Planes y Programas

Programa de Estudios, 6° semestre, Licenciatura en Educación Física /
Gestión Escolar (Ed. 2005-2006)/
Introducción

El escenario en que trabajará el futuro educador físico es la escuela, unidad básica del sistema educativo; ante la complejidad, la diversidad y la masificación que la caracterizan, deberá desempeñar una práctica pedagógica amplia, diversa e incluyente y promover una educación física flexible y capaz de adaptarse a las realidades de los niños y los adolescentes. En su práctica considerará el derecho de los educandos a practicar su motricidad en condiciones adecuadas, a partir de un espacio apropiado para mitigar las asperezas, desigualdades e incompetencia motriz.[1]

El trabajo del educador físico se ubica en un contexto institucional, en el cual confluyen un conjunto de personas organizadas alrededor de objetivos comunes y con funciones reguladas por una serie de normas, responsabilidades y ocupaciones. Por ello, se analizan las peculiaridades de un plantel escolar, al que se comprende como un servicio público con bases organizativas para el desarrollo de acciones pedagógicas por parte del colectivo docente.

Se pretende que, con el estudio de los contenidos temáticos de esta asignatura, el estudiante reconozca las formas de organización de la escuela, identifique los problemas que se van presentando en la dinámica escolar y proponga soluciones que se apoyen en el trabajo colegiado y la gestión educativa, para alcanzar el logro de los propósitos educativos y su vinculación con las necesidades básicas de aprendizaje.

A su vez, el titular de esta asignatura debe asumir la docencia como un ejercicio de liderazgo académico ante el grupo, lo cual implica tanto el conocimiento a profundidad del programa de estudio, de sus materiales de apoyo y de las asignaturas que se cursan en sexto semestre, como la aplicación de una práctica docente amplia, diversa e incluyente. El tratamiento de los contenidos requiere que se propicie un ambiente adecuado de trabajo, ya que el respeto, la tolerancia y la responsabilidad generadas al interior del grupo son fundamentales para promover la convivencia y favorecer la participación activa e intencionada de los estudiantes.

De esta manera, la formación inicial del maestro de educación física será congruente con el enfoque de la educación que se busca ofrecer a los niños y a los adolescentes, y él reconocerá que la forma en que cada escuela funciona es uno de los elementos más importantes que condicionan los aprendizajes de los alumnos y, en consecuencia, el alcance que se puede tener de las metas educativas establecidas para cada nivel. Si bien es cierto que en ello intervienen múltiples factores, relacionados con las características tanto del servicio (disponibilidad y uso adecuado de materiales; estructura de los planteles; formación, experiencia y estilos de trabajo de maestros y directivos) como de la población atendida (nivel socioeconómico, rasgos culturales y ubicación geográfica), desde hace ya varios años se observa la gran influencia que la mecánica cotidiana tiene en la calidad de los servicios que ofrece cada plantel; a dicha mecánica, en su conjunto, se le denomina gestión escolar.

Los rasgos de la gestión escolar que se han identificado como favorables para el logro de la misión de la escuela son los siguientes: [2]

  1. El funcionamiento regular de la escuela; es decir, que todos los días del calendario oficial se impartan clases y el tiempo que cada maestro destine a la enseñanza se aproveche de manera efectiva.
  2. Reconocer que la enseñanza y el trabajo educativo sistemático con el grupo de alumnos es la tarea más importante para cada uno de los maestros (incluido el educador físico) y directivos.
  3. Que la escuela funcione como unidad educativa con metas comunes, estilos de trabajo docente congruentes entre sí y con los propósitos educativos, y mantenga formas de relación estimulantes para el aprendizaje de conocimientos, habilidades y valores. Lograr una escuela que trabaje como unidad no significa que todos sus integrantes establezcan necesariamente una relación de amistad –por supuesto, ayuda que esto sea así, pero no es suficiente–, sino que reconozcan que el trabajo de cada actor contribuye al logro de los propósitos del nivel correspondiente y que, por lo tanto, es indispensable establecer acuerdos respecto a la mejor manera de lograrlos.
  4. Una eficaz colaboración profesional entre los miembros del personal docente –maestros de grupo, maestros de educación física y otros especialistas–, aspecto indispensable ante los múltiples desafíos que la enseñanza plantea a cada profesor, los cuales generalmente se asumen como asuntos privados, pero no lo son.
  5. Que el conjunto del personal docente y directivo asuma su responsabilidad por los resultados educativos de los alumnos al concluir un ciclo escolar o nivel educativo y rinda cuentas a los usuarios del servicio; para lo cual es necesario que cada escuela se evalúe, identifique los problemas que enfrenta y sus causas, y reconozca que los resultados dependen en gran parte del trabajo de la escuela y de cada grupo.
  6. El reconocimiento del interés y el derecho de las familias a participar en la tarea educativa; establecer mecanismos para involucrarlas, sin delegar en ellas la responsabilidad profesional de maestros y directivos.
  7. Centrar la función directiva en el logro de los propósitos de la educación, más que en atender asuntos administrativos.

En este sentido, es importante que los futuros profesionistas en educación física se reconozcan y sean identificados como miembros activos de la vida escolar, lo que les permitirá estar en condiciones propicias para participar, de manera comprometida, en el mejoramiento de las escuelas donde realizarán su labor docente.


[1] SEP (2002) Licenciatura en Educación Física. Plan de Estudios 2002, México, pp. 35 y 37. [Subir]

[2] Rodolfo Ramírez, “Por una nueva escuela pública”, en sep, Transformar nuestra escuela, año iii, núm. 5, abril, México, dgie-sep, 2000. [Subir]

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