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Plan
de Estudios, Licenciatura en Educación Física/
Las
escuelas normales y la formación de maestros: evolución
y situación actual
Situación
actual de la educación física en las escuelas normales
y en las escuelas de educación básica
A continuación
se presenta un análisis sobre la situación actual
de la educación física en las escuelas normales
y en las escuelas de educación básica a nivel nacional,
del cual, a manera de diagnóstico general, se deriva la
necesidad de reorientar la educación física en la
educación básica y se da sustento al perfil de egreso
y a los criterios y orientaciones académicas del nuevo
Plan de Estudios de la Licenciatura en Educación Física.
El
Plan de Estudios 1982 de la Licenciatura en Educación Física:
enfoque y prácticas educativas en las escuelas normales
Nuestro
país demanda más y mejores profesores de educación
física para que este campo de conocimiento se fortalezca
y asuma el valor que le corresponde dentro de la educación
básica. Para lograr dicho propósito, se requiere tomar
como punto de partida la situación que viven las escuelas
formadoras de docentes en educación física, reflexionar
sobre los problemas que enfrentan y aprovechar sus mejores experiencias.
Este es el procedimiento más apropiado para reorientar su
función y reordenar su oferta profesional.
Existen muchos
profesores en las escuelas normales y en las de educación
básica, dedicados a la educación física, que
a partir de sus experiencias y preocupados por el desarrollo integral
de sus alumnos mejoran de manera cotidiana su práctica docente;
otros, además, están atentos de las nuevas producciones
teóricas en el campo del desarrollo motriz, el deporte, la
pedagogía, etcétera. Estos esfuerzos individuales,
aunque son valiosos, resultan insuficientes ante el desafío
que enfrenta la educación física en México,
el cual demanda que estas actitudes positivas sean asumidas por
todos los profesores de educación física y que los
debates sobre la orientación de esta especialidad les sean
accesibles.
En las escuelas
normales existe confusión o poca difusión sobre cuál
es el campo de desarrollo de la educación física.
Muchos estudiantes que ingresan a la licenciatura identifican a
la educación física con deporte; la escuela normal,
a lo largo de cuatro años, contribuye sólo en parte
a redefinir este concepto, además de proporcionar una idea
parcial de lo que significa el campo profesional del docente de
educación física. Para algunos estudiantes, ésta
persigue como fin el desarrollo armónico del individuo por
medio de la actividad física y el movimiento, prepara para
una vida activa y enseña a solucionar problemas; para otros,
se refiere al control del funcionamiento de nuestro cuerpo: saber
cómo trabaja y conocer los beneficios de la actividad física;
algunos más señalan que la educación física
es una asignatura en la que se aprende divirtiéndose, que
sirve para determinar qué deporte va a practicar la persona,
o para darle pautas y bases a los niños y a los adolescentes,
de modo que sepan lo que pueden lograr mediante el deporte y la
socialización. Hay quienes la conciben como complemento de
las demás áreas de enseñanza; incluso la consideran
como el medio principal para la enseñanza de valores y actitudes.
La gama de
concepciones sobre la educación física es amplia:
desde quienes la consideran complementaria, hasta quienes la sobrevaloran
y la definen como todo o lo más importante
a trabajar con los educandos. Tampoco existe suficiente claridad
acerca de si es una disciplina, una actividad, un medio o una ciencia.
El desarrollo
conceptual y didáctico de la educación física
que se ha alcanzado en diversas partes del mundo exige una revisión
de los conocimientos y plantea la necesidad de la actualización
profesional y pedagógica de los maestros de las escuelas
normales en nuestro país. En este sentido, la oferta formativa
del plan de estudios vigente (1982) o las modificaciones que se
han derivado de él, sitúa en desventaja profesional
a los estudiantes que egresan de estas escuelas, ya que en los contenidos
de dicha propuesta no se les ofrece la oportunidad de conocer los
avances actuales de la educación en general y los hallazgos
y resultados de la investigación para comprender el desarrollo
infantil y de los adolescentes, que han generado cambios en las
formas de concebir y propiciar el aprendizaje y, con este saber,
ejercer la enseñanza en las escuelas.
Dado que existen
una oferta formativa y un desarrollo diversos entre los planteles
que imparten la licenciatura, las actividades se realizan de manera
diferenciada en cada normal, muchas de ellas enfrentan carencias
por falta de los recursos indispensables para el cumplimiento de
los objetivos propuestos. En varias escuelas existe poco intercambio
académico entre la comunidad normalista más allá
del aula y de las rutinas de la administración y la organización
escolares.
A partir de
analizar cómo se imparten clases en la escuela normal y de
tomar a la sesión como la célula de trabajo o estructura
más representativa de la educación física,
se puede valorar la orientación y el enfoque que generó
el plan 1982: éste ha propiciado en los docentes prácticas
educativas que, entre otros aspectos, se caracterizan por la rutina
y la monotonía, y por el desarrollo de clases poco amenas,
en contradicción con la naturaleza activa de la educación
física.
Durante las
sesiones de clase muchos profesores se desenvuelven académicamente
centrándose sólo en su materia, sin establecer una
vinculación con el conjunto de asignaturas del plan de estudios,
o del área en que se inscribe su curso.
Algunos profesores
desconocen en su totalidad la propuesta curricular; el efecto que
esta práctica genera en los estudiantes es una formación
fragmentada, en la que se acumulan conocimientos sin continuidad
y sin propósitos deliberados. Asimismo, es notorio cómo
la preparación de la observación y la práctica
docente, que realizarán los estudiantes en las escuelas de
educación básica, las visitas por parte de sus profesores
de la normal durante los periodos de práctica y el análisis
de éstos al regresar a las escuelas normales, son actividades
que se limitan sustancialmente al trabajo que realizan los maestros
que imparten la asignatura de didáctica; es decir, el conjunto
de la planta docente no tiene oportunidad de vincular la teoría
con la práctica educativa.
Otros maestros,
al desarrollar sus clases, relacionan poco los contenidos de la
asignatura con situaciones que se presentan en la práctica
pedagógica de la educación física. Es casi
nula la referencia a los niños y a los adolescentes, a las
estrategias didácticas que se pueden emplear y poco se aprovecha
lo que los estudiantes saben al respecto, como resultado de su propia
experiencia escolar y de la observación y la práctica
docente. Esto se debe, en general, al desconocimiento del trabajo
que se realiza en las escuelas de educación básica,
de los programas de estudio de educación física y
de los materiales diseñados por la SEP para apoyar las tareas
del maestro en esta asignatura.
Respecto a
la vinculación entre la teoría y la práctica
en educación física, existe un serio problema sobre
cómo entienden dicha relación los profesores y los
estudiantes normalistas. Lo común es que se considere a la
educación física como una disciplina eminentemente
práctica y, en consecuencia, durante la formación
inicial se leen pocos textos, se escribe y se consulta lo estrictamente
necesario, como apuntes o notas, lo que contribuye escasamente a
que los alumnos adquieran el hábito profesional de fundamentar
el saber disciplinario y didáctico: las habilidades intelectuales
de los alumnos no constituyen un eje formativo importante. Otra
concepción del vínculo entre teoría y práctica
sigue la lógica de proporcionar, primero, el conocimiento
teórico y después solicitar a los estudiantes que
“apliquen” en la educación básica los conocimientos,
conceptos y propuestas teóricas sobre la actividad física
adquiridos en la escuela normal. Finalmente, los maestros de algunas
asignaturas consideran que la materia que imparten no requiere práctica
o referentes concretos en la realidad, porque forma parte de un
sistema teórico válido en sí mismo.
En las escuelas
normales se observa que los maestros y los alumnos analizan escasamente
conceptos teóricos, pocas veces hacen referencia a la práctica
para comprenderlos, no reflexionan nuevamente sobre dichos conceptos
ni los relacionan con el mundo escolar o con la motricidad de niños
y jóvenes, tampoco buscan la fundamentación de alguna
actividad motriz que realicen en los conceptos que estudian, ni
elaboran estrategias para aplicar en la escuela como una medida
para relacionar adecuadamente la teoría con la práctica.
En conclusión, el conocimiento teórico que se enseña,
la práctica motriz que se realiza y la competencia didáctica
que se trata de lograr, no constituyen un cuerpo de conocimiento
interrelacionado.
Estas visiones
sobre el papel que juega la teoría y su correlación
con la práctica de la motricidad en la formación de
los futuros licenciados en educación física, tienen
su corolario en la preparación pedagógica que reciben
en promedio los estudiantes: sesiones de clases monótonas
en las aulas de las escuelas normales y una visión de la
educación física limitada en sus medios y recursos
didácticos. Incluso, es común que los maestros descarguen
en los alumnos la responsabilidad de la clase mediante un trabajo
de equipo insuficientemente sustentado, lo que resulta poco formativo
para personas que luego ejercerán como profesores de niños
o adolescentes.
Una parte importante
de las asignaturas que se estudian en las escuelas normales de educación
física no son fundamentales para este campo de conocimiento
y escasamente contribuyen al desempeño laboral del educador
físico como docente. El plan vigente tiene mucha carga de
trabajo en el área técnico-deportiva con asignaturas
obligatorias y optativas. En la visión de muchos maestros
y alumnos los fundamentos técnico-deportivos son esenciales
para saber cómo conducir las clases, lo que significa que
este enfoque se prioriza por encima de un enfoque pedagógico
de la educación física, que estaría en mayor
concordancia con la formación para la docencia desde las
escuelas normales.
Los conocimientos
que aporta la licenciatura a los estudiantes no son suficientes
para la enseñanza de la educación física en
las escuelas de educación básica, si se toma como
referente principal a los niños y a los adolescentes en sus
posibilidades físicas, motrices, cognitivas y afectivas,
y si se analizan, además, los propósitos y contenidos
de la educación básica vigentes en nuestro país.
El plan de estudios 1982 carece de una propuesta sólidamente
estructurada para que los alumnos normalistas, mediante el estudio
de diversas asignaturas, analicen cómo los educandos se desarrollan
y adquieren conocimientos y habilidades.
En general,
algunos de los principales problemas que enfrentan las escuelas
normales de la Licenciatura en Educación Física en
su funcionamiento y para el logro de sus propósitos formativos
son:
-
Escasa actualización
docente. La actualización se ofrece desvinculada de la
práctica educativa de este campo disciplinario. Se reitera
el mismo conocimiento aprendido hace muchos años.
-
No se valora
el trabajo colegiado. En las escuelas se impulsa poco el trabajo
colegiado entre maestros, y las academias se han constituido
en espacios donde hay escasa vinculación entre la planta
docente y con el cuerpo directivo.
-
Carencia
de acervos actualizados. No hay material bibliográfico
y audiovisual en las bibliotecas y el que existe no está
actualizado o es insuficiente. Esta situación impide
cubrir los contenidos educativos satisfactoriamente y desarrollar
la habilidad de buscar e interpretar información a través
de indagaciones sencillas sobre los temas de estudio.
-
Material
didáctico insuficiente. Falta de material y equipo, lo
que dificulta o retrasa el buen desarrollo de las actividades
académicas.
-
Instalaciones
inadecuadas o en deterioro. Algunas normales no cuentan con
las instalaciones que se requieren, en función de las
necesidades que genera la formación inicial en educación
física. El efecto es que los conocimientos se quedan
en el plano teórico porque no hay forma de demostrarlos
o vincularlos con la práctica. Otras escuelas han establecido
acuerdos con instituciones de la comunidad a fin de que les
permitan hacer uso de sus instalaciones, pero son insuficientes
y cuando las utilizan dedican demasiado tiempo para trasladarse
a ellas.
Existen otros
problemas que se presentan diferenciadamente en cada escuela pero
que igualmente afectan la formación inicial de profesores
de educación física, entre los que se encuentran:
el perfil profesional de algunos docentes del área no se
ajusta al requerido; la falta de trabajo colegiado y de planeación
de clases, que origina que éstas se improvisen; la aplicación
de varios planes de estudios en una misma escuela; y el incumplimiento
del calendario escolar.
No obstante,
existen condiciones para renovar la Licenciatura en Educación
Física y recuperar la importante misión educativa
que tienen asignada las escuelas que la imparten, entre las que
destacan:
a)
Los valiosos intentos que han hecho varias escuelas normales
por adaptar y actualizar el plan de 1982.
b)
Las experiencias exitosas que han acumulado muchos maestros
a lo largo de sus años de servicio, al incorporar y aprovechar
nuevas tendencias, enfoques y aportaciones de la investigación
en el campo de la educación física, como resultado
del esfuerzo individual por asistir a cursos, talleres y congresos.
Este interés ha permitido la discusión y el análisis
sobre problemáticas concretas de la práctica educativa,
así como transformar sus prácticas docentes.
c)
El impacto de la reforma de la formación inicial, que se
desarrolla actualmente en nuestro país; es decir, el ambiente
generado por el Programa de Transformación y Fortalecimiento
Académicos de las Escuelas Normales, pues en 60% de las
escuelas que ofrecen la Licenciatura en Educación Física,
se imparte también alguna o algunas de las licenciaturas
que han modificado su plan de estudios.
d)
Los cambios que ha experimentado en México la educación
básica desde 1993, en sus propósitos, contenidos
y enfoques, así como en el desarrollo de materiales educativos,
aspecto al que son cercanos muchos profesores de educación
física que se desenvuelven profesionalmente en los niveles
de preescolar, primaria o secundaria.
e)
La investigación educativa que de manera creciente se realiza
en nuestro país y en el mundo, misma que ayuda a comprender
los fenómenos de este campo con una actitud crítica
y aporta ideas para plantear soluciones a problemas académicos
de las escuelas.
f)
La valoración social positiva de la educación básica
y de la educación física entre muchos sectores de
la población.
La
educación física en las escuelas de educación
básica (preescolar, primaria y secundaria)
En este apartado
se mencionan algunas líneas fundamentales sobre el estado
que guarda la educación física en la educación
básica: los principales aspectos que la caracterizan en
la práctica; las relaciones que se establecen entre la
educación física y otros componentes curriculares
de planes y programas de estudio vigentes; y los principales problemas
encontrados.
La práctica
docente. Ser profesor de educación física en
una escuela de educación básica implica realizar
con los alumnos una serie de actividades muy específicas
relacionadas con el movimiento corporal, que en muchos planteles
se consideran como marginales en comparación con los aspectos
académicos del resto del curriculum.
En las escuelas
donde trabaja un profesor de educación física, éste
realiza una planeación anual de trabajo, que contempla cada
una de las sesiones para el ciclo escolar. Los planes de la sesión
se sustentan, regularmente, en un modelo de trabajo físico
que se deriva de la práctica deportiva y del entrenamiento.
La clase se organiza en tres momentos: parte inicial, en
que se busca la adaptación fisiológica del organismo
para un trabajo posterior; la parte medular, en que se atienden
los contenidos de aprendizaje de la sesión y se incluye,
además, la motivación para realizar las tareas; y
la parte final, en que se regresa a los alumnos a la calma,
por medio de diversos recursos, como pláticas sobre el cuidado
del cuerpo y la salud.
En la sesión
de educación física se identifican diversos estilos
de enseñanza; el más frecuente es el llamado de mando
directo, consistente en que el profesor explica a los alumnos
una actividad física y proporciona el modelo de ejecución,
realizándola él primero, para que, posteriormente,
la lleven a cabo los niños o los adolescentes.
El maestro
frecuentemente utiliza en su labor materiales de apoyo, equipo o
reglamentos deportivos, así como rutinas que deben ser analizadas
y adaptadas a las posibilidades y capacidades físicas de
los alumnos. Esta forma de trabajo permite advertir una práctica
de la educación física con un enfoque más de
acondicionamiento físico o de entrenamiento y rendimiento,
que de carácter educativo.
Dada la formación
inicial recibida y la poca oferta de actualización en aspectos
teóricos —que contribuya a mejorar la acción didáctica
y a reflexionar sobre las consecuencias de la tendencia deportiva
dominante—, el eje central del trabajo del educador físico
en las escuelas de educación básica consiste en el
desarrollo de las potencialidades físicas y motrices del
alumno, empleando como medios actividades meramente recreativas
o competitivas: juegos deportivos escolares (atletismo, basquetbol,
futbol), y cívicos (desfiles, escolta, bandas de guerra,
espectáculos, recepciones, etcétera), o la promoción
de actividades para incrementar el rendimiento físico, lo
que algunas veces llega a lesionar al alumno. En gran medida, esta
situación se presenta cuando se identifica a la educación
física con el rendimiento físico y se asume a éste
como la principal línea de acción y orientación
de las actividades de dicha disciplina en la educación básica.
Al privilegiarse
el diseño y la realización de actividades de acondicionamiento
o rendimiento físico, en las que están involucrados
pocos alumnos de la escuela, se descuidan el desarrollo de habilidades
motrices y las necesidades de desenvolvimiento motriz de la mayoría
—además de dar poca atención a la diversidad—, y se
desatienden, también, otros aspectos: de carácter
intelectual, del campo de la salud, el tiempo libre, la afectividad,
la socialización y el fomento de valores, que pudieran favorecerse
mediante la educación física.
La práctica
docente que prioriza la actividad física con un enfoque de
carácter deportivo y de rendimiento lleva a limitar la atención
equitativa de las necesidades educativas básicas de los alumnos
en este ámbito. Tal práctica implica para la mayoría
de los alumnos marginación e inequidad en cuanto a las oportunidades
que realmente tienen para su desarrollo motor y crea, en muchas
ocasiones, un autoconcepto negativo en los sujetos sobre sus posibilidades
motrices.
La educación
física puede aportar elementos formativos para el logro de
los propósitos de la educación básica mediante
estrategias diferentes y más atractivas que las que se desarrollan
en las aulas regularmente. Este reconocimiento implica remontar
la noción generalizada de que la educación física
es simplemente una actividad de carácter deportivo y competitivo,
y destacar, en cambio, sus propósitos y los beneficios que
puede brindar a los alumnos.
Problemas
principales. Se puede afirmar que, en general, la educación
física que se trabaja en las escuelas se ha mantenido ajena
al conjunto del planteamiento curricular de la educación
básica, debido tanto a factores propios de esta disciplina,
como a la forma en que se desarrollan las actividades académicas.
En particular, la educación física se relaciona poco
con los otros campos disciplinarios que estudian los alumnos, entre
otras razones, por la falta de vinculación entre sus contenidos
y los que se enseñan en el resto de las asignaturas, y por
la ausencia de una comunicación entre los profesores de educación
física y los maestros generales (o por asignatura en el caso
de educación secundaria) que ponga en el centro de la atención
educativa el desarrollo integral de los niños y los adolescentes.
Entre el especialista
de educación física, los maestros generales de preescolar
y primaria y los maestros de otras asignaturas en secundaria, existe
poco diálogo de carácter pedagógico. Entre
las posibles causas de esta falta de vinculación se pueden
mencionar la situación laboral del educador físico,
a quien le asignan sus horas de trabajo en diversas instituciones,
y el desconocimiento recíproco acerca del trabajo que lleva
a cabo cada docente.
Al exterior
de la escuela, la educación física se vincula con
los padres de familia o tutores de los niños y de los adolescentes
preponderantemente por los eventos deportivos, en los cuales los
alumnos son seleccionados por sus destrezas deportivas y forman
parte de los equipos representativos o bien, cuando forman parte
de la escolta. En cambio, la comunidad valora el trabajo del educador
físico cuando éste realiza actividades como campamentos
escolares, matrogimnasia y clubes de pie plano —sobre todo en la
educación preescolar—, porque en esas actividades se favorece
la comprensión de los beneficios que pueden obtener todos
los alumnos con la acción educativa de un profesor.
Es común
que, a pesar de que la escuela cuente con un especialista que imparta
el servicio, los alumnos sean atendidos en tiempos reducidos, mediante
el trabajo con los grupos una o dos veces a la semana; si a esto
se añade la falta de precisión de sus propósitos,
la escasa pertinencia de sus métodos, las actividades rutinarias,
el poco impacto hacia las otras asignaturas o sobre el comportamiento
y aprendizajes de los escolares, y el desconocimiento que muchos
maestros tienen de los programas de estudio, la educación
física aparece como una actividad con un aporte limitado
a la formación de los alumnos y de poca importancia. Se da
el caso, incluso, de que la sesión de educación física
sea atendida por maestros que tienen otra formación profesional
pues en muchas regiones del país hay un número reducido
de profesores de educación física para atender la
educación básica.
Es frecuente
que la actividad docente en esta asignatura se confunda o se caracterice
como entretenimiento o tiempo para jugar, tomándose
sólo como parámetro de sus logros las expresiones
de alegría o de entusiasmo de los niños o de los adolescentes
y escasamente se reflexione sobre su potencial formativo. La educación
física es apreciada por muchos niños y adolescentes,
sin embargo, este potencial se desaprovecha al carecer de una vinculación
con sus actividades cotidianas —tanto al interior de la escuela,
con contenidos de las demás asignaturas, como al exterior
de la misma. Algunos padres de familia consideran que las sesiones
de educación física son intrascendentes porque se
trabaja sin una planeación que permita seguir una secuencia
establecida de actividades y, por tanto, no repercute en la evaluación
y formación de sus hijos.
En general,
entre los padres de familia y entre muchos docentes de esta disciplina
existe la concepción de que la educación física
es un medio para iniciarse en el deporte y que su función
debería ser la detección y el desarrollo de las capacidades
deportivas de niños y adolescentes; incluso, el profesor
de educación física es conocido como el maestro
de deportes. Estas concepciones se deben al impacto que tiene
en la escuela el deporte de alta competencia cuando se convierte
en un espectáculo. Sin embargo, los fines de la educación
física son más amplios y puede concluirse que la práctica
de la educación física requiere una reorientación
para propiciar diversos aprendizajes.
El campo educativo
y escolar en el contexto mundial está experimentando muchos
cambios en sus concepciones, lo que genera nuevas propuestas para
la práctica docente. La educación física no
ha permanecido ajena a estas influencias, sobre todo en la búsqueda
de formas de trabajo para satisfacer las necesidades de los alumnos.
En nuestro país muchos educadores físicos han acumulado
conocimientos y experiencias positivas en sus intentos por renovar
y actualizar su campo de trabajo y, a nivel institucional, los esfuerzos
de la SEP por impulsar a la educación física se concentran
en la elaboración de materiales dirigidos a los maestros
en general y a los de educación física en particular,
para apoyar la enseñanza, promover una nueva visión
de la actividad física y aclarar sus metas y métodos
de trabajo con niños y adolescentes. Además, se continúa
en la búsqueda de estrategias que contribuyan a mejorar los
procesos de enseñanza y de aprendizaje de la educación
física en la educación básica.
Lo anterior
significa que actualmente la educación física forma
parte también del proceso de transformación que se
lleva a cabo en la educación básica; estas acciones,
a pesar de su magnitud y alcance, no pueden generar rápidamente
cambios en la práctica pedagógica para revertir la
situación descrita. La reforma de la formación inicial
que se ofrece mediante la licenciatura constituye una estrategia
fundamental para el logro de tal fin.

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