El bloque I, “La conformación de la identidad
personal de los adolescentes”, inicia con una reflexión sobre
la noción de identidad personal, entendiéndola en una primera
aproximación como “...el conjunto de tendencias de comportamiento,
creencias y valores, preferencias y aversiones, afectos y autoimágenes,
que caracterizan a cada persona como individuo único”.1
Esta reflexión se enriquece con las aportaciones de Erik
Erikson, aunque se reconocen sus limitaciones
y se analizan perspectivas de estudio más actualizadas.
Se persigue el
propósito de que los estudiantes, a partir de la discusión de
casos específicos, conozcan y analicen distintos puntos de vista
que enfatizan el carácter histórico, relacional, intersubjetivo
y procesual de la conformación de la identidad personal en la
adolescencia y que expliquen cómo influyen los aspectos sociales
y culturales en ese proceso.
En el bloque
II, “Los adolescentes y la redefinición
de sus relaciones en la familia y en la escuela”, se abordan
algunos de los temas típicos sobre la adolescencia. El principal
de ellos es el que se refiere al “conflicto” o “crisis”, como
un estado particular del adolescente en la dinámica familiar,
específicamente en la relación con los padres como primeros modelos
y referentes de su identidad en la vida. Es fundamental que los
estudiantes normalistas reflexionen sobre cómo se viven los procesos
afectivos y psicosociales (de crisis,
de conflicto, de distanciamiento) por su importancia para el desarrollo
de la autonomía, destacando el peso que tienen las representaciones
y los estereotipos sociales en las actitudes, generalmente prejuiciosas,
de los adultos hacia los adolescentes.
La necesidad
que tienen los adolescentes de separarse de sus primeros modelos
y referentes (los padres) implica satisfacer, a través de la interacción
con los pares y con otros, la exploración de nuevos modelos de
identidad que los alienten y orienten en la búsqueda y la consolidación
de una identidad propia. Esta exploración necesaria sobre sí mismos
y de las relaciones con el entorno, se vuelve indispensable para
que, con mayor autoconciencia, los adolescentes reflexionen sobre
quiénes son y lo que quieren ser y hacer ahora y en el futuro.
Es fundamental
que los estudiantes normalistas se percaten del papel que tienen
los maestros de secundaria para orientar a sus alumnos en esta
exploración y reconozcan que el maestro es también un modelo de
identidad para los adolescentes. Asimismo, que reflexionen
sobre sus actitudes, sus formas de relacionarse con los alumnos,
pero principalmente sobre los retos que representan, por un lado,
facilitar y orientar las exploraciones y, por el otro, la necesidad
de “poner límites” en esa búsqueda, para permitir que los adolescentes
sepan afrontar y superar las situaciones de riesgo (deserción
escolar, adicciones, enfermedades de transmisión sexual, entre
otras) a las que se ven expuestos en la sociedad actual.
En
el bloque III, “La
sociedad, la cultura y los adolescentes”, se estudian temas relacionados
con el contexto en el que se dan los procesos de conformación
de la identidad de los adolescentes en las sociedades contemporáneas.
Los estudiantes normalistas analizarán los cambios de las últimas
décadas, a fin de comprender que, si bien existe la influencia
de las industrias culturales, también es cierto que los jóvenes
recrean y dan nuevos significados a la oferta cultural –de modelos
y de mercado de consumo– y no se limitan a ser únicamente receptores
o repetidores pasivos de lo que reciben.
Con base en la
discusión sobre estos elementos se podrán valorar las aportaciones
de las culturas juveniles a la vida y al cambio de las sociedades,
y se comprenderá que la existencia de nuevas formas de expresión
es posible debido a la capacidad de adolescentes y jóvenes para
expresarse y dar sentido a su propia condición y tiempo.
En este sentido,
el reto de la escuela, pero principalmente del maestro, consiste
en comprender esas formas de expresión y tener una actitud sensible
y abierta para conocer y orientar de manera positiva la necesidad
que tienen los adolescentes de expresar sus inquietudes y proyectos
de vida.