Planes y Programas

Programa de Estudios, 7º y 8º Semestres, Licenciatura en Educación Secundaria /
Especialidad / Quimica / Taller de Diseño de Propuestas Didácticas y Análisis del Trabajo I y II
Tipos de actividades pedagógicas

Como parte de las asignaturas cursadas, sobre todo las del Campo de Formación Específica por Especialidad, en este caso de química, los estudiantes normalistas han preparado y aplicado diversas secuencias didácticas referidas a contenidos de la química en la escuela secundaria. Estas experiencias les han permitido reconocer algunos de los rasgos que requieren especial atención tanto al diseñar las actividades, como al desarrollarlas con los alumnos de secundaria. Así, la etapa de proceso formativo les ha proporcionado un bagaje de conocimientos previos sobre los retos que implica la enseñanza de la química con adolescentes.

Es importante que el asesor tenga presentes tales antecedentes para que, desde el inicio del taller, acuerde con los estudiantes los criterios para diseñar las actividades didácticas y los instrumentos que se utilizarán para recopilar y sistematizar información relativa al desempeño de los alumnos de la secundaria, así como los procedimientos que él mismo empleará para contar con información sobre el trabajo de los estudiantes normalistas y orientarlos en las actividades que realizan.

Es preciso que los estudiantes normalistas elaboren su diario de trabajo y continúen con la recopilación de materiales para el expediente1 que comenzaron desde el primer semestre, pero si por alguna razón suspendieron su integración, es vital solicitarles que traten de recuperar materiales o productos de trabajo que aún conserven de las asignaturas, sobre todo de la especialidad, en que hayan trabajado diversos aspectos relacionados con la enseñanza y el aprendizaje de la química, realicen una breve reseña de lo sucedido durante sus observaciones y prácticas en los diferentes semestres o describan los resultados de actividades efectuadas con adolescentes que les hayan resultado significativas. Este archivo personal de los estudiantes normalistas es muy importante porque contiene testimonios de cómo han resuelto diversas situaciones  de trabajo en las asignaturas de la especialidad que ya cursaron, y les permitirá identificar la progresión de sus avances en la adquisición de sus competencias didácticas para la enseñanza de la química, así como algunas pautas para mejorarlas, no sólo en este último año de la carrera sino a lo largo de su desempeño profesional. Asimismo, se recomienda que el asesor conozca el expediente de los estudiantes a su cargo porque él también puede distinguir aspectos relevantes en los materiales, tomar notas sobre éstos y, en caso de que lo considere pertinente, utilizarlos como referentes para hacer comentarios y observaciones que les ayuden a mejorar su trabajo.

Durante séptimo y octavo semestres los estudiantes realizarán el diseño de actividades didácticas a partir de la recuperación de su experiencia, para lo cual puede ser útil la revisión del expediente, el análisis del enfoque para la enseñanza de la química y de las modalidades didácticas y estilos docentes que pueden utilizarse para favorecer tanto el desarrollo de las capacidades intelectuales como el desarrollo integral de los adolescentes. Es fundamental enfatizar que el diseño de actividades tiene como punto de partida, en general, la definición de propósitos educativos precisos y no sólo la metodología de trabajo. Al respecto, conviene remitirse al programa Introducción a la Enseñanza de: Química, que se organizó en bloques que responden a tres preguntas: ¿para qué enseñar química en la escuela secundaria?, ¿qué química enseñar y por qué? y ¿cómo enseñar química en la escuela secundaria?

La definición de propósitos educativos permite a los estudiantes normalistas reconocer qué aprendizajes de la química, en particular, y de la ciencia, en general, pretenden propiciar en los adolescentes mediante las actividades que preparan y darse cuenta, a su vez, de la relevancia que tiene diversificar las formas de trabajo para brindarles oportunidades y experiencias de aprendizaje efectivo, adecuadas a su ritmos y estilos de aprendizaje. A continuación, se establecen los criterios para el diseño y el análisis de las propuestas.

Diseño de propuestas didácticas para la enseñanza de la química

Características generales de las propuestas didácticas

Uno de los propósitos del taller es el diseño de propuestas didácticas para la enseñanza de la química que los estudiantes llevarán a cabo con diferentes grupos de primero, segundo y tercer grados de la escuela secundaria. Para que las propuestas didácticas estén acordes con el enfoque para la enseñanza de la química en la escuela secundaria se deben considerar las orientaciones del plan y programas de estudio de educación secundaria, los objetivos particulares de la asignatura y los propósitos formativos de la educación secundaria. Además, deben tomar en cuenta el conocimiento del grupo y de los adolescentes, los contenidos de la química según el grado que corresponda, las actividades didácticas para el logro de los propósitos y la organización del tiempo y de los recursos.

El diseño de las propuestas didácticas para la especialidad de química puede tener distintas formas: planes de trabajo, modelación científica y matemática, proyectos (científicos, tecnológicos o ciudadanos), unidades didácticas (interdisciplinares o no) y centros de interés, entre otras. En cualquier caso deberán contar, en términos generales, con los siguientes elementos: propósitos, secuencias de actividades de enseñanza, instrumentos o procedimientos de evaluación, tiempo y espacios, así como recursos y materiales necesarios para el desarrollo de las actividades de aprendizaje de la química.

Las propuestas didácticas sólo tendrán sentido si atienden aspectos prioritarios del trabajo pedagógico, como la planeación didáctica, su aplicación en el aula, su análisis y reflexión en la escuela normal y su posterior reelaboración o reestructuración, que apuntan al fortalecimiento de sus competencias didácticas para la enseñanza de la química.

Como ya se expuso y se estudió en las asignaturas de la especialidad, el diseño de propuestas didácticas está estrechamente vinculado a los conocimientos y experiencias previas de los adolescentes; por esta razón, la modalidad de taller propicia la colaboración entre los estudiantes normalistas en cuanto al intercambio de observaciones, conocimientos y experiencias para que dichas propuestas sean discutidas y reflexionadas con todo el grupo y sean prácticas y útiles para la enseñanza de la química en la escuela secundaria.

Durante las primeras semanas del séptimo semestre, en que realizarán la observación en la escuela secundaria2, los estudiantes normalistas conocerán los grados, grupos y horarios en que atenderán las clases de química, y acordarán con el tutor los contenidos que desarrollarán en el siguiente periodo de trabajo docente. Asimismo, conocerán los recursos, instrumental y materiales didácticos disponibles en la escuela secundaria para la enseñanza y el aprendizaje de la asignatura, además del uso adecuado y de la forma de solicitarlos cuando, por ejemplo, se requiera emplear material de laboratorio. Esto es importante para prever cualquier problema que pudiera obstaculizar el desarrollo de las actividades planeadas durante los periodos de trabajo docente. Otro aspecto importante es saber qué libro de texto o cuaderno de actividades utilizarán los alumnos en la clase, para que lo revisen y confronten la manera en que aborda los contenidos con el enfoque de enseñanza de la química, el tipo de información adicional que contiene, y las ilustraciones, instrumentos de evaluación, bibliografía complementaria y actividades que se proponen para la planeación didáctica.

En la escuela secundaria, la química se considera una ciencia experimental que elabora diversas representaciones de los fenómenos naturales (hipótesis, modelos) para interpretar el micro y macrocosmos, y permite tener una visión racional del mundo, en tanto esta es, entre otras cosas, una herramienta del pensamiento para iniciarse en la comprensión de los fenómenos de la naturaleza. El aprendizaje de la química puede ser una aventura creativa, maravillosa y poderosa, al tiempo que atrayente y sutil, para permitir al alumno iniciar una indagación sistemática del mundo, ofreciéndole explicaciones coherentes y consistentes sobre los fenómenos naturales y los productos de la tecnología. Asimismo, le permite desplegar sus posibilidades para razonar de forma crítica; aprender y maravillarse ante los fenómenos que le rodean, y ser capaz de plantearse nuevas preguntas y formular sus propias hipótesis. Con todo esto, el alumno de la escuela secundaria podrá desarrollar un criterio para diferenciar entre la información que se sustenta en bases científicas y la que no.

En el proceso de enseñanza y de aprendizaje de la química se utilizan diferentes métodos y procedimientos que se pueden aprovechar en el aula y, aunque a veces implican un trabajo más intenso, también permiten que los alumnos tengan una mejor comprensión del tema, como: la experimentación, la modelación matemática y conceptual, las elaboraciones de diversas representaciones de los conceptos científicos, el aprovechamiento de la historia de la ciencia y la tecnología, así como las incorporaciones de contextos problemáticos que señalen las interacciones entre ciencia, tecnología y sociedad (cts), los cuales se revisaron en las asignaturas Materia I. Propiedades; La Ciencia de las Transformaciones de la Materia; Materia II. Estructura; Cambio I. Reacciones Ácido-Base; Materia III. Enlaces Químicos; Cambio II. Reacciones Óxido-Reducción y Electroquímica; Energía. El Calor en las Reacciones Químicas; Cambio III. Cinética Química, y Seminario de Temas Selectos de Historia de las Ciencias.

Por otro lado, en el Campo de Formación Específica por Especialidad se utilizan diferentes estrategias didácticas y en los temas de los programas de las distintas asignaturas de la especialidad en química se proponen actividades para abordar las nociones, conceptos, habilidades y contenidos de difícil aprendizaje para los alumnos de secundaria; es conveniente volver a revisar dichas actividades y aprovechar las que sean pertinentes en el diseño y planeación de las propuestas didácticas. Entre las asignaturas a revisar están: bloque III de Introducción a la Enseñanza de: Química; bloque I de La Ciencia de las Transformaciones de la Materia; bloques II y III de Materia II. Estructura; bloque III de Matemáticas para Comprender las Ciencias; bloques I, II y III de Planeación de la Enseñanza y Evaluación del Aprendizaje; bloque II de Materia II. Enlaces Químicos; bloque III de Procesos Cognitivos y Cambio Conceptual en las Ciencias; bloque II de Energía. El calor en las Reacciones Químicas, y Seminario de Temas Selectos de Historia de las Ciencias.

A continuación se presentan criterios generales que deben considerarse al diseñar una propuesta didáctica de química para su aplicación en la escuela secundaria.

El conocimiento del grupo y de los adolescentes

Es necesario que el estudiante normalista tome en cuenta el contexto y características de los adolescentes, así como la diversidad que impera en el salón de clase. Por lo que, en la semana de organización e inscripciones en la escuela secundaria, el estudiante normalista observará y preguntará al maestro tutor algunas características del grupo que debe tomar en cuenta al planear las actividades.

Para ello se recomienda recuperar las experiencias realizadas en las asignaturas Escuela y Contexto Social y Observación del Proceso Escolar, donde se observó el funcionamiento general de la escuela secundaria y el comportamiento de los alumnos y el de los maestros de grupo. También conviene revisar, en los programas de Observación y Práctica Docente III y IV, las actividades sugeridas en que se involucraron más profundamente en las tareas que los maestros de química llevan a cabo con los adolescentes para tratar contenidos de la especialidad.

Para el diseño de las propuestas didácticas, es imprescindible que los estudiantes normalistas conozcan las características del desarrollo del adolescente en relación con su crecimiento, cambios fisiológicos, identidad personal, relaciones familiares y riesgos a los que está expuesto, para tener una visión completa sobre las posibles causas de sus intereses, necesidades y dificultades de aprendizaje. Todos estos aspectos, como recordarán, se abordaron en las asignaturas Desarrollo de los Adolescentes I a IV. También tendrán presentes las capacidades cognitivas de los adolescentes respecto a los conocimientos que ya tienen sobre la química y la forma en que han desarrollado, gradualmente, su pensamiento científico, así como las actividades de aprendizaje que les facilitan adquirir nociones, conceptos, habilidades y valores para lograr que los alumnos desarrollen una mejor comprensión de la naturaleza y estructura de este campo de conocimientos (se recomienda revisar los apartados “La formación científica en la escuela secundaria” y “Habilidades, actitudes y valores deseables a desarrollar en los alumnos”, en Campo de Formación Específica. Especialidad: Química y la bibliografía básica del curso Introducción a la Enseñanza de: Química).

A lo largo de los seis semestres anteriores, los estudiantes normalistas han llevado una secuencia progresiva de acercamiento a la escuela secundaria y a las interacciones entre alumnos y maestros, por lo que es oportuno reflexionar acerca de lo que han aprendido mediante las actividades de observación y práctica docente y de su dominio del campo disciplinario en relación con el enfoque, los propósitos, los contenidos y las formas de enseñanza de la química. Las siguientes cuestiones pueden orientar dicha reflexión.

  • Con qué conocimientos cuentan sobre las formas de actuar de los adolescentes al realizar las actividades escolares y al establecer relaciones con sus compañeros, maestros y demás actores de la escuela secundaria.
  • Qué observaron y conocieron respecto a las formas de aprendizaje de los adolescentes en la clase de química: los tipos de cambio conceptual que experimentaron; las diferentes vías, procedimientos e instrumentos que usaron para elaborar hipótesis y modelos explicativos a los fenómenos observados; los razonamientos y conocimientos que desarrollaron al compartir sus dudas; la vinculación de los conocimientos adquiridos en la clase de química con sus necesidades cotidianas, así como las actitudes que asumieron respecto al entorno, entre otras cosas.
  • A partir de la información obtenida en las visitas, cuáles son los principales retos que enfrentarán en la enseñanza de la química: cómo explorar y aprovechar las ideas previas de los adolescentes al tratar contenidos de química; qué habilidades del pensamiento científico es necesario fortalecer, y cómo fomentar en el alumno el interés y la responsabilidad por los problemas sociales asociados al desarrollo de la química, etcétera.
  • Respecto a su práctica educativa, qué actividades les permitieron adquirir mayor conocimiento de la química y cuáles fortalecieron sus habilidades para la preparación y realización de actividades de enseñanza con los adolescentes en la escuela secundaria: la utilización de experimentos y recursos tecnológicos, el manejo y elaboración de modelos, entre otros.
  • En las asignaturas de la especialidad ya cursadas, qué tipo de información han recuperado y sistematizado en relación con: las dificultades, expectativas y preferencias de los adolescentes al acercarse a los contenidos de química; los trabajos que tienen que efectuar en clase, y las formas de enseñar de los maestros de química (se recomienda revisar los programas: Introducción a la Enseñanza de: Química, Observación del Proceso Escolar y Observación y Práctica Docente I).

    Propósitos educativos de la educación secundaria y de la enseñanza de la química

Con la enseñanza de la química en la escuela secundaria se pretende que los alumnos sistematicen los conocimientos previos adquiridos en la educación primaria, y desarrollen las habilidades del pensamiento científico que les permitan iniciar una indagación sistemática del mundo que les rodea a partir del estudio y la interacción constante con la naturaleza de las sustancias y sus transformaciones. Con el aprendizaje de esta ciencia se busca contribuir a su formación como individuos y como ciudadanos partiendo de sus experiencias cotidianas y del desarrollo de su capacidad para razonar críticamente sobre el papel de la ciencia en la sociedad y el cuidado del medio, así como integrarse a la sociedad del conocimiento múltiple y descentrado.

También se espera que con base en el conocimiento de lo que sucede en el microcosmos y del desarrollo de valores relacionados con la verdad, el respeto y la responsabilidad, pueda tomar decisiones que le ayuden a mejorar su calidad de vida y la de quienes lo rodean, así como la relación con su corporalidad, la tecnología y el mundo del trabajo y de la producción, de tal manera que con su actuar contribuya a conformar una sociedad democrática y libre de prejuicios; además de que sea capaz de sustituir conceptos cotidianos –imprecisos e incorrectos desde la perspectiva de la química– y comprenda cómo se valora y valida el conocimiento químico.

Los alumnos obtienen mejores resultados educativos cuando comprenden las leyes y principios de la naturaleza y saben de sus posibles consecuencias a través del uso de la tecnología. Es importante aclarar que, con el aprendizaje de esta ciencia, se busca que adquieran elementos para lograr un mejor autoconocimiento, comprendan el mundo que les rodea y desarrollen hábitos cognitivos que les permitan continuar aprendiendo durante toda su vida. Al estudiar química junto con el estudio de la física, la biología, la geografía y las matemáticas, el alumno de la escuela secundaria entenderá que las ciencias permiten tener una visión compartida y racional del mundo.

Tanto el curso Introducción a la Física y a la Química, como los de Química I y II –que se estudian en segundo y tercer grados, respectivamente–, tienen el propósito de iniciar a los alumnos de secundaria en la indagación sistemática de los fenómenos químicos que les permitan entender, manejar y reformular sus propias explicaciones de la naturaleza y de los productos tecnológicos, enriqueciéndolas con los conocimientos que la química valida. Asimismo, se busca fomentar una serie de habilidades para el manejo de herramientas, aparatos e instrumentos que ayuden a tender un puente entre las distintas asignaturas de la educación secundaria, a partir de la confluencia de los diversos campos del conocimiento para una misma situación en aras de explicaciones más completas, en concordancia con la visión moderna de la ciencia y la química como un cuerpo de conocimientos abierto y en construcción.

Para ello, es necesario que los adolescentes desarrollen nociones, capacidades, habilidades, actitudes y valores como aprendizajes fundamentales que les sirvan en su vida cotidiana y para comprender la realidad del mundo actual, entre los que se encuentran: la búsqueda de explicaciones racionales; la habilidad de formular preguntas e hipótesis razonables para explicar un fenómeno químico; la capacidad para interpretar modelos; la capacidad de cuestionar afirmaciones y de participar activamente en debates; la posibilidad de compartir y discutir información; la posibilidad de poner a prueba sus hipótesis; registrar, ordenar, analizar e interpretar la información recolectada, y la curiosidad, la imparcialidad, la perseverancia y la búsqueda de la verdad, entre otras. Desde esta perspectiva, cada contenido de la asignatura es un medio o posibilidad para desarrollar en los adolescentes estas capacidades y competencias.

Mediante el trabajo con la asignatura en la escuela secundaria se pretende que los estudiantes adopten actitudes positivas hacia el estudio y el conocimiento de la química y, con ello, encuentren placer y acrecienten su gusto por aprender con autonomía evitando las actitudes impuestas o los deberes que no se practican y pronto se olvidan. Esta base formativa es pertinente a partir de las características que tiene la química como ciencia y asignatura escolar, y de la etapa de encuentro y búsqueda en la que se encuentran los adolescentes.

Para la planeación, el estudiante normalista debe cuestionarse con precisión a qué alumnos, grupo, grado y escuela estarán dirigidas las actividades didácticas, y qué contenidos y recursos utilizará en la enseñanza de la química, además de qué conocimientos, conceptos, nociones y habilidades científicas es necesario que desarrollen los alumnos en la escuela secundaria, qué tan pertinentes son y qué relación tienen con su vida cotidiana. En ese sentido es conveniente:

  • Establecer objetivos y contenidos específicos, si es el caso, para los diferentes grupos y grados que atenderán, previendo las diferencias que pueden encontrarse en función de las necesidades de los alumnos, los conocimientos previos, el nivel de profundidad y sistematización, los estilos de aprendizaje, y el contexto familiar y social. Conviene tomar en cuenta el nivel de exigencia y el tipo de aprendizaje con que los alumnos se encuentran familiarizados.
  • Adecuar los objetivos y contenidos de química que desarrollarán en el salón de clase, de acuerdo con los propósitos de aprendizaje que se quieren lograr en el alumno y con las características de la escuela y la clase (grupo, contexto social, libro de texto, cuaderno de actividades), así como los recursos con que cuenta la escuela (sala de cómputo, red escolar, laboratorio e instrumentos de medición, etcétera).
  • Tener presentes los aspectos que se relacionan con otras ciencias de tal manera que el estudio de la química no se vea en forma fragmentada.
  • Modificar, si es el caso, la secuencia de objetivos para favorecer la respuesta a las necesidades educativas de los alumnos y se pueda alcanzar el propósito de aprendizaje.

La planeación de actividades relativas a la enseñanza debe ser flexible para permitir que se adecue a partir de lo que demanden los grupos de adolescentes. Por ello, es fundamental la comunicación entre el tutor y el estudiante para analizar cuándo es necesario modificar y realizar esos cambios.

Para que en el diseño de propósitos de las actividades didácticas se retomen los propósitos de la enseñanza de la química en la escuela secundaria y su contribución al cumplimiento de los fines educativos en sus aspectos cognitivos, conductuales y éticos, se sugiere revisar “La química en la escuela secundaria: propósitos y prácticas educativas”, en Campo de Formación Específica. Especialidad: Química; Propósitos y contenidos de la Educación Básica II (Secundaria), e Introducción a la Enseñanza de: Química.

Contenidos educativos en la enseñanza de la química

Los temas a desarrollar en la enseñanza de la química en la escuela secundaria se organizan alrededor de un conjunto básico de conceptos: materia, energía y cambio. Estos conceptos son construcciones de la mente humana que permiten a los adolescentes indagar sobre el mundo de la naturaleza discreta de la materia de una forma gradual y sistemática, que parten de una visión de la ciencia abierta y en construcción. Por esa razón, se requiere abordar constantemente los referentes históricos en que se han producido los conocimientos sobre las propiedades, transformaciones y reacciones de la materia; es decir, los contextos, las crisis y los movimientos sociales y científicos de las que provienen. Por otro lado, se debe favorecer el tratamiento integrado y dinámico de los contenidos de la química ligados a los conceptos mencionados, seleccionando y planeando temáticas que permitan incorporar conceptos y procedimientos diversos relacionados con esta ciencia y su utilidad en la vida cotidiana en la solución de problemas sociales asociados al desarrollo de la química, así como superar aseveraciones que consideren que algo “es perjudicial porque es químico”, porque implica no saber que todo lo que nos rodea es resultado de las transformaciones de la materia, es decir, de procesos químicos. Por ejemplo, plantear la eliminación de los plásticos porque “contaminan”, significa que no se tienen presenten los beneficios que han aportado a la humanidad y que el problema radica en cómo se desechan.

Dado que la química es una ciencia experimental que se apoya en metodologías de construcción de conocimientos verificables y en el desarrollo gradual del proceso de abstracción, el estudio de sus contenidos debe favorecer el desarrollo de habilidades científicas operatorias, tales como la utilización de herramientas matemáticas complejas como medio para generar modelos explicativos de lo que sucede en el microcosmos, así como el uso de aparatos e instrumentos sofisticados que sirven como extensión de los sentidos humanos. Por lo anterior, es conveniente que los estudiantes normalistas se planteen con claridad qué aprendizajes desean que logren los adolescentes, imprimiéndole a su trabajo cotidiano la intención didáctica para realizarlo.

En los programas de las asignaturas del Campo de Formación Específica por Especialidad, los estudiantes normalistas se familiarizaron con los contenidos curriculares de la química en la escuela secundaria y, a través de las actividades sugeridas y de la bibliografía básica, identificaron las habilidades intelectuales que deben promoverse en los alumnos de secundaria.

Para recordar cómo la química contribuye a lograr los propósitos de la educación secundaria y, a su vez, los de la educación básica, se recomienda revisar otra vez el programa Introducción a la Enseñanza de: Química. También es conveniente retomar los contenidos y la bibliografía especializada de la disciplina, estudiados en las asignaturas y temas de la especialidad que se anotan enseguida.

Asignatura
Bloques
La Ciencia de las Transformaciones de la Materia.

I. Combustión.

II. Materia, energía y cambio.

III. Extensiones y repercusiones individuales y sociales de la química.

Materia I. Propiedades.

I. La diversidad de la materia.

II. La enseñanza de algunas propiedades de la materia y las dificultades asociadas a su aprendizaje.

III. El estudio de los hidrocarburos como un ejercicio de integración.

Materia II. Estructura.

I. ¿Cómo es el arreglo interno de la materia?

II. La enseñanza de la discontinuidad de la materia y su nivel de apropiación.

III. La estructura interna de la materia aplicada a fenómenos cotidianos.

Cambio I. Reacciones

Ácido-Base.

I. ¿Qué papel juega el agua en el estudio de ácidos y bases?

II. ¿Qué son los ácidos y las bases?

III. ¿Por qué es necesario distinguir entre un ácido y una base?

Materia III. Enlaces

Químicos

I. Los enlaces químicos y la energía.

II. La enseñanza y el aprendizaje del enlace químico.

III. Los enlaces químicos y las propiedades de las sustancias.

Cambio II. Reacciones

Óxido-Reducción.

I. Validez de los conceptos.

II. Las dificultades de los alumnos en el aprendizaje de los temas de reacciones óxido-reducción.

III. La oxidación y la reducción en algunos procesos.

Energía. El Calor en las Reacciones Químicas.

I. La energía en sus diferentes presentaciones.

II. Las dificultades en la enseñanza y el aprendizaje del tema de energía.

III. La energía y la química en el mundo contemporáneo.

Matemáticas para

Comprender las Ciencias.

I. Aspectos básicos de matemáticas generales.

II. Elementos básicos de cálculo integral y diferencial.

III. Tópicos de la didáctica de las matemáticas.

Cambio III. Cinética Química

I. El determinante factor tiempo en los procesos químicos.

II. ¿Por qué es importante conocer con qué rapidez se lleva a cabo un proceso?

III. Estrategias didácticas para la enseñanza de la cinética química en la escuela secundaria.

Procesos Cognitivos y Cambio Conceptual en las Ciencias.

I. Cómo aprenden ciencia los alumnos. La concepción de ciencia en diferentes enfoques para su enseñanza.

II. Cambios cognitivos en ciencias. El cambio conceptual y el desarrollo de habilidades, actitudes y valores.

III. Estrategias didácticas y cambio conceptual en ciencias.

La Enseñanza de las Ciencias con Tecnología.

I. La modelación y la simulación en ciencias.

II. Diseño de modelos y simulación de fenómenos naturales.

III. Modelación y simulación por computadora.

Seminario de Temas Selectos de Historia de las Ciencias.

I. Historia de las ciencias.

II. Grandes hitos en el conocimiento científico.

III. La ciencia actual.

Asignatura Opcional I. Temas Selectos de Química Moderna.        

I. De los átomos a las macrocélulas.

II. Los materiales desde la perspectiva química.

Asignatura Opcional II. Educación Ambiental en la Escuela Secundaria.

I. Educación ambiental.

II. Estrategias para una pedagogía ambiental.

III. La educación ambiental y la participación ambiental ciudadana.

También se recomienda revisar el Libro para el maestro. Química. Secundaria, donde se exploran varios aspectos sobre el enfoque y la organización de los contenidos del plan de estudios de educación secundaria, así como las recomendaciones y sugerencias que pueden retomarse al diseñar las actividades didácticas.

Además, es conveniente revisar en los diferentes libros de texto de química para secundaria autorizados por la sep: la organización y presentación de los contenidos; el uso del lenguaje; cómo se exponen los temas y conceptos de acuerdo con el grado y las características de los adolescentes; las actitudes y valores que promueven en los alumnos; la complejidad de los conceptos, y el tipo de actividades que se proponen, entre otras cosas.

Para la sistematización de los contenidos a trabajar en la escuela secundaria, se desarrolla el siguiente ejemplo sobre el tema de la combustión.

a) Encender un cerillo y abrir una discusión con todo el grupo para describir el fenómeno. Para orientar la discusión, hacer preguntas como las que se muestran enseguida:

  • ¿Qué se quema?
  • ¿Por qué hay que frotar el cerillo?
  • ¿Interviene en algo la lija de la caja de cerillos para que se encienda?
  • ¿Se desprende energía? En caso de responder afirmativamente, ¿de dónde proviene? Si la respuesta es negativa preguntar, ¿qué se desprende?

Leer “Los cerillos”, de Córdova, y contrastar lo planteado por el autor con las explicaciones del grupo. Escribir de manera individual qué se entiende por combustión y entregar el escrito al profesor.

b) Como actividades extraclase, realizar:

  • Una investigación en los libros de química y en enciclopedias científicas que encuentren en la biblioteca; elaborar, por cada libro revisado, una ficha que incluya qué es la combustión y cómo se caracterizan los procesos de combustión.
  • A partir de esta investigación bibliográfica escribir un ensayo breve que relacione a la química –como la ciencia de la transformación de la materia– con la combustión.

Formar equipos para revisar las fichas y los ensayos, con el fin de obtener conclusiones. Organizar la presentación de las conclusiones de cada equipo, contrastándolas con los escritos de la clase anterior y las ideas de los alumnos de la escuela secundaria que se exponen en el texto de Driver y otros, “El proceso de la combustión”.

c) Organizar, como actividades extraclase, la lectura (sólo el texto, no los recuadros) de las pp. 97-104 y 121-124; realizar el experimento, por equipos, que se encuentra en la p. 100, y también por equipos analizar los recuadros de las pp. 98-99, del Libro para el maestro. Química. Secundaria.

Leer “Las concepciones alternativas”, de Nieda (pp. 45-50), y discutir si el experimento “Combustión de una vela”, puede ser uno de los factores que propicien el cambio conceptual para que el alumno de secundaria concluya que el oxígeno es necesario para que se realice la combustión.

¿Qué otros factores pueden influir para propiciar el cambio conceptual? Diseñar una clase para enseñar este tema incorporando los aspectos alternativos. Exponer las conclusiones y explicar su diseño de clase.

Actividades didácticas

Las actividades didácticas promoverán diferentes formas de aprender para que los alumnos de la escuela secundaria colaboren y sean responsables de construir conocimientos propios a partir de información científica relacionada con la química. En sus visitas a las escuelas secundarias, durante los semestres anteriores, los estudiantes normalistas elaboraron distintas propuestas didácticas, que es conveniente volver a revisar para analizar las formas y estilos de trabajo, y valorar si se lograron los propósitos de aprendizaje en los alumnos.

El reconocimiento de estas diferencias tiene como fin que los estudiantes normalistas sugieran actividades para que los alumnos reconozcan sus ideas iniciales y se impliquen en el proceso de transformarlas, motiven y despierten su interés por el estudio de la química (eliminando la idea negativa que se tiene sobre esta ciencia) y promuevan la curiosidad y la igualdad de oportunidades entre alumnas y alumnos.

Entre las actividades que pueden desarrollarse están: el uso del video, la computadora y la tecnología digital, la consulta de literatura especializada, el diseño de actividades experimentales sencillas en la escuela secundaria o en las casas de los alumnos, la elaboración de modelos, las secuencias de investigación escolar, la observación y el registro de fenómenos naturales cotidianos, la elaboración de mapas conceptuales, la realización de entrevistas y el análisis de noticias periodísticas relacionadas con la química, además de otras que se han utilizado en las diferentes asignaturas de la especialidad.

Como apoyo para estas propuestas se recomienda revisar los materiales: “Actividades complementarias”, “Errores frecuentes y “Una clase”, en Libro para el maestro. Química. Secundaria; libros para el maestro de química de 4º, 5º y 6º grados de primaria; Unidades didácticas interdisciplinarias (Ciencias sociales, Ciencias de la Naturaleza, Astronomía y Tecnología), de Dolores Avilés de Torres y otros, y Aprender y enseñar ciencia, de José Ignacio Pozo y Miguel Ángel Gómez Crespo.

Es necesario insistir en que las actividades didácticas se formulen desde una perspectiva en las que se aprecie la relación entre el conocimiento de química y la realidad; es decir, que permitan a los alumnos aplicar los conocimientos adquiridos en la clase de química a situaciones cotidianas y que favorezcan su aprendizaje autónomo.

Las propuestas didácticas permiten, entre otras cosas:

  • Planificar y dosificar los contenidos de aprendizaje de manera que puedan trabajarse todos los temas previstos para un periodo de tiempo.
  • Integrar los contenidos y temas de aprendizaje para aprovechar al máximo el tiempo disponible en cada jornada de trabajo.
  • Analizar un mismo fenómeno desde diferentes perspectivas y comprenderlo en sus múltiples facetas.
  • Favorecer la apropiación de las nociones básicas de la asignatura en los adolescentes, así como la utilización de sus conocimientos para explicar situaciones de su vida cotidiana, mediante contenidos que contribuyan a desarrollar su pensamiento científico.

Desde el punto de vista de la química, un aspecto importante en las estrategias didácticas que se sugieren para desarrollar el pensamiento científico en los adolescentes es formular preguntas e hipótesis que les ayuden a reconocer las ideas de los alumnos respecto a esta ciencia, así como la forma en que han ido construyendo sus respuestas. Para ello, conviene cuestionar a los adolescentes, pero darles tiempo para que piensen y digan sus respuestas, tratando de que ubiquen esos conocimientos en el espacio y en el tiempo; implementar trabajo experimental que contribuya a que interroguen, confronten y modifiquen sus ideas –y no sólo ilustren lo estudiado– acercándolas al conocimiento científico y al uso gradual de herramientas y habilidades intelectuales más complejas. Además se requiere brindar información pertinente a los adolescentes, que precise y amplíe los contenidos estudiados en los textos, de tal manera que los conocimientos dispersos y que tienen origen en el sentido común se estructuren y cobren nuevo sentido en su vida cotidiana. Asimismo, es importante tener presente que el cambio cognitivo lleva implícito el cambio conceptual, procedimental y actitudinal.

El estudiante no debe perder de vista que al diseñar propuestas didácticas es necesario que considere: el enfoque y los propósitos de la química; los contenidos estructurados en aspectos temáticos; la vinculación entre la teoría y la práctica; el desarrollo de las habilidades conceptuales y operatorias, así como el fortalecimiento de actitudes y valores relacionados con el conocimiento científico. Esto permitirá que, al considerarse como un instrumento de enseñanza y aprendizaje, las propuestas didácticas se diseñen de diferentes maneras, como las que anotan a continuación:

  • Unidades didácticas, por ejemplo, temas generales relacionados con los bloques temáticos de los programas (fenómenos químicos cotidianos, en segundo grado) o temáticas interdisciplinarias (propiedades del agua, en tercer grado).
  • Trabajos de experimentación para incorporar nuevas ideas a los modelos ya elaborados, por ejemplo, las que se refieren al tema de la velocidad de reacción, la densidad o métodos de separación de mezclas.
  • Análisis y debates sobre ejemplos de aplicación del conocimiento químico a los problemas del mundo contemporáneo, como pueden ser los temas relacionados con toxicidad, concentración química y contaminación ambiental.
  • Modelación científica y matemática, con el fin de elaborar representaciones de algunos tópicos de difícil comprensión, como: el de mol, procesos de oxidación o ciclos biogeoquímicos.
  • Actividades individuales y en grupo que favorezcan el intercambio de argumentos e ideas para el desarrollo de hipótesis y predicciones relativas al manejo del lenguaje químico.
  • Actividades que aprovechen la historia de la ciencia como una herramienta para contextualizar el desarrollo de la química como una obra humana en proceso, por ejemplo, a partir de la tabla periódica de los elementos químicos.

Las actividades sugeridas en los cursos de la especialidad tienen, en general, dos finalidades: a) permiten el estudio de los contenidos propios de la disciplina y b) orienten el diseño de secuencias didácticas dirigidas a alumnos de la escuela secundaria y su aplicación en las jornadas de observación y práctica docente. Al respecto es necesario recordar que, en la licenciatura, el tratamiento de los contenidos de la disciplina en la escuela normal incluye la reflexión y la práctica de sus formas de enseñanza en la educación secundaria, así como el estudio de las capacidades que tienen los adolescentes para aprenderlos.

Los contenidos de la química han servido a los estudiantes normalistas para aprender a articular los conocimientos propios de la disciplina con el desarrollo de nociones y conceptos, habilidades y valores que se propician con su estudio. Se sugiere que en sus planes de trabajo registren cómo fue abordado el tema por el maestro de secundaria, los recursos que emplea y qué aprendieron los adolescentes. Algunas actividades didácticas y recursos propuestos en los programas de las asignaturas de la especialidad que pueden retomarse son:

  • “Caracterización de los procesos de combustión. Las ideas de los alumnos sobre este fenómeno. Necesidad de propiciar el cambio conceptual para lograr un aprendizaje significativo”, en La ciencia de las transformaciones de la materia.
  • “Corrientes innovadoras en la enseñanza de las ciencias de la naturaleza: las ideas científicas de los alumnos, el aprendizaje como construcción…”, en Procesos cognitivos y cambio conceptual en las ciencias.

Para el diseño de propuestas didácticas se anotan las siguientes recomendaciones generales:

  • Realizar una evaluación inicial (diagnóstica de lo que el alumno sabe y expresa, para determinar cuáles son los temas que le interesan) siempre que comience un nuevo contenido o proceso de enseñanza y de aprendizaje; por ejemplo, antes de iniciar un tema detectar cuáles son las ideas previas de los alumnos, con el fin de que mediante las actividades pueda modificarlas –en caso de ser necesario–, le generen un conflicto cognitivo y lo aproximen al conocimiento científico.
  • Diseñar actividades con diferentes grados de realización y complejidad que respondan a las necesidades de aprendizaje de los alumnos, y que tengan una secuencia que permita detectar el nivel de comprensión y apropiación de las nociones, conceptos y procedimientos de la química en los alumnos de secundaria.
  • Diseñar diferentes actividades para trabajar un mismo contenido de la química que permita desarrollar la capacidad para determinar la estrategia más adecuada o flexible para aplicar en diferentes grupos.
  • Realizar un diseño equilibrado de actividades de enseñanza y aprendizaje para trabajar en grupo, por equipo, por parejas o en forma individual, con el fin de favorecer distintos niveles de comprensión e intercambio de ideas y puntos de vista sobre los temas de estudio de la asignatura.
  • Planear actividades de libre ejecución para los alumnos, según sus intereses, motivaciones, estilos de aprendizaje, capacidades y habilidades operatorias e intelectuales, que puedan aplicar en su vida cotidiana y que les proporcionen aprendizajes significativos para comprender y reflexionar sobre problemas actuales, pero evitando abrumarlos con información sobre definiciones, formulas o símbolos sin un claro propósito de aprendizaje y utilidad.
  • Adecuar el lenguaje según el nivel de comprensión de los alumnos, su manejo de los conceptos y de las nociones básicas de química, tratando de no hacer un uso indiscriminado de tecnicismos ni de ejemplos creyendo que así se logrará un mejor aprendizaje.
  • Seleccionar técnicas y estrategias metodológicas que sean útiles para los alumnos con diferentes estilos de aprendizaje y que puedan aplicar en otras asignaturas, aprovechando, en la medida de lo posible, las habilidades, destrezas, experiencias y curiosidad de los adolescentes.
  • Dar prioridad al uso de situaciones experimentales, técnicas y estrategias que favorezcan la experiencia directa, la reflexión y la elaboración de explicaciones propias, como por ejemplo, su reflexión sobre la aplicación del conocimiento científico y sus posibles consecuencias en el entorno natural y social o los problemas cotidianos de la colonia, delegación, entidad, etcétera, para analizar aspectos relacionarlos con los contenidos de química, vinculando la teoría con la práctica y sistematizándolos en ensayos, cuadros, gráficos, esquemas, dibujos, fotografías y trípticos, entre otros.
  • Utilizar estrategias que favorezcan la motivación de los alumnos y amplíen sus intereses por conocer más sobre los temas de estudio de la química y la ciencia en general, por ejemplo, búsquedas de materiales en la Internet, visitas a museos, cine, televisión y radio, y la elaboración de aparatos de medición, entre otros.
  • Reunir materiales para integrar un acervo con textos especializados y recientes, con el fin de contar con otras fuentes de conocimiento químico que complementen su formación.
  • Utilizar diversos procedimientos e instrumentos de evaluación (cuestionarios, entrevistas, observación sistemática, pruebas objetivas, análisis de los trabajos del alumno), así como el empleo de diferentes formas en que los alumnos puedan expresarse de acuerdo con sus capacidades y destrezas individuales.
  • Retomar problemas actuales de interés social y que se relacionen con el estudio de la química y el contexto social, cultural, político y económico en el que viven y estudian los alumnos de la escuela secundaria, para ofrecerles la oportunidad de que reflexionen acerca de la función que desempeña la ciencia en nuestra vida cotidiana, así como para valorar los beneficios y riesgos de la actividad científica.
  • Mostrar la unidad y el carácter dinámico de las ciencias al retomar nociones, contenidos o herramientas de acceso al conocimiento que se emplean en otras asignaturas que estudian los alumnos de la escuela secundaria, así como los enfoques y conocimientos que brindan las ciencias al abordar temas que les son comunes como la energía, la tecnología y la salud.

    Actividades sugeridas

1. Leer, de manera individual, “Unidad didáctica. Cultura y poder en la Edad Moderna”, de Dolores Avilés3 de Torres y otros,y analizar las siguientes cuestiones.

  • ¿Qué elementos deben ser considerados en una unidad didáctica?
  • ¿Qué significa la interdisciplinariedad de las unidades didácticas y qué implicaciones tiene para su desarrollo en el aula?
  • ¿Cómo se definen los objetivos y contenidos de una unidad didáctica?
  • ¿Qué tipo de actividades de aprendizaje y de evaluación se proponen para la enseñanza de los contenidos de química?

2. En equipo discutir, de acuerdo con el texto, ¿cuál sería la fase de evaluación más importante para el aprendizaje de química en la escuela secundaria?, ¿por qué?

3. Elaborar, individualmente, una propuesta de unidad didáctica con un tema de primer grado de secundaria, donde se tomen en cuenta los elementos que propone el autor.

4. En equipo discutir los aspectos que tomaron en cuenta para cada una de las fases de evaluación en el diseño de la unidad didáctica.

Organización del tiempo y recursos a utilizar

El tiempo y los recursos didácticos que se emplearán durante las clases son de suma importancia para lograr un trabajo eficaz. Sin embargo, es conveniente tomar en cuenta la carga horaria de la asignatura (en el Plan de estudios 1993 se proponen tres horas semanales en cada grado), a fin de seleccionar con mucho cuidado el tipo de actividades que se desarrollarán.

Es importante aprovechar lo mejor posible la curiosidad científica que tienen los adolescentes por algún fenómeno de la química; la observación directa de aspectos naturales y sociales; la experimentación en el aula, el laboratorio, los espacios abiertos y la casa; la formulación de hipótesis e ideas alternativas a teorías en apariencia inmutables; el uso de instrumentos de observación y medición; las formas y modelos de representación de los fenómenos químicos; la utilización de medios audiovisuales (televisión y video); el uso de la computadora, los juegos de simulación, las fuentes estadísticas y las noticias periodísticas, entre otros.

En la elaboración de propuestas didácticas se recomienda que el estudiante normalista retome las respuestas obtenidas en las entrevistas que realizó a alumnos de secundaria en la asignatura Procesos Cognitivos y Cambio Conceptual en las Ciencias acerca de las formas de comprender la estructura de la materia, su discontinuidad y cómo las aprovechan para explicarse algunos fenómenos químicos.

Otras recomendaciones complementarias se pueden consultar en:

Saint-Onge, Michel (2000), Yo explico, pero ellos... ¿aprenden?, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

 

Nieda, Juana y Beatriz Macedo (1998), Un currículo científico para estudiantes de 11 a 14 años, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

Avilés de Torres, Dolores et al. (1999), “Unidad didáctica. Cultura y poder en la Edad Moderna”, en Unidades didácticas interdisciplinarias (Ciencias sociales, Ciencias de la Naturaleza, Astronomía y Tecnología), Madrid, La Muralla, pp. 13-39.

Driver, Rosalind et al. (1994), Dando sentido a la ciencia en secundaria. Investigaciones sobre las ideas de los niños, México, Visor/SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

SEP (1996), La enseñanza de la física en la escuela secundaria. Lecturas, México, Pronap.

Diseño del plan general de trabajo para cada periodo de trabajo docente

En este apartado se retoman las actividades que los estudiantes desarrollaron en los semestres anteriores para la elaboración del plan general de trabajo en las jornadas de observación y práctica, tanto en los cursos del Campo de Formación Específica por Especialidad como en los del Área Actividades de Acercamiento a la Práctica Escolar. Con base en los acuerdos tomados con el tutor y con el enfoque para la enseñanza de la especialidad, los estudiantes elaborarán un plan de trabajo; es decir, un instrumento práctico para cada periodo de trabajo docente que consistirá en un esquema de distribución del tiempo para la realización del tipo de actividades pedagógicas que sean convenientes. Para ello, es necesario revisar los programas del Área Actividades de Acercamiento a la Práctica Escolar, así como el expediente que los estudiantes han conformado desde el primer semestre, para aprovechar la información y las experiencias recabadas en las distintas jornadas de observación y práctica.

Es importante examinar las secuencias de clases de Observación y Práctica Docente III y IV (donde los estudiantes normalistas practicaron: a) en dos grupos de primer grado de química; b) después en dos grupos de primero y segundo grados, y c) por último en tres grupos de diferente grado) para comparar sus planes de trabajo, respecto a cómo sistematizaron la información, cómo realizaron las actividades didácticas, qué estrategias y recursos utilizaron para mantener el interés de los alumnos, y qué resultados obtuvieron.

Diseño de los planes de clase

El plan de clase, que se define en los programas del Área Actividades de Acercamiento a la Práctica Escolar, tiene las secuencias didácticas destinadas al tratamiento de un contenido de enseñanza. Los estudiantes diseñarán los planes de clase correspondientes a partir de la claridad que tengan sobre las características generales de las propuestas didácticas y de los acuerdos que establezcan con el profesor tutor en relación con los temas o contenidos que tratarán en cada periodo de trabajo docente. De acuerdo con la propuesta didáctica prevista, y la experiencia adquirida en el diseño de planes de clase en los semestres anteriores, integrarán la secuencia de actividades de enseñanza para el tratamiento de uno o varios contenidos.

En las jornadas de observación y práctica, cada estudiante elaboró los planes de clase que son parte de su expediente, con ellos podrá reflexionar sobre cómo ha planificado su trabajo con los alumnos de secundaria y su capacidad para diseñar propuestas didácticas de química. De esta forma valorará qué aspectos debe mejorar en su práctica educativa, a partir de las dificultades enfrentadas en su desempeño con los adolescentes y tomar decisiones para fortalecer sus competencias didácticas.

Disposición de información sistemática

Los medios que pueden utilizarse para obtener información para el diseño de propuestas didácticas y para la evaluación de los aprendizajes de los alumnos son, por ejemplo: diario de trabajo, observaciones, entrevistas y registros, entre otros, partiendo de cuestionamientos como los que se anotan enseguida.

  • ¿Qué aprenden los adolescentes a partir de las actividades propuestas por el estudiante normalista?
  • ¿Qué evidencias del trabajo de los adolescentes permiten al estudiante valorar los logros y retomarlos en el diseño de sus propuestas didácticas?
  • ¿Con qué tipo de evidencias de los alumnos de secundaria es necesario contar para valorar el logro de los propósitos de aprendizaje?
  • ¿Cómo analizar las evidencias recopiladas para mejorar su práctica educativa?

    El análisis de las experiencias y los resultados obtenidos durante el trabajo docente

Para que los estudiantes realicen una revisión profunda y sistemática de su desempeño en las escuelas secundarias durante los periodos de trabajo docente, es necesario considerar que cada uno desarrollará una experiencia diferenciada y relacionada con las características particulares de las escuelas secundarias, en diferentes grados escolares, con adolescentes de distintas edades y procedentes de diversos ambientes culturales y familiares. Además, cada estudiante normalista trabajará con un profesor tutor que tiene un estilo de trabajo propio para la enseñanza de la química en la escuela secundaria. Estas experiencias particulares en séptimo y octavo semestres les mostrarán la diversidad de formas de enseñanza, lo cual representa una oportunidad para conocer, analizar y comparar escenarios variados del trabajo docente, que habrán de aprovechar en las sesiones del taller en la escuela normal, lo que enriquecerá su análisis y su impacto formativo.

Para llevar a cabo el análisis de la práctica es fundamental la información que se recopila y sistematiza en cada periodo de trabajo docente, durante esos periodos deberán registrar aspectos relacionados con los núcleos temáticos, conforme a la selección acordada entre los estudiantes y el asesor.

El eje del análisis lo constituyen dos elementos centrales: el diseño didáctico que elabora el estudiante normalista y su propio desempeño frente a grupo. Por esta razón, los planes de clase, los relatos elaborados por el estudiante y las evidencias del trabajo de los adolescentes serán materiales indispensables para el análisis.

Conviene tomar en cuenta que el propósito del análisis es consolidar el conocimiento de la profesión que ha ido adquiriendo el estudiante en su trayecto formativo a lo largo de la especialidad, por lo que la reflexión individual y colectiva serán actividades permanentes en el proceso de trabajo del taller, no sólo para valorar los resultados de la aplicación de las propuestas didácticas para el tratamiento de los contenidos de la asignatura de química en los tres grados de educación secundaria, sino para el diseño mismo de las propuestas. Para ello, conviene enfatizar que, para la organización del taller, el diseño no puede estar separado del análisis, ya que la reflexión es el soporte de las propuestas didácticas desde su planeación, aplicación y resultados, lo que redunda en un nuevo diseño. Por lo tanto, es importante que los estudiantes no pierdan de vista que todo diseño de propuestas didácticas para la enseñanza y el aprendizaje de la asignatura se basará en el análisis y la reflexión de las condiciones en que se desarrolla el trabajo docente.

En las actividades de los cursos de la especialidad, en particular de los de observación y práctica docente en los semestres anteriores, los estudiantes pueden encontrar sugerencias para elaborar el diario de trabajo y cómo utilizarlo, además de los cuadernos de los alumnos de la escuela secundaria, que son fuentes de información para la reflexión sobre la práctica. En el bloque IV de Observación y Práctica Docente III, y en el bloque III de Observación y Práctica Docente IV se presentan orientaciones de cómo analizar las experiencias en las escuelas secundarias y qué conviene retomar.

Las orientaciones para el análisis cobran relevancia en la medida en que la reflexión constante sobre qué, cómo y para qué se hace, así como los resultados obtenidos, son elementos indispensables para: planificar y promover estrategias diversificadas para la enseñanza de la química en la escuela secundaria; desarrollar actitudes congruentes con la actividad científica, el pensamiento imaginativo y creativo; cambiar las representaciones mentales; adquirir y/o consolidar habilidades específicas para el estudio y la enseñanza de la química, así como para conocer el quehacer del maestro en el ejercicio de la profesión.

Por otra parte, y para lograr que la reflexión sobre la práctica sea provechosa, es importante contar con la opinión del profesor tutor y, en la medida de lo posible, de los adolescentes con quienes trabaja el estudiante normalista, además de la información recopilada directamente por el asesor de las actividades académicas de séptimo y octavo semestres. Estas fuentes permitirán al estudiante normalista disponer de información y de opiniones para contrastarlas con sus propios puntos de vista y matizar la subjetividad propia de los relatos de quien describe su propio trabajo, porque de otro modo, el análisis en el taller se empobrece y puede convertirse en una actividad autocomplaciente y poco formativa. En ese sentido, la labor del asesor es fundamental porque establecerá mecanismos de comunicación estrecha con tutores, alumnos, directivos y padres de familia y propiciará un clima de confianza, honestidad y responsabilidad en el manejo de la información recopilada sobre los estudiantes normalistas para fines formativos.

Para obtener el máximo provecho del taller se propone que, para las sesiones de grupo, el tiempo y el trabajo se organicen a partir de los incisos que se presentan a continuación.

a) Visión de conjunto

Se sugiere destinar la primera parte de las sesiones del taller al análisis de las experiencias obtenidas por los estudiantes normalistas en la escuela secundaria durante los periodos de trabajo docente. Para ello conviene dedicar tiempo a la presentación general de las experiencias que los estudiantes y el asesor consideren más importantes (exitosas, innovadoras, especialmente difíciles, etcétera), así como referir los acuerdos tomados con el tutor y el conocimiento inicial obtenido de los alumnos de los grupos con los que se trabaja y de la escuela en general. La finalidad es recuperar las impresiones, inquietudes, dudas o confusiones que los estudiantes necesiten plantear para compartir con el grupo y organizar el análisis. A partir de esta información se seleccionarán varias experiencias concretas (secuencias didácticas, actividades específicas, hechos relevantes, productos de los alumnos) que sean de interés común en el grupo para ser analizadas a profundidad. Este análisis permitirá a los estudiantes normalistas la reconstrucción consciente de sus acciones, la justificación de las decisiones que tomaron sobre la marcha y la identificación de los factores que influyeron en los resultados, entre ellos, su propio desempeño como profesores de química en una escuela secundaria.

Como apoyo para esta actividad se pueden formular las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué logros identifico en mis clases de química? En cuanto al aprendizaje de los alumnos, la relación establecida con ellos, la forma de organizar y llevar a cabo las clases, la manera en que utilicé el tiempo, los espacios, el equipo del que dispone la escuela secundaria y los recursos didácticos, entre otros aspectos.
  • ¿Cuáles fueron las principales dificultades que enfrenté en el diseño y/o en la aplicación de las propuestas didácticas? ¿Cómo las resolví?
  • ¿Cuáles fueron los principales cambios o ajustes que realicé sobre la marcha? ¿Por qué tomé esas decisiones?
  • ¿Qué reacciones observé en los alumnos con las propuestas didácticas que les presenté?
  • ¿Qué aspectos reconozco que debo estudiar con mayor cuidado para el diseño y aplicación de mis propuestas?
  • ¿Cómo me siento para enfrentar la siguiente etapa de mi trabajo docente? ¿Qué necesito mejorar?
  • ¿Qué apoyos requiero del asesor y del tutor para mejorar mi desempeño como profesor(a) de química en la escuela secundaria?

Para orientar la reflexión y el análisis en esta fase del taller se recomienda remitirse al texto “La formación y el aprendizaje de la profesión mediante la revisión de la práctica”, de Escudero4 y otros.

La reconstrucción consciente de las acciones durante su trabajo con los alumnos en la escuela secundaria, junto con las observaciones del asesor y del tutor, le permitirá al estudiante normalista identificar con precisión los factores que influyeron en los resultados obtenidos y los rasgos de la competencia didáctica que requieren ser perfeccionados, con el fin de lograr que su trabajo con la enseñanza de la química sea cada vez más eficaz y congruente con los principios y propósitos educativos de la escuela secundaria y de la asignatura. Asimismo, identificará temas que requiere estudiar con más profundidad para las siguientes sesiones o periodos del taller. Para no desaprovechar este tipo de información se sugiere a los estudiantes registrar por escrito sus reflexiones e incorporarlas a su expediente personal.

Es importante que, en esta fase del trabajo, el asesor tome notas de los acontecimientos para que vaya construyendo su propio archivo de trabajo a manera de portafolios, con un propósito de aprendizaje dirigido a los estudiantes normalistas. Para ello se sugiere revisar Una introducción al uso de portafolios en el aula, de Charlotte Danielson y Leslye Abrutyn.

b) Núcleos temáticos

Existen diversas propuestas de indicadores para retomarlos en el diseño y aplicación de propuestas didácticas, así como para el análisis de la práctica docente. En el caso de Taller de Diseño de Propuestas Didácticas y Análisis del Trabajo Docente I y II se adoptó la estrategia de núcleos temáticos, y cada uno se compone de varios temas y aspectos específicos relacionados con la formación de profesores de educación secundaria y, sobre todo, con la enseñanza de la química. Éstos se presentan enseguida.

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