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Programa
de Estudios, 6° Semestre, Licenciatura en Educación Secundaria
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Observación
y Práctica Docente IV
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Bloque I. Preparación
de las jornadas de observación y práctica
Con las actividades propuestas
en este bloque, los estudiantes reflexionan acerca de los avances
en el desarrollo de su competencia didáctica y adquieren más elementos
para planificar secuencias de actividades didácticas que llevarán
a cabo en la escuela secundaria para trabajar con los contenidos
de las asignaturas de la especialidad que estudian. La finalidad
es orientar la preparación de las jornadas de observación y práctica,
especialmente el diseño de las actividades didácticas dirigidas
a los distintos grados y grupos.
Para definir las actividades
que conviene trabajar en este bloque es importante identificar las
necesidades de cada estudiante normalista –en particular al aplicar
actividades de enseñanza en la escuela secundaria– y del grupo en
su conjunto, poniendo especial atención a los retos que les plantea
el tratamiento de los contenidos de las asignaturas de la especialidad
en los tres grados de educación secundaria. De este modo se espera
atender dificultades específicas y brindar las herramientas necesarias
para desempeñar de mejor manera la tarea docente.
Actividades sugeridas
Desafíos al trabajar con el grupo
escolar
1. Leer el texto “El
rol del maestro”, de Joan Dean, e identificar las tareas y habilidades
de un profesor. La tarea docente de la que habla Dean es un referente
básico para reflexionar acerca de los conocimientos y las habilidades
que debe poseer un profesor de educación secundaria.
2. Con base en esta revisión,
leer el último escrito que hicieron en el curso Observación y Práctica
Docente III, en donde plantean los retos que se propusieron para
las próximas prácticas, e identificar las habilidades y actitudes
docentes que poseen y las que aún tienen que desarrollar. Es importante
que este reconocimiento sea de carácter individual y se apoye en
ejemplos de experiencias concretas vividas durante las prácticas
de los semestres anteriores.
3. Expresar, primero
en equipos y después en plenaria, otras habilidades, aparte de las
que menciona Dean, que son propias de un profesor de educación secundaria
que enseña las asignaturas de la especialidad. Para identificar
estas habilidades es necesario tomar en cuenta los enfoques y los
propósitos de la asignatura de enseñanza, así como los retos que
enfrentan los adolescentes para aprender los contenidos de dicha
asignatura.
¿Todos los alumnos atienden a la clase?
1. A partir del diario
de trabajo, seleccionar una clase o secuencia de actividades didácticas
que hayan desarrollado en el semestre anterior. En un cuadro como
el que se muestra a continuación, señalar la actitud de los adolescentes
ante las actividades que les propusieron, las posibles causas de
tales actitudes y su valoración como una condición propicia para
el aprendizaje.
| Actividad |
Actitud
de los alumnos |
Posibles causas |
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Qué debo hacer o evitar en actividades semejantes |
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2. Leer el texto de Alonso,
“Motivación y aprendizaje en la enseñanza secundaria”, que se revisó
en el curso Observación del Proceso Escolar, del 2º semestre, con
la finalidad de reflexionar sobre los efectos que tiene la intervención
del maestro para propiciar y mantener el interés de los adolescentes
por aprender, durante y después de la realización de una actividad
de enseñanza.
3. Explicar qué factores
tomarían en cuenta, en una situación de enseñanza específica de
su asignatura, para captar y acrecentar la necesidad y el gusto
de los alumnos por el aprendizaje, por ejemplo: el ambiente del
aula, el uso del tiempo, la organización del grupo, el tipo de actividades
de enseñanza, las reacciones e intervenciones del maestro ante las
participaciones de los alumnos y el aprovechamiento de los recursos
educativos.
Los aprendizajes de
los alumnos
1. Con base en el diario
de trabajo del semestre anterior, reconstruir una secuencia de actividades
desarrollada con un grupo escolar. Compartir en equipo sus reflexiones
acerca de los aprendizajes logrados por los alumnos, tratando de
explicar cómo identificaron esos aprendizajes. Las siguientes cuestiones
se proponen como guía para el análisis y pueden enriquecerse con
planteamientos relacionados con los aprendizajes de la especialidad:
- ¿Qué ideas
o preguntas expresaron los adolescentes ante el tratamiento del
contenido?
- ¿Qué ideas
expresadas por los adolescentes dieron evidencias de sus conocimientos
sobre el contenido?
- ¿De qué manera
los alumnos confrontaron sus ideas con las de sus compañeros y
con los materiales revisados?
- ¿Qué ideas
“erróneas” se identificaron y cómo se aprovecharon para el tratamiento
del contenido?
- ¿Los aprendizajes
logrados por los adolescentes eran los esperados?, ¿cómo se corroboró
esto?
- ¿Cómo se
podría abordar el contenido, en una clase futura, para continuar
con su tratamiento?
2. Comentar qué posibilidades
tuvieron para responder a estas cuestiones, señalando las evidencias
que trajeron a la escuela normal para explorar las ideas y los procedimientos
de los alumnos al realizar las actividades propuestas, así como
los aprendizajes que obtienen de estas actividades. Si no se cuenta
con esas evidencias, hacer anotaciones individuales acerca de las
estrategias que pueden utilizar para observar los logros y las dificultades
de los alumnos en el desarrollo de cada actividad, así como estar
atentos a la posibilidad de registrar la experiencia. La información
obtenida y las evidencias de los trabajos de los alumnos se convertirán
en un referente necesario para el análisis.
3. A partir del texto
“¿Qué estatus se da al error en la escuela?”, de Astolfi, reflexionar
acerca de la importancia de estar atentos a todas las respuestas
de los alumnos y no sólo a las “correctas”, como una forma de explorar
los aprendizaje de los adolescentes.
4. Revisar las guías
de observación que han utilizado para las distintas estancias en
las escuelas secundarias, así como sus registros y diarios de trabajo,
con el propósito de identificar la importancia que le han dado al
conocimiento de los procedimientos, preguntas y explicaciones que
los alumnos ponen en juego frente a las actividades de enseñanza.
5. Discutir, en equipos,
las preguntas o aspectos de dichas guías que pueden retomarse y
cuáles otros deben incluirse para la elaboración de instrumentos
que permitan recuperar datos sobre las dificultades y logros de
los alumnos en el aprendizaje de los contenidos de la asignatura
de la especialidad. Para ello es conveniente explorar las estrategias
que se han sugerido en los programas de las asignaturas cursadas
en los semestres anteriores y el expediente que han conformado
en los cursos del Área Actividades de Acercamiento a la Práctica
Escolar.
La interacción en
las actividades de enseñanza
1. Elegir una actividad
de sus diarios de trabajo anteriores y reconstruir la secuencia
realizada, tomando como referentes su planeación, su diario de trabajo
y las evidencias de los trabajos de los alumnos.
2. Destacar, en dicha
reconstrucción, las instrucciones verbales para el desarrollo de
la clase y las posibilidades que tuvieron los alumnos de seguirlas.
También, en la medida de lo posible, resaltar las preguntas que
plantearon a los adolescentes y las respuestas que éstos dieron.
3. Revisar el apartado
“Habilidades de organización y control”, del texto de Dean, y el
de Astolfi, “El alumno frente a las preguntas escolares”, para contrastar,
en equipos, las ideas de los autores con las secuencias de actividades
reconstruidas. Las siguientes cuestiones pueden orientar la contrastación:
- ¿Cómo se
percató el estudiante normalista de que se había comprendido la
instrucción?, ¿qué actitudes de los alumnos dieron muestra de
dificultad para seguir la instrucción?, ¿qué actividades complementarias
se realizaron para reforzar las instrucciones verbales de trabajo?,
¿de qué manera se puede mejorar la habilidad para dar las instrucciones?
- ¿Qué preguntas
se hicieron a los alumnos?, ¿qué respuesta se esperaba de ellos?,
¿qué participaciones de los alumnos daban muestra de que intentaban
acercarse a la respuesta “correcta”?
- ¿Cómo contribuyó
la intervención del practicante para asegurar el avance de las
actividades de enseñanza tal y como se tenían programadas? ¿De
qué forma las instrucciones que se dieron durante la clase y las
preguntas que se plantearon a los alumnos aseguraron que la dinámica
se desarrollara como se tenía prevista?
- ¿De qué manera
la dinámica de participación, tanto del practicante como de los
adolescentes, induce a que sólo se den las “respuestas esperadas”?,
¿las respuestas de los adolescentes permiten identificar las ideas
y los procedimientos que ponen en juego en las actividades propuestas
o sólo permiten seguir y reorientar la secuencia programada?,
¿de qué manera las preguntas iniciales, y las respuestas de los
alumnos, se fueron retomando en el tratamiento del contenido?,
¿qué habilidades docentes es necesario desarrollar para propiciar
aprendizajes en los alumnos y no sólo cumplir con la secuencia
de actividades programada?
4. Discutir, tomando
en cuenta estas reflexiones y los planteamientos de Casanova en
el texto “Evaluación del proceso de enseñanza”, sobre: a)
la relación entre los aprendizajes de los alumnos y las actividades
de enseñanza desarrolladas, b) las posibilidades de mejorar
el trabajo docente a partir de los logros y dificultades de los
adolescentes.
Visita a la escuela
secundaria
1. Realizar una visita
breve a la escuela secundaria para solicitar al profesor de la asignatura
de la especialidad de cada grado los contenidos de enseñanza que
trabajarán durante una semana. Con la finalidad de que los estudiantes
tengan más elementos que les permitan precisar la asignación de
temas con los profesores de educación secundaria, conviene leer
previamente el apartado “¿Qué criterios es necesario considerar
para asignar temas de estudio a los normalistas?”, del documento
Las actividades de observación y práctica docente en las escuelas
secundarias, que se revisó en el curso Observación y Práctica
Docente III.
Es importante solicitar,
además, orientaciones sobre las formas en que se pueden organizar
los contenidos asignados y sobre los materiales educativos y espacios
con que se cuenta, así como las orientaciones específicas acerca
del trabajo con las asignaturas de la especialidad. Asimismo,
es necesario recopilar información elemental como la siguiente:
cuántos alumnos integran el grupo y cuáles son sus nombres, quiénes
enfrentan problemas y de qué tipo, qué características tienen el
mobiliario y el salón de clase, entre otras.
Diseño de los planes
de clase
1. En equipo, analizar
un plan de clase que hayan aplicado en la última jornada, tomando
como referente las siguientes cuestiones:
- ¿De qué manera
las estrategias de enseñanza seleccionadas atienden a los propósitos
educativos y al enfoque para la enseñanza de las asignaturas de
la especialidad?, ¿qué cambios se pueden hacer a las actividades
para que realmente sean acordes con el enfoque para la enseñanza?,
¿qué elementos se pueden seguir considerando?
- ¿Cómo se
propicia la participación de los alumnos?, ¿qué aportan a los
aprendizajes de los alumnos esas formas de participación?, ¿de
qué otras maneras se puede organizar al grupo para propiciar el
aprendizaje de los alumnos?
- ¿Qué papel
juega el estudiante normalista durante la clase?, ¿el rol que
asumió apoya el aprendizaje de los alumnos?, ¿qué recomendaciones
se le pueden hacer para que favorezca la participación de los
adolescentes?
Exponer al grupo los
resultados del análisis de cada equipo.
2. Con base en las reflexiones
anteriores, de forma individual diseñar el plan o planes de clases
que pondrán en marcha durante la jornada de observación y práctica.
Para este diseño se requiere apoyarse en el plan y programas de
estudio, libro para el maestro, ficheros de actividades (matemáticas)
y, en caso necesario, el libro para el alumno.
3. Revisar y corregir,
en conjunto, la planeación de las secuencias de actividades didácticas
elaboradas, con el propósito de mejorar las actividades previstas
en el trabajo con los adolescentes. Es importante que los estudiantes
identifiquen los criterios que tomarán en cuenta para valorar su
planeación y avanzar en la revisión autónoma. Algunos criterios
para orientar la revisión pueden ser los que se mencionan enseguida;
éstos se pueden enriquecer con criterios relacionados con la especialidad:
- La distribución
de contenidos en la semana: el orden, el tiempo destinado a cada
tema o contenido, la programación para el tratamiento de un contenido
en varias clases.
- La coherencia
interna de las actividades de enseñanza programadas: a)
relación entre el contenido, las actividades propuestas, los aprendizajes
que se espera logren los alumnos y las formas consideradas para
explorar y valorar esos aprendizajes, b) la congruencia
de esta relación con el enfoque para su enseñanza propuesto en
el Plan y programa de estudios, c) la selección
y utilización de estrategias específicas para la enseñanza de
la especialidad, d) la congruencia entre las actividades
propuestas, los materiales previstos y la forma de utilizarlos
y e) la correspondencia entre el tiempo programado para
el tratamiento del contenido y las actividades previstas.
- La relación
que en su interior tienen las tareas en cada secuencia de actividades
didácticas.
La lectura del texto
de Tomlinson, “Una instrucción de calidad como base para una enseñanza
diversificada”, aporta otros elementos para mejorar los planes de
clase que diseñaron.
Las actividades de
observación
1. En grupo, comentar
las situaciones que más llamaron su atención el semestre anterior
durante las actividades de observación, respecto a las características
de los adolescentes de los grupos en que trabajaron durante las
jornadas.
Analizar, en equipo,
el conocimiento que lograron de los alumnos, teniendo como referente
la información del diario de trabajo. Para este análisis se proponen
los siguientes aspectos:
- Las formas
de relación que establecen los adolescentes entre sí y con los
profesores.
- Las actitudes
de los adolescentes durante la clase.
- Las explicaciones
que dan y las preguntas que plantean.
Registrar de forma individual
los resultados del análisis.
2.
A partir de la actividad anterior discutir en el grupo las siguientes
cuestiones:
- ¿De qué manera
las observaciones realizadas les apoyaron para tener un mayor
conocimiento de los alumnos?
- ¿Qué dificultades
se enfrentaron cuando la información no fue suficiente para dar
cuenta de las características de los alumnos? ¿A qué factores
pueden estar ligadas esas dificultades?
- ¿Qué características
tuvieron las observaciones realizadas que sí apoyaron la reflexión?
3. Exponer los puntos
de vista del equipo, elaborar conclusiones de grupo y plantearse
retos sobre las formas más adecuadas para afinar su capacidad de
observar, para registrar la información obtenida y para aprovechar
esa información al reflexionar sobre la experiencia.
4. Con estos elementos,
elaborar una guía de observación que les permita conocer a profundidad
a los adolescentes de cada uno de los grupos en que desarrollarán
actividades de enseñanza.
Además, en la elaboración
de la guía es importante tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
- Observar
a los adolescentes tiene la finalidad de conocer sus intereses
y expectativas y la valoración que hacen de las actividades que
realizan en la escuela secundaria; así como advertir qué conocimientos
ponen en juego para
la obtención de nuevos aprendizajes. En este sentido, se recomienda
observar con mayor detalle a un número reducido de alumnos en
cada grupo (por ejemplo a un equipo) durante las dos jornadas
de observación y práctica.
- Los aspectos
que se plantean en la guía orientan la observación, con la intención
de que el conocimiento obtenido permita tomar decisiones en la
intervención docente; no se trata de un cuestionario que deba
contestarse puntualmente.
- Para ampliar
la información sobre los alumnos del grupo es importante prever
algunos aspectos que orienten el diálogo con ellos y recopilar
evidencias de sus trabajos.
Diseño del plan de
trabajo
1. Elaborar, con los
elementos de las actividades anteriores, el plan de trabajo que
se desarrollará en la primera jornada de observación y práctica.
Este plan de trabajo será un instrumento en el que se distribuirán,
en el tiempo correspondiente para cada jornada, el desarrollo de
las actividades de enseñanza, las observaciones a los adolescentes
y la participación en otras tareas que demande el trabajo docente
como parte de las actividades propias de la escuela secundaria.
Organización de la segunda
jornada de observación y práctica
Visita a la escuela secundaria
1. Visitar nuevamente
los grupos escolares en que practicaron en la primera jornada para
solicitar los contenidos de enseñanza que trabajarán durante dos
semanas consecutivas. Conviene que intercambien puntos de vista
con los maestros de los grupos escolares acerca de la pertinencia
de sus acciones docentes en la primera jornada y que les pidan información
sobre los adolescentes que requirieron mayor atención, los factores
que influyen en su desempeño y lo que el maestro hace al respecto.
Planeación de las actividades
1. Diseñar los planes
de clase en los que se incluyan las secuencias de actividades didácticas
que se aplicarán en la segunda jornada y, en conjunto, revisarlas
y corregirlas. Para la planeación de la segunda jornada es conveniente
revisar la planeación de la primera jornada y los productos de las
actividades de análisis.
2. En equipo, comentar
cómo pueden mejorar la guía de observación que utilizaron en la
jornada anterior, con el propósito de diseñar la que utilizarán
en la segunda jornada.
3. Diseñar y evaluar
el plan de trabajo.
Bibliografía y otros
materiales básicos
Alonso Tapia, Jesús (1999),
“Motivación y aprendizaje en la enseñanza secundaria”, en César
Coll (coord.), Psicología de la instrucción: la enseñanza y el
aprendizaje en la educación secundaria, Barcelona, ICE/HORSORI
(Cuadernos de formación del profesorado. Educación secundaria, 15),
pp. 105-118.
Astolfi, Jean-Pierre
(1997), “El alumno frente a las peguntas escolares”, en Aprender
en la escuela, Traducciones Académicas Especializadas (trad.),
Chile, Dolmen, pp. 13-22.
— (1999), “¿Qué estatus
se da al error en la escuela?”, en El “error”, un medio para
enseñar, Ángel Martínez Geldhoff (trad.), España, Díada (Investigación
y enseñanza, 15), pp. 9-25.
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Casanova, María Antonia
(1998), “Evaluación del proceso de enseñanza”, en La evaluación
educativa. Escuela básica, México, Cooperación
Española/SEP (Biblioteca del normalista), pp.197-234. |
Dean, Joan (1993), “El
rol del maestro”, en La organización del aprendizaje en la educación
primaria, Barcelona, Paidós (Temas de educación, 34), pp. 59-88.
SEP
(1994), Plan y programas de estudio. Educación
Básica. 1993. Secundaria, México.
— (2001), “¿Qué criterios
es necesario considerar para asignar temas de estudio a los normalistas?”,
en Las actividades de observación y práctica docente en las escuelas
secundarias, México, p. 17.
Tomlinson, Carol Ann
(2001), “Una instrucción de calidad como base para una enseñanza
diversificada”, en El aula diversificada. Dar respuesta a las
necesidades de todos los estudiantes, Pilar Cercadillo (trad.),
Barcelona, Octaedro (Biblioteca latinoamericana de educación, 9),
pp. 71-78.
Programas y materiales
de apoyo para el estudio del 1º al 5º semestres de la Licenciatura
en Educación Secundaria.
Libros para el maestro
de educación secundaria.
Libros de texto para
educación secundaria.
Bibliografía complementaria
Tomlinson, Carol Ann
(2001), “Replantearse cómo dar la clase y para quién” y “Ambientes
docentes que apoyan una instrucción diversificada”, en El aula
diversificada. Dar respuesta a las necesidades de todos los estudiantes,
Pilar Cercadillo (trad.), Barcelona, Octaedro (Biblioteca Latinoamericana
de Educación, 9), pp. 41-70.
Zabala Vidiella, Antoni
(1998), “Las relaciones interactivas en clase. El papel del profesorado
y del alumnado”, en La práctica educativa. Cómo enseñar,
4ª ed., Barcelona, Graó (Serie Pedagogía, 120), pp. 91-113.
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