Planes y Programas

Programa de Estudios, 1er semestre, Licenciatura en Educación Especial/
Problemas y políticas de la educación básica (Edición 2004-2005)/
Orientaciones didácticas generales

El logro de los propósitos de este curso, y de los que se establecen en el conjunto del Plan de Estudios, depende en gran medida de las formas de trabajo que tengan lugar en la escuela, de cómo se aborden los contenidos y de las relaciones que el profesor y los estudiantes establezcan. Además de lograr los propósitos específicos de la asignatura, se busca que los estudiantes desarrollen su capacidad para seleccionar e interpretar información de diversas fuentes, leer analíticamente, argumentar y comunicar por escrito o en forma oral sus propias ideas. Por estas razones es conveniente que en el transcurso del curso se tengan presentes las siguientes orientaciones:

1. Para abordar cada tema es importante tomar como punto de partida los conocimientos previos que los estudiantes tienen acerca del sistema educativo; muchos temas se pueden relacionar directamente con sus experiencias en los diferentes niveles educativos que ya cursaron. Así, la lectura de textos, las discusiones en clase y la visita a las escuelas –además de aportar información– pueden tener mayor impacto formativo. Por ejemplo, en el bloque referido a la calidad de los resultados educativos, además de la lectura de textos que analizan esta cuestión, es importante que los alumnos conozcan y valoren algunas acciones de las escuelas, en particular los resultados educativos que se han logrado en educación especial y en concreto en el proceso de integración educativa.

2. De acuerdo con los criterios y las orientaciones establecidas en el Plan de Estudios, cada una de las asignaturas debe contribuir al desarrollo de habilidades y hábitos propios del trabajo intelectual. Para que esto sea posible, es menester que la lectura de textos, la valoración crítica de sus contenidos, la elaboración de fichas de trabajo y de escritos propios, así como el debate y la argumentación, sean actividades permanentes en el salón de clase. Al respecto, desde el principio del curso conviene planear algunas actividades a realizar durante el semestre. Entre éstas se proponen las siguientes:

a)   Seguimiento de información en prensa. Consiste en elegir uno o dos diarios locales o nacionales para sistematizar la información relacionada con la educación básica, en particular con la educación especial (noticias, reportajes o artículos que se relacionen con su enseñanza y con los avances o dificultades de la integración educativa). La información, organizada en un fichero, puede ser útil como referencia para analizar hechos cotidianos acerca de los propósitos de este programa de estudio y sobre todo para que la incorporen en el escrito que se sugiere realicen a lo largo del curso.

b)   Lectura de un libro. Se busca que los estudiantes, más allá de que lean capítulos o artículos puntuales sobre un tema, conozcan el planteamiento global de un autor o grupo de autores. Atendiendo los propósitos del curso se sugiere que elijan alguno de los siguientes textos: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, de Sylvia Schmelkes; Origen y consecuencias de las desigualdades educativas, de Carlos Muñoz Izquierdo; La integración educativa en el aula regular, de Ismael García Cedillo y otros. Los alumnos pueden administrar su tiempo para la lectura y conviene que presenten sus avances periódicamente, de acuerdo con los criterios que establezca el maestro.

c)   Planteamiento de problemas. Los textos sugeridos en cada bloque representan desafíos para los estudiantes, por lo que será necesario dedicar un tiempo a su análisis e interpretación; para estas actividades es conveniente formular guías de lectura en forma de problemas o preguntas para la reflexión, o aplicar técnicas de trabajo en grupo que lleven a los estudiantes a formular y argumentar ideas propias, utilizando la información revisada. Con el propósito de orientar las actividades dentro y fuera del salón de clase, en cada bloque se incluye una serie de preguntas y sugerencias de actividades.

Estas propuestas no constituyen una secuencia didáctica completa ni rígida: el maestro y los estudiantes pueden seleccionar o agregar las que consideren pertinentes. Asimismo es importante atender las orientaciones que se brindan en la asignatura Estrategias para el Estudio y la Comunicación, con el fin de que los estudiantes avancen en el desarrollo de las competencias necesarias para aprender con autonomía y para comunicarse en forma eficaz y eficiente.

3. En el desarrollo del curso se utilizarán diversos materiales: datos estadísticos, documentos de política educativa nacional, algunos resultados de evaluaciones del aprovechamiento escolar, trabajos escolares, ensayos y artículos producto de la investigación sobre la realidad educativa nacional e internacional. Entre los textos que se estudian se incluyen materiales de carácter teórico que contribuyen a la reflexión y a la explicación de los problemas y las políticas que son objeto del curso; de este modo se pretende que el estudio de las teorías no se realice como un fin en sí mismo, sino como elemento formativo que ayude a reflexionar sobre la práctica educativa y la vida escolar; es decir, sobre el futuro desempeño profesional de los estudiantes normalistas.

Cabe mencionar que estudiantes y maestros podrán consultar la mayoría de los documentos propuestos para el estudio de esta asignatura a través de Internet, aunque algunos materiales estén en las bibliotecas de las escuelas normales. En la bibliografía básica se indica la dirección electrónica para realizar la consulta.1

4. Es conveniente que gran parte del curso, sin minimizar la acción del profesor, funcione como taller, pues se ha demostrado que la clase donde predomina la exposición de temas por parte del maestro logra escasos resultados formativos. Es mejor que los estudiantes lean e interpreten textos desde sus propios valores, conocimientos y experiencias, y discutan sobre problemas específicos; sin embargo, esta propuesta no debe confundirse con la dañina práctica de distribuir los temas a los estudiantes para que ellos desarrollen el curso. Por ejemplo, al estudiar temas como el acceso, la eficiencia terminal o la reprobación, tendría poco caso realizar una exposición con las cifras de estos indicadores, sería más productivo que los estudiantes manejen los datos (calculen promedios y porcentajes, elaboren índices, comparen los indicadores nacionales con los estatales) y confronten sus resultados con los que se presentan en los textos para obtener conclusiones propias.

5. Durante el desarrollo del curso se aspira a que los estudiantes normalistas se familiaricen con el empleo de información estadística y analicen algunos indicadores educativos, como: evolución de la matrícula, eficiencia terminal, tasa de analfabetismo, población con rezago educativo, porcentaje de absorción, etcétera. El acercamiento a este tipo de datos les brindará información sobre las condiciones en que se encuentra nuestro sistema educativo nacional. Las estadísticas que manejarán los estudiantes consideran información relativa a: año, ciclo escolar, entidad federativa, nivel educativo, sexo y tamaño de la localidad, entre otras variables.

El profesor de la asignatura destacará la importancia del uso de estadísticas aplicadas a la educación para la toma de decisiones de algunas instancias que se encargan de diseñar y llevar a cabo la política educativa, así como su utilidad para especialistas, profesores e investigadores que buscan conocer las condiciones en que se desarrolla el quehacer educativo nacional.

Para obtener mayor información sobre el uso de estadísticas educativas, se recomienda a profesores y estudiantes consultar El ABC de las estadísticas de educación, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que se encuentra en la página electrónica: http://www.inegi.gob.mx

6. El profesor de la asignatura, tomando en cuenta la opinión de los estudiantes, debe seleccionar los procedimientos para evaluar el aprovechamiento de manera permanente. Para ello tendrá como base, entre otros elementos, la orientación general del Plan de Estudios y en particular el perfil de egreso, los propósitos de la asignatura, las formas de trabajo que se sugieren, las características del tema que trabajará con los estudiantes y las actividades que éstos desarrollarán en cada caso. Es conveniente que los alumnos normalistas conozcan el procedimiento que se seguirá para su evaluación y los compromisos que adquiere cada uno, tanto en el trabajo individual como en la participación en equipos o con todo el grupo; de este modo tendrán elementos para autoevaluarse. Los productos de las actividades (escritos, argumentos expresados en clase, materiales elaborados) deben ser registrados sistemáticamente por el docente, con el fin de tener suficientes referencias para evaluar el aprendizaje y evitar la tendencia a que la evaluación se reduzca sólo a la calificación de trabajos al término del semestre.

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