Planes y Programas

Programa de Estudios, 3er Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria/
La Enseñanza en la Escuela Secundaria. Cuestiones Básicas II /
Orientaciones didácticas generales y de evaluación

1. Antes de iniciar el tratamiento de los temas del curso es conveniente que el maestro y los estudiantes analicen el programa completo. La revisión detallada de sus componentes permitirá tener una idea precisa de sus propósitos, contenidos, textos por analizar y tipo de actividades que se realizarán en la escuela normal y en la secundaria. Además, la revisión ayudará a tener una idea general de las formas de trabajo que es necesario poner en práctica para lograr los propósitos del curso.

2. Para organizar el trabajo del semestre es recomendable prever el tiempo que se destinará al tratamiento de los contenidos de cada bloque. Esto ayudará a identificar las estrategias más convenientes para el tratamiento adecuado de los temas del curso. Al respecto es fundamental centrar la atención en las posibilidades de articular los contenidos entre sí y evitar las actividades que, bajo la preocupación de cubrir todos los temas del programa, llevan al maestro a asignar temas completos a equipos de estudiantes para que los preparen y expongan. Estas prácticas sólo contribuyen al tratamiento superficial del contenido y reducen las posibilidades de reflexión, análisis y discusión en el proceso de aprendizaje.

3. En el tercer semestre los estudiantes inician su trabajo de enseñanza en un grupo de primer grado de secundaria con contenidos de la asignatura de la especialidad. Por esta razón, es fundamental que comprendan que el curso tiene como finalidad que apliquen los conocimientos adquiridos mediante el estudio de los temas, tanto en la preparación de las actividades que llevarán a cabo con los adolescentes, como en el ejercicio mismo de su práctica. De esta manera, se contribuye a que el alumno defina, conscientemente, un estilo propio de enseñanza, sea cual sea la asignatura que imparta.

4. Los programas de las asignaturas La Enseñanza en la Escuela Secundaria. Cuestiones Básicas II, La Expresión Oral y Escrita en el Proceso de Enseñanza y de Aprendizaje, y Observación y Práctica Docente i están estrechamente relacionados, por lo que es importante identificar los temas comunes y los que se articulan, de manera que su tratamiento permita a los estudiantes tener una visión más amplia de los contenidos. El trabajo colegiado y los acuerdos que puedan establecerse entre los maestros titulares de dichas asignaturas ayudará, por una parte, a evitar repeticiones innecesarias en el estudio de los temas, y por otra, será muy útil para prever las actividades que realizarán los estudiantes en las jornadas de estancia en la escuela secundaria y el tipo de información que deberán recopilar para analizarla en la asignatura correspondiente.

5. Los contenidos del bloque III requieren, además del estudio de textos, el análisis de la información que los estudiantes recopilen durante el curso. Por esta razón, es importante que, antes de cada jornada de observación y práctica, el maestro titular de la asignatura La Enseñanza en la Escuela Secundaria. Cuestiones Básicas II y los estudiantes revisen el trabajo realizado y clarifiquen los aspectos a observar y registrar, así como el tipo de evidencias a obtener en la escuela secundaria, para poder realizar las actividades del bloque y de cierre del curso. Los aspectos a observar se incluirán en la guía general que se elaborará en la asignatura de Observación y Práctica Docente I.

En el tercer semestre se prevén dos jornadas de observación y práctica, con una semana de duración cada una, en grupos de primer grado y que se realizarán en el tiempo establecido para esta asignatura. Cada jornada tendrá las siguientes características generales:

  1. En la primera, los estudiantes observarán el desarrollo del trabajo en un grupo de primer grado –con diversas asignaturas– durante el turno completo, prestando especial atención a las clases correspondientes a la asignatura de la especialidad que estudian. Durante ese periodo, si es posible, los estudiantes conducirán una sesión de clase en el grupo, en la cual experimentarán actividades didácticas previamente diseñadas.
  2. Durante la segunda, los estudiantes continuarán con la observación del trabajo en todas las asignaturas en uno o dos grupos de primer grado. A diferencia de la primera jornada, los estudiantes pondrán en práctica actividades didácticas en dos grupos, por lo que resulta recomendable que permanezcan en cada grupo durante el turno completo los días que conducirán la sesión de clases de su especialidad.

6. En el tratamiento de los temas de este curso se proponen actividades generales que de manera permanente se llevan a cabo para el estudio, el análisis y la sistematización de la información y de los conocimientos que se van logrando. Entre estas actividades destacan las siguientes:

  • Lectura. Su ejercicio constante contribuye al fortalecimiento de las capacidades para identificar las ideas principales de los textos, sistematizar, relacionar y usar la información para construir argumentos sobre los temas que se estudian. Por ello se propone, además de los artículos y apartados de la bibliografía básica, la lectura de un libro completo para que los estudiantes conozcan el planteamiento global de un autor o grupo de autores. De acuerdo con los propósitos de la asignatura se recomienda elegir alguno de los siguientes textos: La escuela inteligente. Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente, de David Perkins, La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar, de Michael Fullan y Andy Hargreaves, La trama de la escuela secundaria: institución, relaciones y saberes, de Etelvina Sandoval, o cualquier otro texto del acervo de la biblioteca de la escuela normal que contribuya a la comprensión de los temas del programa.
  • Discusión en equipo y en grupo. El trabajo en grupo promueve el aprendizaje cooperativo si se evitan la fragmentación de la tarea y la desnaturalización del ejercicio autónomo y crítico del diálogo y de la interacción constructiva de quienes participan en él. Es indispensable que en el curso se promueva un trabajo permanente de colaboración que propicie –a partir del reconocimiento personal de lo que se sabe– la participación consciente en la sistematización de la información, excluyendo el tratamiento formalista de los contenidos que reduce el aprendizaje al reconocimiento de conceptos o principios abstractos.
  • Elaboración y registro de conclusiones. Se realizan a través de fichas de trabajo, ensayos breves, reseñas y registros de observaciones, entre otras, que, como producto de la elaboración intelectual individual, se soliciten a los estudiantes normalistas como parte de sus actividades. En este tipo de ejercicios se evitarán prácticas frecuentes como las transcripciones de textos que reducen las posibilidades de saber si el estudiante comprendió el contenido o cuáles son sus explicaciones.
  • Puesta en común. La presentación de la información, producto de la reflexión individual, análisis e intercambio en equipo, es una actividad que permite conocer los puntos de vista sobre los temas de estudio y reflexionar sobre ellos, no necesariamente para llegar a acuerdos. Se trata de conocer las ideas que se elaboran a partir de los textos y de la experiencia personal, de identificar las nociones falsas que se hayan generado, para corregirlas, y lograr la comprensión de los significados y conceptos que son fundamentales en el curso.

7. El programa propone actividades para relacionar el estudio con la experiencia. Los contenidos del curso tienen mayor sentido para los estudiantes si se relacionan con las experiencias personales, sobre todo las que han adquirido a través de las actividades realizadas en las escuelas secundarias, con los adolescentes y los maestros. El tránsito como alumnos de la secundaria, las situaciones que se presentan en la escuela normal y la reflexión sobre la propia práctica docente (que inician los futuros profesores en este semestre con las asignaturas de la especialidad), son referentes permanentes para el tratamiento de los temas que se analizan. Si es posible identificar en la formación personal el tipo de aprendizaje logrado, sus características y las situaciones escolares que influyeron o influyen en este proceso, se podrá reflexionar respecto de las condiciones en que se desarrollan las actividades en la escuela secundaria actual y sobre las características que definen la práctica docente que se adopta. Esto permitirá partir de situaciones reales, de las cuales se tiene la suficiente información y realizar un análisis profundo para establecer las relaciones necesarias con los textos básicos y los contenidos del programa.

8. El estudio de los temas del curso incluye el análisis de situaciones escolares, ya sea que provengan de estudios sobre la educación secundaria o de las descripciones y notas que los estudiantes elaboran acerca de sucesos relevantes durante las jornadas de observación y práctica. Es importante insistir en que la intención es tomar nota de aquellas situaciones que reporten información valiosa sobre los temas que se estudian, y que de ninguna manera se trata de utilizar alguna técnica de investigación en particular.

9. Al analizar experiencias, situaciones, evidencias o trabajos obtenidos en la secundaria, es necesario tener en cuenta que no se trata de reducir el trabajo a la exposición de anécdotas y descripciones superficiales, sino de reflexionar y discutir los puntos de interés de acuerdo con las cuestiones que guían el análisis. El análisis de las situaciones, casos y experiencias tiene como fin profundizar en el conocimiento y la comprensión de las características de las prácticas de enseñanza y del aprendizaje que se promueve en la secundaria, pero de ninguna manera se trata de juzgar o descalificar el trabajo de los maestros a quienes se observa, ni de emitir opiniones apresuradas y sin fundamento respecto a las situaciones, actitudes y actividades que se analizan como parte de los temas del programa.

10. La evaluación debe considerarse como un elemento más en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, por lo que los estudiantes deben ser informados permanentemente de sus logros personales. Es frecuente que se desconozcan los criterios que el docente considera para la evaluación y que ésta se vuelva sólo un instrumento cuyo resultado final es exclusivamente un número. Los criterios acordados para la evaluación deben ser conocidos y discutidos con los estudiantes, permitiendo la reflexión acerca de los resultados del aprendizaje, para propiciar la autovaloración, el reconocimiento de lo que se sabe y las causas que obstaculizan el logro de los propósitos de la asignatura. Es importante tomar en cuenta que la evaluación constante de los avances que logran los estudiantes aporta información que el profesor debe analizar para revisar y mejorar en lo posible las formas de enseñanza y contribuir así al logro de los propósitos educativos de la asignatura y del plan de estudios.

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