Planes y Programas

Programa de Estudios, 5º Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria /
Especialidad / Español / Seminario de Apreciación Literaria I /
Orientaciones didácticas

Hoy día es claro que para iniciar a los adolescentes en la literatura, y para legitimar el deseo y la necesidad de la lectura, resulta primordial que los maestros sean ávidos lectores. Por ello se recomienda que desde el inicio del Seminario se forme un círculo de lectura literaria que servirá como punto de partida y de llegada del resto de las reflexiones relativas a los problemas asociados con la formación de lectores, las posiciones teóricas sobre la literatura y la promoción de la lectura.

Tanto las lecturas literarias como las acciones que acompañen a éstas (por ejemplo, las pláticas sobre la propia experiencia en la lectura, la selección de los títulos, la exploración en los distintos acervos, la conversación con autores, las recomendaciones...) deberán estar estrechamente relacionadas con el estudio de los temas que se plantean en el Seminario.

Por ejemplo, el inicio se dedica al análisis de los problemas sociales y psicológicos relacionados con la lectura en general y en particular con la lectura literaria. Para que logren adjudicarle un cabal significado a este primer apartado, es recomendable que los alumnos desarrollen el ejercicio de evocación y análisis de sus propias experiencias frente a la lectura. Ello les permitirá tener una idea de qué hechos o situaciones les han llevado a alejarse o a tener un contacto estrecho con la literatura. Será interesante también que identifiquen las ideas de su comunidad (padres, otros maestros, grupos a que pertenecen los adolescentes, etcétera) que permiten o inhiben la posibilidad de que los alumnos de secundaria se conviertan en lectores.

Es importante que los futuros maestros entiendan que las ideas que hay sobre la lectura en las distintas sociedades pueden facilitar o complicar el acercamiento de los adolescentes a la literatura. El análisis de este aspecto será la base para tomar decisiones sobre su actuación didáctica. Para conocer dichas ideas se puede recurrir a entrevistas, encuestas y observaciones de diverso tipo, como las que hacen los investigadores cuyos textos se proponen en la bibliografía.

Está previsto que se aborde el problema de la función social que históricamente se le ha adjudicado, desde las instituciones, a la lectura literaria para la infancia y la adolescencia (que en algunos momentos ha sido utilizada como un instrumento didáctico o como un pretexto para la enseñanza de una moral particular, olvidando la experiencia estética). Este podría ser un buen momento para que los alumnos traten de recomendar mutuamente una serie de obras literarias y hagan explícitas las razones por las cuales deciden proponer tal o cual texto; después, pueden elegir obras para adolescentes y explicar las razones de su selección; se sugiere que comparen ambas experiencias. Esta actividad puede constituir un avance para la discusión relativa a las obras que vale la pena leer.

Cabe aclarar que para el desarrollo de este Seminario se ha optado por no dar una lista específica de lecturas literarias. Será suficiente con que el profesor se asegure de que los alumnos normalistas lean ejemplos de los diferentes géneros propuestos a lo largo del curso: narrativa, poesía y teatro. En este sentido, el maestro deberá respetar los gustos y necesidades de lectura de los alumnos, sin que, desde luego, esto signifique que renuncia a la posibilidad de recomendar una serie de lecturas que por alguna razón no sean conocidas por sus alumnos. Siendo coherentes con el enfoque de Seminario de Apreciación Literaria I, el profesor deberá analizar con cuidado las razones que lo llevan a sugerir (no imponer) tal o cual texto –conviene hacerlas explícitas. En esta tarea deberá procurar que sus alumnos desarrollen una competencia estética, diversifiquen y amplíen su universo literario conocido, y seleccionen temas actuales y significativos para ellos.

Desde la perspectiva del Seminario, la lectura literaria se concibe como una fuente de emociones diversas; por ello, es posible que los alumnos hagan diferentes interpretaciones sobre un mismo texto. Siendo consecuentes con las teorías de lectura que se discutirán en el curso y, ajustándose al enfoque comunicativo, es importante recordar que el acto de lectura es un evento único, personal e irrepetible, por ello no deberá imponerse una interpretación. Dado que el significado que cada autor trata de plasmar en su texto y el significado construido por sus lectores no necesariamente serán idénticos, la tarea educativa deberá consistir en proporcionar las bases para que cada alumno aprenda a argumentar y comunicar la forma en que ha llegado a cierta interpre-tación.

Es importante que los alumnos, además de ser activos receptores de las obras literarias, puedan expresarse estéticamente creando sus propios textos. En este caso no se trata de formar literatos sino de facilitar que, mediante la escritura del lenguaje, los alumnos exploren las posibilidades lúdicas, estéticas, expresivas, descriptivas, etcétera. Con ello, adquieren conciencia de los mecanismos que los escritores utilizan para crear una obra literaria. Se sugiere entonces que traten de escribir sus impresiones sobre el mundo, sus sentimientos y vivencias con una intención estética, recreando géneros, estilos, imágenes o figuras retóricas de los autores leídos durante el curso.

Es posible que algunos alumnos se sientan inseguros para iniciar el trabajo de escritura de textos literarios; en estos casos el profesor puede apoyarlos proponiéndoles pequeños ejercicios ya muy conocidos en la enseñanza de la literatura, por ejemplo: cambiar el final de una obra manteniendo el estilo del autor; transformar una obra a través de distintos mecanismos (como modificar el lugar o el momento donde se desarrolla cierta historia o bien los personajes; agregar dificultades al conflicto original de un texto o proponer elementos humorísticos; hacer adaptaciones del cuento al teatro, desarrollar puestas en escena; escribir poemas “al estilo de...”, etcétera). Algunas de estas actividades y otras son analizadas en la asignatura Estrategias Didácticas para la Producción de Textos Narrativos y Poéticos.

Además de la producción de textos literarios, otra de las labores importantes para la formación de los profesores es la reflexión sobre la obra literaria. Lo que se sugiere es que a la luz de los temas propuestos en este Seminario los alumnos desarrollen discusiones, mesas redondas, debates y ensayos sobre la experiencia estética vivida en las obras literarias que han leído. El Seminario también pretende abrir espacios suficientes para hablar y escribir sobre la forma en que los autores logran comunicar ciertos significados a sus lectores y sobre los procedimientos y recursos expresivos de la escritura y la lectura artísticas.

Se pretende que las actividades propuestas durante el Seminario contribuyan al desarrollo de una cultura artística en sentido amplio; por ello, se sugiere que los alumnos salgan de la escuela y disfruten de puestas en escena, veladas literarias, pláticas con autores e ilustradores de obras para niños, jóvenes y adultos, etcétera. Por otro lado, es necesario valorar los procesos de producción de las obras literarias: la labor de editores, libreros, traductores y correctores de estilo, así como tener conocimiento de las legislaciones sobre los derechos de autor y la ética general relativa a la conservación y respeto de las obras.

Finalmente, se recomienda que los alumnos investiguen la ubicación, funcionamiento y características de las bibliotecas cercanas a su localidad: públicas, escolares y Centros de Maestros, pues todos ellos cuentan con importantes acervos de fácil acceso para los adolescentes y para los maestros. Un interesante trabajo consiste en establecer contacto con los bibliotecarios y demás formadores de lectura para conocer sus propuestas sobre el fomento a la lectura.

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