Planes y Programas

Programa de Estudios, 3er Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria /
Especialidad / Telesecundaria / La Enseñanza del Español en Telesecundaria I. Contenidos y Enfoque /
Orientaciones didácticas y de evaluación

En este apartado se presentan sugerencias referentes al tratamiento de los contenidos del programa y a las estrategias y actividades que conviene tener presentes y realizar durante el desarrollo del curso para lograr los propósitos deseados, de acuerdo con los rasgos del perfil de egreso y los criterios que establece el Plan de Estudios.

Antes de iniciar el estudio de los temas es recomendable que los alumnos y el profesor titular de la asignatura revisen el programa en su conjunto. De esta manera tendrán una visión general de las características del curso, de los contenidos y los textos que analizarán, así como del tipo de actividades que conviene realizar para lograr los propósitos esperados. Además, la revisión inicial permitirá planear el trabajo del semestre y prever las actividades que deben realizarse en esta asignatura, previas a las visitas a la telesecundaria.

En este programa de estudio se combinan tres tipos de contenidos: a) los relativos al español que se imparte en la educación secundaria y a su enfoque de enseñanza, b) los que se refieren a los tipos de actividades y recursos didácticos que determina la aplicación del enfoque didáctico, y c) los referidos al desarrollo de las competencias comunicativas de los propios estudiantes. Estos componentes del curso están estrechamente relacionados. El conocimiento de las funciones y características de la lengua permitirá mejorar el propio uso del lenguaje oral y escrito y diseñar estrategias didácticas con mayor fundamento. La capacidad para diseñar estrategias didácticas y generar un ambiente alfabetizador en el aula y en la escuela depende de los propios hábitos y habilidades de los profesores: un maestro no lector será incapaz de despertar en los alumnos el gusto por la lectura; igualmente, si el profesor no domina la lengua escrita ejercerá escasa influencia en los alumnos para que perfeccionen y enriquezcan sus textos y, tal vez, reproducirá los usos formalizados y carentes de sentido de la lengua escrita que suelen ser frecuentes en la educación secundaria.

Por estas razones es conveniente que, durante el desarrollo del curso, se establezca en el salón de clase un ambiente propicio para la lectura, la expresión oral y escrita, donde los estudiantes ejerciten estas habilidades y reflexionen constantemente acerca de los elementos implicados en la comunicación. De este modo se evitará el contrasentido de formar a los nuevos maestros para que enseñen mediante un enfoque que pone énfasis en el carácter comunicativo y funcional de la lengua por medio de prácticas que lo contradicen: el dictado y la transcripción de información presentada por el profesor o de algunos textos.

Con la finalidad de contribuir a diversificar y enriquecer las formas de enseñanza y aprendizaje, se presentan a continuación una serie de sugerencias de actividades y formas para la evaluación que conviene tener presentes durante el curso. Además, en cada bloque temático se incluye una serie de sugerencias de actividades; estas propuestas no constituyen secuencias de actividades didácticas completas y tampoco rígidas: el maestro y los estudiantes pueden seleccionar o agregar las que consideren convenientes.

El trabajo en grupo

1. Es fundamental aprovechar este curso, y los demás que se imparten en el semestre, para que los estudiantes consoliden su capacidad de seleccionar e interpretar información de diversas fuentes y puedan, con más facilidad, leer analíticamente, argumentar y comunicar por escrito u oralmente sus propias ideas. Al enfrentar estos desafíos, los estudiantes podrán descubrir los factores y condiciones que influyen en el desarrollo de la competencia comunicativa; de otro modo, los conocimientos que obtengan de los textos que forman parte de la bibliografía (por ejemplo, algunas estrategias de lectura o la descripción de las dificultades que enfrentan los jóvenes cuando inician el conocimiento de nuevos tipos de texto) carecerán de significado concreto y, por tanto, tendrán escasa o nula influencia en la práctica docente. Además, es importante recordar que las capacidades para narrar, describir, explicar, preguntar y leer en voz alta son componentes de la competencia didáctica.

2. En el desarrollo del curso se utilizan diversos materiales como textos, ensayos y artículos; libros de texto y materiales de apoyo, registros de observación y algunos textos elaborados por los propios estudiantes normalistas y por alumnos de telesecundaria.

El estudio y análisis de este conjunto de materiales permitirán formarse una visión integral y fundamentada acerca de la función que le corresponde a la escuela y al profesor en el desarrollo de la competencia comunicativa de los alumnos; los modos y estrategias para lograrlo y los recursos con que se cuenta. Para lograr este propósito es indispensable que, al revisarlos, se relacionen sus contenidos por medio de diversas actividades o preguntas.

La bibliografía sugerida puede enriquecerse incluyendo otras obras de interés, siempre y cuando se correspondan con los propósitos y enfoque de este curso. En los materiales de estudio se incluyen, como ejemplos, textos de alumnos; la actividad en que se propone trabajar con ellos se enriquecerá si los estudiantes o el profesor llevan otros textos. Estos materiales adicionales pueden obtenerse en las escuelas donde se realicen las jornadas de observación y de práctica.

3. Los textos sugeridos en cada bloque representan desafíos para los estudiantes, por lo cual será conveniente realizar actividades específicas para su análisis e interpretación; para ello conviene formular guías de lectura en forma de problemas o preguntas para la reflexión, o aplicar técnicas de trabajo en grupo que lleven a los estudiantes a formular ideas propias y a argumentarlas, utilizando la información revisada. El comentar y hacer explícitas las dificultades enfrentadas para comprender un texto o las diversas interpretaciones posibles, permitirá reflexionar acerca de los requisitos para la comprensión lectora, que es uno de los propósitos de la enseñanza del español.

4. Además de leer apartados de libros sobre un tema, es muy importante que los estudiantes conozcan el planteamiento global de un autor o grupo de autores. Atendiendo a los propósitos del curso, se sugiere seleccionar uno de los siguientes libros: Estructurar un aula donde se lea y se escriba, de Donald H. Graves; Estrategias de lectura, de Isabel Solé; Comprensión de la lectura, de Frank Smith o Los 1001 años de la lengua española, de Antonio Alatorre, relacionados con el curso y que forman parte del acervo de la biblioteca. Si esta decisión se toma desde el principio del año escolar, los estudiantes podrán administrar su tiempo para la lectura y presentar sus avances de manera periódica, de acuerdo con los criterios que se establezcan previamente.

5. La creación de círculos de lectura y talleres de escritura en los que participen libremente los estudiantes constituye una actividad altamente formativa para fomentar el hábito y el placer por leer y escribir. Estos espacios pueden ser organizados por los propios estudiantes para seleccionar las obras que deseen leer y comentar, para elaborar o revisar escritos que se les solicitan en la escuela, para escribir poesía, cuentos u otro tipo de textos que pueden publicarse en la propia escuela a través de una muestra literaria, un periódico, revista u otro medio.

La evaluación del curso

6. La evaluación forma parte de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y se lleva a cabo de manera continua y sistemática. El profesor de la asignatura, tomando en cuenta la opinión de los alumnos, seleccionará los procedimientos para evaluar el aprovechamiento, cuidando su congruencia con la orientación general del plan de estudios, en particular con el perfil de egreso, los propósitos de la asignatura y el enfoque del curso. Es conveniente que los alumnos estén enterados del procedimiento que se seguirá para su evaluación y de los compromisos que adquiere cada uno, tanto en el trabajo individual como en la participación por equipos o en el grupo; de este modo, los estudiantes tendrán elementos para autoevaluarse.

7. Los productos de las actividades de los alumnos (textos, argumentos expresados en clase, materiales) son elementos que deben ser registrados sistemáticamente por el profesor, con el fin de tener suficiente información para evaluar el aprendizaje y evitar la tendencia a reducir la evaluación a una calificación de trabajos al término del semestre.

8. Para evaluar las actividades de observación y de práctica de clases de español en telesecundaria el profesor debe tomar en cuenta la precisión y funcionalidad de las actividades que se diseñen para trabajar con los alumnos; las habilidades y actitudes manifiestas en la comunicación y la relación con los escolares; la claridad y utilidad de los registros e informes que se elaboren; el nivel de aprovechamiento de la información obtenida en la telesecundaria y las formas de sistematizar y analizar las experiencias escolares tanto en la normal como en la telesecundaria. La finalidad principal de esta evaluación es contribuir al mejoramiento del desempeño de los estudiantes; al respecto, es importante recordar que las competencias didácticas se formarán en el transcurso de la formación inicial, de ahí que sea importante valorar su evolución.

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