Plan
de Estudios, Licenciatura en Educación Secundaria /
Orientaciones
académicas para las especialidades
/
Campo
de formación específica. Especialidad:
Formación Cívica y Ética
/
3.
Líneas de formación de la especialidad en formación cívica y ética.
Para contribuir al logro del
perfil descrito, la formación disciplinaria y didáctica en la especialidad
de formación cívica y ética se propiciará mediante el estudio de
las asignaturas agrupadas en las siguientes líneas de formación:
Línea: Formación disciplinaria
Esta línea se compone de dos grandes campos estrechamente relacionados:
valores y reflexión ética, y elementos básicos del derecho y la
organización política de México.
Campo: Valores y reflexión ética.
Este campo está formada por tres asignaturas, aunque comparte
contenidos con las asignaturas de la línea didáctica, que tienen
como propósito que los estudiantes normalistas que cursan la especialidad
de Formación Cívica y Ética conozcan y reflexionen acerca de la
importancia que tienen los valores en la sociedad y en la conducta
personal, reconozcan que los valores son una construcción histórica
y, por tanto, incompletos y dinámicos, que existen algunos que,
por referirse a los hombres en cuanto seres humanos, son considerados
universales, y que otros se sostienen por el consenso social y por
la significación particular que les concede una sociedad, grupo
o individuo. Esta reflexión permitirá a los normalistas reflexionar
sobre su propio esquema valoral y adquirir las bases para promover
la formación ética en los adolescentes.
Para promover esta reflexión, el primer curso, “Valores de
la Convivencia Social”, se orienta a que los estudiantes analicen
y distingan entre los valores que son universales o compartidos,
que se encuentran implícitos en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos: el valor de la vida, el respeto a la dignidad
de la persona humana, la justicia, la libertad responsable, la solidaridad
y la tolerancia; los valores que nos caracterizan como nación: la
identidad nacional, la democracia, la soberanía, el pluralismo,
que surgen de nuestra propia visión del mundo, de nuestras circunstancias
históricas y sociales; y los valores que no son compartidos o que
son contradictorios con los compartidos, llamados también contravalores.
Este conocimiento puede favorecer, además, la reflexión sobre
las distintas perspectivas desde las que se ha orientado la educación
moral en diversos momentos de la historia y las diferencias que
se pueden observar entre los enfoques que predominan en la formación
valoral en distintos sistemas educativos, derivados de la prioridad
que otorgan a uno u otro tipo de valores y al lugar que les asignan
en sus escalas axiológicas.
A diferencia de una inculcación doctrinaria o de un enfoque
de neutralidad valoral, se pretende que el futuro profesor de educación
secundaria adquiera las competencias necesarias para propiciar en
los adolescentes la definición de principios valorales propios,
sustentada en los valores universales y nacionales y en el conocimiento
de los contravalores; así como para favorecer la crítica a partir
de la argumentación de sus propias soluciones morales. Es decir,
lo que se busca es que el futuro maestro sepa orientar la formación
ética de los adolescentes para que construyan autónomamente su propio
esquema valoral, a partir de un proceso de reflexión y de diálogo
que les permita el descubrimiento de los valores, complementándolos,
desde su propia cultura y personalidad, para definir su proyecto
de vida.
No se pretende que el conocimiento sobre estos valores se reduzca
a la búsqueda y el aprendizaje memorístico de sus definiciones;
sino, por el contrario, se busca que los estudiantes reconozcan
los valores implicados en las acciones que se realizan en ámbitos
y situaciones diversas y dispongan de criterios para emitir juicios
ante eventos que representan conflictos de valores.
Así por ejemplo, al analizar el valor de la libertad, los estudiantes
comprenderán que existen varias formas en que se expresa este valor
y que está acotado por el respeto a la dignidad humana y por las
libertades de otros. Al revisar el valor de la tolerancia, podrá
reconocer que existen expresiones en que este valor, ya sea por
limitación o por exceso, se traduce en formas de convivencia poco
valiosas o, en ocasiones, en un contravalor cuando atentan contra
otros valores más importantes, por ejemplo, no es posible tolerar,
aunque sea una expresión de ciertos pueblos, el asesinato como una
práctica religiosa, o la discriminación racial como expresión de
una cultura. O bien, al reflexionar sobre el respeto a la vida,
podrá discutir y argumentar sobre temas actuales derivados del avance
de la ciencia que se relacionan con la eugenesia o con la eutanasia,
o sobre las implicaciones que puede tener la reconstrucción del
genoma humano.
Adicionalmente, los estudiantes podrán reflexionar sobre cómo
orientar a los adolescentes en la toma de decisiones relacionadas
con temas vitales: el cuidado de su persona, la sexualidad, la drogadicción
o el tabaquismo.
Esta asignatura permitirá que los estudiantes normalistas analicen
con mayores elementos los temas que se presentan en los dos cursos
siguientes de esta línea denominados “Temas Selectos de Reflexión
Ética I y II”.
La reflexión sobre el sentido moral de la conducta de los seres
humanos y sobre los principios y valores que la orientan es uno
de los temas más recurrentes y profundos en la historia del pensamiento.
En su forma mas rigurosa, la filosofía tiene a la moral como uno
de sus objetos esenciales de estudio y, en una forma distinta, menos
sistemática, la creación artística y los sentimientos religiosos
se sustentan también en preocupaciones éticas.
Tratar de hacer, en dos cursos semestrales, una revisión ordenada
y razonablemente completa de los grandes temas de la reflexión ética
a lo largo de la historia, conduciría a elaborar una de esas panorámicas
superficiales y artificialmente sistematizadas que son tan comunes,
y que sólo dejan un conocimiento inútil y que pronto se olvida.
Por esta razón, se propone que los programas de estos cursos incluyan
un número reducido de temas –tres o cuatro en cada uno– que los
estudiantes podrán estudiar en diversas fuentes, para que tengan
la posibilidad de reflexionar sobre ellos y de discutirlos de manera
informada.
Los temas seleccionados deberán ser particularmente relevantes,
de esos que surgen una y otra vez en la historia del pensamiento
y que están relacionados con valores fundamentales como la libertad,
la responsabilidad, la lealtad o la felicidad. Asimismo, podrán
incluirse problemas de carácter más general, como el de los diversos
sentidos que han sido atribuidos a la relatividad de los valores,
o por el contrario, a su naturaleza absoluta e invariable.
En uno de estos cursos, convendrá estudiar esos temas remitiéndose
a situaciones en las cuales se confrontan valores entre los cuales
debe optar la persona involucrada, por ejemplo entre la libertad
y la lealtad, entre la felicidad propia y la justicia hacia los
demás. Igualmente será útil revisar algún tema atendiendo a su evolución
histórica, para apreciar los cambios que se han presentado en la
manera de plantearlo y resolverlo a lo largo del tiempo, y según
la posición filosófica o ideológica de quien ha reflexionado sobre
ellos.
Una fuente básica para el estudio de los temas es la historia
de la filosofía, puesto que la reflexión ética ha estado presente
en ella, por lo menos desde Sócrates y hasta pensadores del siglo
XX, como Bertrand Russell o Jean Paul Sartre. Sin embargo, existen
muchas otras fuentes posibles a las cuales se debe recurrir como
materiales de reflexión, como la literatura, el cine y la noticia
cotidiana. Eso dará mayor vitalidad a los cursos y contribuirá a
evitar la aridez que suele acompañar a las formas librescas de enseñar
filosofía.
El sentido general de los cursos, conforme la noción antes
expuesta, es no sólo que los estudiantes tengan la oportunidad de
un aprendizaje auténtico de cuestiones esenciales de su especialidad,
sino también que adquieran la motivación para continuar estudiándolos
de manera autónoma y para que obtengan un referente pedagógico cuando
trabajen con temas semejantes en la escuela secundaria.
Campo: Elementos
básicos del derecho y de la organización política de México.
En estos cursos los futuros maestros estudiarán temas relacionados
con los principios y valores en los que se fundamenta la democracia,
la legalidad (igualdad ante la ley, universalidad, etcétera) y las
garantías individuales, así como los derechos humanos y sociales.
En particular, se analizará la relación que existe entre garantías
individuales y los derechos humanos (primera generación), así como
la evolución que ha permitido integrar a éstos los derechos sociales
y de comunidades.
En cuanto a la democracia, se revisa de manera general la constitución
histórica del concepto y la forma como se ha expresado –a título
de ejemplo- en distintas sociedades para que los alumnos normalistas
comprendan que la democracia, como forma de Estado, es un modelo
conceptual y que las evidencias históricas lo que muestran son aproximaciones
mayores o menores a ese modelo abstracto. Por eso la democracia
constituye un proceso de continua e interminable construcción cuyos
elementos fundamentales son las libertades democráticas, la igualdad
política, la fraternidad, la soberanía nacional y la participación
de los ciudadanos en los asuntos públicos, ya sea por vía directa
(elecciones) o indirecta (partidos políticos, opinión pública, organizaciones
no gubernamentales).
De la organización del Estado
mexicano se revisan sus características más importantes (el federalismo,
la división de poderes, la organización municipal y los rasgos básicos
del mecanismo de integración de los poderes), así como algunos elementos
históricos que explican su actual conformación.
Línea: Formación didáctica
Con la finalidad de que los futuros profesores adquieran los
conocimientos, las habilidades y la sensibilidad necesarias para
propiciar en los adolescentes la formación cívica y ética en la
escuela secundaria, la línea de formación didáctica abarca asignaturas
dedicadas al análisis de las características del enfoque, al diseño
y aplicación de estrategias y recursos que el profesor de secundaria
puede utilizar en el aula para el trabajo didáctico con la asignatura,
así como a la planeación y evaluación del trabajo docente.
Antes del estudio de estrategias didácticas específicas, y
debido a su importancia para el trabajo educativo, se dedica un
curso al estudio de los procesos de desarrollo moral de los adolescentes. La comprensión de los procesos que implica el desarrollo
del juicio moral, los factores ambientales y escolares que lo influyen,
las nociones sociales con las que se relaciona, así como el papel
que juega la experiencia es una de las bases más importantes para
diseñar estrategias y formas de trabajo que mejor contribuyan al
logro de los propósitos educativos.
Para favorecer el conocimiento y el desarrollo de las habilidades
enunciadas en el punto anterior (2), los futuros profesores analizarán
un conjunto de estrategias para promover la reflexión ética, el
desarrollo de la autonomía y el juicio moral, así como el aprendizaje
comprensivo y vivencial de los derechos, los deberes y las nociones
básicas de organización política. Entre otras se revisarán las siguientes:
- El autoconocimiento y la expresión, que puede propiciarse a
través de la clarificación de una escala de valores propia: el
análisis crítico permite conocer y clarificar lo que cada quien
valora y aprecia, así como las opiniones y sentimientos personales
ante conflictos de valor presentes en la realidad.
- El desarrollo de las competencias autorreguladoras que favorezcan
la toma de conciencia para regular de manera autónoma la conducta,
lo que a la vez favorece la formación del autoconcepto y el fortalecimiento
de la autoestima.
- El desarrollo de la perspectiva social y de la empatía para
asumir roles distintos, ponerse en el lugar de otros y expresar
distintas posturas.
- El tratamiento y solución de conflictos, y su aprovechamiento
como motivo de reflexión y análisis.
- El análisis y la comprensión crítica de temas éticos relevantes,
para desplegar la discusión, la crítica, la autocrítica y la aceptación
de las opiniones de los demás sobre asuntos socialmente controvertidos;
una estrategia a la que se deberá prestar especial atención es
el planteamiento de dilemas morales en situaciones que presentan
un conflicto de valor que exige la elección personal entre alternativas
equiparables, lo que demanda pensar cuál es la mejor decisión
y fundamentarla en razonamientos moralmente válidos.
- La reflexión sobre el carácter abstracto de conceptos tales
como derechos, la naturaleza de las leyes, la organización del
gobierno, las relaciones políticas y las demarcaciones geográfico-administrativas,
la dificultad que implica el aprendizaje de estos contenidos para
los adolescentes, como base para diseñar estrategias que favorezcan
su aprendizaje reflexivo.
- El uso de los medios de comunicación de masas –en particular
la televisión y la prensa–el análisis de sus efectos y la identificación
de estrategias para aprovecharlos con sentido crítico como destinatarios
de los mensajes, es un asunto de especial importancia en la adquisición
de las habilidades de enseñanza para trabajar con los adolescentes.
Las estrategias enunciadas no se analizan en sí mismas, sino
relacionadas con hechos sociales o experiencias personales que,
por ser de interés individual o colectivo dan lugar a una reflexión
genuina y a la toma de decisiones consciente. Temas como la sexualidad,
las adicciones, el derecho a la educación y la responsabilidad social,
el papel de las normas en la sociedad, la soberanía, la honestidad
(entre muchos otros), adquieren sentido cuando son analizados en
situaciones concretas que dan lugar a la expresión de ideas, al
diálogo y a la argumentación informada.
Los estudiantes normalistas comprenderán que en la escuela
secundaria, la formación cívica y ética tiene disponibles, como
ninguna otra asignatura, recursos en torno a los cuales es posible
la reflexión sistemática e intencionada sobre temas éticos: los
sucesos de la vida escolar cotidiana (los conflictos que se presentan
entre alumnos, entre alumnos y maestros, o los que se originan en
la familia y se manifiestan en la escuela), los temas o noticias
de actualidad, o bien temas de interés para los adolescentes que
pueden verse en distintos medios (el cine, la televisión) son, entre
otros, recursos que pueden ser aprovechados en la clase para enfrentar
a los adolescentes a la discusión de dilemas morales en los que
deban discernir y comprender los valores que están en juego.
Para lograr que los normalistas alcancen los rasgos del perfil
como futuros profesores de formación cívica y ética, el trabajo
en las asignaturas de esta línea se lleva a cabo combinando el estudio
de los aportes teóricos con el ejercicio de la reflexión en situaciones
de conflicto (reales o hipotéticas) que plantean dilemas morales.
Al enfrentarse a los dilemas morales, los estudiantes normalistas
comprenderán que el progreso en el juicio moral se favorece al confrontar
y debatir opiniones que provoquen la reflexión sobre las propias
posturas y el replanteamiento o la modificación del modo de razonar
sobre cuestiones éticas.
La preparación del trabajo con estas estrategias, su aplicación
con los estudiantes de secundaria y la reflexión sobre las experiencias
que resulten de la práctica educativa, son actividades centrales
que contribuyen al desarrollo y perfeccionamiento de las competencias
didácticas de los estudiantes normalistas.
Esta línea incluye las siguiente asignaturas: Introducción
a la formación cívica y ética, Desarrollo moral de los adolescentes,
Planeación y evaluación del aprendizaje y cuatros cursos destinados
a conocer el enfoque didáctico y las estrategias y recursos para
la formación ética y cívica.
Línea: Acercamiento a la práctica educativa.
El propósito de esta línea es que los estudiantes desarrollen
habilidades y actitudes que les permitan comunicarse eficazmente
con los alumnos, interpretar los sucesos del aula, organizar el
uso del tiempo y del espacio y, en general, que adquieran experiencia
para el ejercicio docente, que implica atender distintos grados
y grupos escolares.
Es al desarrollar actividades en la escuela secundaria donde
los futuros profesores encargados de la formación cívica y ética
tendrán la oportunidad para desarrollar capacidades que, si bien
son indispensables para cualquier otra asignatura, en este campo
resultan condición para ejercer la docencia: la capacidad para dialogar
con los alumnos, observar su comportamiento individual y en grupo,
sus formas de establecer acuerdos, las normas implícitas que rigen
sus relaciones, sus formas de agrupamiento, etcétera. Sólo de este
modo tendrán elementos para ejercer una docencia que permita hacer
de este campo formativo una cuestión interesante para los alumnos
y también para detectar formas de relación agresivas, antisociales
y protodelincuenciales en los que la intervención docente y de la
escuela en su conjunto puede ejercer efectos positivos.
Los dos primeros cursos de esta línea son parte de la formación
común. A partir del tercer semestre las asignaturas se ocuparán,
cada vez más, de observar, analizar y poner en práctica actividades
de la especialidad. Esta línea se compone de cuatro cursos de Observación
y Práctica docente, y abarca el trabajo docente y el seminario de
análisis correspondientes al séptimo y octavo semestres.
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