Por las características del seminario, la
evaluación se concibe como un proceso continuo y permanente
para identificar los logros alcanzados y las dificultades en
la formación de los alumnos, situación que también favorece
el fortalecimiento y la incorporación de nuevas estrategias
de aprendizaje o ajustes en la organización y el desarrollo
del seminario. Además, la evaluación brinda información valiosa
respecto al desempeño del profesor como asesor y coordinador
general de las actividades.
Para generar un ambiente que estimule el aprendizaje durante
el desarrollo de los trabajos, es importante que los estudiantes
conozcan, desde el inicio del curso, los criterios y procedimientos
que se utilizarán para la evaluación, así como los compromisos
académicos que adquieren con su participación en el seminario,
tanto en términos personales como colectivos.
La definición de los criterios y procedimientos para la evaluación
del desempeño de los estudiantes deberá considerar tanto los
contenidos de los temas como los aspectos metodológicos presentes
en la modalidad de seminario, de tal modo que el maestro y los
estudiantes puedan identificar los avances y problemas en la
adquisición de habilidades intelectuales y actitudes hacia el
estudio indispensables en el ejercicio de la docencia, tales
como: manejo de fuentes de consulta; capacidad para seleccionar,
organizar y utilizar información; elaboración de escritos, como
resúmenes, informes y ensayos; preparación y exposición de ideas
propias en forma oral y escrita; participación efectiva en las
actividades de discusión y debate en equipo o en grupo (argumentación
de ideas, formulación de juicios propios, elaboración de conclusiones,
etcétera); habilidad para vincular los aspectos del tema en
estudio y establecer una relación entre las prácticas educativas
y la situación actual de la educación física en México, cuando
esto sea pertinente según los aspectos del tema en debate; actitudes
de colaboración, respeto y tolerancia a las ideas de los compañeros,
y receptividad a la crítica. Asimismo, conviene que el proceso
de evaluación considere el compromiso, la dedicación y el esfuerzo
de los alumnos por mejorar su preparación profesional.
El docente cuidará la congruencia entre los procedimientos
de evaluación utilizados y las orientaciones académicas del
Plan de Estudios y de los programas de la asignatura, desechando
cualquier intento de evaluación en el que sólo se destaque el
nivel de información que adquirió el estudiante. La autoevaluación
y la coevaluación son estrategias idóneas para que los alumnos
hagan el balance de los principales logros obtenidos durante
el seminario, tomando como referentes los propósitos formativos
de ambos cursos.