| Programa
de Estudios, 2° semestre, Licenciatura en Educación Especial
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Atención
Educativa de Alumnos con Discapacidad Visual (Edición
2004-2005) /
Orientaciones
didácticas
1.
Encuadre del curso. Es
fundamental que el docente que imparta esta asignatura considere
la importancia de realizar al inicio del curso un encuadre, donde
revise junto con los estudiantes el mapa curricular de la Licenciatura
en Educación Especial para ubicar la asignatura y su relación con
los otros espacios curriculares del Plan de Estudios; analizar los
propósitos que en ella se establecen, la secuencia de los contenidos
y el tipo de trabajo que se propone para el desarrollo de cada uno
de ellos.
2.
Revisión de aportes teóricos
diversos. El tratamiento de los temas
del curso implica la revisión de aportes teóricos diversos. Se promueve
el acercamiento a diferentes puntos de vista con el propósito de
que los estudiantes desarrollen habilidades para comparar distintas
perspectivas de estudio y para usar la teoría como una herramienta
de análisis de la realidad.
3.
El trabajo en equipo. En
el programa se sugiere en varias ocasiones organizar al grupo en
equipos para realizar diversas actividades. Este tipo de organización
resulta productiva si se asignan las tareas con un referente común
que permita aportar elementos para el análisis y la discusión. Conviene
precisar que el trabajo en equipo además de ser cooperativo y colaborativo
es formativo, si se apoya en el esfuerzo individual de sus integrantes
y si éstos obtienen una visión de conjunto del tema estudiado. Debe
evitarse un trabajo de equipo que fragmente y aísle las tareas,
que no permita valorar el esfuerzo personal y que no integre coherentemente
el esfuerzo común.
4.
La consideración de las ideas previas. Es importante considerar las ideas previas de los estudiantes
como un referente para el desarrollo del curso. Hay que tener presente
que aquéllas deberán evolucionar hacia la elaboración de conceptos
y la comprensión de los procesos que son objeto de estudio de este
programa. Para indagar las concepciones previas no basta con plantear
preguntas al grupo al iniciar un tema, es preciso buscar distintas
estrategias, como la escritura individual de textos breves, la aplicación
de cuestionarios, la elaboración de esquemas, o la organización
de debates, entre otras, que pueden convertirse posteriormente en
instrumentos para valorar los avances obtenidos durante el curso.
5.
El análisis y la reflexión.
Son habilidades que se promueven a través de recursos diversos.
El programa propone un conjunto de textos cuya lectura individual
es imprescindible para la adquisición de los conocimientos y para
entablar una discusión argumentada; por esta razón, es conveniente
propiciar la lectura de textos, la elaboración de síntesis, de ensayos
breves y de diversos registros de información, a través de los cuales
cada estudiante exprese sus ideas, puntos de vista y conclusiones
que sirvan de apoyo para el trabajo colectivo.
6.
La elaboración de ficheros.
Por la cantidad de conceptos que se requiere manejar en esta asignatura,
se recomienda la elaboración de ficheros. Desde el inicio del curso
se elaborarán fichas que contendrán la información más relevante
que se revise a lo largo del semestre. Su elaboración puede ser
individual o colectiva y tener lugar al término de cada tema o bien
como actividad extraclase. La lógica de organización puede ser por
temas, bloques, ideas o palabras clave, etcétera. El propósito es
que al finalizar el curso cada estudiante tenga, de forma resumida
y para una consulta rápida, la información relacionada con la atención
educativa de los alumnos con discapacidad visual. Estas fichas podrán
ilustrarse con dibujos, fotografías, impresos o gráficos.
7.
El empleo de videos.
Observar y analizar videos de forma detallada es otro recurso que
permite identificar diversos aspectos relacionados con el desarrollo
de los niños y de los adolescentes con discapacidad visual. Para
el tratamiento de los temas, en el programa se sugieren algunos
títulos de películas y videos en los que, por ejemplo, se pueden
observar las adecuaciones de acceso, la participación de la familia
y sus interacciones en el contexto escolar y social, entre otros.
8.
Lectura de un libro.
Se sugiere que durante el curso, los estudiantes normalistas lean
por lo menos un texto completo. Se busca que los futuros docentes
trasciendan de la mera lectura de capítulos o artículos puntuales
sobre un tema, al conocimiento de las ideas globales de un autor.
Se recomienda la lectura de La historia de mi vida, de Helen
Keller (Editorial Edamex, Nueva York, 1973). La finalidad es que
conozcan la vida y obra de una persona con discapacidad visual para
que a partir de ese acercamiento, reflexionen y fortalezcan lo analizado
en la asignatura.
9.
La consulta de información en la Internet.
En la actualidad la Internet permite ampliar la información sobre
los avances tiflotecnológicos y las innovaciones que se generan
en el ámbito de la atención de personas con discapacidad visual.
Se sugiere que los estudiantes hagan búsquedas relacionadas con
los temas y se organicen exposiciones, debates y plenarias en las
cuales se analice la información recabada, sus aportes y posibilidades
de empleo en el terreno educativo. Asimismo, se sugiere elaborar
folletos informativos que permitan sensibilizar a la comunidad respecto
a la atención y participación de las personas con discapacidad visual
en los diversos contextos. Estos folletos podrán distribuirse, por
ejemplo, durante las jornadas de la asignatura Observación del Proceso
Escolar.
10.
Las actividades de observación.
En la formación de los futuros maestros, las actividades de observación
constituyen un recurso valioso, mediante el cual los estudiantes
tienen un acercamiento directo a los niños y a los adolescentes,
tanto en el contexto educativo como en otros ámbitos. Es conveniente
que antes de realizar las observaciones se definan su propósito
y los aspectos específicos que interesa conocer y, posteriormente,
se favorezca el análisis y la reflexión constante en torno a ellas.
11.
La observación del uso y el manejo de materiales
específicos para el aprendizaje y la enseñanza de alumnos ciegos
o con baja visión. Observar y, de ser posible,
manipular los distintos recursos materiales y tiflotecnológicos
que se emplean para facilitar a los niños y a los adolescentes con
discapacidad visual el acceso a la información, es una experiencia
que proporciona a los estudiantes aprendizajes efectivos y favorece
el desarrollo de su creatividad para la elaboración de otros materiales
y la adecuación de los existentes. Por ello se recomienda, de ser
posible, que la escuela normal tenga regletas, punzones, ábacos,
cajas numéricas y ayudas ópticas para baja visión, o bien, que los
estudiantes asistan a instituciones educativas o asociaciones civiles,
a observarlos.
12.
El “maestro huésped”. Si
se considera necesario, se recomienda, en la medida de lo posible,
implementar la figura de “maestro huésped” en temas y aspectos específicos.
Un maestro huésped es un invitado que en su calidad de experto,
especialista o persona con amplia experiencia, comparte con los
estudiantes un tema o actividad previamente acordada. Esto permitirá
fortalecer la visión de trabajo colaborativo y compartir experiencias
con otros profesionales.
13.
Las actividades de simulación.
Si se realizan actividades que simulan la ceguera debe tenerse presente
que éstas pueden ayudar a identificar dificultades básicas que enfrenta
la persona ciega, pero que la experiencia se aleja de la realidad
en virtud de que quien simula posee un enorme repertorio de memoria
visual.
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