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Programa
de Estudios, 2° Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria
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La
Educación en el Desarrollo Histórico de México
I /Edición
2004
Sugerencias
para la evaluación
La evaluación
es parte importante del proceso educativo porque permite conocer
la evolución de los conocimientos, las habilidades y las actitudes
de los alumnos, tomando como referencia su situación inicial y los
propósitos de enseñanza establecidos. Asimismo, da cuenta de la
eficacia de las estrategias, las actividades y los recursos empleados.
La principal función de la información obtenida en los procesos
de evaluación es identificar aquellos aspectos del proceso que facilitan
el aprendizaje y también los que lo obstaculizan, por tanto, es
la base para corregir deficiencias y planear actividades que permitan
superar los obstáculos.
Sin
embargo, con mucha frecuencia, la práctica de la evaluación en las
Escuelas Normales enfrenta diversos problemas: a)
sólo se usa con fines de acreditación o asignación de calificaciones;
b) se reduce a medir la cantidad de información
que los alumnos recuerdan, a través de pruebas escritas u objetivas
en las que los alumnos seleccionan o registran respuestas correctas;
c) la información que se obtiene de los
exámenes raras veces se utiliza para evaluar la participación del
profesor, las estrategias, actividades y recursos utilizados en
la enseñanza.
Así,
la evaluación deja de ser un medio y se convierte en el fin principal
de la enseñanza, de tal manera que los estudiantes, poco a poco,
pierden interés por el conocimiento y sólo centran su atención en
aquellos elementos útiles para el examen. Para contribuir a superar
estos problemas se presentan enseguida algunas recomendaciones:
1.
En la evaluación es necesario tomar en cuenta, como parámetros,
los propósitos generales de la formación inicial establecidos en
el perfil de egreso, así como los propósitos generales del curso
y los de cada bloque. De esta forma, en lugar de evaluar cada tema
y privilegiar la medición de la información retenida, se dará prioridad
a la comprensión de las características de los periodos históricos
y los procesos que tuvieron lugar en cada uno.
Otro
punto de referencia son los conocimientos previos de los alumnos
a fin de saber cómo evolucionaron sus conocimientos y sus habilidades,
es decir, la influencia de las actividades de enseñanza y estudio.
2.
La evaluación puede realizarse en diferentes momentos: al inicio
del curso y de cada bloque, para conocer los antecedentes que tienen
los alumnos respecto a los temas de estudio; en el transcurso de
cada clase, para verificar lo que se aprende y la forma como se
desenvuelven los integrantes del grupo; y al final del curso, para
comprobar en qué medida se lograron los propósitos educativos. En
cada uno de estos momentos el maestro deberá definir los aspectos
que le interesa evaluar para valorar la efectividad del proceso
educativo y, al mismo tiempo, contar con elementos para asignar
la calificación final de bloque o curso. Es conveniente que, desde
el principio del curso, se comunique a los alumnos los criterios
de evaluación, de esta manera podrán orientar su desempeño.
3.
Los medios e instrumentos de evaluación pueden diversificarse con
el propósito de contar con varias fuentes de información: los textos
o ensayos escritos por los alumnos, la realización de investigaciones,
la observación atenta de los procesos que se desarrollan en el aula
(interés, argumentos expresados en clase, preguntas formuladas)
y distintos tipos de pruebas.
Muchas
veces, la participación de los alumnos revela el grado de comprensión
de acontecimientos y procesos estudiados, su capacidad para relacionarlos
y reflexionar sobre ellos, sus habilidades para interpretar información
y vincularla con situaciones actuales, etcétera. La observación
de las actitudes de los integrantes del grupo es importante no sólo
para evaluar a los alumnos, sino también al maestro y a las estrategias
empleadas.
Las
pruebas son otro medio para obtener información; al diseñarlas es
conveniente reflexionar acerca de los aspectos que pueden ser medidos
con este tipo de instrumento. Como se sabe, las pruebas llamadas
objetivas, debido a su estructura (respuesta breve, correspondencia,
opción múltiple) generalmente miden la cantidad de información memorizada
por los estudiantes. No obstante, existen pruebas útiles para evaluar
la comprensión e, incluso, algunas habilidades, pero es fundamental
para ello poner atención en el tipo de preguntas o reactivos que
se incluyen.
La
práctica de la evaluación continua permite contar con información
para mejorar las formas de enseñanza o las actividades didácticas
durante el desarrollo del curso, y evita que se le considere como
una actividad separada del curso o que su función se reduzca a la
decisión sobre la acreditación. Así, tanto estudiantes como profesores
estarán en posibilidad de valorar la calidad del proceso y de los
resultados.
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