| Programa
de Estudios, 5° semestre, Licenciatura en Educación Física
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Actividad
Física y Salud II (Edición
2004-2005) /
Introducción
Del
segundo al quinto semestre de la Licenciatura en Educación Física
se estudian cuatro cursos del ámbito anatómico-funcional, los cuales
aportan los conocimientos básicos acerca del movimiento para la
expresión inteligente de los niños y los adolescentes. Estas asignaturas
son: El Cuerpo. Estructura y Funciones I y II, y Actividad Física
y Salud I y II. De manera general, con ellas se revisan las estructuras
que hacen posible el movimiento corporal como manifestación de la
acción integral de los diversos aparatos y sistemas; se reconocen
las posibilidades y limitaciones de la motricidad, y se analiza
la relación entre los procesos fisiológicos y la realización de
la actividad física, enfatizando la promoción y el cuidado de la
salud mediante la práctica regular de actividades físicas. En el
cuarto semestre se incluyó, específicamente, el tema de la responsabilidad
del futuro educador físico ante la promoción de experiencias motrices
placenteras y, al mismo tiempo, favorecedoras de actitudes de autocuidado
en los educandos, en el marco del desarrollo de una motricidad consciente,
armónica y adecuada a sus características. Al abordar ese tema se
estudió la vinculación entre la motricidad y la salud de los alumnos,
a partir de los siguientes referentes: actividad física, ejercicio,
perspectivas de proceso y resultado, y la realización de prácticas
motrices aconsejables en la infancia y la adolescencia, con el propósito
de fortalecer la capacidad de decisión y actuación del futuro docente
en torno a las medidas de seguridad, como principio de la planeación
y de la intervención docente orientada a promover una vida activa
y saludable a través de las clases de educación física.
Durante
los primeros ciclos escolares los alumnos de educación básica desarrollan
competencias y conforman su personalidad, éste es el periodo de
escolaridad más apropiado para fomentar estilos de vida saludables;
por ello, se requiere que la intervención del docente –a través
de juegos, actividades deportivas, acuáticas o para el uso del tiempo
libre–, busque erradicar conductas que dañan la salud y, además,
propicie que los escolares reflexionen críticamente sobre sus hábitos
de vida. Para lograr este propósito es necesario que el estudiante
normalista vincule los contenidos curriculares con las actividades
extraescolares de los niños y los adolescentes.
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