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Programa
de Estudios, 1er semestre, Licenciatura en Educación
Especial/
Bases
filosoficas, legales y organizativas del sistema educativo mexicano
I (Edición
2004-2005)/
Bloque
I. Los principios filosóficos
Propósitos
Mediante el
estudio de los temas y la realización de las actividades correspondientes
se espera que los estudiantes normalistas:
-
La educación
como medio para desarrollar las capacidades humanas y fomentar
el progreso científico. La lucha contra la ignorancia y sus
efectos: las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
-
El laicismo:
garantía de la libertad de creencias. Su relación con el principio
de la separación entre el Estado y las iglesias.
-
El carácter
nacional de la educación. La educación como medio para fortalecer
la identidad y la conciencia nacionales. El equilibrio entre
lo nacional y las particularidades de etnia, de cultura y
de región.
-
El carácter
democrático de la educación. El concepto de democracia en
el Artículo Tercero. El aporte de la educación a la democratización
de la sociedad. Equidad y gratuidad, principios básicos para
la democratización del acceso a la educación.
-
La educación
y los valores de convivencia humana: aprecio a la dignidad
de la persona, fraternidad, tolerancia, respeto a las diferencias,
libertad y paz.
Bibliografía
básica
Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículos 3°, 6°, 24°, 31° –fracción I–
y 130° (hay diferentes ediciones, sin embargo, para contar con
el material actualizado, consultar la página: http://www.camaradediputados.gob.mx).1
Fuentes Molinar,
Olac (1997), “El laicismo: seis tesis contrarias a la educación
pública”, en SEP, Bases
Filosóficas, Legales y Organizativas del Sistema Educativo Mexicano.
Programa y materiales de apoyo para el estudio. Licenciatura en
Educación Primaria. 1er semestre, México, pp. 41-45.
Gimeno Sacristán,
José (2000), “Un camino para la igualdad y para la inclusión social”
y “La educación obligatoria: una escolaridad igual para sujetos
diferentes en una escuela común”, en La educación obligatoria: su sentido educativo y social, Madrid, Morata
(Pedagogía. Razones y propuestas educativas, 1), pp. 62-65 y 68-95.
H. Congreso
de la Unión (1993), Artículos 1 a 8, en Ley General de Educación, México, http://www.sep.gob.mx/work/resources/LocalContent/13915/3/2009.pdf
— (2001),
“Dictamen en materia indígena. Art. 2°, B, párrafo II”, en Gaceta Parlamentaria. Senado de la República, 25 de abril, México,
pp. 3-4 (también puede consultarse en: http://www.senado.gob.mx/gaceta/50/index.html).
Ley
Estatal de Educación,
artículos en que se enuncien los principios filosóficos que
orientan la educación.
Meneses Morales,
Ernesto (1995), “El concepto de educación y sus fines en la Ley
General de Educación”, en Comentarios a la Ley General de Educación, México, CEE, pp. 55-80.
Poder Ejecutivo
Federal (1993), “Exposición de motivos de la iniciativa de reforma
de los artículos 3° y 31°, fracción I, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos”, en SEP, Artículo 3° Constitucional y Ley General de
Educación, México, pp. 13-25.
Sánchez Vázquez,
Adolfo (1996), “Anverso y reverso de la tolerancia”, en Rafael
Cordera Campos y Eugenia Huerta Bravo (coords.), La Universidad y la tolerancia, México,
UNAM, pp. 41-52.
Savater, Fernando
(1997), “Educar es universalizar”, en El valor de educar, Barcelona, Ariel, pp.
45-168.
Tenti Fanfani,
Emilio (1995), “La democracia como sistema y como práctica”, en
¿Es posible concertar las
políticas educativas?, Buenos Aires, Miño y Dávila Editores
(Serie FLACSO), pp. 329-333.
Bibliografía
complementaria
(s/a) (1996),
“Artículo 18” y “Artículo 26”, en
Guía de los derechos humanos, México, Nueva Breda, pp. 92-95
y 120-123.
Bovero, Michelangelo
(1993), “El pensamiento laico”, en Nexos, José Fernández Santillán (trad.),
vol. 16, núm. 185, México, pp. 9-13.
Fetscher,
Iring (1990), “Democracia y tolerancia política”, en La
tolerancia. Una pequeña virtud imprescindible para la democracia.
Panorama histórico y problemas actuales, México, Gedisa, pp.
137-161.
González Avelar,
Miguel (1997), “El artículo tercero y los valores de la Constitución”,
en Sergio García Ramírez (comp.), Los valores en el derecho mexicano. Una aproximación,
México, UNAM, pp. 169-186.
Actividades
sugeridas
1. Iniciar
el curso con un intercambio de ideas entre los alumnos sobre los
conceptos básicos que se estudiarán en este bloque; para ello
puede ser útil formular preguntas como las siguientes:
-
¿Por qué
la educación es, al mismo tiempo, un derecho y una obligación?
-
¿Por qué
la educación es un servicio público?
-
¿Qué relación
existe entre el laicismo y la tolerancia?
-
¿Qué relación
existe entre la gratuidad y el carácter democrático de la
educación?
Al realizar
esta actividad no se pretende obtener acuerdos en las respuestas,
sino identificar las explicaciones y las principales discrepancias;
el registro de las opiniones expresadas permitirá a los propios
alumnos valorar sus avances durante el curso.
2. Leer y
comentar los artículos 3°, 24°, 31° (en su fracción I) y 130°
de la Constitución Política, los artículos 1 al 8 de la Ley General
de Educación, el “Dictamen en materia indígena. Art. 2o,
B, párrafo II”, del H. Congreso de la Unión, así como los correspondientes
de la Ley Estatal de Educación,
en los cuales se establecen los principios filosóficos de la educación
en México. Una acción para organizar los resultados de esta actividad
consiste en la elaboración de un cuadro comparativo de los documentos
sugeridos.
3. Para precisar
el concepto de educación y profundizar en la comprensión de las
finalidades de la educación mexicana, de manera individual realizar
una representación gráfica que exprese lo esencial de “El concepto
de educación y sus fines en la Ley Gene-ral de Educación”, de
Meneses Morales, y en plenaria comentar la forma en que se expresan
en esta normatividad los principios del Artículo Tercero Constitucional
y los compromisos que como futuros docentes les corresponderá
asumir para contribuir al logro de estos preceptos.
4. Con la
información obtenida en las actividades anteriores y apoyándose
en el texto de Fuentes Molinar, “El laicismo: seis tesis contrarias
a la educación pública”, analizar en grupo las siguientes afirmaciones:
-
“La educación
laica es antirreligiosa”.
-
“La educación
pública no inculca valores en los niños”.
-
“La educación
básica atenta contra la libertad individual de creencias”.
-
“Los contenidos
de los libros de texto gratuitos son un instrumento de control
del gobierno”.
-
“La gratuidad
de la educación es ficticia, pues su costo se paga con los
impuestos de la sociedad”.
-
“A nadie
se le puede obligar a ir a la escuela”.
Organizar
una discusión en grupo relacionando las anteriores afirmaciones
con un caso de la vida escolar y obtener conclusiones acerca de
la actitud que debe asumir el maestro de educación básica frente
a las distintas creencias religiosas de los alumnos y sus familias,
así como ante las concepciones que diversos sectores tienen sobre
la gratuidad y la obligatoriedad de la educación.
5. Para valorar
la trascendencia del laicismo como un principio que históricamente
ha enarbolado la educación mexicana, se sugiere que el maestro,
en conjunto con algunos alumnos, lean frente al grupo el siguiente
ejemplo de lección:
M: —Hemos
hablado ya otras veces de la libertad
de conciencia, y hoy vamos a tratar un poco del Gobierno
y de la religión. Ya saben ustedes que la enseñanza es laica,
es decir, que en las escuelas oficiales no se enseña ninguna
religión, con el objeto de que ni el maestro pretenda imponer
su propia religión a los niños que profesan otra distinta, ni
se vea obligado a enseñar otra que no sea la suya. Sabiendo
esto, ¿qué sucedería si el Gobierno reconociera como suya una
religión determinada y quisiera que todos los mexicanos aceptaran
a fuerza esa misma religión?
A: —Que
los que no creyeran en esa religión serían perseguidos.
A: —O que
algunos tal vez dirían que profesaban esa religión, aunque no
la aceptaran de veras.
M: —En una
palabra, eso daría lugar a frecuentes disgustos entre gobernantes
y gobernados. Si el gobierno fuera protestante, por ejemplo,
trataría de perjudicar a los católicos, a los judíos, a todos
los demás que no siguieran aquella religión, y viceversa.
Hubo un
tiempo en que en México no se permitía que cada uno tributara
culto a Dios como quisiera y en que se perseguía y se castigaba
terriblemente a todos los que no eran católicos. Bastaba la
sospecha de que un individuo no creía en la religión católica
para que fuese sometido a los más bárbaros tormentos, y si la
sospecha era confirmada de algún modo, no sólo se le aplicaban
esos tormentos, sino que se le enviaba a la hoguera. ¿Creen
ustedes justos tan terribles procedimientos? ¿Se puede obligar
justamente a un hombre a que crea en lo que no puede o no quiere
creer?... ¿Qué será, pues, necesario para evitar esos inconvenientes?
A: —Que
el gobierno no reconozca ninguna religión oficial.
M: —Efectivamente.
Sólo de este modo el Gobierno puede respetar las conciencias
y cuidar a la vez que los hombres respeten mutuamente sus creencias
y su modo de pensar. Nadie, ni el Gobierno ni la Iglesia pueden
obligar a los hombres a que crean lo que no pueden creer. ¿Será,
pues, conveniente que estén unidos la Iglesia y el Estado?
A: —Porque
el clero había de querer que el Gobierno aceptara la religión
de aquél.
M: —Sí,
y ya acabamos de ver que eso tendría muchos inconvenientes.
¿Cómo conviene que existan, pues, la Iglesia y el Estado?
A: —El Estado
y la Iglesia deben ser independientes entre sí.
M: —Muy
bien, y así sucede realmente en México; el Estado y la Iglesia
son independientes entre sí (escríbase en la pizarra) conforme
a un artículo de nuestras leyes. Y según esto, ¿se podrán dictar
leyes estableciendo o prohibiendo alguna religión?
A: —No,
señor, desde el momento en que el Estado y la Iglesia son independientes.
M: —Tiene
usted razón; si se expidieran esas leyes se violaría la libertad
de conciencia. Escribiremos esto en el pizarrón: No
podrán dictarse leyes estableciendo ni prohibiendo religión
alguna. Ahora bien, ¿querrá esto decir que el Estado no
ejercerá ninguna autoridad sobre la Iglesia?
A: —Yo creo
que no, señor, puesto que la Iglesia es libre.
M: —De modo
que tendrá libertad, por ejemplo, para alterar el orden público.
A: —No,
señor, porque ya hemos dicho que la libertad tiene por límite
el respeto a la vida privada, a la moral, a la paz pública.
M: —¿Recuerdan
ustedes el artículo 6° de la Constitución? ¿Cómo dice?
A: —La manifestación
de las ideas no puede ser objeto de ninguna inquisición judicial
o administrativa, sino en el caso de que ataque la moral, los
derechos de tercero, provoque algún crimen o delito, o perturbe
el orden público.
M: —Muy
bien, repetiré mi pregunta. ¿El Estado no ejercerá ninguna autoridad
sobre la Iglesia ni en lo relativo a la conservación del orden
público?
A: —Sí,
señor; el Estado debe ejercer autoridad sobre ella en lo relativo
a la conservación del orden público.
M: —Escribiremos
esto en el pizarrón. (Lo hace.) ¿Nada más en lo relativo a la
conservación del orden público deberá ejercer autoridad el Estado
sobre la Iglesia? ¿Convendría que la Iglesia no respetara las
instituciones del Estado?
A: —No,
señor, puesto que el Estado respeta las instituciones de la
Iglesia.
M: —Tiene
usted razón. Agregaremos, pues, esta parte a lo que hemos escrito.
(Lo hace.) Vamos a leer lo escrito:
“El
Estado y la Iglesia son independientes entre sí. No podrán dictarse
leyes estableciendo ni prohibiendo religión alguna; pero el
Estado ejerce autoridad sobre todas ellas, en lo relativo a
la conservación del orden público y a la observación de las
instituciones”.
Vamos a
ver. ¿Por qué el Estado y la Iglesia son independientes entre
sí?... ¿Por qué es conveniente que no se dicten leyes estableciendo
ni prohibiendo religión alguna?... etcétera, etcétera.
Ustedes
comprenderán que estas disposiciones en vez de menoscabar la
libertad de los hombres, la aseguran y la hacen efectiva. De
otro modo se atacarían los derechos de terceros y los hombres
estarían en perpetua discordia queriendo imponer unos a otros
sus propias convicciones, y ya hemos dicho muchas veces que
cuando los hombres de una sociedad no viven en paz, no pueden
progresar ni dedicarse tranquilamente a su trabajo. Por
eso debemos amar y defender los principios que hemos expuesto,2
procurando que se observen siempre por todos.
Una vez
que finalice la lectura se sugiere reflexionar en torno a las
siguientes cuestiones:
6. Con apoyo
en las tesis que expone Sánchez Vázquez en “Anverso y reverso
de la tolerancia”, contestar individualmente o en equipo las siguientes
preguntas:
-
¿Por qué
la tolerancia es un valor necesario e indispensable en una
sociedad democrática?
-
¿Cómo
se relacionan la tolerancia, la libertad y la solidaridad?
-
¿Cómo
se puede distinguir la verdadera tolerancia de la falsa? ¿Cuáles
son los límites de la tolerancia?
Se sugiere
establecer relaciones entre las respuestas obtenidas y los principios
de convivencia humana que establece el Artículo Tercero.
7. Tomar como
referencia “Educar es universalizar”, de Savater, y organizar
una discusión acerca de las siguientes tesis:
-
La educación
mantiene los valores predominantes de la sociedad.
-
La educación
sólo responde a los requerimientos particulares de los individuos
según su capacidad, sexo, raza, lengua y cultura.
-
La diversidad
cultural se pierde al universalizar la educación.
-
Para evitar
el adoctrinamiento en la escuela es preferible que el maestro
mantenga una relativa actitud neutral.
Al discutir
cada tesis es importante tratar de establecer acuerdos, los cuales
pueden ser la base para que los estudiantes escriban, de manera
individual, un texto breve acerca de la importancia del derecho
a la educación.
8. A partir
de las lecturas “Un camino para la igualdad y para la inclusión
social” y “La educación obligatoria: una escolaridad igual para
sujetos diferentes en una escuela común”, de Gimeno Sacristán,
realizar las siguientes actividades:
-
Responder
de manera individual, o bien en pequeños equipos, las siguientes
preguntas:
–
¿Qué implicaciones tiene que la educación sea considerada
como un derecho universal?
–
Cuando el autor sostiene la siguiente tesis: “El que un ser
humano reciba la misma educación que cualquier otro no significa
igualarlos entre sí”, ¿a qué se refiere?
–
¿Cuáles son las consecuencias de excluir a los individuos
de la educación?
–
¿Qué propuesta hace el autor para trabajar la diversidad del
alumnado y al mismo tiempo impulsar una educación igual para
todos?
-
Gimeno
Sacristán sostiene que el problema de la diversidad
y la diferencia en y ante la educación supone
enfrentar varios retos, explicar cada uno de ellos:
a) Naturalidad de las diferencias.
b) Diversidad como problema.
c) Graduación de la escolaridad.
d) Formas de abordar la complejidad de la diversidad.
e) Papel de la escuela en respuesta a las desigualdades
y diferencias.
-
En
pequeños grupos, analizar las siguientes frases, que se tomaron
del libro de Gimeno Sacristán, y comentar en el resto del grupo
las conclusiones respecto a la importancia de que el maestro
atienda la diversidad en el aula.
“La educación debe preocuparse por estimular diferenciaciones
que no supongan desigualdades entre los estudiantes; tiene
que hacer compatible el curriculum común y la escuela igual para todos con la posibilidad
de adquirir identidades singulares, lo que significa primar
la libertad de los sujetos en el aprendizaje”, p. 74.
“La diversidad algunas veces habrá que desconsiderarla, en
otras habrá que corregirla y en muchos casos debería estimularse”,
p. 75.
“La escuela y su curriculum, que deben ser oportunidades
para todos, pasan con demasiada facilidad a ser estructuras
de dificultades graduadas que todos han de superar a un mismo
ritmo y con las mismas ayudas, de suerte que en cada uno de
los escalones establecidos con la graduación medimos a los
sujetos para ver si son aptos o no, los diferenciamos y les
decimos a muchos que son desiguales a los demás”, p. 78.
“La diversidad natural de la que hemos hablado, la singularidad
de cada individuo, se entenderá y se reaccionará ante ellas
desde el punto de vista de su clasificación en categorías.
La singularidad será tolerada sólo en la medida en que no
sobrepase los límites de variación que no distorsionan el
trabajo ‘normalizado’ con cada categoría clasificada”, p.
83.
“Los profesores parecen haber perdido la capacidad profesional
de trabajar con la diversidad, si ésta no es reducida por
algún tipo de clasificación de estudiantes”, p. 84.
“Quienes
se salgan del estándar normativo, quienes no sigan el ritmo
y la secuencia caen en la ‘anormalidad’, bien sea en su zona
negativa (los ‘retrasados’, los ‘subnormales’, los fracasados,
los no aprobados), bien en su zona positiva (los ‘adelantados’,
los ‘sobredotados’, los notables y los sobresalientes”), p.
85.
“A la
diversidad de los sujetos hay que responder con la diversificación
de la pedagogía”, p. 91.
De manera
individual, elaborar un escrito donde se responda brevemente la
siguiente pregunta: ¿qué tipo de actividades se requieren en las
escuelas de educación básica para trabajar el respeto a la diversidad
de los alumnos?
9. Por último,
en equipos, comentar lo señalado en “La democracia como sistema
y como práctica”, de Tenti Fanfani, en relación con estos conceptos,
así como la manera en que los preceptos del Artículo Tercero Constitucional
y de la Ley General de Educación contribuyen a que en las escuelas
del sistema educativo nacional se concrete este principio.
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