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Plan
de Estudios, Licenciatura en Educación Primaria con Enfoque
Intercultural Bilingüe/
Fundamentos
y estructura curricular /
I. Los retos de la formación docente en la
educación básica: la atención educativa con pertinencia cultural
y lingüística de la población indígena en primaria
1. La atención educativa de las niñas y los niños
indígenas en primaria
La población infantil indígena de seis a 14 años, estimada por el Instituto Nacional
Indigenista y el Consejo Nacional de Población, con base en datos
del Censo General de Población y Vivienda 2000 (Instituto Nacional
de Estadística, Geografía e Informática, inegi), es de 2 492 471, de los cuales 2 173 562 asistían a
educación primaria y 318 909 no reportaban asistencia a la escuela.
Los criterios utilizados por el censo fueron la lengua hablada y,
por primera vez, el de autoadscripción como indígena.
La atención escolar a niños y niñas indígenas en el nivel de primaria pública
nacional se identifica con distintas modalidades. En el marco de
la Subsecretaría de Educación Básica y Normal se atienden en escuelas
de educación indígena –pertenecientes al Subsistema de Educación
Indígena–, y en escuelas generales, tanto federales como estatales.
Por su parte, el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe)
ofrece educación primaria a través de cursos comunitarios. Para
el ciclo escolar 2003-2004 fueron atendidos 840 910 niños en escuelas
primarias de educación indígena; otros 353 473 en escuelas primarias
generales y 135 700 por el Conafe.
La mayor concentración de la matrícula escolar de niños indígenas para el nivel
de primaria se encuentra en los centros educativos coordinados por
el Subsistema de Educación Indígena, en 25 entidades
federativas2 del país.Estas escuelas suman un total
de 9 620, de las cuales 8 283 son de organización completa y 1 337
de organización incompleta. Las cifras indican un aumento de 0.4%
en la cobertura y de 1.6% en centros escolares respecto del ciclo
escolar anterior (2002-2003).
Las entidades con mayor concentración de matrícula estudiantil en el nivel de
primaria indígena son: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla,
que reúnen a 74.7% del total de la matrícula.
Con base en el criterio de cobertura por lengua indígena, actualmente en la educación
primaria indígena se atiende a 50 de las 65 lenguas indígenas identificadas.
Dentro de estas 50 lenguas, ocho presentan la mayor concentración
de la matrícula atendida: 64.6%. Estas lenguas son: Náhuatl, con
178 035 alumnos (21.2%); Mixteco, con 87 802 alumnos (10.4%); Tzeltal,
con 76 424 alumnos (9.1%); Tzotzil, con 64 179 alumnos (7.6%); Hñahñu,
con 37 108 alumnos (4.4%); Mazateco, con 33 895 alumnos (4.0%);
Zapoteco, con 33 252 alumnos (4.0%), y Chol3,
con 32 501 alumnos (3.9%).Un total de 297 714 alumnos son hablantes
del resto de las lenguas atendidas, esto es, 35.4% de la matrícula4.
Por otra parte, cada vez se comienzan a identificar más niños indígenas en escuelas
primarias generales en las distintas entidades del país. Algunos
datos señalan que las entidades donde se concentra 80% de estos
niños a nivel nacional (353 473) son: Oaxaca, Veracruz, Chiapas,
Puebla, San Luis Potosí, México e Hidalgo.
2.
Resultados educativos en el nivel de primaria
Si bien la cobertura educativa para las niñas y los niños indígenas se ha incrementado
en los últimos ciclos escolares, persisten aún bajos índices en
la permanencia y en el aprovechamiento escolar.
Los resultados educativos indican que para el ciclo escolar 2003-2004 la deserción
–indicador que mide el abandono escolar– fue de 3.1% para escuelas
de educación indígena contra 1.3% registrado a nivel
nacional5;la reprobación –con la que se manifiesta
la falta de logro educativo para acreditar el acceso al siguiente
grado escolar– fue de 11.1% en escuelas primarias indígenas mientras
que a nivel nacional fue de 5.0%; la eficiencia terminal –a través
de la cual se realiza el seguimiento desde el inicio hasta el término
de una generación– en primaria indígena fue de 78.9% y a nivel nacional
alcanzó 89.7%. No obstante, al comparar resultados al interior de
las entidades federativas existen algunas diferencias en estos resultados
a favor de las escuelas de educación indígena; asimismo, todos estos
indicadores muestran algunas mejoras al compararlos con los resultados
del anterior ciclo escolar.
No hay suficiente información que dé cuenta sobre los anteriores indicadores
respecto de la población indígena que asiste en el nivel de primarias
generales. Algunos estudios señalan que es frecuente que los maestros
identifiquen “dificultades” en estos niños, por lo cual se canaliza
a muchos de ellos a servicios y/o programas como 9-14, o a una atención
psicológica por dificultades lingüísticas o de aprendizaje; se confunde
en ocasiones “diferencias culturales o lingüísticas” con problemas
de aprendizaje, lo cual obstaculiza la trayectoria escolar de los
niños indígenas.
El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE)* realizó una evaluación, con base en otros criterios, sobre los
logros educativos esperados en lectura para el sexto grado de la
escuela primaria, donde indica que el alumno está preparado para
comprender eficientemente distintos tipos de texto; esto es, que
es capaz de resumir, establecer relaciones, integrar información,
comprender el tema central de un texto y jerarquizar información.
Evidencias en la investigación señalan que los educandos que poseen
estas habilidades en la lectura tienen mayor probabilidad de éxito
en su proceso de aprendizaje, sea de tipo escolar o no.
El inee reporta que en el ciclo
escolar 2002-2003 en ninguna entidad federativa el porcentaje de
alumnos que logran niveles altos de lectura es superior a 25%; el
porcentaje nacional es de apenas 13.5%. Al comparar los resultados
por tipos de escuela se evidencian las diferencias; mientras sólo
2.5% de los alumnos que egresan de las escuelas de educación indígena
–de 18 entidades– y 6.3% de la primaria rural pública logran niveles
altos de lectura, 14.1% de los egresados de las escuelas urbanas
públicas lo alcanzan. En este mismo ciclo escolar, otro indicador
mide el porcentaje de alumnos con logro educativo alto en matemáticas,
respecto de los propósitos planteados en el curriculum de
educación básica para el sexto grado. La información indica que
sólo 3.2% de los alumnos, a nivel nacional, ha desarrollado las
habilidades matemáticas. En el caso de los egresados de educación
indígena, en 18 entidades el porcentaje de alumnos con nivel alto
de logro es superior a 2%, y en ocho entidades ni un solo estudiante
alcanza el resultado esperado; 1.5% de la primaria rural pública
logra niveles altos en matemáticas contra 3.1% de los egresados
de las escuelas urbanas públicas. Estos resultados muestran, de
alguna manera, la inequidad en la atención a las niñas y a los niños
que cursan la educación primaria en escuelas rurales e indígenas.
Esta inequidad en la atención afecta el desarrollo de distintas competencias
y habilidades en el conjunto de la población infantil que asiste
a escuelas primarias, las cuales son indispensables para que continúen
su desarrollo académico de manera satisfactoria. Para el caso de
los niños y las niñas indígenas esta inequidad se explica, en parte,
por la forma en que ha sido concebida históricamente su atención
educativa; por el tratamiento pedagógico brindado al tema de las
culturas y las lenguas al interior de los curricula, así
como por las estrategias utilizadas para formar y acreditar a los
maestros que han atendido y atienden a esta población. Las principales
dificultades que se identifican actualmente en el nivel de primaria
indígena para la atención educativa con pertinencia cultural y lingüística
se mencionan a continuación.
3.
Los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lengua materna y de
una segunda lengua, y el desarrollo de una práctica educativa bilingüe
Distintas evaluaciones señalan la necesidad de iniciar los procesos de desarrollo
lingüístico, principalmente los de enseñanza y aprendizaje, en la
lengua materna de los niños, porque de este modo se favorece la
efectiva transferencia de aprendizajes de una lengua a otra y la
posibilidad de realizar reflexiones metalingüísticas a partir de
la lengua materna y posteriormente en la segunda lengua. Se ha demostrado
que cuando estos procesos se realizan se favorece un mejor aprovechamiento
y desempeño escolar de los educandos, así como el fortalecimiento
de las identidades individual y colectiva y la conformación de una
alta autoestima*.
Una dificultad para la enseñanza de la lengua indígena y del español en las escuelas
primarias indígenas radica en la tendencia a utilizar la lengua
indígena sólo como puente para acceder a los temas y contenidos
del curriculum vigente en el nivel de primaria y su tratamiento
en español. De este modo no se permite el desarrollo de la lengua
indígena ni ésta es considerada al interior del curriculum
como tema y contenido para su estudio. Al no desarrollar habilidades
lingüísticas y comunicativas en las lenguas maternas se obstaculiza
también el desarrollo de dichas habilidades en la segunda lengua.
Lo anterior se vincula, en parte, con las condiciones sociolingüísticas y los
efectos del tipo de formación vivida por los docentes, tales como:
a) la relación de asimetría en que las lenguas indígenas
se encuentran respecto del español ha traído como resultado la desvalorización
que sienten los maestros, y en ocasiones los niños, sobre éstas.
La función y el uso restringido de las lenguas indígenas contrasta
con el uso del español en todos los ámbitos sociales y con la presencia
de gran cantidad de materiales de estudio y literarios en esa lengua,
lo que no sucede con las lenguas indígenas; b) la ausencia
de espacios en la formación docente que consideren las implicaciones
del trabajo pedagógico en contextos de diversidad lingüística, lo
que incluye la reflexión sobre los distintos procesos y las estrategias
que se requieren para la enseñanza de una segunda lengua, sea el
caso del español o de la lengua indígena, y c) la situación
de algunas lenguas indígenas que se ven reducidas al ámbito local
y de la comunidad o que carecen de alfabetos consensados y desarrollados
para su uso escolar; la escuela no puede resolver por sí misma este
aspecto, pero sí puede contribuir a fomentar el uso y la presencia
oral y escrita de las lenguas indígenas considerando las diferencias
que cada una de ellas presenta en su desarrollo.
Por lo dicho, el enfoque comunicativo y de producción textual se considera potencialmente
útil para sustentar el tratamiento pedagógico de las lenguas y aportar
al desarrollo lingüístico de las mismas.
4.
El reconocimiento y la valoración de los antecedentes socioculturales
de los educandos
La consideración de la diversidad de estilos y formas de aprender, comunicar
y expresar que tienen los niños y las niñas indígenas no ha formado
parte del repertorio pedagógico de los docentes; esa diversidad
se presenta desde antes que los niños ingresen a la escuela y son
aspectos que están configurados por la cultura y la lengua de los
pueblos y comunidades a que pertenecen. Para establecer un clima
de trabajo potenciador de las identidades, habilidades y competencias
de los diferentes miembros del grupo escolar, es necesario considerar
la cultura y la lengua de sus comunidades de origen. Tratar esta
dimensión de manera pedagógica en el curriculum ha llevado,
en ocasiones, a plantear el tratamiento de contenidos desde una
perspectiva de agregación –es decir, los contenidos del curriculum
nacional más diversas maneras de entender los contenidos de la cultura
propia– en lugar de repensar las estrategias de acercamiento a los
objetos de conocimiento, que pueden incluir la articulación de lenguas
y culturas indígenas con los contenidos del curriculum. Por
otra parte, desconocer que los niños y las niñas indígenas tienen
formas de aprender y comunicarse en las que ponen en juego distintas
habilidades y destrezas, incluyendo las lingüísticas, ha incidido
negativamente en la posibilidad de generar procesos de aprendizajes
significativos, culturalmente pertinentes y por lo tanto más efectivos.
5.
El dominio de estrategias y la utilización de libros de texto para
la enseñanza en contextos multiculturales y plurilingües
Para los docentes que atienden a niños indígenas resulta un desafío la aplicación
de estrategias de enseñanza más favorables para trabajar en grupos
con características y situaciones lingüísticas diferenciadas, ya
sea en escuelas de organización completa o incompleta. La investigación
señala que las principales dificultades se ubican, tanto para los
maestros de primarias generales como indígenas, en utilizar con
flexibilidad el Plan y programas de estudio1993. Educación Básica.
Primaria, lo cual implica tener como principal referente las
características sociales, culturales y lingüísticas de los niños
y de sus comunidades, dominar los enfoques y los contenidos para
el trabajo del aula, así como diseñar y desarrollar estrategias
para abordar el trabajo en grupos multigrado. Utilizar los libros
de texto, tanto en lengua indígena como en español, así como otros
materiales para la enseñanza, representa una habilidad no siempre
presente en las prácticas de los docentes. En este sentido, propiciar
formas de trabajo pedagógico que respondan a los diversos contextos,
utilizar los recursos didácticos y los libros de texto, considerar
al enfoque comunicativo y de producción textual como base para sustentar
el tratamiento pedagógico de las lenguas, y aportar al desarrollo
lingüístico de éstas, puede representar mejoras significativas en
los resultados educativos de los niños y las niñas indígenas.
6.
La gestión escolar
En el rubro de la gestión escolar, entendida como la organización y el funcionamiento
de cada escuela, existen distintas dificultades que inciden en el
trabajo del maestro de escuelas indígenas y en los resultados educativos
de los niños. Entre dichas dificultades sigue presente la tradición
de que en el maestro rural confluyen tanto la tarea docente como
las tareas de servicio para la comunidad. Esa conjunción de funciones
no siempre ha beneficiado al trabajo que el docente debe realizar
en el aula, pues los otros compromisos que asume en las comunidades
restan tiempo y atención a su trabajo académico.
La relación con la comunidad donde se ubica la escuela en muchos casos se ve
reducida a las distintas colaboraciones que se solicitan a los padres
de familia, las cuales se traducen en aportes de dinero y trabajos
–como arreglos y construcciones para la escuela. En este sentido,
aún falta desarrollar un diálogo entre comunidad, maestros y autoridades
educativas que favorezca el entendimiento de las diferentes situaciones
y necesidades que presenta cada comunidad, con el fin de lograr
un trabajo colaborativo en beneficio de los niños y de sus procesos
educativos.
Por otra parte, la asignación de docentes que no siempre dominan la lengua indígena
de la comunidad donde desempeñan su labor, es un aspecto que con
frecuencia caracteriza la operación de la escuela, donde lo que
se privilegia no siempre es lo académico. Lo anterior repercute
en los resultados educativos, así como en la percepción que las
comunidades y los maestros construyen sobre la formación que reciben
o deben recibir los niños.
Frente a las dificultades descritas resulta fundamental considerar el papel que
puede desempeñar el maestro, por lo cual la formación inicial retoma
los retos planteados como parte de la reflexión y de la búsqueda
de estrategias más adecuadas que habrán de desarrollar los futuros
docentes que estarán a cargo de la educación de las niñas y de los
niños indígenas.

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