Planes y Programas

Programa de Estudios, 2° semestre, Licenciatura en Educación Especial /
La Educación en el Desarrollo Histórico de México I (Edición 2004-2005) /
Orientaciones didácticas

Para lograr los propósitos generales del curso –y los específicos de cada bloque– se requiere conocer a fondo el enfoque, los temas, la bibliografía y las sugerencias de actividades, ya que de esto depende que se cumplan las metas que el Plan de Estudios establece. Que los maestros y los estudiantes conozcan el programa es la base para seleccionar estrategias de enseñanza y de estudio, utilizar eficazmente los recursos disponibles en la escuela, y establecer acuerdos y compromisos que les permitan generar en el aula un ambiente propicio para el aprendizaje, donde la formulación de dudas, la exigencia mutua y respetuosa –entre profesores y estudiantes– constituya un rasgo de las relaciones académicas cotidianas.

El curso aportará experiencias importantes a los futuros docentes de educación especial en relación con estrategias y actividades para la comprensión del pasado que, sin duda, influirán en su desempeño profesional. En este sentido, uno de los propósitos del Plan de Estudios es que adquieran y desarrollen la capacidad necesaria para comprender la vinculación que existe entre lo educativo y lo social a lo largo de la historia; para lograrlo es necesario favorecer el análisis y la reflexión sistemática que les permitan identificar y destacar los procesos de continuidad, cambio o ruptura entre hechos o tendencias de distintos periodos, es decir, los rasgos que definen los procesos históricos.

Para obtener mejores resultados se requiere diversificar las formas de enseñanza en el espacio escolar, de este modo se estimulará el interés y la participación de los estudiantes, por ello, en cada bloque temático se incluyen sugerencias de actividades para que aprendan los contenidos del programa y, al mismo tiempo, desarrollen habilidades y actitudes favorables para comprender el papel de la educación en el desarrollo histórico de México.

A continuación se presentan algunas orientaciones para favorecer el logro de los propósitos del curso; éstas no constituyen una secuencia didáctica completa ni rígida: los maestros y los estudiantes seleccionarán, agregarán o adaptarán las actividades que consideren convenientes.

1. Partir del reconocimiento de las habilidades y los conocimientos previos de los estudiantes. Durante su trayectoria por la educación básica y media superior, los estudiantes normalistas ya se acercaron a la historia general de México y del mundo y, por lo tanto, se formaron algunas ideas acerca de los periodos que son objeto de estudio de este curso y también del conocimiento histórico. Muchos serán capaces de ubicar hechos históricos en determinada época; otros, además, identificarán circunstancias, y unos más reconocerán causas o factores influyentes e, incluso, explicarán ciertos procesos en forma global. Es probable que algunos hayan adquirido –en el transcurso de su formación previa– ideas y actitudes negativas respecto al conocimiento de la historia; en este caso, tal vez consideren que el estudio del pasado carece de sentido, y que consiste en memorizar fechas, nombres de personajes y lugares sólo para aprobar el examen correspondiente. Reconocer qué se sabe y qué se desconoce es, tanto para el profesor como para los estudiantes, un punto de partida para seleccionar o diseñar las actividades de enseñanza y de estudio. De esta manera: a) el profesor adecuará las estrategias, los requerimientos de lectura y las actividades de acuerdo con la diversidad de situaciones o los “niveles de conocimiento” de los alumnos; b) los estudiantes, después de identificar su nivel de conocimiento, pueden realizar actividades adicionales para mejorar su desempeño, por ejemplo, si tienen problemas en el dominio de contenidos básicos (ubicación temporal y características de los hechos de un periodo), será necesario que estos aspectos se traten con mayor detenimiento en las clases y que, además, se les solicite investigarlos por cuenta propia. En este sentido, la revisión de las lecturas propuestas en la bibliografía complementaria es un recurso indispensable para que amplíe sus conocimientos y participe en las actividades de grupo con un mejor dominio del tema.

Al inicio de cada bloque, como en el tratamiento de casi todos los temas del programa, se efectuará una exploración de los conocimientos que los estudiantes obtuvieron durante su trayectoria escolar y social, o en sus experiencias recientes; esto les permitirá aprovechar sus aprendizajes de los cursos del semestre anterior, e incluso los del segundo semestre, así como resarcir sus deficiencias específicas de conocimiento. Por ejemplo, en lo concerniente al tema “Ubicación temporal y características generales del periodo” –que se incluye al inicio de cada uno de los cuatro bloques–, el maestro, una vez realizada la exploración, solicitará a los estudiantes que indaguen, en la bibliografía complementaria o en las fuentes de consulta que prefieran, las características generales del periodo a estudiar.

2. Elaboración de líneas del tiempo. Son un recurso didáctico que permite al estudiante visualizar, de manera gráfica, la secuencia de los momentos más relevantes del proceso histórico y de los diferentes elementos que se estudian durante el periodo que abarca el curso, por lo que será importante elaborarlas cuando sea pertinente.

3. Lectura y análisis de textos. La lectura es una actividad primordial para abordar los contenidos del programa; para su mejor aprovechamiento se sugiere realizarla a partir de propósitos definidos. Por lo cual, es conveniente que el maestro prepare guías de lectura que orienten a los alumnos en sus acciones por distinguir conceptos fundamentales, conocer las tesis de algún autor, identificar ideas centrales, expresar sus opiniones respecto al tipo de texto que se trate, etcétera. En algunos casos será necesario que el profesor explique, brevemente, el contexto (social, político e intelectual) en que se produjo el escrito correspondiente y señale las circunstancias o tesis –entonces en debate– que son necesarias para su interpretación.

4. Lectura de un libro. Se sugiere que, durante el desarrollo del curso, los estudiantes lean un texto completo, con la finalidad de que conozcan el planteamiento global de un autor o grupo de autores sobre un periodo histórico o algún acontecimiento específico. Para reforzar los conocimientos básicos sobre historia nacional se recomienda revisar el libro Nueva historia mínima de México (2004), de Escalante Gonzalbo y otros, que forma parte de la Biblioteca para la Actualización del Maestro. Aunque no se trata un libro completo, también es pertinente remitirse al documento “Historia de la higiene escolar en México” (sep, 1957), cuyo estudio, al inicio o al final del curso, contribuirá a que los estudiantes tengan una perspectiva global de los antecedentes de la educación especial en nuestro país. Este último texto puede consultarse en la Red Normalista: http://normalista.ilce.edu.mx

Con la lectura de uno o varios libros completos, se pretende que los futuros docentes en educación especial trasciendan la mera lectura de capítulos o artículos puntuales sobre un tema, y además desarrollen y mantengan el hábito de la lectura.

5. Planteamiento y solución de problemas. Para promover la reflexión de los alumnos y analizar los hechos estudiados será útil considerar planteamientos como los siguientes: ¿qué sucedió?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿qué cambió?, ¿qué permaneció igual?, ¿quiénes participaron?, ¿en qué consistió determinado periodo o acontecimiento?, ¿cuánto duró?, ¿cómo repercutió en acontecimientos posteriores? Al contestar éstas y otras preguntas que surjan para cada contexto, los estudiantes tendrán una mejor comprensión del suceso histórico, y desarrollarán su capacidad para explicar los acontecimientos educativos del presente a partir de conocer su origen y proceso de transformación.

6. Ejercicios de imaginación histórica. Este tipo de actividades demanda a los estudiantes ubicarse como protagonistas o testigos presenciales de los sucesos históricos y, desde esa posición, relatar experiencias, exponer ideas, tomar decisiones, etcétera. Algunos ejemplos son: a) escribir una carta a algún personaje del pasado (maestros, educadores destacados o funcionarios públicos) para comentarle los cambios ocurridos en la educación, la importancia o trascendencia de sus iniciativas, los retos aún pendientes, etcétera; b) elaborar un periódico con noticias breves, artículos de opinión o caricaturas para comentar los hechos estudiados, ubicándose en la época y en las condiciones históricas correspondientes; c) organizar un debate donde asuman una posición político-ideológica, defiendan un planteamiento pedagógico o discutan sobre un asunto educativo. En este cuaderno se incluyen documentos que facilitan la realización de actividades como ésta.

7. Redacción de textos. Es un reto para los alumnos, porque implica recordar, clasificar, relacionar y sintetizar información para elaborar una explicación escrita coherente sobre los hechos y procesos estudiados. El curso contribuirá, además, al perfeccionamiento de habilidades básicas (lectura y comunicación escrita), que es uno de los propósitos del Plan de Estudios. Para que esta acción sea formativa, es necesario que el maestro revise los materiales escritos y comente sus observaciones con quienes los elaboraron.

8. Integración de archivos o portafolios personales. Es importante que cada alumno forme su archivo personal, en el que incorpore los productos que él mismo hace, los de equipo y los de grupo: los acuerdos, las conclusiones, los materiales y, en general, las tareas realizadas durante el semestre, para que al finalizar los retome en un escrito o le sirvan como fuente de información para cursos posteriores.

9. Revisión de documentos históricos en página electrónica. Los contenidos de estudio se apoyan en documentos de época localizados en centros de documentación y en archivos históricos. Con el fin de que los maestros, los estudiantes y el público en general lean las versiones completas de los materiales, pueden remitirse a la Red Normalista para consultarlos. Con esto se pretende que el alumno se habitúe al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, y adquiera habilidades que le permitan desenvolverse con eficiencia en una sociedad del conocimiento.

Es importante tener presente que las actividades no se agotan con estas sugerencias, por lo cual los maestros diversificarán las formas de enseñanza y de documentación para ampliar las posibilidades de aprendizaje de los educandos y comunicarles, mediante la práctica, nuevas formas de explicarse el pasado.

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