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Programa
de Estudios, 5º Semestre, Licenciatura en Educación
Secundaria /
Especialidad
/ Telesecundaria / La
Formación Cívica y Técnica
Organización de los contenidos
El
presente curso está conformado por tres bloques temáticos; en ellos
se presentan los temas, la bibliografía básica y complementaria,
además de integrar un conjunto de actividades sugeridas para el
desarrollo del curso que tienen como propósito general el fortalecer
la formación de valores y actitudes de los futuros maestros de telesecundaria.
Las
actividades han sido diseñadas para abordar, de manera puntual,
aspectos de carácter teórico sobre la importancia que representa
hacer de la escuela telesecundaria un espacio para la formación
valoral y ciudadana de los adolescentes, a fin de que adquieran
un conocimiento de las normas que regulan la vida social, de los
derechos y deberes de los habitantes del país y los recursos que
la propia ley establece para su protección y, ante todo, que conozcan
y hagan uso de las estrategias de aprendizaje y recursos didácticos
que pueden emplear para trabajar los contenidos del curso en el
salón de clase y en la escuela.
En
el bloque I, ¿Para qué enseñar
Formación Cívica y Ética en la escuela secundaria?, se destaca
la relevancia que ha adquirido, a partir de los acontecimientos
del mundo contemporáneo, la formación valoral en la escuela secundaria
y los retos que ello representa para su enseñanza. Los materiales
de lectura y las actividades buscan abrir un espacio para reflexionar
en torno a las necesidades e intereses de los adolescentes y las
posibilidades que les brinda la escuela para participar en la toma
de decisiones, personales y colectivas, que fortalezcan su relación
con sus pares y con los adultos, así como promover la reflexión
sobre el entorno social y la relevancia que tiene en el desarrollo
de actitudes comunitarias y cívicas.
El
bloque II, ¿Cuál formación
cívica y ética se requiere promover en los adolescentes?, inicia
con un acercamiento general a los valores previstos en el marco
jurídico de la educación pública en México, como punto de referencia
de la formación cívica y ética en el salón de clase y con la comunidad
escolar.
Posteriormente,
a través de las actividades y las lecturas propuestas, se exploran
los rubros en que se organizan los contenidos de Formación Cívica
y Ética. Se pretende que el estudiante normalista reflexione sobre
los criterios generales que fundamentan la propuesta temática de
los programas, identifique relaciones y niveles de profundidad con
que tienen que ser abordados los temas en cada grado.
Asimismo,
resulta pertinente que los normalistas anticipen algunas situaciones
de trabajo en el aula y las relacionen con las necesidades de los
adolescentes y los contenidos de la asignatura.
Finalmente,
se exploran los conocimientos, valores, habilidades y actitudes
que se promueven en las diversas asignaturas del curriculum de secundaria.
Interesa que el futuro profesor sepa aprovechar las diferentes situaciones
y oportunidades curriculares así como su interés y conocimiento
de la problemática de sus alumnos y la comunidad, a fin de que conjugue,
de la mejor manera, circunstancias y actividades en proyectos de
investigación y de participación social en los que descubra caminos
alternativos a la convivencia democrática en la escuela y la localidad.
En
el bloque III, ¿Cómo enseñar
la Formación Cívica y Ética?, se abre un espacio para que los
futuros maestros reflexionen sobre la relevancia del ambiente escolar
en la formación de los estudiantes de telesecundaria, que identifiquen
los retos que implica el trabajar en el salón de clase los contenidos
de la materia de Formación Cívica y Ética y la necesidad de promover
cierto tipo de tareas, situaciones y recursos que favorezcan la
enseñanza de sus contenidos.
Además,
se espera que los estudiantes aprendan a reconocer la diversidad
de oportunidades y posibilidades que les brinda el hecho de convivir,
durante la jornada de trabajo, con los adolescentes para poner en
marcha actividades que retomen la experiencia de los alumnos. Se
pretende que los normalistas generen criterios para aprovechar tales
experiencias mediante el empleo diverso e intencionado de recursos
y estrategias tales como los medios de información y los recursos
didácticos propios de la telesecundaria, cuyo empleo, creativo y
flexible, contribuya al desarrollo moral de los adolescentes.
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