|
Programa
de Estudios, 3er Semestre, Licenciatura
en Educación Secundaria/
Desarrollo
de los Adolescentes III. Identidad y relaciones sociales
/
Orientaciones
didácticas y de evaluación
Las siguientes
orientaciones definen algunos aspectos básicos que es necesario
tomar en cuenta en el tratamiento de los temas, en la lectura de
los materiales de estudio y en las actividades de indagación que
los estudiantes realizarán dentro y fuera de la escuela normal.
1. El desarrollo
de los adolescentes se estudia de manera integral. Se pretende
superar una visión exclusivamente psicológica, que ha sido muy frecuente
en los medios académicos y en la cual se ponen de relieve las transformaciones
cognitivas y afectivas esenciales, pero se omite el conocimiento
de otros componentes del desarrollo igualmente importantes. La intención
de abordar las diferentes dimensiones que implica el tema y de reflexionar
sobre su articulación con otros aspectos del desarrollo responde
a la necesidad de comprender la formación de la identidad adolescente
con una mirada distinta a la que ofrecen perspectivas fragmentadas
y reduccionistas que han contribuido a
formar o reproducir estereotipos sobre esta etapa de la vida que,
lejos de permitir su comprensión, fomentan actitudes excluyentes
o infantilizadoras. El enfoque de este curso asume la complejidad
del proceso mediante el análisis de las múltiples dimensiones que
construyen la adolescencia y sus procesos, a veces manifiestos y
vertiginosos como el crecimiento corporal, otros lentos e imperceptibles
como el procesamiento subjetivo.
2. El
tratamiento de los temas del curso implica la revisión de aportes
teóricos diversos. A diferencia de los cursos que usualmente se
centran en el estudio de una corriente, en este curso se promueve
el acercamiento a diferentes puntos de vista, con el propósito de
que los estudiantes desarrollen habilidades que les permitan comparar
distintas perspectivas de estudio y reconocer aquellas corrientes
teóricas que han sido superadas a partir de investigaciones recientes
sobre los adolescentes. Por la complejidad que representa la
conformación de la identidad en los adolescentes y considerando
que en este proceso se incorporan aspectos más amplios que tienen
que ver con la sociedad en que viven, el programa plantea no sólo
la revisión de teorías psicológicas, sino también de perspectivas
que provienen de la sociología y la antropología.
3. Los
criterios básicos para el estudio de la adolescencia incluidos en
el primer curso son el punto de partida para abordar el conjunto
de temas del programa. Estos criterios permitirán a los estudiantes
comprender que, si bien existen pautas generales sobre cómo viven
los adolescentes sus procesos de definición de la identidad, éstos
se manifiestan de diversas formas y en momentos distintos de su
vida. Por las características del tema, no puede dejarse de lado
en este curso la necesidad de desarrollar en los estudiantes las
competencias que los lleven a reconocer no sólo la heterogeneidad
y diversidad
de los adolescentes y sus familias, sino a poner en juego su sensibilidad
para percibir el entorno y su capacidad para entender las características
y necesidades particulares de los adolescentes con quienes se relacionan.
4. Por
la naturaleza de los temas del curso y por las características de
los estudiantes normalistas, las experiencias personales son un
recurso de gran utilidad. Para el análisis de cada tema resulta
interesante partir de las opiniones y reflexiones sobre la concepción
que los futuros maestros tienen de sí mismos, así como de casos
específicos que permitan observar los procesos de formación de la
identidad y mediante los cuales los estudiantes recuerden y comenten
experiencias personales para enriquecer la discusión sobre algún
texto. Es recomendable que cuando se trabaje con estas experiencias
el maestro tome en cuenta las recomendaciones siguientes:
• Favorecer
la reflexión y la autocrítica para fomentar entre los estudiantes
el respeto a la diversidad de maneras de ser y pensar, evitando
comentarios que propicien la burla o las faltas de respeto hacia
los compañeros del grupo.
• Evitar
la descripción de anécdotas o de experiencias que desemboquen en
análisis con fines terapéuticos.
5. El
curso promueve la observación y el diálogo con los adolescentes
como un medio para contrastar la información y las explicaciones
estudiadas con hechos reales. Por esta razón, es importante que
antes de cada jornada de observación y práctica el maestro de la
asignatura y los estudiantes tengan claros los aspectos a observar
y registrar. Para el estudio de los temas de los tres bloques se
requiere observar el desenvolvimiento personal de los adolescentes
y las relaciones que establecen con sus compañeros, con el maestro
y con las autoridades de la escuela, así como conocer sus opiniones
acerca de por qué asumen determinadas actitudes en diferentes momentos
de su vida, dentro de la escuela y fuera de ella.
6. El análisis y la reflexión son habilidades que se desarrollan
en la medida en que se ejercitan. El programa propone un conjunto
de textos cuya lectura individual es imprescindible para la adquisición
de los conocimientos y la discusión argumentada; por esta razón,
es conveniente propiciar la elaboración de síntesis, ensayos breves
y registros de información, a través de los cuales cada estudiante
exprese de manera fundamentada sus ideas, puntos de vista y conclusiones
sobre los temas de estudio.
En
relación con la lectura de textos, se sugiere que lean un libro
completo para conocer el planteamiento global de un autor o grupos
de autores con respecto a los temas del curso. En este caso, se
recomienda la lectura de Psicología del desarrollo: el mundo del adolescente, de
Eduardo Martí y Javier Onrubia, o
cualquiera de los sugeridos en la bibliografía básica que se encuentre
en el acervo de la biblioteca de la escuela normal.
7. El
curso puede enriquecerse si el maestro o los propios estudiantes
proponen e incorporan el uso de otros recursos, tales como el cine,
la literatura, el video y el audio, con la finalidad de que los
estudiantes tengan más elementos para fundamentar sus puntos de
vista sobre los temas que aborden. Es recomendable que una vez seleccionado
el material, el maestro de la escuela normal lo revise y elija los
apartados de interés para la discusión, a fin de garantizar su relación
con los temas de estudio.
8. La
evaluación debe ser congruente con el enfoque del programa, los
propósitos educativos y las actividades de enseñanza. Por ejemplo,
si durante la clase se promueve la realización frecuente de actividades
en que los estudiantes leen individualmente y discuten en pequeños
equipos, interpretan información, proponen hipótesis acerca de las
características de los adolescentes y observan sus actividades,
sería poco acertado evaluar sólo con un instrumento que demande
la transcripción de definiciones memorizadas.
El instrumento o la forma de evaluación debe conciliar tanto el
enfoque del programa como el proceso de enseñanza empleado en el
aula. Por la dificultad de los temas del curso es necesario comprender
conceptos abstractos, que no pueden limitarse a la repetición memorística.
Desde el inicio del curso, el maestro de la asignatura acordará
con los estudiantes las formas de evaluar; de esta manera todos
podrán orientar su desempeño según los compromisos establecidos.
|