, conocer la escuela
de práctica y su contexto, presentarse con los directivos y maestros,
establecer comunicación amplia con el educador físico y ponerse
de acuerdo con él sobre todos los aspectos referentes a la estancia,
fundamentalmente para recoger, seleccionar o proponer temas o contenidos
para las sesiones. Revisar las instalaciones escolares y sus niveles
de seguridad, el material con que se cuenta y del que se puede hacer
uso y conocer a los grupos escolares.
Diseñar los planes de sesiones con la asesoría de los profesores de la escuela
normal y con el apoyo del maestro de este curso. Durante la primera
jornada se espera que cada estudiante aplique cuando menos una sesión
de educación física por día, de modo que al elaborar los planes,
deberá hacerlo bajo la orientación de que pueden utilizar formatos
diversos, con diferentes tipos o estructura de sesiones, según el
tema o contenido de educación física a trabajar. En cualquier caso,
saber argumentar por qué se eligieron los estilos o las estrategias
de enseñanza, así como las secuencias de actividades y qué propósitos
educativos se lograrán con dicho plan.
Elaborar la guía de observación de forma articulada y concentrándose en aspectos
clave. Por ejemplo, que permita observar distintos grupos con una
sola idea u orientación o a la inversa, observar varios aspectos
en un mismo grupo. Se puede elaborar una guía para observar las
sesiones de educación física completas y plantear con sencillez
cómo hacerlo, así como observarlas entre varios estudiantes. Es
importante observar a los escolares para tener información que permita
dar forma o tomar decisiones sobre los proyectos o propuestas, las
unidades didácticas o las sesiones. Conviene plantearse una forma
de observación activa, es decir, siguiendo de cerca la acción de
los alumnos; empática, como poniéndose en el lugar del que se observa,
o con fines pedagógicos, porque se va a interactuar con los alumnos
en un trabajo que se organiza bajo la idea de un sistema de enseñanza
y de aprendizaje. En cualquier caso, es deseable que lo que se observe
pueda interpretarse a luz de lo que se conoce de la teoría y la
práctica de la educación física: las sesiones que imparta el educador
físico en servicio, las condiciones de seguridad en las clases,
la evolución de la actividad física de los niños o los adolescentes,
así como las expresiones de sus potencialidades, intereses, actitudes
y reacciones en el transcurso de las tareas motrices, entre otros
aspectos observables.
Preparar el plan de trabajo de la jornada de observación y práctica para tener
claras las tareas o actividades que se deben realizar para todas
las asignaturas del quinto semestre durante la estancia en una escuela
de educación básica. Esta agenda deberá irse cubriendo con flexibilidad
en la visita, y cada estudiante, con cierta autonomía, será responsable
de que se cumpla porque sabe qué fines formativos tiene.
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Qué hacer previamente a la segunda jornada.
Las orientaciones planteadas para la primera jornada son útiles en la preparación
de la segunda. La peculiaridad de ésta es que los estudiantes desarrollarán
sesiones, unidades didácticas, proyectos o propuestas, por lo que
los temas o contenidos de educación física que se propongan al educador
físico en servicio tienen que ser claros para todos –maestro de
educación física, estudiante normalista y profesores de la escuela
normal–, en el sentido de cómo los organizarán e impartirán los
futuros docentes; además, se debe informar al educador físico que
se aplicarán ciertos instrumentos de evaluación de la actividad
corporal y motriz de los escolares. Por lo tanto, la preparación
de la jornada implica más tiempo, así como una mayor organización
en la escuela normal, porque el reto de trabajar dos semanas continuas
exige diseñar la planeación de al menos diez sesiones de educación
física (para aplicar una diariamente), ya sea que éstas se impartan
como tales o que se estructuren en unidades didácticas, además de
planear los proyectos o propuestas.
Se debe organizar el plan de trabajo aprovechando el tiempo y respetando la organización
interna de las escuelas de educación básica. Es importante reiterar
que las dos semanas constituyen un evento de carácter pedagógico
en el cual los futuros licenciados en educación física atenderán
lo fundamental sin distraerse en otras actividades que no respondan
a los fines formativos de la jornada. El reto mayor que enfrentarán
será saber tomar decisiones pedagógicas y organizativas, y actuar
con autonomía y responsabilidad para desempeñarse adecuadamente
en una escuela de educación básica.
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