Planes y Programas

Programa de Estudios, 5° semestre, Licenciatura en Educación Física /
Planeación de la Enseñanza y Evaluación del Aprendizaje II /
Características del curso

El segundo curso de Planeación de la Enseñanza y Evaluación del Aprendizaje permite a los estudiantes integrar las diferentes estrategias didácticas que han aprendido hasta este momento de la licenciatura, relacionarlas con las finalidades de la educación básica y mejorar el diseño de sesiones completas de trabajo directo con los niños o los adolescentes, para aplicarlas en las prácticas que se realicen en quinto semestre.

Con el entendimiento de lo que es la planeación de la actividad motriz, del significado de la ejecución de las diferentes acciones de los niños o los adolescentes, de lo que teóricamente sustenta a cada estrategia didáctica y de que con cada actividad corporal se ejecuta o promueve un sistema inteligente del movimiento, los estudiantes estructuran diferentes unidades didácticas, emplean distintos estilos de enseñanza y la transposición didáctica, mediante la cual analizan los contenidos de educación física y los organizan como objetos de enseñanza.

Este curso debe ser abundante en desarrollar la práctica motriz de los estudiantes para que, a su vez, con esta vivencia, tengan elementos y analicen o planeen la práctica propia de los escolares, motivo por el cual habrán de utilizar los ficheros elaborados en las asignaturas Juego y Educación Física, e Iniciación Deportiva, y diversas estrategias aprendidas en cursos anteriores como: Formación Perceptivo-Motriz a través del Ritmo I y II, Desarrollo Corporal y Motricidad I y II, La Actividad Motriz en el Medio Acuático, etcétera. Dada la cantidad de estrategias que conocen los estudiantes normalistas, es fundamental que las retomen, teniendo presentes su definición, el ámbito de la motricidad donde es más pertinente su utilización, el objeto de enseñanza al que se llega a partir de la transposición didáctica, el estilo de enseñanza que facilita su aplicación, las formas de variabilidad al modificar el espacio, el tiempo, los materiales y el rol que desempeñan el niño o el adolescente en una situación motriz determinada, para adecuar dichas estrategias en la planeación de unidades didácticas que tomen en cuenta a cada alumno, cada grupo y cada escuela en donde efectuarán sus observaciones y prácticas.

En el curso se continúa con el estudio del referente de la competencia motriz, por lo que se retoma el texto Educación física y desarrollo de la competencia motriz, de Luis M. Ruiz Pérez, mismo que se analizó en el primer curso de esta asignatura; se recomienda poner particular atención a la exploración de las propias posibilidades corporales de los estudiantes para activar mecanismos motrices y cognitivos, cuyo desarrollo implica ir más allá de la mera repetición de movimientos o esquemas motrices, partiendo de una motricidad inteligente; esta experiencia es la base para comprender y analizar de qué manera desatar un proceso de autogestión y movimiento consciente y reflexivo en los niños y los adolescentes; es decir, para hacer que los educandos, a través de la sesión, sean capaces de resolver problemas y de superar retos mediante el movimiento.

Por otro lado, el curso se caracteriza por concebir a la evaluación como parte del proceso de la planeación, que sirve para conocer las características motrices de los alumnos, su estado y el desarrollo de su maduración, su nivel evolutivo y sus intereses y motivaciones. Esto implica que el maestro tiene que identificar la razón de cada movimiento que ejecutan sus alumnos, generar situaciones para que ellos sepan llevar a cabo una actividad determinada y, además, saber cómo la ejecutaron y si reconocen la experiencia de la que partieron.

La evaluación educativa, en este caso, se estudia desde una perspectiva criterial, porque permite reconocer, mediante la observación de los niños o los adolescentes, sus niveles de desempeño, participación, integración, colaboración y cooperación; mismos que se manifiestan en el desarrollo de una sesión, de una unidad didáctica y durante el trabajo anual; también porque permite a los docentes constatar la eficacia de su accionardidáctico y hacer, permanentemente, los ajustes necesarios a su labor de enseñanza.

Por lo tanto, se pretende superar la perspectiva tradicional de cuantificar el desempeño de los escolares a través de escalas de valores o de tablas de medición, que los clasifican entre los que pueden y los que no pueden, además de otros aspectos que representan o condicionan la actividad del alumno y la práctica docente.

Así, el curso orienta al estudiante hacia la aplicación de una forma de evaluación criterial y cualitativa, en la que el maestro debe planear tomando en cuenta las características de sus alumnos, el nivel mínimo de logro de las actividades y de los contenidos a desarrollar, para cada propósito que se persigue.

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