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Plan
de Estudios, Licenciatura en Educación Física/
Las
escuelas normales y la formación de maestros: evolución
y situación actual
Antecedentes
históricos de la educación física en México
En este apartado
se ofrece un panorama general de algunos aspectos del desarrollo
de la educación física en México. Se ha utilizado
un enfoque que permita relacionar la historia de nuestro país
—como nación independiente y republicana— y el desarrollo
de la educación con el papel que han jugado los maestros
en este proyecto y con las líneas generales que definieron
la formación de profesores y la práctica de la educación
física en la escuela. Esta manera de comprender el pasado
vincula la educación con la época correspondiente
y permite ubicar la educación física en el marco
de un proceso caracterizado por distintas influencias.
En la instrucción
pública en México, asociada a la construcción
de nuestro país y a la consolidación del Estado
moderno, sobresalen los múltiples esfuerzos por atender
las demandas sociales de la población. La formación
de profesores de educación física ha sido parte
de la política educativa nacional y ha encauzado sus planes
y programas hacia el cumplimiento de los principios educativos
y, particularmente, hacia el desenvolvimiento integral de los
alumnos y las alumnas.
Desde hace
mucho tiempo las escuelas normales han tenido a su cargo la formación
de profesores para la educación básica y el papel
del maestro ha sido esencial en la consolidación del proyecto
educativo. Así, en 1885, en la Escuela Modelo de Orizaba
y en la escuela normal de Xalapa, Enrique C. Rébsamen,
mediante los cursos de perfeccionamiento para profesores, advirtió
que la teoría de la disciplina, la importancia del trabajo
corporal y la enseñanza de los principios de la educación
física e higiénica eran los componentes básicos
del perfil del maestro.
Posteriormente,
en el primero y segundo congresos de instrucción, que tuvieron
lugar entre 1889 y 1891, se subrayó la importancia de la
educación física en los diferentes grados educativos,
para tomarla en cuenta dentro de los programas oficiales. Como resultado,
en 1891 se instituyó la Ley Reglamentaria de la Instrucción
Obligatoria del Distrito Federal y Territorios de Tepic y Baja California,
que reconoció a la educación física como parte
de la formación escolar integral. En esa época, la
inclusión de la educación física en los planes
y programas de educación primaria se caracterizó por
la impartición de las primeras clases de gimnasia en las
escuelas elementales del país.
En 1907 fue
creada la Escuela Magistral de Esgrima y Gimnasia y, al año
siguiente, la institución contaba con su primer mapa curricular,
que ofrecía las bases para la formación de profesores
en educación física, la cual estaba orientada, sobre
todo, a la formación militar.
Como resultado
del movimiento social que inició en 1910, el congreso Constituyente
de 1917 enfatizó el carácter público y laico
de la educación, y definió un proyecto de cultura
que trajo consigo el reconocimiento de los valores nacionales y
el fortalecimiento de la unidad del país. En este proyecto
se resaltaba el papel del maestro como promotor de la educación
y a ésta como un derecho de todos los niños y jóvenes
en edad escolar y como fundamento de una sociedad equitativa, desarrollada
y con profundo sentido humanístico.
Con la creación
de la SEP en 1921 y el gran impulso que dio su titular, José
Vasconcelos, a la consolidación de la educación nacional,
se contó de ahí en adelante con una instancia organizativa
que desde sus inicios contempló en su proyecto a la educación
física. Desde esta perspectiva se formuló un nuevo
concepto de educación física que hacía referencia
a las formas que adquiere la expresión corporal humana y
se concibió al educador físico como el responsable
de promover conocimientos y desarrollar habilidades en este campo.
En palabras de Vasconcelos, se trataba de “estimular a través
del ejercicio la salud física y espiritual, desvinculándola
del récord y la apuesta”.
En 1923, la
creación de la Dirección General de Educación
Física y de la Escuela Elemental de Educación Física
para formar profesores significó un avance importante hacia
la consolidación del proyecto postulado por la SEP. La propuesta
se orientó con un enfoque metodológico y sistemático
de la especialidad (1923-1927), que buscó concretar la relación
entre cuerpo y mente, y promover, mediante la práctica del
juego y el deporte, el ideal corporal como reflejo de la moral
más alta. Además, en la propuesta se proponía
rescatar las danzas autóctonas y el folclor, entendidos como
bienes culturales que preservan el sentido de lo mexicano
y se incorporó la enseñanza de los deportes de origen
anglosajón: atletismo, basquetbol, voleibol, futbol y natación.
En esa época existió también la Escuela Universitaria
de Educación Física, fundada en 1927, dependiente
de la Universidad Nacional, que orientaba la disciplina con un enfoque
higiénico-deportivo, para promover el cuidado de la salud.
Durante los
años 30 se delineó desde la SEP una visión
comunitaria y socializadora de la educación, en el marco
de la educación socialista que caracterizó el periodo
presidencial de Lázaro Cárdenas. De acuerdo con este
proyecto, y con el fin de centralizar la coordinación de
la educación física a nivel nacional, se creó
el Departamento Autónomo de Educación Física.
Además, para formar profesores en esta especialidad, que
trabajaran en los distintos niveles y modalidades educativas del
país, en 1936 se fundó la Escuela Normal de Educación
Física, que permaneció hasta 1943, donde se impulsó
una formación docente “nacionalista y patriótica”
mediante el deporte. Los egresados promovieron las tablas gimnásticas
y los ejercicios de orden y control —de influencia militar—, tales
como la táctica y la estrategia aplicadas a la enseñanza
del deporte.
En esa época,
destacados educadores mexicanos impulsaron la formación de
maestros basada en el enfoque activo, según el cual la escuela
debía ofrecer una variedad de experiencias productivas y
sociales para que los alumnos identificaran problemas y aprendieran
a resolverlos con creatividad. También apoyaron estrategias
para expandir la educación popular, en la búsqueda
de una mayor equidad y solidaridad en beneficio de la población.
Entre 1943
y 1949, la Escuela Normal y Premilitar de Educación Física
se organizó bajo un enfoque que ponía el énfasis
en una concepción militar de la actividad física,
acorde con las condiciones que caracterizaban la época de
finales de la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la posguerra.
Con un propósito diferente, entre 1949 y 1955, la Escuela
Nacional de Educación Física (ENEF) se orientó
hacia una concepción de la disciplina basada en lo deportivo.
Durante aquellos
años la formación de docentes de educación
física se consolidó institucionalmente y comenzó
su expansión mediante la apertura de escuelas en distintas
entidades del país. Esto fortaleció la calidad educativa
en lugares donde la educación física era impartida
por egresados de escuelas normales, ya que en la mayoría
de los estados los docentes no tenían la preparación
adecuada.
A
finales de los años 60 apareció, de manera predominante
en el ámbito del deporte internacional, el enfoque técnico-deportivo,
que caracterizó la propuesta formativa brindada por la ENEF.
Al inicio de los años 70, en esta misma escuela se estableció
el plan de estudios de cuatro años; durante esta década,
la formación de docentes se sometió a un análisis
crítico, enriquecido con la incorporación del enfoque
psicomotriz, el cual tenía como base los principios que fundamentaban
la importancia del desarrollo psicomotor en la adquisición
de un pensamiento superior y buscaban soluciones que hicieran más
eficaces los procesos educativos. Este enfoque formativo criticaba
la concepción biomotriz, base del enfoque técnico-deportivo
y de los sistemas de entrenamiento deportivo que creaban estereotipos
estables y rígidos, los cuales terminaban por afectar la
capacidad física.
La
propuesta de la tecnología educativa, que dio lugar a los
programas por objetivos, centró el proceso educativo en tres
esferas de desarrollo: cognoscitiva, afectiva y motriz. En el marco
de estos programas, la tendencia deportiva psicomotriz enfatizó
la educación psicocinética para los primeros años
de escolaridad básica (preescolar y los tres primeros grados
de primaria) y la actividad deportiva en los tres grados restantes
de la educación primaria y en la secundaria. Se definió
a la educación física como educación por
el movimiento, con lo que se propició el reconocimiento
de la especialidad como disciplina educativa.
Con la creciente
urbanización, el desarrollo industrial y el incremento del
tiempo libre, y en respuesta al interés de los alumnos por
el juego y las actividades deportivas, la formación de docentes
se fortaleció considerablemente e incorporó, dentro
del marco de los programas por objetivos y con el enfoque psicomotriz,
la enseñanza de actividades lúdicas y recreativas.
El Acuerdo
Secretarial 11140, del 6 de septiembre de 1976, estableció
los estudios de licenciatura para formar docentes en educación
física y autorizó el plan y los programas de estudio
en las modalidades escolarizada y extraescolar; esta última
con el fin de que los profesores de educación física
en servicio alcanzaran el nivel de licenciatura. Con ello se establecieron
las responsabilidades en la formación de docentes y se marcó
la pauta para atender los servicios por medio de áreas: docencia,
investigación, difusión y extensión de la cultura.
En este proceso, la Escuela Superior de Educación Física
(ESEF, antes ENEF) del Distrito Federal cumplió un papel
importante en el diseño de un plan de estudios basado en
un enfoque psicomotriz y deportivo.
En el Informe
de Labores 1981-1982, de la SEP, se señala que “Se reestructuraron
los planes de estudio de las escuelas normales de educación
física, y se produjeron e imprimieron los materiales de apoyo
necesarios” para el sistema escolarizado; además, en 1982
se creó la Subsecretaría del Deporte, a la que se
inscribió la ESEF, institución donde se elaboró
el documento de reestructuración académica que permitió
delinear el modelo curricular del plan de estudios de 1982 para
la formación de educadores físicos. Fue una reestructuración
porque al plan de estudios de 1976, que estableció el nivel
de licenciatura, se le hicieron modificaciones para reforzar el
enfoque deportivo y psicomotriz.
El
plan 1982 propuso la formación de estudiantes en 10 campos:
pedagógico, psicológico, administrativo, investigación,
cultura general, cívico-social, filosófico, biológico,
técnico-deportivo y artístico. Estos campos se estructuraron
en cinco áreas de formación, con los siguientes porcentajes
aproximados y de acuerdo con el número de horas asignadas
en el mapa curricular: técnico-deportiva (36.7%), ciencias
psicopedagógicas (20.6%), ciencias biológicas (18.3%),
ciencias sociales (10.3%) y técnico-artística (5.7%).
Además de las materias optativas —la mayoría del área
técnico-deportiva— a las que correspondió 9.1%.
Este modelo
marcó la pauta para la formación de profesores de
educación física en el Distrito Federal y fue adoptado
por otras entidades federativas; su fundamentación, basada
en la tecnología educativa, significó un avance importante
en su momento, puesto que consideró los principios pedagógicos,
los conocimientos y las habilidades a desarrollar en la formación
de los estudiantes, así como los rasgos, las cualidades y
las características del profesional en su perfil de ingreso,
egreso y campo profesional.
Por
acuerdo presidencial, el 23 de marzo de 1984 todos los estudios
de educación normal se elevaron a nivel licenciatura. En
el caso de la educación física, esta medida ratificó
lo establecido desde 1976 e implicó, para las escuelas normales
que ofrecían dichos estudios, su adscripción a la
Dirección General de Educación Normal y Actualización
del Magisterio en 1985.
Con el Acuerdo
Secretarial 136, publicado el 7 de junio de 1988, se derogó
el Plan de Estudios 1976 de la Licenciatura en Educación
Física, en lo correspondiente a la modalidad extraescolar
y se aprobó una versión ajustada del Plan de Estudios
1982, que aún se aplica en modalidad semiescolarizada.
La SEP, mediante
el Acuerdo Secretarial 141, publicado el 5 de septiembre de 1988,
aprobó los planes y programas de educación física
para la educación inicial, preescolar, primaria y secundaria,
cuyo enfoque se definió como orgánico-funcional. La
organización del esquema corporal y el rendimiento físico
se plantearon como contenidos generales de la educación física
para la educación básica. En la búsqueda de
mayor capacidad física y eficiencia del movimiento, se definió
a la educación física como la educación del
movimiento, y a éste se le consideró como un medio
para alcanzar el desarrollo de la personalidad humana; además,
se eligieron como vías de activación física
las técnicas de recreación, la iniciación al
ritmo y al deporte, y como actividades permanentes la respiración,
la relajación y la postura.
A
principios de los años 90, tanto en el ámbito nacional
como en el internacional, se planteó la necesidad de responder
a la crisis social desde el campo educativo, por lo que se exigió
revalorar el papel de la educación física, reconceptualizar
la disciplina y redefinir el objeto de estudio y de trabajo; incluso
algunos autores propusieron cambiar su denominación. Por
su parte, organismos internacionales, como la UNESCO, han enfocado
el trabajo en esta área hacia los conceptos de acondicionamiento
y actividad física, en favor de la salud integral del individuo
y de la sociedad y en contra del sedentarismo.
El proceso
de formación de profesores de educación física
ha incorporado los valores y principios de la política educativa
del Estado mexicano, así como distintos enfoques y propuestas
surgidas en este campo del conocimiento, desde la concepción
tradicional, higiénico militar, de la gimnasia, basada en
ejercicios estereotipados y de repetición mecánica,
vigentes a principios del siglo XX, hasta los conceptos actuales
sustentados en la educación motriz, el deporte escolar, el
uso del tiempo libre, la educación física para la
salud y la expresión corporal, entre otros. En este marco
histórico, resulta interesante reflexionar acerca de si la
educación física ha hecho aportaciones relevantes
a la educación integral de los escolares o si, por el contrario,
el que en la práctica docente prevalezcan tendencias basadas
en algunos de los enfoques descritos, sobre todo en el deportivo-competitivo,
limita el trabajo educativo de la disciplina.
Si
bien se ha ratificado al movimiento como el medio educativo y el
objeto de la educación física, el reto urgente consiste
en vincular sus contenidos con las condiciones de vida de los alumnos
y sus necesidades educativas, dando como resultado una orientación
que contribuya a lograr los propósitos de la educación
básica en nuestro país.

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