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Programa
de Estudios, 5º Semestre, Licenciatura
en Educación Secundaria
/ Seminario de Temas selectos de Historia de la Pedagogía
y la Educación II
Tema
IV. ¿Qué educación para los jóvenes adolescentes? El debate contemporáneo
sobre la educación secundaria
En
los últimos años, sobre todo en los países occidentales, ha surgido
una gran preocupación por la educación que la escuela secundaria
brinda a los jóvenes adolescentes. Ellos se encuentran en un momento
de grandes cambios físicos y psicológicos: recién han dejado de
ser niños y están ávidos por parecer mayores; quieren entrar al
mundo de los adultos y no saben cómo hacerlo; se sienten más fuertes
que nunca y reclaman su independencia; necesitan todavía la protección
de sus padres y al mismo tiempo la rechazan; expresan su temor y
su inseguridad con indiferencia, sarcasmo y a veces con violencia,
entre otras actitudes y situaciones que experimentan.
Los
alumnos que ingresan a la educación secundaria dejan la escuela
primaria donde tenían un solo maestro, en la que se sentían protegidos
y resguardados para enfrentarse a una escuela nueva, con otro sistema
compuesto por distintos maestros con diversos estilos y niveles
de exigencias, a una escuela que, además, da prioridad a la trasmisión
de conocimientos académicos, y no ofrece en el mismo nivel la atención
y el apoyo que requieren los adolescentes para sobrellevar esos
años difíciles de transición que los conducen a la edad adulta.
Durante
el tiempo que los adolescentes pasan en la secundaria, la presión
aumenta cada día, la escuela no logra involucrarlos ni satisfacer
sus necesidades y los profesores son los primeros en resentir los
efectos de los fenómenos anteriores ya que viven directamente la
insatisfacción de sus alumnos. Los padres de familia, por su parte,
se interesan sobre todo en el mercado de trabajo, desean que los
maestros impartan conocimientos útiles y preparen a sus hijos para
el mundo que les espera. Ellos aspiran a que los adolescentes aprendan
en un ambiente sano, tranquilo y sin violencia; que los maestros
comprendan a sus hijos, los apoyen cuando lo requieran, los estimulen
para seguir adelante y los preparen para su vida futura.
Algunas
investigaciones recientes a nivel internacional sugieren que la
falta de adecuación del modelo actual de la escuela secundaria a
las características de los jóvenes de ahora, más la insatisfacción
de las necesidades y demandas propias de su edad, son razones suficientes
como para provocar la deserción y bajos logros en el aprendizaje.
Para que los jóvenes permanezcan y aprendan, requieren encontrar
oportunidades que les permitan colmar su necesidad de reconocimiento
y desplegar su condición protagónica en la escuela secundaria; es
decir, concebirla como un espacio donde puedan convivir con compañeros
de su edad, crecer con ellos, aprender de otro modo y sentirse comprendidos:
una escuela para la adolescencia.
Los
maestros, por su parte, tienen que enfrentar la dificultad de enseñar
a los alumnos en esta edad de transición y se debaten en la paradoja
de trasmitir conocimientos y mantener el orden durante las clases,
¿cómo hacer para continuar a pesar de todo, cuando la secundaria
se encuentra a veces en barrios donde la escuela no es una de las
prioridades y deben dar prueba de autoridad con adolescentes “imposibles
de manejar”? Parece haber una contradicción evidente entre los objetivos
de la escuela secundaria, la realidad que viven todos los días los
adolescentes y maestros y lo que demandan las sociedades actuales.
En la actualidad, se habla mucho de las “pruebas del oficio del
maestro”, principalmente cuando se ejerce en zonas difíciles, aspecto
que resulta aún más complicado para los profesores nuevos que ingresan
a ejercer la profesión en una escuela llena de tensiones.
Otro
de los problemas graves que están enfrentando los maestros radica
en la heterogeneidad de los grupos escolares y no sólo por las diferencias
individuales, que son naturales en todas las escuelas. Ante este
panorama, se corre el riesgo de que el maestro de secundaria perciba
más los fracasos que los logros, se sienta cuestionado en su trabajo
y tienda a adaptarse y dejar pasar, sin comprometerse en un programa
de cambios para la educación de los adolescentes.
La
escuela secundaria sigue funcionando, está allí y algunos maestros
ya percibieron que las cosas no están muy bien, intentan mejorar
y tratan de hacer algo. Los adolescentes, por su parte, han cambiado,
ya no aceptan todo lo que se les dice, se han vuelto más críticos,
discriminan las diversas formas de enseñanza, cuestionan más la
conducta de los profesores y directores, así como el trato que reciben
del personal de apoyo. Sugieren cómo mejorar el ambiente de su escuela
para que sea más agradable su estancia en ella y, al mismo tiempo,
exigen recibir conocimientos útiles y que la enseñanza sea interesante
y amena.
Actualmente
se debate mucho respecto a la transformación de la educación secundaria
y uno de los aspectos que está en el centro de ese debate es la
disminución de las oportunidades de trabajo; es posible que los
jóvenes de hoy no puedan ingresar de inmediato al mercado laboral,
por lo que se discute si el primer paso sería diseñar estructuras
curriculares y procesos educativos para ofrecer oportunidades de
formación a los jóvenes adolescentes que les permitan continuar
estudios superiores o estar preparados para desempeñarse en el mundo
del trabajo.
Se
debaten, además, otros aspectos: ¿cómo podemos transformar la educación
secundaria?, ¿cómo debemos enseñar a los adolescentes?, ¿qué contenidos
curriculares y qué cultura les vamos a comunicar?, ¿cómo organizar
la secundaria para que se convierta en un espacio adecuado para
los adolescentes y los maestros?, ¿cómo vamos a dar una educación
de calidad y para todos?, ¿cómo vamos a preparar a los estudiantes
para el momento que viven y para desempeñarse en el mundo que les
espera?
La
educación secundaria de principios del siglo XX, después de casi
75 años de su nacimiento, se ve impactada por las transformaciones
sociales, los cambios de la adolescencia, los avances en la forma
de enseñar y las investigaciones relativas a la forma en que aprenden
los adolescentes. La escuela secundaria de nuestros días se ha abierto
a todos, admite a jóvenes diferentes, con una información más amplia,
con conocimientos de la nueva tecnología, a veces superiores a los
de sus maestros; ahora la escuela secundaria es obligatoria, es
una escuela de masas, al grado que en algunos países se preguntan
si acaso todos los jóvenes serán aptos para ella; no se sabe cómo
dar prioridad a la calidad educativa a la vez que ampliar la cobertura
sin distinción.
Los
años de la secundaria son años de transición que nos ofrecen la
oportunidad de evitar daños irreversibles que afecten el futuro
de la juventud. Por ese motivo es importante debatir: ¿qué educación
secundaria queremos para los adolescentes?
En
líneas generales, el desafío de la educación secundaria, como escuela
de los adolescentes, es formar a un mismo tiempo sus capacidades
cognitivas, afectivas y sociales, para buscar la equidad en el progreso
de las competencias y no la uniformidad en la adquisición de contenidos.
Los adolescentes deberían tener más oportunidades para desarrollar
los aspectos de su personalidad que los hacen diferentes. Debemos
imaginar una escuela secundaria más abierta, acorde con los nuevos
tiempos y que forme ciudadanos libres y competentes.
Bibliografía
básica
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Hargreaves,
Andy et al. (2000), “El problema”, en Una educación
para el cambio. Reinventar la educación de los adolescentes,
México, Octaedro/SEP (Biblioteca del normalista), pp. 13-16.
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Dubet
François y Marie Duru-Bellat (2000), [“Introducción”] “Introduction”,
en L´hipocrisie scolaire. Pour un collège en fin démocratique,
París, Éditions du Seuil, pp. 7-15.
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Hargreaves,
Andy et al. (2000), “Cultura de la escuela secundaria”,
en Una educación para el cambio. Reinventar la educación
de los adolescentes, México, Octaedro/SEP (Biblioteca del
normalista), pp. 52-61. |
Dubet
François y Marie Duru-Bellat (2000), [“Las pruebas del oficio”]
“Les épreuves du métier”, en L´hipocrisie scolaire. Pour un collège
en fin démocratique, París, Éditions du Seuil, pp. 17-41.
Cecilia
Braslavsky (1999), “Presentación”, “Introducción”, “Las grandes
tendencias del desarrollo contemporáneo y América Latina” y “El
nuevo sentido de la educación secundaria: formar competencias e
identidades”, en The Secondary Education Curriculum in Latin
America: New Tendencies and Changes. Final Report of the Seminar
Organized by the International Bureau of Education and Held at the
International Institute for Educational Planning, 2-3 September
1999, Buenos Aires, Argentina [La educación secundaria y
el curriculum en América Latina: nuevas tendencias y cambios.
Informe final del seminario organizado por la Oficina Internacional
de la Educación, que tuvo lugar en el Instituto Internacional para
la Planeación Educativa, los días 2 y 3 de septiembre de 1999 en
Buenos Aires, Argentina], Ginebra, Oficina Internacional de
la Educación, pp. 3, 4, 6-10 y 14-15.
Boyer,
Ernest L. (1983), [“La secundaria, una agenda para la acción”] “High
school: An agenda for action”, en High school. A report on secondary
education in America, Nueva York, Harper & Row, Publishers,
pp. 301-319.
 |
Hargreaves,
Andy et al. (2000), “Llegar allí”, en Una educación
para el cambio. Reinventar la educación de los adolescentes,
México, Octaedro/SEP (Biblioteca del normalista), pp. 253-281.
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Bibliografía
complementaria
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Hargreaves,
Andy et al. (2000), “Atención y apoyo” y “Resultados
e integración”, en Una educación para el cambio. Reinventar
la educación de los adolescentes, México, Octaedro/sep (Biblioteca
del normalista), pp. 93-128 y 149-181. |
Sandoval,
Etelvina (1994), “La zona nebulosa de la educación básica” en Huaxyácac.
Revista de educación, año I, núm. 3, mayo-agosto, Oaxaca, IEEPO,
pp. 6-9.
Marchesi,
Álvaro (1995), “La reforma de la educación secundaria: la experiencia
de España”, en Revista Iberoamericana de Educación, núm.
9, Madrid, Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación,
la Ciencia y la Cultura, pp. 77-90.
Para
debatir sobre la educación secundaria y lo que se considera central
en la educación de los adolescentes se proponen los siguientes tópicos:
1.
Actualmente se tiene una nueva visión de lo que es la adolescencia,
en esta etapa los jóvenes se comportan de cierta manera aunque las
generaciones de adultos, en su mayoría, se resistan a aceptarlo.
Para comprender al adolescente hay que observarlo tomando en cuenta
las características de la sociedad actual y sus repercusiones, ya
que muchos factores influyen en esta etapa. Proyectar una escuela
secundaria que responda a las características de sus alumnos nos
obliga a analizar: ¿quiénes y cómo son los adolescentes de ahora?,
¿por qué el debate educativo nos conduce a revisar el conocimiento
que tenemos sobre los adolescentes y sobre la escuela secundaria?
2.
El alumno de secundaria tiene que encontrar por sí mismo la motivación
del trabajo escolar y dejar de estar sólo bajo la influencia de
los adultos. La paradoja es que para los adolescentes la percepción
de la necesidad de los estudios sigue siendo teórica y abstracta
y no establecen el vínculo entre lo que aprenden en la secundaria
y el mundo en que viven, mucho menos con el futuro que les espera:
¿qué debemos enseñar a los adolescentes en la escuela secundaria
y con qué finalidades?
3.
La educación secundaria en su desarrollo ha generado una cultura
pedagógica, es decir, una visión asumida por todos sus integrantes
acerca de lo que es la escuela, su forma de operar y de ofrecer
formación a los adolescentes. Ante la necesidad de cambio que se
plantea para la secundaria, esta cultura está cuestionada y se considera
un núcleo fundamental para que la reforma llegue hasta el aula.
En la medida en que se avanza en el debate sobre lo que se debe
enseñar en la escuela secundaria, se plantean nuevas interrogantes:
¿cómo debemos enseñar a los adolescentes?, ¿de qué forma debe operar
la escuela para garantizar el aprendizaje de los estudiantes?, ¿qué
prácticas tendrán que desarrollar los profesores para garantizar
el logro de los propósitos educativos de la educación secundaria?
4.
La escuela secundaria requiere reformas urgentes y un programa de
cambios que parta del reconocimiento de que el adolescente tiene
necesidades educativas específicas. Si nuestra meta es que los adolescentes
actúen de mejor manera en el presente y se preparen adecuadamente
para el futuro que los espera: ¿qué debemos hacer para mejorar la
educación de los jóvenes en la escuela secundaria?, ¿qué transformaciones
convendría hacer a la escuela secundaria mexicana, tomando en cuenta
su propia historia, así como las experiencias obtenidas en otros
países?
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