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Programa
de Estudios, 4º Semestre, Licenciatura
en Educación Secundaria /
Seminario de Temas
Selectos de Historia de la Pedagogía y la Educación
I
Tema
III. La educación secundaria en Estados Unidos de América. La evolución
de la high school
Como
en muchos países, antes de estar en posibilidades de ingresar a
la educación superior –hacia los 18 años– los jóvenes de Estados
Unidos han recorrido un camino de doce grados de escolarización,
sin incluir el paso por el preescolar. Estos doce grados pueden
estar distribuidos en cinco o seis años, o hasta ocho, de educación
primaria, tres o cuatro de escuela intermedia y tres o cuatro de
preparatoria.
Cabe
aclarar, al respecto, que en Estados Unidos no existe, como en otras
naciones, un modelo único de organización para la escuela secundaria.
Desde su nacimiento como sistema público, la educación en Estados
Unidos tiene una organización altamente descentralizada, a partir
de distritos escolares en cada entidad federada. De ahí que la estructura
del sistema escolar y la educación secundaria, si bien con ciertas
pautas comunes, responda más bien a las decisiones que en el curso
de su evolución histórica tomaron los estados y las autoridades
locales.
Las
escuelas secundarias existían en Estados Unidos desde principios
del siglo xix. Sin embargo, diversas razones condujeron a cuestionar
el papel que desempeñaban estas escuelas, que incorporaban a una
proporción pequeña de jóvenes en edad de estudiar y de los cuales
graduaban todavía menos, por su incapacidad para retenerlos hasta
el final de los estudios.
En
1893, con el informe de una comisión especial que revisó la situación,
comienza una primera oleada de reformas destinadas a mejorar los
resultados de la high school. La intención
principal que estableció esa comisión era que las escuelas tuvieran
un programa educativo mejor organizado para lograr una preparación
intelectual coherente de los estudiantes; el propósito era asegurar
que los jóvenes accedieran a los estudios superiores con una mejor
formación.
Varias
eran las razones que justificaban la reforma de la educación secundaria
y que explican la rápida expansión de los servicios educativos en
la primera mitad del siglo XX. En el origen de esta expansión se pueden localizar lo
mismo profundos cambios en la población y en su composición demográfica
–que modificaron el perfil de la sociedad–, que el crecimiento de
la economía estadounidense y las ideas renovadoras de los científicos
sociales, los educadores y los reformadores. Basta señalar, entre
las tendencias más significativas que se pueden localizar en el
impulso de cambio, las siguientes: la disponibilidad de recursos
por el dinamismo de la economía hacia el final del siglo XIX
y en la década posterior; la creciente urbanización y el incremento
de la población joven; la reducción de la oferta de empleos para
los adolescentes; y la acción combinada de las leyes que prohibían
el trabajo infantil y las que establecían la asistencia obligatoria
a la escuela.
Las
reformas de 1917, por su parte, se enfocaron hacia una atención
diferenciada de los estudiantes. La tendencia ya no era hacia un
curriculum único y mejor al que prevalecía. La preocupación
central se ubicó en ofrecer múltiples opciones de formación a los
jóvenes. Si los estudiantes son diferentes y se proponen objetivos
distintos al ingresar en la escuela, ésta debía ofrecer cursos adecuados
a sus diversas necesidades. Con ello se abre una etapa de la educación
secundaria estadounidense, que se caracteriza por una creciente
diferenciación de programas y cursos, el libre acceso a la escuela
secundaria y la intensificación del crecimiento de la matrícula,
a la par de una instrucción con fines distintos: como preparación
para diferentes puestos de trabajo, como paso previo a los estudios
superiores en los colegios y universidades o como formación para
la vida.
En
la medida que crecía la importancia de la población joven, que los
educadores y científicos sociales descubrían nuevos aspectos en
el desarrollo de los adolescentes y que aumentaba la insatisfacción
respecto a los resultados de las secundarias, se alimentaba el debate
sobre la función de la escuela y los fines de la acción educativa.
En 1910 se creó la primera junior high school, con lo cual se inicia una reforma destinada a
proporcionar la mejor atención posible a los estudiantes recién
egresados de la escuela elemental. Se parte del reconocimiento de
que la adolescencia temprana –los muchachos y muchachas de 12 a
14 años– requería una educación más especializada que la que se
les podía ofrecer en la high school de cuatro
o seis años.
No
obstante los avances en la expansión del sistema destinado a proporcionar
educación a los jóvenes en Estados Unidos, aún continúa el debate
sobre la mejor forma de integrar una escuela secundaria que atienda
las necesidades formativas de esta población: ¿cuáles deben ser
los fines de la educación secundaria? ¿Cómo deben estar organizadas
las escuelas? ¿Qué contenidos son los más apropiados para lograr
los fines seleccionados? ¿Qué cualidades deben reunir los maestros
de los adolescentes que cursan sus estudios secundarios? ¿Cómo hacer
colaborar a los distintos sectores involucrados en la educación
de los jóvenes?
Esas
son las mismas interrogantes que desde el nacimiento de la escuela
secundaria se han formulado en nuestro país. Son preocupaciones
semejantes en medio de un entorno diferente y pueden contribuir
a la reflexión sobre la estructura y las orientaciones fundamentales
de la educación de los adolescentes. El análisis de cómo se respondieron
estas preguntas en una nación como la estadounidense, en el amplio
periodo de casi cien años y en un contexto, por tanto, complejo
y cambiante, sin duda permitirá reflexionar sobre las características
de nuestra propia experiencia y la forma que actualmente tiene la
escuela secundaria en México.
Bibliografía
básica
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Tyack,
David y Larry Cuban
(2000), “La high school” y “La
junior high school”, en En busca de la utopía.
Un siglo de reformas en las escuelas públicas, México, FCE/SEP
(Biblioteca para la actualización del maestro), pp. 97-110 y
138-151. |
Good,
Harry G. (1966), “Auge de la escuela secundaria”
y “Las escuelas secundarias del último modelo”, en Historia
de la educación norteamericana, México, UTEHA,
pp. 251-281 y 470-503.
Hechinger, Fred M. (1993), “Escuelas para adolescentes:
un dilema histórico”, en Teachers College Record,
vol. 94, núm. 3, Elaine
Cazenare (trad.), María del Refugio
Guevara (rev. técnica), pp. 522-539. [Traducción
de la SEP realizada con fines académicos, no de lucro, para los
alumnos de las escuelas normales.]
Bibliografía
complementaria
Bowen,
James (1992), “El progresismo americano en la práctica” y “Las naciones
desarrolladas: pioneras en educación. Los Estados Unidos”, en Historia de la educación occidental. El Occidente moderno. Europa y el
Nuevo Mundo. Siglos XVII-XX, tomo
III, Barcelona, Herder,
pp. 538-549 y 554-559.
Kandel,
I. L. (1963), “La educación del adolescente”, en La educación norteamericana en el siglo XX,
México, Libreros Mexicanos Unidos, pp. 167-233.
Para
la discusión de algunos aspectos que se consideraron centrales en
la selección de este tema, se proponen las siguientes cuestiones:
1.
En el origen del moderno sistema de educación secundaria en Estados
Unidos la reorganización de la high school, –hacia finales del siglo XIX–, jugó un papel relevante. De acuerdo con los reformadores
de esa época: ¿qué función debía cumplir esta institución?, ¿cuáles
fueron los rasgos más sobresalientes del nuevo programa educativo
de la high school?
2.
Frente al fracaso escolar de una buena parte de los jóvenes inscritos
en la secundaria y la persistente tendencia al abandono de los estudios,
los reformadores multiplicaron los programas y los métodos pedagógicos
en la idea de que ello conduciría a hacer más atractiva la escuela:
¿qué concepciones predominaron sobre los fines de la escuela, la
organización del curriculum y las
capacidades de los estudiantes en esta diferenciación de la oferta
de cursos?
3.
Junto a la estructuración de un nuevo curriculum para
los adolescentes, la educación secundaria incluyó también la organización
de actividades complementarias en talleres y clubes: ¿qué consecuencia
tuvieron estas actividades sobre la formación académica de los estudiantes
y sobre la organización escolar?
4.
Además de los retos educativos que implica la atención a las características
especiales de los adolescentes, los profesores estadounidenses tuvieron
que enfrentar el rápido crecimiento del número de alumnos inscritos
en las escuelas secundarias: ¿qué efectos pudo tener esto sobre
la calidad de la educación que se ofrecía a los jóvenes?
5.
Con la creación de la junior high school se comenzó una reforma de la educación secundaria
estadounidense, que la convirtió en un sistema dividido en dos niveles,
o en dos instituciones distintas: ¿qué argumentos explican la decisión
de ofrecer una educación específica a los adolescentes?
6.
Con el paso del tiempo y a la luz de las transformaciones sociales
que vive cada época, la situación que guarda la educación es insatisfactoria
para sus usuarios y para quienes aportan los recursos. De acuerdo
con la experiencia estadounidense: ¿cuáles son los aspectos del
servicio educativo que en la actualidad deben mejorarse para lograr
una escuela secundaria más comprometida con las características,
necesidades e intereses de los jóvenes?
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