|
Programa
de Estudios, 3er semestre,
Licenciatura en Educación Preescolar
/
Socialización y Afectividad en el Niño
I
(Edición 2004-2005) /
Introducción
Una
de las orientaciones fundamentales del Plan de Estudios para la
Licenciatura en Educación Preescolar, consiste en que las futuras
educadoras1 obtengan un conocimiento científico sobre
los procesos de desarrollo de los niños2
y adquieran las competencias didácticas para una intervención que
favorezca las posibilidades de aprendizaje de los pequeños que asisten
a los planteles de educación preescolar.
En
el primer semestre las estudiantes cursaron la asignatura Desarrollo
Infantil I, donde adquirieron un conocimiento básico sobre los procesos
centrales del desenvolvimiento de los niños, las mutuas relaciones
que existen entre los campos de desarrollo, así como la influencia
que ejercen los factores genéticos y ambientales en dichos procesos.
Además, tuvieron un acercamiento al estudio de la socialización
y la afectividad durante los primeros seis años de vida de los niños,
lo que les permite tener una base para continuar con un análisis
más amplio y preciso sobre este campo.
El
curso Socialización y Afectividad en el Niño I tiene como propósito
central que las alumnas profundicen en el estudio acerca de la disposición
que el niño muestra desde que nace para iniciar su proceso de socialización:
establecer vínculos afectivos con los integrantes de su familia
y con las personas que conforman su círculo social inmediato; asumir
normas, valores, costumbres y conductas propias de la cultura a
la que pertenece; construir su identidad personal; asumir distintos
roles en diferentes contextos, expresar sus sentimientos, pensamientos,
intenciones y puntos de vista; desarrollar actitudes prosociales
como la empatía, la solidaridad, la cooperación y la ayuda, entre
otros; es decir, se trata de que analicen los procesos del desarrollo
social y afectivo de los niños durante los primeros seis años de
edad, centrando el interés en el periodo que comprende a la educación
preescolar.
En
síntesis, se pretende que las alumnas normalistas utilicen este
saber como referente cotidiano de su práctica y como guía para la
intervención pedagógica.
Para
ello se propone que analicen de manera puntual varias de las discusiones
científicas actuales sobre el desarrollo del niño; en especial,
la que estudia la relación que existe entre los recursos propios
del niño –que se atribuyen a su dotación genética– y las experiencias
sociales que obtiene particularmente en la familia. El papel que
tienen la genética y la experiencia en el desarrollo y el aprendizaje
de los sujetos, ha sido un tema de debate durante el último siglo
y en los próximos años mantendrá su vigencia gracias al avance en
el conocimiento del genoma humano.
Hasta
hace unos años, por el predominio de la psicología cognitiva, se
privilegió la observación de los procesos de pensamiento; sin embargo,
hoy se reconoce que muchos de los desafíos que enfrenta la educadora
en el trabajo cotidiano con los niños no sólo están asociados al
desarrollo de las operaciones mentales, sino que también guardan
estrecha relación con las conductas, expresiones afectivas, estados
de ánimo que manifiestan los pequeños, los cuales tienen su origen
en los distintos contextos familiares y culturales de que proceden.
Con
el estudio de los temas propuestos para este primer curso, las estudiantes
adquirirán, por un lado, mayores elementos para observar y conocer
las características del desarrollo social y afectivo que presentan
los niños de diferentes edades, en distintos contextos y, por otro,
reflexionarán sobre los retos que asumirá la educadora para favorecer
el desarrollo de las competencias sociales y afectivas de los pequeños.
En
el tercer semestre, de forma simultánea al estudio del desarrollo
social y afectivo, las estudiantes analizarán aspectos relacionados
con el lenguaje, el desenvolvimiento físico y psicomotor, y la expresión
y apreciación artísticas, como procesos que les permiten construir
una visión integrada del desarrollo infantil.

|