Planes y Programas

Programa de Estudios, 3er Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria/
La Expresión Oral y Escrita en el Proceso de Enseñanza y de Aprendizaje /
Sugerencias para la evaluación

8. En congruencia con los propósitos y orientaciones didácticas de la asignatura, se requiere que la evaluación del aprendizaje de los estudiantes considere no sólo el manejo de contenidos sino también el desarrollo de habilidades y actitudes, por ejemplo la argumentación de ideas, la participación fundamentada, la coherencia en la escritura, el respeto a las participaciones de los demás.

Asimismo, es necesario que los propósitos de la evaluación no se reduzcan a la asignación de calificaciones. La evaluación debe aportar información a maestros y estudiantes sobre los procesos de aprendizaje de éstos y el desempeño del profesor, lo que permitirá adecuar los procedimientos didácticos a las condiciones, avances y dificultades del grupo. Por ello, es indispensable tomar en cuenta todo el trabajo desarrollado, y evitar la utilización de instrumentos de evaluación que privilegian la medición de información retenida, frecuentemente descontextualizada, o el simple registro del cumplimiento de tareas sin la revisión o inclusión de comentarios que propicien el mejoramiento del trabajo.

Es conveniente que, desde el principio del curso, el maestro y los alumnos definan los criterios, estrategias y procedimientos para la evaluación. Dada la frecuencia con que se utilizan algunas actividades en la evaluación, a continuación se ofrecen sugerencias para que éstas tengan un sentido formativo.

Evaluación del trabajo en equipo. El trabajo en equipo es una de las actividades más frecuentes en las escuelas normales para desarrollar los contenidos y a la vez para evaluar a los estudiantes. Al evaluar esta forma de trabajo es recomendable: a) considerar las actividades previas que realiza el equipo y no únicamente el trabajo final que se presenta (escrito, exposición), b) valorar el contenido más que la presentación formal del trabajo, c) brindar sugerencias a los alumnos para mejorar en futuras actividades, d) estar pendientes de quiénes participan y quiénes evaden la participación, no para sancionar sino para impulsar una colaboración real.

Evaluación mediante las discusiones y el análisis en grupo. Las discusiones en grupo, así como las exposiciones –individuales o en equipo– pueden ser elementos a considerar en la evaluación. A través de la participación de los estudiantes se puede apreciar cómo han desarrollado sus habilidades para expresarse con claridad y sencillez, argumentar las ideas propias y contrastarlas con las de los compañeros. Para ello es necesario valorar las características de las participaciones: calidad de los argumentos o preguntas, es decir, si los alumnos demuestran la "comprensión de los textos" o si se trata de una repetición del contenido, si aportan ideas y si plantean preguntas en relación con el tema en estudio.

Evaluación a partir de las actividades de escritura. A partir de diversas prácticas de escritura como la toma de notas, elaboración de esquemas, resúmenes, fichas de trabajo, mapas conceptuales, redacción de textos breves y ensayos se pueden obtener evidencias para la evaluación. Es necesario revisar si en el texto está presente la expresión de ideas personales, la explicación y argumentación, la referencia e integración de diferentes conocimientos y el uso de la información con un sentido interpretativo y no solamente como transcripción de los textos. Asimismo, el maestro debe incluir observaciones y sugerencias que permitan a los estudiantes mejorar la argumentación y la coherencia de las ideas en futuros escritos.

Los exámenes y otros "trabajos finales". Si se optara por aplicar como recurso un examen, es indispensable cuidar que éste no se reduzca a la medición de conocimientos descontextualizados o datos específicos, sino que integre lo aprendido en el semestre, propicie respuestas argumentadas y el análisis de información; establezca relaciones entre los conceptos y situaciones educativas diversas. Además se sugieren, como un instrumento más para la evaluación, las siguientes estrategias: ensayos, análisis de situaciones y elaboración de propuestas didácticas.

En las sugerencias anteriores –y en otras que se generen para evaluar– resulta muy importante la función del maestro para identificar los avances y dificultades en el aprendizaje de los estudiantes y definir las acciones pertinentes en cada caso. Finalmente, estas sugerencias pueden ser un referente para los normalistas cuando evalúen el proceso de enseñanza y de aprendizaje con los alumnos de la escuela secundaria.

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