Planes y Programas

Programa de Estudios, 2° semestre, Licenciatura en Educación Secundaria /
Desarrollo de los Adolescentes II. Crecimiento y sexualidad (Ed. 2003-2004) /
Orientaciones didácticas y de evaluación

Estas orientaciones tienen como finalidad contribuir al logro de los propósitos del curso y a que las actividades de enseñanza y de aprendizaje respondan a las características del enfoque desde el cual se estudia el desarrollo de los adolescentes. A continuación se destacan algunos aspectos básicos a tener en cuenta en el tratamiento de los contenidos del curso, en la lectura de los materiales de estudio y en las actividades de indagación que los estudiantes realizarán dentro y fuera de la escuela normal.

1.      Como se señaló en el curso anterior, y de acuerdo con el enfoque que se plantea, el desarrollo de los adolescentes se estudia de manera integral. Se pretende superar una visión exclusivamente psicológica, que ha sido muy frecuente en los medios académicos y que, si bien pone de relieve transformaciones cognitivas y afectivas esenciales, omite el conocimiento de otros componentes del desarrollo igualmente importantes. Es necesario que el estudio del desarrollo biológico no se analice de manera aislada, sino tomando en cuenta las múltiples relaciones que existen entre los procesos de cambio en la adolescencia, los factores internos y externos que los influyen, así como sus distintas manifestaciones.

2.      Los criterios básicos para el estudio de la adolescencia serán el punto de partida para abordar el conjunto de temas del programa. En correspondencia con la visión integral, estos criterios permitirán a los estudiantes comprender que, si bien existen medidas estadísticas, pautas y secuencias generales de los procesos de cambio, éstos ocurren en cada persona con un margen amplio de variaciones. Si bien pueden identificarse maneras compartidas de enfrentar los cambios, o modos similares de vivirlos, estos procesos se manifiestan de diversas formas y en distintos tiempos. Los estudiantes comprenderán que el sentido del cambio personal se produce en relación con el entorno y con el significado que adquiere para cada uno y para quienes le rodean.

Lo anterior permitirá a los estudiantes tener presentes los “criterios” al acercarse a observar o a platicar con los alumnos de la escuela secundaria, pero además, estos criterios formarán parte de la manera de pensar del futuro maestro, ya que ello le permitirá favorecer la comunicación con los adolescentes, tanto en el ámbito de la enseñanza como en el de las relaciones personales.

3.      El tratamiento de los temas del curso implica la revisión de aportes teóricos diversos. A diferencia de los cursos que usualmente se centran en el estudio de una corriente o escuela a partir de la cual intentan ubicar a todos los adolescentes en patrones generales de conducta, en este curso se promueve el acercamiento a diferentes puntos de vista con el propósito de que los estudiantes desarrollen habilidades para comparar distintas perspectivas de estudio y para usar la teoría como una herramienta de análisis de la realidad. Por las características de este curso, se incluyen diversos artículos de revistas con la finalidad de que los estudiantes se acerquen a información actualizada y a diferentes perspectivas. Para enriquecer el análisis de estos planteamientos se pueden consultar otros apartados de los textos de la bibliografía básica, de los materiales sugeridos en el primer curso de la asignatura y buscar otras fuentes bibliográficas en la biblioteca de la escuela normal o en los Centros de Maestros de la entidad.

4.      Por las características del curso y los temas que se analizan, las experiencias personales de los estudiantes son un recurso de gran utilidad. Existen múltiples posibilidades de analizar las experiencias propias, fundamentalmente las que se relacionan con los cambios físicos y de maduración sexual que se estudian en este curso. Las opiniones, reflexiones o los casos específicos que se retoman de algunos textos podrán ser motivo para que los estudiantes recuerden, comparen, analicen y propongan experiencias personales para comentar en clase. En la discusión en equipo o en grupo de estas experiencias, es importante que el maestro tome en cuenta dos situaciones: a) centrar el análisis de acuerdo con los temas que se están estudiando, para evitar que se conviertan en descripciones anecdóticas, y b) no permitir que las experiencias narradas sean motivo de análisis con fines terapéuticos.

5.      El curso promueve la observación y el diálogo con los adolescentes en situaciones extraescolares como un medio para contrastar la información y las explicaciones estudiadas con hechos reales. Además, las visitas programadas en el curso Observación del Proceso Escolar constituyen una valiosa oportunidad para que se observen, en distintas circunstancias, el desenvolvimiento personal de los adolescentes, las relaciones que establecen entre compañeros y con el maestro, así como las actitudes que asumen en diferentes momentos de su vida escolar.

Los temas de los tres bloques demandan que los estudiantes observen a los adolescentes, razón por la cual es necesario que desde el principio del curso se establezcan acuerdos para registrar y organizar la información, de tal forma que se pueda utilizar para el análisis de los temas que estén estudiando.

6.      Por las características de los contenidos, se exige que el ambiente de trabajo en la escuela normal sea congruente con uno de los principios que se plantea en el programa: el respeto a la diversidad. De este modo, el maestro promoverá un ambiente de respeto y evitará que los estudiantes hagan comentarios de burla o que ridiculicen a los compañeros.

7.      El análisis y la reflexión son habilidades que se promueven a través de recursos diversos. El programa propone un conjunto de textos cuya lectura previa e individual es imprescindible para la adquisición de los conocimientos y la discusión argumentada; por esta razón, es conveniente propiciar la lectura de textos, la elaboración de síntesis, ensayos breves y diversos registros de información, a través de los cuales cada estudiante exprese sus ideas, puntos de vista y conclusiones que sirvan de apoyo para el trabajo colectivo. Además de la lectura de los textos que se proponen en el programa, es importante que lean obras literarias que les permitan identificar situaciones, experiencias u opiniones acerca de los adolescentes y argumentar sus puntos de vista en las discusiones que se organicen o en los trabajos escritos. En este caso se recomienda la lectura de los siguientes libros: Los secretos de Margarita, de Maite Ibargüengoitia, Ritos de iniciación, de Gustavo Sainz1  u otros que los propios maestros y estudiantes seleccionen.

8.       Además de la lectura, el curso es propicio para usar el audio, el video y el cine. Es conveniente que, en correspondencia con los contenidos del programa, el maestro y los estudiantes seleccionen diversos recursos a partir de los cuales se pueda discutir o reflexionar; por ejemplo, acerca de los modelos establecidos en los medios de comunicación en diferentes épocas, o bien las manifestaciones de los cambios físicos y de maduración sexual. Al respecto, es importante no confundir el análisis con la simple observación del video o de la película; se requiere proporcionar orientaciones que permitan obtener el mayor provecho posible de esa actividad.

9.      Es necesario que desde el inicio del curso el maestro de la asignatura acuerde con sus alumnos las formas de evaluar, de esta manera todos podrán orientar su desempeño según los compromisos establecidos. La evaluación debe ser congruente con el enfoque del programa, los propósitos educativos y las actividades de enseñanza. Por ejemplo, si durante la clase se promueve la realización frecuente de actividades en las que los estudiantes leen individualmente y discuten en pequeños equipos, interpretan información, proponen hipótesis, etcétera, sería poco acertado evaluar sólo con un instrumento que demande la transcripción de definiciones memorizadas. El instrumento o la forma de evaluación debe conciliar tanto el enfoque del programa como el proceso de enseñanza empleado en el aula.

10.  Para evaluar puede aprovecharse la valoración de los argumentos que los alumnos expresan en clase, las preguntas que formulan, su intervención efectiva en los trabajos de equipo, así como los trabajos (ensayos, registros de lectura) e indagaciones realizadas. Si se aplican pruebas escritas, de preferencia éstas deben plantear a los estudiantes retos en los que apliquen la capacidad de análisis, juicio crítico, comprensión, relación, síntesis, argumentación, etcétera. Las pruebas objetivas (de correspondencia, opción múltiple y selección de enunciados falsos o verdaderos) deben considerarse complementarias a los procedimientos de evaluación sugeridos.

11.  Antes de iniciar el curso, el maestro puede planear los momentos en que realizará actividades específicas de evaluación, así podrá dosificar los contenidos y prever el tiempo y los recursos que se requieran. La evaluación puede aplicarse al comienzo, durante y al final del semestre o de cada sesión. Con la evaluación inicial se conoce lo que saben los estudiantes al empezar los temas y constituye el punto de partida del maestro para planear las estrategias y actividades de enseñanza de acuerdo con las capacidades de los integrantes del grupo; la que se realiza durante el curso permite conocer cotidianamente lo que se aprende en cada clase y ayuda a perfeccionar las estrategias de enseñanza, y con la evaluación final se puede comprobar en qué medida se lograron los propósitos educativos del curso. Lo importante es que la evaluación se realice de manera permanente, se asuma como una extensión de las actividades de enseñanza y sea formativa para estudiantes y maestros, es decir, que aporte información para corregir y mejorar su participación y los resultados del proceso educativo.

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