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Programa
de Estudios, 4º Semestre, Licenciatura
en Educación Secundaria/
Desarrollo
de los Adolescentes IV. Procesos Cognitivos /
Orientaciones
didácticas y de evaluación
Las siguientes orientaciones tienen como finalidad contribuir
al logro de los propósitos del curso y a que las actividades de
enseñanza y de aprendizaje respondan a las características del enfoque
desde el cual se estudia el desarrollo de los adolescentes. A
continuación se destacan aspectos básicos a tener en cuenta en el
tratamiento de los contenidos del curso, en la lectura y análisis
de los materiales de estudio y en las actividades de exploración
que los estudiantes realizarán dentro y fuera de la escuela normal
para obtener información que les permita comprender e interpretar
mejor los contenidos de este programa.
1. En congruencia con los cursos anteriores, dedicados
a los procesos de desarrollo de los adolescentes, en este curso
se insiste en el carácter integral de dichos procesos. Aun cuando
el tema central son los procesos cognitivos, éstos no se estudian
de manera aislada sino que se relacionan con los referidos a otros
campos de desarrollo estudiados en semestres previos. Para identificar
estas relaciones entre temas y cursos, conviene que los estudiantes
revisen –siempre que sea necesario– las notas, registros personales
o algunos textos utilizados; ello les ayudará no sólo a sistematizar
conocimientos, sino a tener elementos suficientes para fundamentar
las conclusiones que se elaboren o para llegar a nuevas reflexiones.
2. Los criterios básicos para el estudio de la
adolescencia (su carácter integral, individual y social) revisados
en el primer curso, deben tenerse presentes al tratar los temas
del programa. De esta manera, el estudio del desarrollo cognitivo
adquiere mayor sentido porque también toma en cuenta los factores
que lo influyen y que dan lugar a que cada individuo tenga un estilo
propio de aprendizaje. La reflexión constante sobre estos aspectos
contribuirá a que los futuros profesores desarrollen actitudes favorables
hacia los alumnos de secundaria –sobre todo en los momentos de práctica–
para entender, por ejemplo, por qué participan o no en la clase,
por qué reaccionan como lo hacen frente a las distintas
asignaturas y ante el maestro o el estudiante normalista.
Tener presentes estas cuestiones les permitirá, además, la búsqueda
de estrategias útiles que favorezcan en los adolescentes el uso
de las capacidades que poseen.
3. Las ideas previas de los estudiantes son el
punto de partida para el desarrollo del curso. Una parte fundamental
del conjunto de contenidos de estudio es el análisis y la comprensión
de los conceptos a que hacen alusión los textos de apoyo; es importante
que los estudiantes expresen desde el inicio del curso sus nociones
en relación con los procesos cognitivos; explicar qué significa
para ellos inteligencia y aprendizaje, por ejemplo,
es un ejercicio de reflexión que les permite, además, conocer qué
piensan los demás acerca de esos conceptos, y posteriormente documentarse
para conocer algunas teorías al respecto. Al trabajar con las
ideas previas no se pretende llegar a acuerdos definitivos, sino
contar con elementos para discutir, analizar y continuar reflexionando
en la medida en que se avanza en el estudio de los temas del curso.
Por esta razón, es importante evitar que el trabajo con los conceptos
del programa se reduzca a la transcripción o repetición verbal de
lo que se lee o a la elaboración de glosarios; se espera, en cambio,
que los estudiantes sean capaces de usar los conceptos para explicar
situaciones reales que se observan y se viven en el plano personal
y en el ámbito educativo.
4. El tratamiento de los temas del curso implica
la revisión de textos que son producto de la investigación en el
campo del desarrollo cognitivo. Las actividades propuestas ponen
énfasis en la lectura analítica y en la discusión sobre las explicaciones
científicas de autores cuya influencia ha sido importante en el
ámbito educativo y que en la actualidad son objeto de debate. En
particular, en el bloque ii
se revisan perspectivas teóricas distintas al estudiar las teorías
de Piaget, Vygotsky y las de procesamiento de la información. Antes
de trabajar con los textos, es indispensable que los estudiantes
sean conscientes de que la identificación de puntos críticos o de
debate no tiene por objeto tomar partido por una u otra postura,
sino propiciar la comprensión de esas perspectivas, de las tesis
que las fundamentan, las explicaciones que ofrecen y sus aportes
al conocimiento científico. En relación con este punto, es fundamental
que los alumnos normalistas sepan quiénes fueron Piaget y Vygotsky,
en qué contexto histórico y social realizaron su obra y cuándo empezó
a difundirse (el texto de J. Meece, que se estudia en el bloque
ii, contiene información
al respecto); de esta manera, tendrán referentes sólidos para comprender
los planteamientos que estudiarán y, más que asumir una sola teoría,
adquirirán una actitud de apertura hacia el estudio permanente y
desarrollarán las habilidades intelectuales señaladas en el plan
de estudios como rasgos del perfil de egreso.
5. Las actividades sugeridas incluyen la elaboración
de esquemas y mapas conceptuales; recursos cuya finalidad es que
los estudiantes pongan en juego sus habilidades de análisis y síntesis
para sistematizar los conocimientos que adquieren sobre los temas
del curso. Por ello, es importante que la elaboración de cuadros
y esquemas no se reduzca a la transcripción de información de los
textos, sino que refleje el uso y la comprensión de la información
para representarla gráficamente.
6. La resolución de problemas es, además de una
estrategia de trabajo que se promueve durante el curso, un contenido
que se analiza como una habilidad del pensamiento. El programa incluye
problemas de distinta índole con el propósito de que los estudiantes,
al resolverlos, reflexionen acerca de los procesos mentales que
se ponen en juego y reconozcan que las alternativas de solución
son diversas y su búsqueda implica el uso de conocimientos e información
que cada persona ha adquirido. De ninguna manera debe asumirse que
la intención de los problemas propuestos para los estudiantes normalistas
es llegar a un solo procedimiento de solución (convencional o no
convencional al tratarse de problemas matemáticos); ni mucho menos
que después se apliquen con los alumnos de secundaria. Lo importante
es comprender tanto la utilidad que reporta la solución de problemas
para conocer las formas de razonamiento que se propician, como las
formas de actuar de los adolescentes frente a distintas situaciones
escolares y de la vida cotidiana.
7. El curso promueve la observación y el diálogo
con adolescentes de distinto sexo y edad en el ambiente escolar
y fuera de él, como un medio para contrastar la información de los
textos con hechos reales. Las visitas programadas en el curso Observación
y Práctica Docente ii constituyen una valiosa oportunidad
para que se observe en distintas circunstancias el desenvolvimiento
de los adolescentes y la forma en que enfrentan diversas situaciones.
Para realizar estas actividades es necesario que desde el principio
del curso se establezcan acuerdos sobre cómo registrar y organizar
la información, de tal forma que se pueda utilizar para el análisis
de los temas que se estudian.
8. Por las características de los contenidos, es
necesario que el ambiente de trabajo en la escuela normal sea congruente
con uno de los principios planteados en el programa: el respeto
a la diversidad. Así, el maestro promoverá un ambiente de respeto
y evitará que los alumnos se burlen o ridiculicen a sus compañeros.
Es conveniente no profundizar en aspectos que se relacionan con
la personalidad o forma de ser de cada estudiante normalista, pues
ello puede propiciar un análisis con fines terapéuticos que se aleja
de los propósitos del programa.
9. Además de la lectura de los capítulos de libros
sugeridos, es indispensable propiciar la lectura de libros completos
con la finalidad de que se conozca el planteamiento global del autor
o grupos de autores en relación con los temas del curso. Se sugiere
que los estudiantes normalistas lean Una educación para el cambio.
Reinventar la educación de los adolescentes, de Andy Hargreaves,
Enseñar a pensar, de R. S. Nickerson, o La creatividad
en una cultura conformista. Un desafío a las masas, de Sternberg
y Lubart, o bien una obra literaria como Los muchachos no escriben
historias de amor, de Brian Deaney (Fondo de Cultura Económica).
10. Es indispensable que todos los estudiantes
lean los textos, aun cuando algunos de ellos son extensos, como
El pensamiento adolescente, de Daniel P. Keating. Es necesario
organizar el trabajo de manera que se destine un tiempo razonable
a la lectura fuera de clase, para que los estudiantes puedan analizar
la información. Resulta poco productivo fragmentar y distribuir
los apartados de un texto, porque se anula la posibilidad de comprender
el contenido global y de tener referentes suficientes para la discusión
en clase.
11. El curso puede enriquecerse si el maestro o
los estudiantes proponen el uso de otros recursos como el audio,
el video y el cine, a partir de los cuales se pueda discutir o reflexionar.
Es recomendable que el maestro de la escuela normal revise el material
y elija los apartados de interés para la discusión, con el propósito
de garantizar su relación con los temas de estudio.
12. Aunque este programa corresponde a una asignatura
del campo de formación común para todas las especialidades, es indispensable
el trabajo coordinado con los profesores que imparten las asignaturas
de especialidad, particularmente con los titulares de Observación
y Práctica Docente ii. Así,
se podrán organizar las actividades a realizar durante el semestre
y prever aquellas que pueden llevarse a cabo durante las estancias
en la escuela secundaria, y saber, además, en qué aspectos conviene
centrar la atención para analizar la experiencia de trabajo con
los adolescentes.
13. El intercambio de ideas entre grupos de distintas
especialidades contribuye al aprendizaje. Será provechoso que profesores
y alumnos de distintos grupos organicen reuniones en las que se
debata y reflexione acerca de temas centrales incluidos en el curso.
Por ejemplo, llevar a cabo una sesión (como se propone en el bloque
i) para discutir las respuestas a la pregunta:
¿por qué enseñar a pensar es un desafío para todo profesor?, será
una buena oportunidad para que los estudiantes expresen sus puntos
de vista, los conocimientos adquiridos y las reflexiones que les
provoca el tema como futuros profesores con especialidad en alguna
asignatura. Este intercambio académico ayudará, además, a que comprendan,
desde la formación inicial, la importancia de compartir ideas entre
colegas para conocer mejor a los alumnos y realizar un trabajo basado
en la colaboración.
14. Es necesario que, desde el inicio del curso,
el maestro de la asignatura acuerde con los normalistas los criterios
y procedimientos en que se basará la evaluación; de esta manera,
todos podrán orientar su desempeño según los compromisos establecidos.
La evaluación debe ser congruente con el enfoque del programa, los
propósitos educativos y las actividades de enseñanza. Si durante
la clase se promueve la realización frecuente de actividades en
las que los estudiantes leen individualmente y discuten en pequeños
equipos, interpretan información, proponen hipótesis, y elaboran
explicaciones sobre los temas, sería poco acertado reducir la evaluación
a un instrumento que se aplique al final del curso y únicamente
demande la transcripción de definiciones memorizadas. Para evaluar
pueden tomarse en cuenta los siguientes criterios:
• Los argumentos que los alumnos expresan en clase.
• Las preguntas que formulan.
• La sistematización de información en esquemas
de análisis y síntesis.
• La interpretación de la información que obtienen
mediante las indagaciones realizadas en la escuela secundaria.
• La disposición al trabajo individual y colectivo.
• La capacidad para organizar y expresar por escrito
las ideas que elaboran a partir de las actividades de estudio.
15. En caso de optar por la aplicación de exámenes,
es necesario que éstos demanden el ejercicio de las habilidades
intelectuales básicas. Puede utilizarse, por ejemplo, el examen
a libro abierto, en el entendido de que para ello el profesor requiere
prepararlo adecuadamente, de manera que los estudiantes tengan que
localizar información y elaborar explicaciones, para evitar la copia
textual.
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