Planes y Programas

Programa de Estudios, 4º Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria /
Seminario de Temas Selectos de Historia de la Pedagogía y la Educación I
Tema I. La educación de los jóvenes en la época previa a la industrialización. Aprendices y maestros en los talleres de artes y oficios

El estudio de este tema ofrece a los estudiantes la oportunidad de acercarse al conocimiento de la formación que recibían los jóvenes en el largo periodo que antecede a la industrialización y les permite reflexionar acerca del papel que jugaba la participación directa de los adolescentes en la actividad productiva como método de preparación para su futura inserción en la sociedad. En este periodo histórico de cambios lentos en las formas de producción, los jóvenes se separaban de sus familias para “servir” a un maestro y aprender su oficio; o bien, se formaban mediante su participación desde edad temprana en talleres familiares, en los que obtenían un aprendizaje directo de generación en generación.

La educación de la mayoría de los jóvenes no se daba en la escuela, se realizaba a través del trabajo. La escuela de la época, denominada escolástica, se dirigía por lo general a los clérigos y era sostenida por sacerdotes y congregaciones religiosas. Las formas de enseñanza de la escolástica medieval, dominadas por la retórica y la lógica, preparaban a los jóvenes en el dominio de las lenguas clásicas y en el arte del bien decir. La educación en la escuela, por lo tanto, estaba reservada a un sector de los jóvenes y la asistencia a ella se consideraba una excepción, a diferencia de la formación común de los jóvenes como aprendices.

El análisis de las condiciones en las que el maestro de oficio aceptaba al aprendiz, y en las que se realizaba el aprendizaje, permiten identificar los conocimientos que se transmitían, las habilidades técnicas y manuales que los jóvenes aprendían y, en consecuencia, el conocimiento considerado socialmente útil en este periodo histórico. Además, con el estudio de este tema, los estudiantes podrán reflexionar acerca de las reacciones de los aprendices frente a las condiciones concretas en las que aprendían el oficio, de la disciplina a la que eran sometidos, así como de sus resistencias y mecanismos para eludirla.

Las corporaciones y gremios tenían un papel central en el establecimiento de las reglas para la incorporación de un joven como aprendiz. Los contratos regulaban la cantidad de aprendices que podía aceptar un maestro, la edad en que podían incorporarse, el periodo de formación que tenían que cumplir y las condiciones en que se realizaría la enseñanza. El estudio de este tema permite, por tanto, reflexionar sobre la formación del aprendiz que, aunque pudiera parecer informal, estaba organizada por criterios claramente definidos.

La educación de los jóvenes en una sociedad organizada por corporaciones y gremios significaba para ellos, además de adquirir las destrezas propias del oficio, entrar a formar parte de una comunidad, obtener una condición social para la vida y un sentido de pertenencia. Las corporaciones y gremios de la época supervisaban la calidad del trabajo y las condiciones en que operaban los talleres, pero también dictaban las reglas y las normas que regulaban la enseñanza de los aprendices por medio de cartillas o contratos.

La relación educativa entre el maestro y el aprendiz se daba a través del trabajo, no existía una separación entre trabajar y aprender. De esta manera se aprendía “el secreto del oficio”, mismo que se tenía que demostrar a través de la elaboración de una “obra maestra”, a manera de examen, de esto dependía la aceptación del joven como nuevo integrante del gremio y la posibilidad de establecerse al frente de un taller.

La familia ejercía una influencia decisiva en la formación de los jóvenes de la época. Las expectativas de los padres en relación con el futuro de sus hijos explicaban el hecho de separarse de ellos y enviarlos con un maestro para servirle y convertirse en su aprendiz. La familia dirigía y controlaba la formación del joven, pero también lo cuidaba y protegía del trato que recibía de su maestro.

La educación diferenciada de los hombres y de las mujeres se manifestaba en la tradición familiar y social. A las mujeres se les enseñaba a rezar y estaban excluidas de participar en una formación como la que se daba a los hombres. Se les enseñaban labores relacionadas con las tareas del hogar, pero estos aprendizajes no tenía ningún reconocimiento social. Las mujeres se incorporaron de manera tardía a los talleres familiares, y las que lograron ingresar en algunos talleres fuera del hogar, lo hacían en condiciones de clara desventaja en relación con los hombres.

Bibliografía básica1

Ariès, Philippe (1998), “De la familia medieval a la familia moderna”, en El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen, México, Taurus (Ensayistas, 284), pp. 482-491.

Manacorda, Mario Alighiero (1995), “El aprendizaje en las corporaciones”, en Historia de la Educación. 1. De la antigüedad al 1500, México, Siglo XXI pp. 252-262.

Sewell, William H. Jr. (1992), “Las corporaciones” y “Comunidad moral”, en Trabajo y revolución en Francia. El lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo Régimen hasta 1848, Madrid, Taurus (Humanidades. Historia, 337), pp. 50-66.

Perrot, Michelle (1996), “La juventud obrera. Del taller a la fábrica”, en Giovanni Levi y Jean-Claude Schmitt (dirs.), Historia de los jóvenes. II. La edad contemporánea, Madrid, Taurus (Pensamiento), pp. 119-152.

Bibliografía complementaria

Farge, Arlette (1994), “El aprendiz”, en La vida frágil. Violencia, poderes y solidaridades en el París del siglo XVIII, México, Instituto Mora (Itinerarios), pp. 130-134.

García González, Francisco (1999), “Artesanos, aprendices y saberes en la Zacatecas del siglo XVIII”, en Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord.), Familia y educación en Iberoamérica, México, El Colegio de México, pp. 83-98.

Rousselet, Jean (1980), “Introducción”, en El adolescente aprendiz, Barcelona, Planeta, (Paideia. Biblioteca práctica de pedagogía, psicología y psicopatología de la infancia, 30), pp. 9-21.

Para orientar las actividades de los estudiantes, se sugiere tomar en cuenta las siguientes cuestiones: 

1. En el largo periodo histórico previo a la industrialización, existe un campo de conocimientos valioso, relacionado con las actividades productivas de la sociedad que es susceptible de transmisión. El maestro de un taller posee estos conocimientos y las familias de la época aspiran a que sus hijos adquieran ese saber especializado, vinculado con los buenos modales y la noción de servicio; ¿por qué la educación de los jóvenes, durante un periodo de varios siglos, consistió en la transmisión del conocimiento especializado de un oficio ligado con los buenos modales y la actitud de servicio?

2. La forma en que se lleva a cabo la transmisión de conocimientos en la sociedad preindustrial difiere del concepto moderno de la escuela secundaria. La educación de los jóvenes se realiza mediante la práctica; ellos intervienen en la producción y aprenden a través del trabajo; ¿cómo aprendían los jóvenes en este proceso de insertarse en el trabajo productivo desde temprana edad?; a partir de la relación existente entre trabajo y aprendizaje ¿de qué manera se concebía la educación en la época?, ¿qué posibilidades había para la generación de nuevos conocimientos en ese largo periodo histórico?

3. El papel de la familia en la formación de los hijos se orientaba por las concepciones y expectativas de la época acerca de los jóvenes. Con la instrucción, los padres pretendían asegurar una ocupación para sus hijos; ¿cuáles eran las condiciones que establecía el pacto de aprendizaje entre la familia y el maestro?, ¿qué significaba para el aprendiz el establecimiento de este acuerdo?, ¿qué papel jugaba el joven en su nexo con el maestro durante el tiempo que pasaba como aprendiz?

4. La relación entre el maestro y el aprendiz estaba regulada por la corporación. Ésta decidía quién podría trabajar en el oficio, la calidad de los productos, las relaciones entre el maestro y sus subordinados, el número de participantes en un taller, la valoración final de la formación; ¿cómo repercutía en la educación de los jóvenes el hecho de que las normas que regulaban su formación en el oficio se establecieran fuera del taller?

5. En este proceso histórico se dio una lenta incorporación de la mujer a la formación en un oficio. Las mujeres eran educadas para aprender sólo las labores del hogar, posteriormente se les permitió participar en los talleres familiares y sólo más tarde lo hicieron en talleres más grandes: ¿cómo se explica, en términos de las concepciones de aquel tiempo, que las jóvenes no se incorporaran al aprendizaje de un oficio?

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