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de Estudios, Licenciatura en Educación Especial /
La formación de maestros de educación especial: evolución y situación
actual /
Situación actual de la educación especial en las escuelas normales y
en educación básica
La
atención de las personas con discapacidad ha sido, desde hace varios
años, una preocupación del sistema educativo de nuestro país; sin
embargo, es necesario fortalecer las acciones encaminadas a lograr
la equidad y la igualdad de las personas con discapacidad para facilitar
su integración e incorporación a la vida social y al trabajo productivo
en todos los ámbitos de la vida nacional.
La
atención a las personas con discapacidad se ha brindado de forma
diferenciada. De manera general se puede afirmar que se ha transitado
de una visión asistencial, clínica y terapéutica, hacia una atención
educativa cada vez más incluyente. Asimismo, las opciones laborales
para el profesor en educación especial se han diversificado en la
última década; actualmente son cada vez más las niñas, los niños,
y los jóvenes que presentan necesidades educativas especiales, con
o sin discapacidad, integrados en las aulas de educación inicial
y básica regular, situación que hace necesaria una participación
directa del docente de educación especial en estos espacios.
A
continuación se presenta un panorama sobre la situación actual a
nivel nacional de la formación inicial de docentes de educación
especial en las escuelas normales, y de las prácticas educativas
que se desarrollan en el ámbito de la educación especial y en otros
sectores.
El Plan de Estudios 1985 de la Licenciatura en
Educación Especial: enfoque y prácticas educativas
El
22 de marzo de 1984, por Decreto Presidencial, se modificó el modelo
de formación de docentes, estableciéndose de manera general el nivel
de licenciatura para los estudios realizados en las escuelas normales,
en cualquiera de sus tipos o especialidades, nivel que ya tenía
la Licenciatura en Educación Especial desde 1974. Con esta modificación,
se formalizó el papel de las escuelas normales como instituciones
de educación superior y el bachillerato se estableció como el antecedente
a la educación normal en cualquiera de sus tipos y modalidades.
Esta
medida generó cambios muy importantes en las escuelas normales,
entre ellos destacan los siguientes: la dimensión del sistema se
redujo, su organización y funcionamiento se alteraron con la asignación
de nuevas responsabilidades para las instituciones, como la difusión
cultural y la investigación educativa. Se establecieron nuevas condiciones
laborales para el personal docente y, sobre todo, se planteó un
cambio radical en la concepción y los contenidos para la formación
de profesores, en particular en el proceso de formación en la Licenciatura
en Educación Especial, pues anteriormente la mayoría de estudiantes
que ingresaban a esta licenciatura eran docentes de educación preescolar
o primaria, que se especializaban en algún área de educación especial.
Enfoque
En
1985 la Licenciatura en Educación Especial se modificó atendiendo
al Decreto señalado anteriormente y considerando la necesidad de
replantear la concepción del hecho y el quehacer educativos, así
como la significación de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Este Plan de Estudios se presentó como la expresión académica de
un nuevo modelo enmarcado en una concepción sociopolítica, para
dar una respuesta congruente con las finalidades, las funciones,
la organización, la metodología y la operación de la educación especial.
El curriculum fue caracterizado por sus diseñadores como
poseedor de una visión académica de amplia proyección conceptual
y operativa, de finalidad esencialmente formativa, sustentado en
bases científicas, psicopedagógicas, sociales, filosóficas, epistemológicas,
culturales y tecnológicas. Sin embargo, después de casi 20 años
de su implementación, es insuficiente para responder a la demanda
educativa actual.
El
Plan 1985 marcó pautas importantes en la formación de docentes de
educación especial, tanto en los contenidos como en la metodología.
Se disminuyó el interés en la perspectiva de atención clínica y
terapéutica, para dar lugar a otra más enfocada a la atención psicopedagógica,
desde la cual se favorecía una intervención que consideraba fundamentalmente
los procesos de desarrollo de los educandos con requerimientos especiales.
No obstante, a partir de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización
de la Educación Básica en 1992, de la reformulación del artículo
tercero constitucional, de la promulgación de la Ley General de
Educación y en particular del Artículo 41, de los avances en las
explicaciones teóricas y en las perspectivas metodológicas, se produjeron
importantes y sustanciales cambios en la educación básica de nuestro
país y, específicamente, en educación especial se reorientaron las
formas de atención en los servicios, provocando que el enfoque del
Plan de Estudios 1985 se desvinculara de los requerimientos del
contexto educativo.
Estructura
El
Plan de Estudios 1985 de la Licenciatura en Educación Especial conservó
la estructura del Plan 1984, implementado para las licenciaturas
en educación preescolar y primaria. Incluía dos áreas de formación:
un Área General de Tronco Común (agtc) para las licenciaturas de todas
las escuelas normales, con la que se pretendía asegurar que los
estudiantes tuvieran una formación básica y otra Área de Formación
Específica (afe)
que incluía contenidos específicos de acuerdo con el nivel educativo
en que los estudiantes desempeñarían su práctica docente (preescolar,
primaria, secundaria o especial). Para el caso de educación especial
se consideraron las seis áreas impartidas en la Normal de Especialización
del Distrito Federal: Audición y Lenguaje, Ceguera y Debilidad Visual,
Deficiencia Mental, Infracción e Inadaptación Social, Problemas
de Aprendizaje, y Trastornos Neuromotores. A su vez, los cursos
del agtc se clasificaron
en líneas de formación social, pedagógica y psicológica, así como
cursos instrumentales. Los cursos del afe
se clasificaron en líneas de formación pedagógica, biomédica y cursos
de apoyo a la formación específica.
En
cada área de especialidad se incluyeron asignaturas relacionadas
con las alteraciones en el desarrollo y con los procesos de enseñanza
y aprendizaje de las discapacidades correspondientes al área de
especialidad.
Operación
No
obstante que los cambios curriculares del Plan 1985 fueron relevantes,
ello no se vio plenamente reflejado en la formación inicial de los
maestros de educación especial, ya que algunos formadores de docentes
que operaron este Plan continuaron poniendo en práctica procedimientos,
metodologías y enfoques anteriores, propiciando diversas interpretaciones
del nuevo diseño e impactando desfavorablemente en el cumplimiento
de los propósitos señalados; aunado a ello, algunas asignaturas
aún conservaban planteamientos del enfoque clínico.
Para
operar el Plan 1985 fue necesario incorporar a la planta docente
de las escuelas normales que ofrecían esta licenciatura a profesionales
de diversas disciplinas, como sociólogos, antropólogos y lingüistas,
entre otros, quienes desde su campo de estudio hacían aportaciones
a la formación de los estudiantes. Ante el desconocimiento de la
educación especial por parte de estos profesionales, las escuelas
normales implementaron diversas estrategias, como la conformación
de academias de trabajo por líneas de formación, por grados o por
áreas. Esta forma de organización no favoreció una visión global
del Plan de Estudios y de los diversos contenidos temáticos, ya
que se privilegió fundamentalmente el trabajo académico a partir
de las líneas de formación, con mínimas oportunidades para hacer
análisis globales de la licenciatura y de cada área de especialidad
en particular.
Como
consecuencia de ello, el trabajo en la Academia se planteó como
una práctica fundamental para los formadores; no obstante, éste
se vio trastocado debido a diversos factores que lo impactaron desfavorablemente,
entre ellos, el bajo porcentaje de docentes con tiempo completo,
siendo predominantes las plazas por asignatura. Esta situación limitó
tanto la participación en los proyectos institucionales como el
compromiso académico.
Por
otra parte, al ingresar bachilleres a la Licenciatura en Educación
Especial se fueron presentando algunas dificultades entre los formadores
de docentes, que seguían centrando su actuación en la enseñanza
de técnicas y métodos específicos para la atención de las personas
con alguna discapacidad, ya que los estudiantes desconocían la práctica
docente en educación básica. La alternativa para suplir esta falta
de antecedentes sobre la didáctica y el ejercicio docente en el
contexto escolar se encontró en los Laboratorios de Docencia, al
considerarlos como ejes formadores. Sin embargo, se observó que
el tiempo destinado a esta tarea era relativamente breve y, por
lo tanto, insuficiente.
Conforme
se fueron modificando leyes y artículos en materia educativa, y
transformando conceptos, enfoques y explicaciones sobre la educación
especial, el Plan 1985 fue rebasado por la operación de esta modalidad
educativa en nuestro país. Esto llevó a los docentes de las normales
a realizar ajustes y modificaciones a los programas, sobre todo
en los contenidos temáticos y en el uso de la bibliografía, con
el fin de atender en mejor medida los requerimientos que se presentaban
en la práctica de la educación especial; en esta dinámica hubo escuelas
normales que no se concretaron sólo a hacer ajustes sino diseñaron
y operaron nuevas propuestas curriculares de transición que elaboraron,
en algunos casos, con base en los planes de estudio de las licenciaturas
reformadas, en el marco del Programa para la Transformación y el
Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales.
Actualmente,
la Licenciatura en Educación Especial se brinda en la mayoría de
las entidades del país y se imparte básicamente en las escuelas
normales. Sin embargo, existen universidades, institutos y Centros
de Actualización del Magisterio que también la ofrecen. Se estima
que aproximadamente 5% de la matrícula general de estudiantes normalistas
cursa esta licenciatura. Es importante destacar las áreas en las
que se forma a los estudiantes. Únicamente la Escuela Normal de
Especialización del Distrito Federal oferta las seis áreas, en tanto
la mayoría sólo ofrece dos. En general, se observa la tendencia
a formar especialistas en tres de las seis áreas: Problemas de Aprendizaje,
con la mayor frecuencia; Audición y Lenguaje, en segundo lugar y
Deficiencia Mental, en tercero.
La educación especial en el contexto de
la educación básica y su trascendencia en la formación de profesores
Durante
la puesta en marcha del Plan de Estudios 1985 para las normales
de especialización, los servicios de educación especial, como ya
se mencionó, se ofrecían en dos modalidades: la indispensable y
la complementaria. Además de los Centros de Orientación, Evaluación
y Canalización (coec),
para apoyar a los padres de familia en la ubicación de sus hijos
en los servicios de educación especial y los Centros de Atención
Psicopedagógica de Educación Preescolar (capep).
La
reorientación de los servicios de educación especial se produjo
no sólo a partir de los cambios en la legislación nacional, también
influyeron las políticas internacionales, derivadas de reconsideraciones
y análisis de los enfoques y las prácticas, que se concretaron en
documentos como el Informe Warnock, la Declaración de
los Derechos del niño, la Declaración de los Derechos de
los Impedidos y la Declaración Mundial sobre Educación
para Todos, en los que se reconoce el derecho de todas las personas
a recibir una educación básica de calidad y se plantean las medidas
para atender a las niñas, los niños y los adolescentes que requieran
apoyos educativos distintos.
Los
principios de normalización, sectorización, individualización de
la enseñanza e integración cobraron suma importancia, y fueron entendidos
como la clave en la formulación de la respuesta que la educación
especial debería ofrecer para atender las necesidades educativas
especiales de los alumnos. De esta manera, los servicios de educación
especial en nuestro país se reorientaron y el curriculum de
la educación básica se tornó su referente fundamental. De los diversos
servicios que existían surgieron dos de gran impacto: la Unidad
de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (usaer)
y el Centro de Atención Múltiple (cam);
asimismo, se crearon las Unidades de Orientación al Público (uop).
La
usaer se concibió
como la instancia técnica y operativa encargada de brindar atención
a los alumnos que presenten necesidades educativas especiales, con
o sin discapacidad, integrados a las escuelas de educación básica,
además de ofrecer orientación al personal docente de la escuela
regular y a los padres de familia.
Las
escuelas de educación especial se constituyeron como cam, es decir, instituciones educativas
que ofrecen educación básica para alumnos que presentan necesidades
educativas especiales con discapacidad, discapacidad múltiple y
otros trastornos severos. En ellos se atienden los distintos niveles
de la educación básica, utilizando los mismos planes y programas
de estudio, con las adecuaciones pertinentes; asimismo, se organizan
en grupos por grado, en función de la edad de los alumnos, lo cual
propicia la concentración del alumnado con distintas discapacidades
en un mismo grupo, sin considerar sus antecedentes escolares. En
algunos cam también
se ofrece intervención temprana y capacitación laboral.
Las
prácticas pedagógicas de los maestros especialistas sufrieron un
cambio notorio. Los docentes que atendían a niñas, niños y jóvenes
con determinada discapacidad tuvieron la necesidad de adentrarse
en la estructura técnico operativa de usaer,
cam o capep (además de la enseñanza que puedieran realizar en diferentes
servicios del sector salud, seguridad pública y en organizaciones
de la sociedad civil, entre otros; donde ponen en marcha procesos
de intervención psicopedagógica, desde el nivel de educación inicial
hasta la atención de adultos).
La
operatividad de sus prácticas se vio significativamente impactada,
ya que no es igual dar una respuesta educativa a un grupo de alumnos
con la misma discapacidad desde una perspectiva homogeneizadora,
para la cual fueron formados, que entender y atender a un grupo
donde se encuentran niños y adolescentes con distintas discapacidades,
como es el caso de los cam; o bien, atender niños que presenten
necesidades educativas especiales, con o sin discapacidad, dentro
de grupos de escuelas de educación básica regular, tratándose de
las usaer. Estos cambios impactaron el proceso
de formación inicial de docentes de educación especial. Podrían
señalarse al respecto, dos planos o criterios para explicar las
vivencias y experiencias que se tuvieron en la última década: el
epistemológico y el teórico-metodológico.
Desde
el plano epistemológico, puede afirmarse que ha habido aproximaciones
en la construcción de los nuevos significados, tanto de la educación
básica en general, como de la educación especial en particular.
Conceptos como educación para todos, integración educativa,
atención a la diversidad, educación de calidad con equidad, educación
inclusiva y respuesta educativa, entre otros, han sido temas
de amplias discusiones en el terreno académico, siendo éstos el
origen del trabajo colegiado entre los docentes. Con estas bases,
como se señaló anteriormente, las escuelas normales realizaron adecuaciones
a los programas del Plan 1985 de la Licenciatura en Educación Especial
o nuevas propuestas curriculares, es decir, actualizaciones pertinentes
y congruentes con las demandas actuales para la operación de los
servicios de educación especial.
Desde
el plano teórico-metodológico se realizaron ajustes importantes,
pues ya no se trataba de orientar el proceso de formación inicial
considerando sólo una determinada área de formación, sino una concepción
más actual y dinámica desde la cual pudiera entenderse y atenderse
a los alumnos que presentaran necesidades educativas especiales.
Las asignaturas Laboratorio de Docencia y Contenidos de Aprendizaje
fueron los espacios transformados para tal efecto. Otro recurso
fundamental fue el intercambio académico entre estudiantes y docentes,
particularmente en las normales que cuentan con dos o más áreas
de formación.
Los
estudiantes de la Licenciatura en Educación Especial llevan a cabo
prácticas educativas en distintos sectores, entre otros: salud,
seguridad pública y organizaciones de la sociedad civil. Atienden
primordialmente a la población con discapacidad que presenta necesidades
educativas especiales, apoyándose en los equipos multidisciplinarios.
Dadas las condiciones y características de estas instituciones,
en la mayoría prevalece una atención clínica-terapéutica; sin embargo,
las prácticas de los estudiantes se van transformando en un trabajo
cada vez más educativo. Cabe señalar que en las áreas de Audición
y Lenguaje, Trastornos Neuromotores, y Ceguera y Debilidad Visual,
dicha transformación de las prácticas sigue un ritmo más lento.
El futuro docente en educación especial
El
futuro docente responderá a la misión de la educación especial establecida
en la actual legislación educativa y concretada en el Programa Nacional
de Fortalecimiento de la Educación Especial y de la Integración
Educativa. Esta misión consiste en: favorecer el acceso y la permanencia
en el sistema educativo de niños, niñas y jóvenes que presenten
necesidades educativas especiales, otorgando prioridad a aquellos
con discapacidad, proporcionando los apoyos indispensables dentro
de un marco de equidad, pertinencia y calidad, que les permita desarrollar
sus capacidades al máximo e integrarse educativa, social y laboralmente.
Estos
planteamientos llevan a considerar que la formación inicial del
futuro docente debe tomar en cuenta diversos conocimientos, competencias,
habilidades, actitudes y valores que le permitan ejercer la profesión
docente con calidad y con un alto nivel de compromiso, a fin de
dar una respuesta educativa adecuada a las necesidades específicas
que presentan los alumnos con o sin discapacidad.
Asimismo,
habrá de desarrollar la disposición y la capacidad para el aprendizaje
permanente, basándose en la propia experiencia y en el estudio sistemático
para desempeñarse en el marco de un trabajo colaborativo que le
lleve a tomar conciencia de las diferencias surgidas de la diversidad
cultural, y a promover el desarrollo de una visión de la enseñanza
que le permita asumirse como un profesional de la misma.
Este
docente debe tener claridad de sus funciones y responsabilidades
en cuanto a la intervención educativa que ponga en marcha, concebir
que su práctica tiene como referente la educación básica, y que
su desempeño profesional es un factor fundamental para cubrir una
preciada meta en nuestro sistema educativo: ofrecer a todas las
personas una educación de calidad con equidad y justicia.

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