| Programa
de Estudios, 2° semestre, Licenciatura en Educación Especial
/
La
Educación en el Desarrollo Histórico de México
I (Edición
2004-2005) /
Sugerencias
para la evaluación
La
evaluación es parte importante del proceso educativo, porque permite
valorar el desarrollo de los conocimientos, las habilidades y las
actitudes de los alumnos, tomando como referencia su situación inicial
y los propósitos de enseñanza establecidos. Asimismo, resalta la
eficacia de las estrategias, las actividades y los recursos empleados.
Una de las principales funciones de la evaluación es identificar
aquellos aspectos del proceso que facilitan el aprendizaje, pero
también los que lo obstaculizan.
Con
frecuencia, la práctica de la evaluación enfrenta diversos problemas:
a) sólo se usa con fines de acreditación o asignación de
calificaciones; b) se reduce a medir la cantidad de información
que los alumnos recuerdan, a través de pruebas escritas u objetivas
en las que sólo seleccionan respuestas correctas, y c) la
información obtenida de los exámenes raras veces se usa para evaluar
la participación del profesor, ni las estrategias, las actividades
y los recursos utilizados en la enseñanza.
Así,
la evaluación deja de ser un medio y se convierte en el fin principal
de la enseñanza, de tal manera que los estudiantes, poco a poco,
pierden interés por el conocimiento y centran su atención en los
elementos útiles para aprobar el examen. Para contribuir a superar
estos problemas, en seguida se presentan algunas recomendaciones.
1.
En la evaluación es necesario tomar en cuenta, como parámetros,
los propósitos generales de la formación inicial establecidos en
el perfil de egreso, así como los generales del curso y los de cada
bloque. De esta manera, en vez de evaluar cada tema y privilegiar
la medición de la información retenida, se dará prioridad a la comprensión
de las características históricas y de los procesos que se dieron
en esos periodos.
Otro
punto de referencia son los conocimientos previos de los estudiantes,
ya que permiten saber cómo evolucionaron sus conocimientos y sus
habilidades; es decir, la influencia de las actividades de enseñanza
y estudio.
2.
La evaluación puede realizarse en diferentes momentos: al inicio
del curso y de cada bloque, para conocer los antecedentes que tienen
los estudiantes respecto a los temas de estudio; en el transcurso
de cada clase, para verificar qué aprenden y cómo se desenvuelven
los integrantes del grupo, y al final del curso, para comprobar
en qué medida se lograron los propósitos educativos. En cada uno
de estos momentos, el maestro definirá los aspectos que le interesa
evaluar para valorar la efectividad del proceso educativo y, al
mismo tiempo, contar con elementos para asignar la calificación
final del bloque o curso. Es conveniente que, desde el inicio del
semestre, se comunique a los futuros docentes los criterios de evaluación,
para orientar su desempeño.
3.
Es factible diversificar los medios e instrumentos de evaluación
con el propósito de contar con varias fuentes de información: los
textos o ensayos escritos por los estudiantes, la realización de
investigaciones, la observación de los procesos que se desarrollan
en el espacio escolar (interés, argumentos expresados en clase,
preguntas que formulan) y distintos tipos de pruebas.
Muchas
veces, la participación de los estudiantes revela su grado de comprensión
de los acontecimientos y procesos estudiados, su capacidad para
relacionarlos y reflexionar sobre ellos, sus habilidades para interpretar
información y vincularla con situaciones actuales, etcétera. La
observación de las actitudes de los integrantes del grupo es importante
no sólo para evaluarlos a ellos, sino también al maestro y sus estrategias.
Los
exámenes escritos son otro medio para obtener información; al diseñarlos
es conveniente que primero se reflexione acerca de los aspectos
que es factible medir con este tipo de instrumento. Como se sabe,
las pruebas llamadas objetivas, debido a su estructura (respuesta
breve, correspondencia, opción múltiple) miden generalmente la cantidad
de información memorizada por los estudiantes. No obstante, existen
exámenes escritos que son útiles para evaluar la comprensión e incluso
algunas habilidades, pero se requiere poner atención en el tipo
de preguntas o reactivos que se incluyen.
La
práctica de la evaluación continua permite contar con información
para mejorar las formas de enseñanza o las actividades didácticas
durante el desarrollo del curso, y evita que se le considere como
una actividad separada del curso o que su función se reduzca a tomar
decisiones sobre la acreditación. Así, tanto estudiantes como profesores
estarán en posibilidad de valorar la calidad del proceso y de los
resultados.
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